Un país de piñazos y «estrallones»
Jorge Ferrer | 19/08/2008 1:17
Los Juegos Olímpicos entran en la recta final y eso que en ellos se llama Cuba corre el riesgo de acabar en lugar preeminente –entre «los mejores del mundo»- gracias a mayoría de medallas ganadas metiendo ippones o semejantes –de esas ya van siete– y dando piñazos –que ya vendrá un buen puñado en boxeo.
Hay ya otra medalla ganada en tiro, algo que tampoco es precisamente tranquilizador.
No se trata de asunto nuevo ni mucho menos. Ya en Atenas, 2004, de las 27 medallas que viajaron a La Habana, 19 fueron ganadas en deportes de combate, más tiro.
Queda mucho juego por delante y aún eso que en Beijing se llama Cuba podría sumar –Dayron, la pelota…– más medallas en deportes menos dados a la llave que inmoviliza y al puñetazo que aturde.
Porque digo yo, sin desconocer que todos los deportes son eso, deportes, y aun a expensas de que me tilden de aguafiestas, que cuando un país militarizado, una dictadura que reprime, se coloca entre los primeros medallistas del orbe gracias a los piñazos y las «llaves», hay algo que chirría.
Y cuando en La Habana o donde sea se ufanen del llamado deporte revolucionario y de cómo eso que el INDER llama Cuba superó en el medallero a Suecia, España, Chile o Brasil, alguien habrá de preguntarse qué es eso del deporte revolucionario cubano y por qué son tan hábiles allá en materia de piñazos y «estrallones».
Hacerse al menos la pregunta. Que dicho con Heidegger, ya se sabe, la pregunta es más relevante que la respuesta.
UPDATE:
Voy repasando a toda velocidad hilera de titulares en el Agregador de noticias y leo "Fallece... Mijaíl Mukasey". Lo primero que pienso, claro, es que ha muerto el Fiscal General de los Estados Unidos, Michael Mukasey...
Naturalmente, estaba en un error. Quien acaba de morir es aquel célebre espía que los soviéticos colaron en el Hollywood de los '40. El que daba de beber a Dreiser, Chaplin, etc, y enviaba jugosos informes a la URSS. Un espía de ejecutoria intachable: trabajó unos veinte años en Europa Occidental sin que le descubrieran jamás. Ha muerto a la edad de 102 años.
Michael Mukasey, de origen ruso él mismo, llegó a Fiscal general llevando nombre de espía soviético. ¡God bless America (y a la literatura policiaca)!
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 19/08/2008 19:12
¿Pero cómo se le ocurre pedir...?
Jorge Ferrer | 18/08/2008 14:05
«¿Pero cómo se le ocurre pedir pescado en un restaurante en pesos cubanos, compañero?»La emulación cubana consiste probablemente en un sueño guajiro: una Ciencia política desde el Sur, diferente a las que se manejan en los centros mundiales de poder. History, it seems, is back, and not so obviously on our side.
Sembrar constantemente, dice, tiene que ser la premisa de los hombres y mujeres: "!Mira lo que hizo Usain!"It can be considered the first step in the recently undertaken campaign to improve the regime’s image. Cada victoria del deporte cubano en las últimas décadas ha llevado consigo el nombre de Fidel.Is there any improvisation in my live performances? None.
Dicen que toda China llora el abandono de Liu Xiang.
Lo siento por Liu, pero, bien pensado, me parece un acto de justicia cósmica, por así decirlo, que algo entristeciera hoy a 1.300 millones de chinos ya que no lo hace el que se cumpla otro aniversario de la puesta en marcha de la Revolución cultural, aquel 18 de agosto de 1966.
Parece que por seguir la tradición al atleta ya le dedican improperios en los nuevos dazibao de la internet.
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 18/08/2008 14:21
Castrismo 2.0
Jorge Ferrer | 17/08/2008 0:18
Tags: En El Nuevo Herald
Castrismo 2.0
Por Jorge Ferrer
Ya pasan dos años desde la delegación de poderes de Fidel Castro a favor de su hermano Raúl. Dos años desde que Carlos Valenciaga leyó aquella Proclama que permitió a los cubanos atisbar el arribo de la eufemísticamente llamada ''solución biológica'', la única que parecía entonces capaz de enrumbar a Cuba hacia una transición, prácticamente descartadas ya la posibilidad de una movilización popular que la reclame o una apertura motivada por la presión del embargo norteamericano a la isla.
Para quienes anhelamos una transición de Cuba hacia la democracia y el desmontaje del régimen totalitario instaurado en la isla desde finales de los años 60, los algo más de 24 meses transcurridos desde entonces han sido un curioso viaje. Uno que nos ha llevado al pasado y nos ha insinuado el futuro, aunque al final nos haya dejado en pose que recuerda la lezamiana figura del ``peregrino inmóvil''.
Desde la distancia, hemos visto cómo el gobierno de Cuba comenzaba a utilizar la palabra ''cambio'', asistimos a la denuncia del igualitarismo y las ''prohibiciones absurdas'', hemos sido testigos de un ensanchamiento de los límites de la crítica a la administración, sea a partir de iniciativas espontáneas --la llamada ``guerrita de los e-mails''--, o de movimientos patrocinados por el propio estado cubano --ciertos reportajes publicados en la prensa o la sección Cartas al Director en el periódico Granma. Hemos atendido también a las fisuras que se han abierto en el celoso discurso que estigmatiza al consumo para dejar paso a la venta de artículos destinados al ocio. En ese capítulo se produjo además la suspensión del ominoso apartheid que impedía a los cubanos residentes en la isla el acceso a instalaciones turísticas. Hemos seguido, por último, las iniciativas legislativas que persiguen la transformación del sector agropecuario y la puesta en valor de los salarios.
Esa nómina de ''cambios'', dos años enteros desde el paso de Fidel Castro a su actual estado de grafómana clandestinidad en uniforme deportivo, dibuja --sería estéril negarlo-- el paisaje de una Cuba distinta a la del primer semestre de 2006. Pero el paisaje de esa Cuba es uno donde los trazos van apareciendo con lentitud pasmosa y por lo mismo extenuante. Nada en ellos apunta a la voluntad de emprender una genuina transición hacia la democracia o el libre mercado. Más bien al contrario, la cerrazón ideológica y la represión a la disidencia interna no han cesado. Tampoco la insinuada reforma en materia de propiedad, de la que debía encargarse la comisión interdisciplinaria puesta en marcha a finales de 2006, ha dado de sí lo que esperan decenas de miles de cubanos ansiosos por desplegar su iniciativa individual, y desasirse así de la tutela del estado.
Hay, sin embargo, un elemento que amenaza con poner en jaque la estrategia gatopardista de Raúl Castro. Se trata de un elemento crucial de la estrategia de legitimación con que inauguró su interinato. Entonces, la incertidumbre acerca de la recuperación de Fidel Castro hizo que el régimen necesitara repensar su fundamento legitimante. Desprovistos de la figura del octogenario dictador que funcionara como valladar a la capacidad crítica de la sociedad cubana, se hacía evidente que la presión social iba a requerir una válvula por la que purgar el vapor de la impaciencia.
Y fue ahí que se produjo el lanzamiento de lo que me gustaría llamar Castrismo 2.0, donde, a la manera de la Web 2.0, se presupone la activa participación de los usuarios en la gestión y generación de contenidos. El llamamiento a un debate nacional en torno a aquello que debía ser cambiado provocó, salvadas las resistencias iniciales, más de un millón de ''aportaciones''. El propio Raúl Castro mencionaba las opiniones que llegaban a su despacho --cabe pensar que debidamente tabuladas--, y al ser preguntado en una ocasión por una periodista, alentó aún más las expectativas de cambio por mucho que usara expresión cautelosa: ''Poco a poco''. También esa línea participativa fue la que pareció primar en el último congreso de la Unión de Artistas y Escritores de Cuba (UNEAC), donde se alimentó la ilusión de que el gobierno era receptivo a la crítica y daba participación en la gestión de los ''cambios'' a sectores potencialmente conflictivos de la sociedad.
Ahora, dos años después de la Proclama y tras conformar un gobierno que, como antaño, busca legitimarse en la lucha armada contra el régimen precedente, las últimas intervenciones públicas de Raúl Castro han despejado cualquier duda que aún tuvieran los cubanos acerca del alcance de los ''cambios'' y el tempo de su ''Poco a poco''. Saben que se los quiere devolver al espacio donde han vivido por décadas: el triste imperio de la espera.
El Castrismo 2.0, esa invención puesta en marcha en un momento crítico, se podrá convertir, no obstante, en amenazante dispositivo social a favor de los cambios. Un dispositivo bien difícil de neutralizar o desmontar. Sucede lo mismo con la red de redes: ¿acaso es imaginable retrotraer el uso de Internet a los tiempos de la Web 1.0?
La pregunta flota también sobre La Habana: ¿será posible revertir el Castrismo 2.0 y devolver a los cubanos al rol de pasivos y expectantes sujetos de la política dictada desde los grises edificios de la Plaza de la Revolución? Es posible, y hasta probable, que por esta vez el régimen cubano no encuentre coercitiva ''intranet'' que silencie a quienes tienen mucho que decir y tanto que reclamar.
Castrismo 2.0 apareció publicado en la edición de ayer, 16/07/2008, de El Nuevo Herald.
UPDATE
Tumiamiblog entrevista a Aristóteles, a propósito de los "cambios" en Cuba y la evolución del Castrismo 1.0, 2.0, e intermedios...
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 17/08/2008 21:51
Picapica
Jorge Ferrer | 16/08/2008 0:22
Ganan medallas, las dedican a su Comandante en Jefe y agradecen a la revolución haberse encaramado al podio. No creo que haya que culparlos de hacerlo. Muchos otros deportistas se muestran satisfechos de competir por su país, alegrar a sus compatriotas y contribuir a la ilusión de que hay algo superior en su raza, etnia, república.
Los hijos de la republiquita de Cuba identifican el país que los vio nacer con el gobernante que le han conocido desde que nacieron. A nadie sorprenda, pues, que a él dediquen sus medallas. Para ellos, Fidel Castro, el régimen socialista y Cuba son una y la misma cosa. Tienen una vaga idea de que a los dos primeros deben sus miserias, el control sobre lo que compran, lo que pasean y lo que dicen. Pero saben que las alternativas son inciertas y carecen del coraje para ensayarlas. A fin de cuentas, en la miseria cubana, ellos cuentan con el privilegio de pertenecer a una tropa de choque que vuela al extranjero y cobra dietas, por magras que sean, en moneda distinta. Encima, y tropa al fin, manejan sus propias consignas, su propio pundonor, su común escalafón moral. Y, lo que es más importante, dependen en exclusiva del Estado.
¿Por qué iban, entonces, a ser diferentes del resto de los cubanos en materia de sometimiento? ¿Por qué, cuando así se les ha pedido, no dedicarle las medallas a Fidel Castro? No son héroes ni idiotas. Sólo son jóvenes deportistas cubanos.
Viene esto a cuento de alguien que me decía ayer lo que le jode alegrarse de que los cubanos ganen medallas en estos juegos.
A mí, lo confieso, me alegra que todavía me alegre. No me produce picapica alguno.
Hoy viernes ha aparecido una nueva publicación humorística en Miami, PicaPica. ¡Larga vida le deseo!
Entre sus animadores, José Varela (Varela), Hernán Henríquez (Gugulandia), Arístides Pumariega (Subdesarrollo Pérez), Omar Santana (Santana), Gustavo Rodríguez (Garrincha), Alfredo Pong (Pong) y Carlos Villar (Carlucho). También el fotógrafo Delio Regueral. Arriba, fotografía del team de fundadores. Abajo, la portada del primer número.
Pica Pica se venderá, me dicen, a un dólar el ejemplar y en tantos puntos de venta como sea posible. (No he pedido descuento para los lectores de El Tono de la Voz, pero la verdad es que por un dolarcito de nada, no creo que merezca la pena.)
Sí que merece la pena, y mucho, leer humor exiliado.
Lo dicho, pues: ¡larga vida a PicaPica! Y al que le pique, que se rasque.
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 16/08/2008 1:00
Batiendo mayonesa
Jorge Ferrer | 14/08/2008 16:21
Mientras desayuno un escaso huevo frito con una tostada, leo en el New York Post la dieta de Michael Phelps, ese muchacho posthumano. Por lo que parece, puede que el secreto esté en la mayonesa.
El de Phelps es un caso muy notable de un revolucionario en trasiego fecundo con la mayonesa.
No le sucede lo mismo a la revolución bolivariana, que acaba de liberalizar el precio de esa salsa hecha de huevos y aceite. Dice gerente de un supermercado en Barcelona, Venezuela: «Pedimos 200 cajas de mayonesa para un mes, pero sólo dura una semana». ¿Quién lo iba a decir? La revolución bolivariana embarrada de mayonesa…
La cubana ha sido más resolutiva a ese respecto: mayonesa ha producido poca, pero a la fábrica, la antigua Doña Delicias, le puso el nombre de un terrorista, Francisco Cardona Orta.
La energizante mayonesa que se convierte en fuerza explosiva con la que Phelps avanza por el agua y los explosivos que colocaba Cardona Orta… ¡Toda una nota al pie para una nueva historia de las revoluciones!
Castro I ha hablado más de una vez de cómo preparaba mayonesa en el Presidio Modelo de Isla de Pinos. El mimoso presidio que le dispensó Fulgencio Batista antes de amnistiarlo. Ay, la mayonesa...
Al teléfono:
–Oye, brother, ¿viste el combate de judo entre Yalennis y la francesa?
–No…
–¡Fue tremendo! ¡Barbarie contra civilización!
–Pero ¿qué pasó?
–Chico, que la francesa ni se movía. Yo lo vi aquí en Francia por TF1 y los narradores no daban crédito: «¿Qué le pasa a Stephanie?», se lamentaban… «¡Parece que la cubana la tiene hipnotizada!», gritaban. «¡Está inmóvil!»…
–¿Y cómo es que no se movía?
–¡La brujería que le habían hecho a la francesa! La congelaron, asere. ¡Ya sabes que la barbarie siempre juega con ventaja!
-Bueno, ¿y quién ganó?
-Ganó de calle la cubana. ¡La hizo mayonesa!
De contra:
Castro I: analogía con merengue y mayonesa.
«Decía recientemente que lo que ocurrió allí (en la Unión Soviética) es un desmerengamiento de clara de huevo de golondrinas (RISAS). Emplee esa palabra para que sea una palabra fina. No podemos decir que se ha producido un desmerengamiento de clara de huevo de águilas; pero pienso también que es un desmerangamiento coyuntural, han batido mal la clara.
Todo el que alguna vez quiso hacer un merengue, hasta incluso, por ejemplo, una mayonesa, que se puede hacer a mano, sabe que esto puede suceder. Cuando yo estuve mi tiempo allá recluido en aquel "magnífico sanatorio" que es la prisión, en aquel el magnífico lugar de descanso", de vez en cuando batía, hacía cosas, hasta mayonesa; pero a veces se me confundían las cosas, y el aceite hay que echarlo poco a poco, si vas muy rápido se te corta, como dicen; si le echas el vinagre demasiado rápido se te corta o se licúa, pero a veces le echabas un poco de sal y mejorabas la cosa. Todavía me acuerdo de las técnicas con las cuales me defendí allí en aquellos tiempos; pero en esta época hay gente que no ha sabido ni cómo defenderse, ni cómo se les echa un poco de sal a las cosas para que no se vuelvan agua.»
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 14/08/2008 17:22
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