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Barcelona, 1908

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La "firmita" de Obama

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«Hay que "recordarle al presidente (Barack) Obama todos los días que él tiene la facultad de ponerle fin a esta tragedia...con una firmita en un documento y que tiene la obligación moral de hacerlo", comentó (Ricardo) Alarcón durante una entrevista exclusiva con AP en la sede del legislativo», dice un cable publicado por ENH.

¡Sorprendente! Porque, sí, en tanto Comandante en Jefe del ejército de los EE.UU., Barack Obama podría intentar ponerle fin a la tragedia de los cubanos. Y, sí, bastaría una firmita para ensayarlo.

 

Pero, naturalmente, no es esa la tragedia que Alarcón pide solucionar. No es esa la tragedia que el gobierno cubano pone en el primer lugar de prioridades para tratar con los EE.UU.

No es ya siquiera el levantamiento del embargo, responsable, según La Habana, del hambre, de la cerrazón ideológica, del desabastecimiento en los hospitales, etc.

Por encima de cualquier otra cuestión que negociar con los EE.UU. Cuba coloca el destino de cinco agentes de sus servicios de inteligencia, cinco espías confesos. Más: cinco agentes que se infiltraron en una comunidad exiliada, en una comunidad de hombres y mujeres que no quieren que su país de origen sea gobernado por una tiranía. Cinco miembros de los cuerpos represivos cubanos, los mismos que mandan a la cárcel a los disidentes, persiguen a quien disienta, acosan a los ciudadanos que quieren se algo más libres.

Esos cinco tipos son la prioridad # 1 de los Castro cuando se abre la posibilidad de negociar con el gobierno de los EE.UU. una distensión de las relaciones.

Una situación que revela que el gobierno de ese país persiste en perpetuar los esquemas de la guerra fría en la resolución de su diferendo con EE.UU.

A fin de cuentas, se dirán, ¿para qué cambiar esquema que se ha revelado tan eficaz?

 

Por cierto, yo soy un fan declarado de Ricardo Alarcón. Lo prefiero a cualquier otro funcionario cubano, porque nadie como él pone en evidencia la falacia repetida una y otra vez por analistas de la CIA, los think tanks o las cancillerías extranjeras, acerca de los altos funcionarios de la cúpula del castrismo «con los que se puede dialogar». ¿De qué se puede dialogar con Alarcón, oigan? ¿De qué?



Palabras repartidas...

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Dedico una hora de la mañana a estudiar en detalle las reglas del golf, las características de los campos, los reglamentos de la federación española, los handicaps… No es que me disponga a jugar: simplemente un trabajo que me ocupa exige familiarizarme con el golf y, sobre todo, con el léxico que utilizan los jugadores.

Me espera, pues, trabajar con las palabras del juego, no jugarlo. Lo que en este caso tiene todas las desventajas, porque cambiaría con gusto la mesa de trabajo por el green del hoyo 18.

No siempre sucede así, sin embargo. Y cuando algunos se adueñan de la palabra «Cuba» o la toman prestada para diseñar las reglas de un juego que ellos no jugarán cuentan con la ventaja del titiritero, sin los sobresaltos que sacuden a la marioneta, los pánfilos.

Habría que repartir la palabra «Cuba», que la utilicen a medias los Moratinos o los Delahunt y los Elías Biscet y tantos cubanos anónimos. A fin de cuentas, la palabra, escribió Montaigne, «es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha».

 

De contra:

No ha sido hasta hoy que me avisan de la Interviú de esta semana, donde una santiaguera divina. Eli Guerra, se dejó fotografiar.

Ay, quién tuviera, por pedir la menor, una taquilla en la que pegar este poster…



Que no se diga...

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Pendientes de aniquilar las baterías de misiles y los laboratorios de enriquecimiento de uranio en Corea del Norte e Irán, el emperador mostró ayer que de él no se puede decir que no mate ni una mosca.

¡Qué estilazo! ¡Ya le habría gustado esa destreza a Napoleón cuando se lo comían las moscas en El Cairo!

Comenté esta mañana con un amigo sobre la habilidad imperial. «Seguro que la mosca era judía», me dijo.

 

De contra:

Que por falta de mapas no sea...



The Green Revolution: cubanos como persas

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«Lo que está sucediendo es simplemente genial. Nuestro pueblo es como el Ave Fénix», me escribe una amiga iraní refugiada en Barcelona.

En efecto, el Irán postelectoral es la prueba de que las reservas filodemocráticas de una sociedad sometida a la barbarie no se agotan en la cobardía, la desidia o la desesperación.

La «Revolución verde» –una denominación que reúne el color del islam con el pathos fundacional de la república instaurada tras el derrocamiento del Shá– es la de una masa social que se resiste al sometimiento a la impuesta sumisión del islam –valga la redundancia– y a los delirios de un alucinado que pretende secuestrar a una generación entera, apartarla del mundo, enfrentarla al mundo. No es casual que en torno a 180.000 iraníes marchen al exilio cada año en un país donde el 60 % de la población tiene menos de 30 años. Tampoco lo es que las mujeres y los estudiantes sean los motores de este reclamo por la libertad.

Pero los que aún no se han marchado han dicho un «NO» rotundo a Ahmadineyad. Y no están dispuestos a que les roben su voluntad. Están en las calles luchando por ella.

No son muchas las ocasiones que tenemos de felicitarnos por que se luche por la libertad. Por que se luche por ella de veras. En la calle y de frente. Asisto a ese espectáculo con una emoción tremenda.

«Lo de Irán ya es la humillación definitiva para nosotros», me dijo un cubano ayer. No lo creo. Me parece, bien al contrario, que es una suerte. Dado que lo nuestro es un caso perdido de sumisión, visto que la sharía castrista con su pañoleta como hijab nos ha incapacitado para reclamar la libertad, imaginémonos persas por un día –¿acaso no somos ciudadanos del mundo los expatriados?

Así, de ahora en adelante, cuando alguien nos pregunte que cómo es que los cubanos no salen a protestar contra gobierno inicuo, miremos al interlocutor con sorpresa y digámosle en farsi: «¡Y yo qué sé! Soy iraní».

 

De contra:

En Twitter, Youtube y Flickr hay intensa cobertura de los acontecimientos en Irán. A quien tenga cuenta en Twitter le recomiendo cambiar el huso horario por el de Tehran. El gobierno iraní está inhabilitando los hilos de Twitter que se alimentan desde allá para cortar el flujo de información: cambiando el huso horario de nuestras cuentas dificultamos ese trabajo de censura. Yo acabo de hacerlo.

Un buen hilo sobre Irán en Twitter: #iranelection

En Flickr: mousavi1388



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Autor: Jorge Ferrer

Jorge Ferrer. Foto © Laura Ceccacci

Jorge Ferrer. Escritor y traductor. Escribe desde Barcelona, España.

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Contacto: eltonodelavoz@gmail.com

 

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