Ficciones
Jorge Ferrer | 10/06/2007 13:40
Ayer en Discovery Channel, extraño docufiction: un viaje a las fronteras de la galaxia. Los actores se lo tomaban tan en serio, los sets eran de un realismo tan abrumador, el anillo de Saturno estaba hecho de piedras tan rotundamente pétreas, que estuve dispuesto a dar por hecho que los terrícolas ya han estado en Plutón.
En español, lo mejor sobre la llamada carrera espacial lo tiene Melusina:
Adiós a la Tierra. Estaciones espaciales, superpotencias rivales y los viajes interplanetarios, de Robert Zimmermann.
Allí, parte accesoria de esa historia, aquel Arnaldo Tamayo Méndez y el igualmente olvidado Abdul Ahad Mohmand, primer astronauta afgano y responsable de encantadora performance en clave de techno-faith: la práctica de los cinco rezos islámicos a bordo de la EEI, a cuyos efectos se llevó alfombrilla y ejemplar del Corán.
UPDATE:
Ah, me olvidaba de la sección Ahórrese unos euros, lector.
Y bien, bajo ningún concepto, ni siquiera llevados por la condescendiente reseña del The New York Times, se les ocurra encerrarse en una sala de cine a ver Ocean's Thirteen, esa de Steven Soderbergh.
Como diría Federico Jiménez Losantos, es más mala que Zapatero.
Lectura dominical:
Roberto Bolaño
El Ojo Silva
Para Rodrigo Pinto y María y Andrés Braithwaite
Lo que son las cosas, Mauricio Silva, llamado el Ojo, siempre intentó escapar de la violencia aun a riesgo de ser considerado un cobarde, pero de la violencia, de la verdadera violencia, no se puede escapar, al menos no nosotros, los nacidos en Latinoamérica en la década del cincuenta, los que rondábamos los veinte años cuando murió Salvador Allende.
El caso del Ojo es paradigmático y ejemplar y tal vez no sea ocioso volver a recordarlo, sobre todo cuando ya han pasado tantos años.
En enero de 1974, cuatro meses después del golpe de Estado, el Ojo Silva se marchó de Chile. Primero estuvo en Buenos Aires, luego los malos vientos que soplaban en la vecina república lo llevaron a México en donde vivió un par de años y en donde lo conocí.
No era como la mayoría de los chilenos que por entonces vivían en el D.F.: no se vanagloriaba de haber participado en una resistencia más fantasmal que real, no frecuentaba los círculos de exiliados.
Nos hicimos amigos y solíamos encontrarnos una vez a la semana, por lo menos, en el café La Habana, de Bucareli, o en mi casa de la calle Versalles en donde yo vivía con mi madre y con mi hermana. Los primeros meses el Ojo Silva sobrevivió a base de tareas esporádicas y precarias, luego consiguió trabajo como fotógrafo de un periódico del D.F. No recuerdo qué periódico era, tal vez El Sol, si alguna vez existió en México un periódico de ese nombre, tal vez El Universal; yo hubiera preferido que fuera El Nacional, cuyo suplemento cultural dirigía el viejo poeta español Juan Rejano, pero en El Nacional no fue porque yo trabajé allí y nunca vi al Ojo en la redacción. Pero trabajó en un periódico mexicano, de eso no me cabe la menor duda, y su situación económica mejoró, al principio imperceptiblemente, porque el Ojo se había acostumbrado a vivir de forma espartana, pero si uno afinaba la mirada podía apreciar señales inequívocas que hablaban de un repunte económico.
Los primeros meses en el D.F., por ejemplo, lo recuerdo vestido con sudaderas. Los últimos ya se había comprado un par de camisas e incluso una vez lo vi con corbata, una prenda que nosotros, es decir mis amigos poetas y yo, no usábamos nunca. De hecho, el único personaje encorbatado que alguna vez se sentó a nuestra mesa del café Quito, en la avenida Bucareli, fue el Ojo.
Por aquellos días se decía que el Ojo Silva era homosexual. Quiero decir: en los círculos de exiliados chilenos corría ese rumor, en parte como manifestación de maledicencia y en parte como un nuevo chisme que alimentaba la vida más bien aburrida de los exiliados, gente de izquierda que pensaba, al menos de cintura para abajo, exactamente igual que la gente de derecha que en aquel tiempo se enseñoreaba de Chile.
Una vez vino el Ojo a comer a mi casa. Mi madre lo apreciaba y el Ojo correspondía al cariño haciendo de vez en cuando fotos de la familia, es decir de mi madre, de mi hermana, de alguna amiga de mi madre y de mí. A todo el mundo le gusta que lo fotografíen, me dijo una vez. A mí me daba igual, o eso creía, pero cuando el Ojo dijo eso estuve pensando durante un rato en sus palabras y terminé por darle la razón. Sólo a algunos indios no les gustan las fotos, dijo. Mi madre creyó que el Ojo estaba hablando de los mapuches, pero en realidad hablaba de los indios de la India, de esa India que tan importante iba a ser para él en el futuro.
Una noche me lo encontré en el café Quito. Casi no había parroquianos y el Ojo estaba sentado junto a los ventanales que daban a Bucareli con un café con leche servido en vaso, esos vasos grandes de vidrio grueso que tenía el Quito y que nunca más he vuelto a ver en un establecimiento público. Me senté junto a él y estuvimos charlando durante un rato. Parecía translúcido. Esa fue la impresión que tuve. El Ojo parecía de cristal, y su cara y el vaso de vidrio de su café con leche parecían intercambiar señales, como si se acabaran de encontrar, dos fenómenos incomprensibles en el vasto universo, y trataran con más voluntad que esperanza de hallar un lenguaje común.
Esa noche me confesó que era homosexual, tal como propagaban los exiliados, y que se iba de México. Por un instante creí entender que se marchaba porque era homosexual. Pero no, un amigo le había conseguido un trabajo en una agencia de fotógrafos de París y eso era algo con lo que siempre había soñado. Tenía ganas de hablar y yo lo escuché. Me dijo que durante algunos años había llevado con ¿pesar?, ¿discreción?, su inclinación sexual, sobre todo porque él se consideraba de izquierdas y los compañeros veían con cierto prejuicio a los homosexuales. Hablamos de la palabra invertido (hoy en desuso) que atraía como un imán paisajes desolados, y del término colisa, que yo escribía con ese y que el Ojo pensaba se escribía con zeta.
Recuerdo que terminamos despotricando contra la izquierda chilena y que en algún momento yo brindé por los luchadores chilenos errantes, una fracción numerosa de los luchadores latinoamericanos errantes, entelequia compuesta de huérfanos que, como su nombre indica, erraban por el ancho mundo ofreciendo sus servicios al mejor postor, que casi siempre, por lo demás, era el peor. Pero después de reírnos el Ojo dijo que la violencia no era cosa suya. Tuya sí, me dijo con una tristeza que entonces no entendí, pero no mía. Detesto la violencia. Yo le aseguré que sentía lo mismo. Después nos pusimos a hablar de otras cosas, libros, películas, y ya no nos volvimos a ver.
Un día supe que el Ojo se había marchado de México. Me lo comunicó un antiguo compañero suyo del periódico. No me pareció extraño que no se hubiera despedido de mí. El Ojo nunca se despedía de nadie. Yo nunca me despedía de nadie. Mis amigos mexicanos nunca se despedían de nadie. A mi madre, sin embargo, le pareció un gesto de mala educación.
Continúa aquí.
Cortesía de Letras.s5.com. Página chilena al servicio de la cultura.
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 10/06/2007 19:49
Cocaína
Jorge Ferrer | 09/06/2007 13:50
Como era de prever, las imágenes de Castro I esnifando cocaína nos llegan desde el postcomunismo. ¡Tres hurras por el Habeas data!
“Emotivo encuentro de Evo y Fidel.”
Pero la foto, ay, muestra al cocalero junto a Castro II.
Garrincha nos apuntaba hace un par de días que la sutileza nunca había sido el fuerte de Granma. Es una verdad incontestable, pero hay que recordar que las sutilezas del poder se potencian en tiempos de mutación. De hecho, la sutileza constituye la primera divisa del mutante que aspira, en realidad, a mimetizarse. Recuérdese a Roger Caillois.
De contra: Una buena pregunta para hacerme esta tarde, tomando una cerveza en Rius i Taulet: ¿Qué tienen en común el etarra De Juana Chaos y la multimillonaria barbie Paris Hilton?
UPDATE:
No por haber titulado este post "Cocaine", ¡malpensados!, sino por deberlo desde hace dos sábados, inserto esta insuperable Round Midnight (in progress) de Thelonious Monk.
Se me reprochó, dos sábados atrás, subir aquí la vomitiva entrevista a Iroel Sánchez. Lo hizo, significativamente, mi muy estimada Kubalgie.
Sirva esta ofrenda de consolación. Son veintidós minutos de trabajo en estudio. Más o menos los que duraba la entrevista de marras. También ahora recomiendo dejarla sonar, mientras se pasea por la Internet.
¡Qué aproveche!
No hay ningún archivo de media disponible.Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 12/06/2007 1:45
Ciutadans
Jorge Ferrer | 08/06/2007 13:08
En política, como en gimnasia, en el circo o caminando sobre una acera helada, hace falta saber de qué aro, maroma o farola asirse para evitar una caída. Pero si en los últimos paseos de la caída sobre la malla o el hielo salvan asideros tangibles, físicos, en política el asidero requiere haber sido amasado por quien la practica. Ideología, le llaman a ese engendro que sirve para librar de la muerte. O el ridículo.
La aparición del Manifiesto “Per un nou partit polític a Catalunya”, hace exactamente dos años, y su magnífico, y justo, reclamo porque en el mapa político catalán “se restableciera la realidad”, ilusionó a muchos. Más ilusión generaron la sonada presentación en el Tivoli y, cuatro meses más tarde, en junio de 2006, el congreso fundacional de Bellaterra.
El “¡Toma tres, tevetrés!” que corearon cientos en la Rambla de Catalunya al conseguir tres escaños en el Parlament de Catalunya constituyó una magnífica performance en contra del nacionalismo catalán y la clase política que lo alimenta.
Desde entonces, el élan fundador de Ciutadans. Partido de la Ciudadanía se ha ido desvaneciendo, en un proceso de alquimia inversa: el de la conversión de oro en fango. La opacidad en la confección de las listas para las elecciones de mayo pasado, la amenaza de dimisión del secretario general, conjurada mediante la pactada posposición de la lectura de la lista de agravios hasta el venidero congreso, anunciaban lo que cualquier análisis del comportamiento de Albert Rivera permitía adivinar, a saber, la merma de votos cosechados por un partido, cuyo leitmotiv era una renovación del modo de hacer política, algo que por fuerza debía atraer a abstencionistas y votantes del centro izquierda y el centro derecha antinacionalistas.
Antinacionalistas, subrayo. Que esa imbécil apelación al “somos no nacionalistas” es una de las muchas cautelas semánticas que evidencian la carencia de una ideología “fuerte”. La incapacidad para situarse en el espectro político tradicional es otra. Ambas parten de la convicción de que no hay mejor manera de atraerse votos que presentarse con los grises vestidos de la moderación. Error que han pagado ERC, el Partit Popular y Ciutadans, significativamente. Josep Anglada, en cambio, ha hecho su agosto voceando una xenofobia que quiero confiar acabará llevándolo ante un tribunal.
El 29 de mayo, apenas dos días después de las elecciones, Ginés Górriz, miembro del Consejo general de Ciutadans, circuló un informe de una claridad estadística y una contundencia en el análisis que presagiaban el fin del reinado de Albert Rivera. O el de su redactor y afines.
Del capítulo Conclusiones de ese informe:
“A mi entender, el resultado electoral es un fracaso y debemos admitirlo. Abordar las causas debe ser una tarea de máxima responsabilidad y serenidad. Refugiarnos en afirmar que el resultado es un éxito, o que el fracaso es atribuible a los enemigos externos o internos, sería un ejercicio de cobardía y mediocridad. Está claro que nuestro mensaje de "nueva forma de hacer política" y de "regeneración de la clase política" no ha calado. Ante un panorama de fuga de votos de los partidos "tradicionales", hubiese sido de esperar un incremento muy importante de votos a C's.”
Por el contrario, la merma de votos, en relación con los comicios al Parlament, fue de un 15%. Continúa, y acaba, Górriz:
“El fracaso ha sido generalizado, salvo en pocas poblaciones cuyo caso particular debemos analizar. Esta claro que no se trata de un pinchazo del proyecto en una población determinada, sino de un generalizado fracaso del proyecto, que tiene que ver con nuestra imagen de partido y nuestro posicionamiento como marca electoral.”
Y la puntilla: “¿Realmente alguien puede creer que después de un resultado así podemos encarar con éxito la expansión al resto de España?”
Ginés Górriz ya había desnudado a Rivera para el célebre cartel de Ciutadans. Pero fue con estos párrafos que lo desnudó de veras.
El informe y la, cabe suponer, encendida polémica que generó en la cúpula del partido, se transforma ahora en la Carta abierta que ha firmado parte de un sector que se propone una renovación en el venidero congreso. (“No existe, hoy, pensamiento político en Ciutadans”, se lee allí.) Una Carta abierta que parece es también una reacción al Comunicado del partido respecto a las elecciones, donde no se recoge el llamado a la crítica del informe de Gorriz y se regresa al victimismo de tantas veces. El victimismo: he ahí la cifra sobre la que pivota toda la política catalana. Y Ciutadans no iba a ser menos.
La renovación ha de pasar, a mi juicio, por la defenestración de Albert Rivera y la clara enunciación de un perfil ideológico de corte liberal, laico y antinacionalista. Sin remilgos ni medias tintas. Sin coqueteos con la izquierda, ni mezquinas acusaciones a la derecha. Sin permanentes apelaciones a los intelectuales que firmaron el primer Manifest. Cuando un tipejo tan orgánicamente antiintelectual como Rivera pondera a los fundadores, uno sólo se libra de la carcajada, gracias al asco. Sin aceptar, por fin, que la política es una escala por la que un arribista cualquiera accede a la notoriedad.
Por mucho que su juventud, su origen y su ambición generaran la impresión de que Albert Rivera era el tipo perfecto para encabezar la andadura política de lo que tal vez debió limitarse a ser una aventura del espíritu crítico, lo cierto, a estas alturas, es que haberle entregado las riendas de Ciutadans a ese carriérist de novela mala fue un error mayúsculo.
Tal vez un error inevitable. Ése que consiste en desconocer que los intelectuales han de ir a la guerra ellos mismos, imbuidos de aquel aserto foucaultiano que los quiere “conciencia y elocuencia de la sociedad”. Delegar, en estos menesteres bélicos, es lo mismo que abjurar.
UPDATE:
Al teléfono:
–¡Hombre, Jorge! ¡Nunca me imaginé que fueras a salir en defensa de Ciutadans!
–¿Defensa? ¿Qué defensa?
–¿No me irás a decir que eso que sale hoy en El Tono lo escribió otro?
–Lo escribieron un servidor y el café con leche.
–Pues, léelo otra vez, coño. No sea que el café o la leche te hayan cambiado el texto.
De contra: En entrevista al diario El País, Aleida Guevara, hija de Ernesto Guevara, afirma que su padre “no es una imagen vacía, un icono pegado a la pared”.
Coincidimos plenamente. Su padre fue otra cosa. Un vulgar asesino.
Y la coincidencia me mueve a recomendarle lectura: Experiencia, de Martin Amis. Allí encontrará maneras más sutiles de vindicar los propios genes.
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 10/06/2007 1:00
Primera plana
Jorge Ferrer | 07/06/2007 13:14
Al teléfono:
-Oye, Ferrer, ¿viste lo de Chávez dándole una orden a Fidel?
-…
-¿Cómo es que ya no es el vocero oficial?
-El tipo no es chino ni randy. Néstor (Díaz de Villegas) lo llama putumayo.
-¿Y eso no cualifica?
-Se ve que no.
La portada de la edición digital de Granma anoche: ese Castro I, encorvado y hablando de lo “de siempre”.
Y ese Castro II, erguido y sonriente. Y dando luz. “Nuevas unidades”.
En Cuba se las ve en papel. Y esos dos periódicos de días sucesivos, observadas sus primeras planas en plácido portal de Santos Suárez, aguerrida esquina de Centro Habana o, incluso, en el excusado, muestran lo que muestran.
De contra:
Vio "magnífico" en televisión a Fidel Castro, dice su hermano Raúl
GERARDO ARREOLA
La Habana, 6 de junio. El presidente interino de Cuba, Raúl Castro, dijo hoy que vio "magnífico" a su hermano Fidel en sus declaraciones difundidas el pasado martes por la televisión, y añadió: "Ahora, así, yo empiezo a trabajar menos".
¿De qué valen esas palabras?, preguntará alguno. Fácil: lo veo por la televisión y detecto su mejoría. Luego, da a entender que ni lo ve, ni le habla con frecuencia, ni mucho menos gobiernan a dúo, ni recibe instrucciones o consejos desde agosto pasado.
Me ha recordado chiste que circulaba por La Habana hace meses.
Castro II le lleva al hermano convaleciente un televisor de plasma. Una soberbia pantalla que colocan frente a la cama del dictador. Unos días más tarde, Castro II acude a visitarlo y le pregunta qué tal le va con el plasma nuevo. "Muy bien, pero no me dejaste el mando a distancia y tengo que levantarme para cambiar el canal". Y añade: "¿Me dejas el mando?" A lo que Castro II responde: "No. El mando me lo quedo yo".
UPDATE:
En la página web de la Fundación FAES -una de las páginas peor diseñadas que conozco-, el Documento de Praga y los discursos de George Bush y José María Aznar en la conferencia Democracia y seguridad: Valores centrales y buenas políticas.
Se trata del discurso en el que Bush menciona por sus nombres a Alexander Kozulin, Aung San Suu Kyi, Oscar Elias Biscet, Nguyen Van Ly y Ayman Nour. Lamentablemente, carecemos del archivo de audio.
El decálogo, magnífico, aunque es obvio que nadie va a ponerlo en práctica. Esa Costa Rica de ayer, por ejemplo.
PRAGUE DOCUMENT
Whereas we believe that all people have the right to live in free societies, that free societies are anchored in freedom of thought and expression, and that institutions such as a free press, representative legislatures, accountable executives, independent judiciaries and market economies protect this core freedom, as well as many other freedoms;
Whereas we recognize that there is a profound moral difference between free societies and societies ruled by fear and repression where human rights are systematically abused and where there is no recourse to correct those abuses;
Whereas we recognize that the protection of human rights is critical to international peace and security and that countries that do not respect the rights of their people are unlikely to respect the rights of their neighbors;
Whereas we are committed to building and maintaining free societies through non-violent, democratic means;
Whereas we believe that the free world can play a critical role in helping those who are struggling for freedom in non-democratic countries;
We, the undersigned, have gathered together in Prague in the spring of 2007 in order to call upon governments and peoples throughout the free world to help those trying to build free societies elsewhere by doing the following:
1. To demand the immediate release of all non violent political prisoners in their respective countries.
2. Instructing diplomatic emissaries to non-democratic countries to actively and openly seek out meetings with political prisoners and dissidents committed to building free societies through non-violence.
3. Raising public awareness, through institutions in their own countries and through
international bodies, of human rights abuses under non-democratic regimes.
4. Raising the question of human rights in all meetings with officials of non-democratic regimes.
5. Seeking national and international initiatives, in the spirit of the Helsinki Accords, that link bilateral and international relations to the question of human rights.
6. Exerting pressure, through peaceful diplomatic, political and economic means, on governments and groups abusing human rights to discontinue their practices.
7. Providing incentives, through diplomatic, political and economic means, to governments and groups willing to improve the human rights record in their countries and to embark on the road to democracy.
8. Isolating and ostracizing governments and groups that suppress their peaceful domestic opponents by force, violence or intimidation.
9. Isolating and ostracizing governments and groups that threaten other countries and peoples with genocide or annihilation.
10. Promoting best human rights and governance practices that have been found effective and beneficial in other countries, in particular in new and recent democracies.
Václav Havel
Natan Sharansky
José María Aznar
Y otra vez, Díaz de Villegas en este post: Chiste de curros.
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 07/06/2007 19:31
Un "maestro" retirado
Jorge Ferrer | 06/06/2007 11:50
M. camino a la cama a la una y tres minutos de la mañana en Barcelona:
-¿De qué te ríes, muchacho?
-De nosotros.
-¡Tú estás más loco!
Uno, cuarenta minutos ponderando el progreso de Vietnam y se callan lo único que lo explica: la transición hacia una economía de mercado.
Dos, no habrá más abdicación que la que se teje entre el “no hay ningún secreto” y la anécdota de la ascensión al Everest del “maestro retirado”.
Tres, ya todos saben que ese hombre está definitivamente acabado. Todavía puede soltar un ¡cojones! o un ¡mariconsón!, pero ya no puede dar puñetazos en la mesa.
Cuatro, esta aparición televisiva fue tramada con el expreso propósito de mostrarlo. Con ella acaba definitivamente la jefatura de Castro I.
Cinco, en las próximas semanas veremos a Castro II hablando a un micrófono acerca de la economía cubana, la preparación combativa, etc. Esos que conforman el llamado “pueblo” voltearán enseguida sus cabecitas hacia el tipo que les habla de comida y empleo. Ese día se habrá consumado la sucesión simbólica.
Seis, la efectiva vendrá en septiembre desde la Asamblea Nacional del Poder Popular.
De contra: ese punto final, como hablado en Hialeah:
Castro I: Okey.
Randy: Gracias, señor.
UPDATE:
Anita Snow, periodista devenida antropóloga con trabajo de campo, se está haciendo un lío con las cuentas. Sus amigos cubanos, los que se comieron el guanajo, la distraen. La tratan ahora a ella de guanaja.
Pesos más, pesos menos, Anita ve que le será difícil encarnar en el Dasein de los nativos. Y el desespero la convierte en víctima. Ahora todo son desventajas. Ahora ya no es que viva como nativa, sino que lo hace peor, mucho peor, que los nativos.
Léase su desconsuelo ante el descubrimiento de que en su casa nadie roba, algo tan propio de los indígenas a quienes emula. Su protesta por no disponer de suculento menú en su centro de trabajo, como cualquier “typical worker”. Y atiéndase a la última oración. Por menos que eso, Lévi-Strauss la hubiera botado del aula. O la tribu.
“The reality is that no matter what salary or spending limit I set, it will not take into account the myriad ways people obtain food here, so when it comes to this experiment of eating as the Cubans do, I'm at an extreme disadvantage.
Virtually all Cuban workers, for instance, get an inexpensive hot lunch at work each day - something I will not get.
This month, that means 21 days eating lunch at home with rationed and farmers market goods on my tight budget while the typical worker will eat a heavily subsidized lunch that generally costs less than 1.20 regular pesos - about six cents.
I spent more the other day to buy one papaya and one pound of dried black-eyed peas than the 25.20 regular pesos, or about $1.20, those 21 extra meals would cost. The workplace lunches usually include some kind of meat, rice, beans, a root vegetable, bread and a desert - much more food than the simple meals I've planned this month…
I'm also at a disadvantage as an individual buying, cooking and eating alone. This is not typical in Cuba, where people live with two and sometimes three generations of extended family pooling resources and eating together - and better.
In a typical family, a relative might have a friend in a restaurant who would provide some leftover bread while others may barter. For example, a beautician might get farm-made cheese from a visitor from the countryside in exchange for a haircut.
I also cannot duplicate the additional income many Cubans enjoy above their salaries, such as work performance bonuses that can include convertible Cuban pesos to be used at consumer goods stores. Even luckier Cubans also get remittances from family abroad.
More than half of all Cubans now have access to some kind of foreign currency, which means they can use the same Cuban convertible pesos - worth about 92 cents, or 24 regular pesos - that foreigners use to buy imported goods.
There are also many illegal sources of income, such as sales of goods stolen from workplaces and unlicensed services.
No matter what salary base or food budget is set, it will be impossible to duplicate exactly the experience of the average Cuban - but that isn't the point.
The idea is to gain a sense of how Cubans live, and experience firsthand some tasks involved in the planning, purchase and preparation of food.”
UPDATE:
Se me ocurrió averiguar si el celoso filtro de comentarios de cubasi.cu admitía uno que diera a Castro I por retirado. Naturalmente, lo aderecé con una buena dosis de odio al centroderecha español y deslicé erratilla. Cosa de estimular la adrenalina del censor. Y resulta que sí, que también los cancerberos de esa página se llevaron la misma impresión que todo el mundo...
El mío:
Federico Peláez Pons (España): ¡Gracias al maestro retirado! La sabiduría de su retiro, cada una de sus reflexiones, son la luz para quienes luchamos por una España libre de derechistas fascistas: el PP der Aznar ¡Viva el más grande retirado del mundo!
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 03/07/2007 0:34
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