El 22 x 17 de Fidel Castro
Jorge Ferrer | 06/10/2008 16:47
Han pasado meses y más meses desde el paso a retiro de Castro I, pero ahí está armado de su calculadora. Fantasma que tutela a una Cuba que creyó se lo había sacado de encima provisionalmente –¡provisionalmente!, porque volverá Fidel Castro tras su muerte a meterse en la política cubana del futuro con fuerza que hoy apenas podemos vislumbrar.
Pero ahí está ahora. Y los cubanos, consecuentes que son, dicen que Fidel mandó a parar las reformas de Raúl, como antes decían aquel «Llegó el Comandante y mandó a parar». Un dictador con freno de mano… Con freno de (her)mano.
En Taurus, la pieza de la magnífica trilogía sobre autócratas de Alexandr Sokurov que se ocupa de Vladimir Ilích Lenin, el díscolo y aterrorizado médico que lo atiende le plantea al fundador del comunismo un problema matemático: multiplicar 22 x 17. Si lo resuelve, le dice, estará curado. Pero resulta ser un problema que rebasa su capacidad mental. Lenin comprende que está acabado. Y cuando Krúpskaya le sopla que puede conseguir resolver la operación desglosándola en columnas, entra en cólera, le arranca los espejuelos, la habría atacado con más saña de haber podido superar su estado de semipostración.
Taurus –ayer vi por fin la versión extendida, en dos partes, que incluye toda la entrevista con Stalin que nos habían hurtado en la versión que se comercializó inicialmente aquí en España– me parece una película imprescindible para imaginar al Fidel Castro de los últimos meses y los próximos. Salvando las distancias, naturalmente, pero anotando las coincidencias. Un megalómano incurable se convierte en incurable enfermo y espera la muerte, mientras son otros los que se adueñan del país.
Las diferencias, insisto, son enormes. Raúl Castro no es a Fidel Castro lo que Iosif Stalin a Vladimir Ilích Lenin, naturalmente. Pero la decadencia del dictador, y Sokurov es implacable con ese Lenin postrero, como lo fue con Hitler en Moloch, es siempre una y la misma.
Quien no haya visto esa película tremenda, corra a buscarla. (En Netflix veo que está Moloch, pero no Taurus.) Desde esa primera escena con un Lenin que pugna por que no le arrebaten el periódico que quiere leer y el guardia que le da manotazos para arrancárselo, se asiste a un retrato de la decadencia del déspota absolutamente impagable.
Por lo pronto, sin embargo, parece evidente que Castro I todavía se las arregla bien para multiplicar 22 x 17.
De contra:
Este mediodía detecté que hay un troll con mucho tiempo libre y entregado por entero no a la causa del socialismo, pero sí a la de joderle el diálogo a quienes suelen venir aquí a intercambiar ideas conmigo pero más entre sí mismos.
Por regla general, los trolls se van solitos en cuanto no reciben la atención que piden a voces. Luchar contra ellos requiere gozar del mismo tiempo que ellos e ir borrando uno a uno sus comentarios, un privilegio que me está vedado, porque tengo mucho trabajo que hacer. Y nada hay más tenaz que un tipo que quiere joder a los demás y dispone de tiempo para hacerlo.
En cualquier caso, les anoto que la plataforma sobre la que está instalada El Tono… permite evitar que alguien usurpe los nicks que utilizan aquí. Para ello, basta con registrarse en el extremo superior de la página y acceder cada vez que se quiera comentar por medio de una contraseña privada. Con ello se consigue eliminar eso de «(usuario no autenticado)» que aparece junto a los nicks y así se sabe cuando quien usa un nick lo hace impropiamente.
Ojo: yo mismo no suelo hacerlo, pero lo anoto para que sepan que existe esa opción.
Pueden ver la diferencia en los comentarios Nº 64 y Nº 66 al post de ayer, donde el primero es mío y el segundo es del afanoso y a todas luces desempleado troll usando mi nombre.
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 27/04/2009 16:27
La ninfa inconstante
Jorge Ferrer | 05/10/2008 14:02
Tags: En El Nuevo Herald
Siempre se puede más con Cabrera Infante
JORGE FERRER
Especial/El Nuevo Herald
Poco después de la muerte de Guillermo Cabrera Infante en abril del 2005, su viuda, la actriz Miriam Gómez, anunció la publicación póstuma de tres libros que el escritor había dejado terminados o prácticamente listos para ir a imprenta. Una noticia que sirvió para mitigar en parte el dolor por la pérdida del gran escritor cubano, por mucho que adivináramos era un consuelo que tardaría en llegar.
En efecto, ha habido que esperar más de tres años para que el primero de esos libros llegara a las librerías. Pero ha valido la pena la espera. La fiesta que aquel anuncio prometía a los lectores se llevó a cabo la semana pasada en Madrid inaugurando un ciclo de publicaciones póstumas que se adivina venturoso para la obra de Cabrera Infante, porque asegura cerrarla con una coherencia ejemplar. También, naturalmente, se trata de una magnífica noticia para la literatura escrita en español.
La ninfa inconstante (Galaxia Gutenberg--Círculo de Lectores, Barcelona, 2008), que llega estos días a las librerías, es una cuenta más en el juego de abalorios que es la obra de Guillermo Cabrera Infante, un escritor que hizo de La Habana y la lengua de los habaneros una obsesión vivida desde la distancia forzada por el exilio. Un hombre de letras, y ''hombre de cine'', que hizo mucho más: las convirtió --ciudad e idiolecto-- en estilo, les concedió carta de ciudadanía literaria, las encaramó ya definitivamente a la literatura universal.
La novela será presentada en la venidera edición de la Feria Internacional del Libro de Miami, que tendrá lugar entre los días 9 al 16 de noviembre en su emplazamiento habitual en Wolfson Campus del Miami Dade College. Según previsiones de Galaxia Gutenberg, que lanzará en la propia Feria una edición especial en formato económico dirigida al mercado estadounidense, la presentación consistirá en un mano a mano entre Miriam Gómez y el promotor cultural Nat Chediak, en la que será sin dudas una sesión memorable.
La obra viva que junta, por ejemplo, Así en la paz como en la guerra con Ella cantaba boleros,Tres tristes tigres con La Habana para un infante difunto, las estremecedoras --y de inagotable lectura-- semblanzas de sus cofrades en Vidas para leerlas con la deslumbrante obra periodística recogida, significativamente, en Mea Cuba, encuentra en La ninfa inconstante una pieza de lujo que sumar al concierto.
Todas las claves de la literatura de Cabrera Infante asoman de nuevo en este libro y lo hacen para contarnos una historia distinta. Nuevamente, los dos paisajes que son la propia vida del escritor y la ciudad que recordó hasta el último instante de su vida con precisión milimétrica, se reúnen en la desquiciante historia de un crítico de cine, hombre maduro y casado, al que deslumbra una bellísima adolescente ``tan ajena a su encanto como a la moral''.
Juntos, y muy revueltos, vivirán una aventura donde la claridad de los fines se ve enturbiada por la enrevesada urdimbre de los medios. El narrador, desde la primera persona inigualable que es la de Cabrera Infante, nos lleva en máquinas de alquiler --que no ``taxis''-- por El Vedado de finales de los años cincuenta, por night clubs y restaurantes, salas de cine y casas de huéspedes.
También nos paseará por la redacción de la revista Carteles --Luis Gómez Wangüemert, jefe de redacción de la célebre revista cubana, se asoma una y otra vez al relato. El poeta Roberto Branly, personaje que no es nada nuevo en la obra de Cabrera Infante, acompaña al narrador como testigo y cómplice.
La ninfa inconstante es también, algo que no podía dejar de ser tratándose de Guillermo Cabrera Infante, una meditación sobre la fugacidad de las ciudades y la permanencia de la memoria. Y viceversa. ''Hay que ver las preguntas que uno se puede hacer caminando solo por La Habana de noche'', escribe en la última página que terminará con profesión de fe y promesa que ha cumplido con creces y no traicionará en los inéditos que nos esperan: ``yo tengo mi memoria''.
En sus últimos momentos de vida, Cabrera Infante repetía la frase con que termina Tres Tristes Tigres: ''ya no se puede más''. Y en una carta que escribió a su editor Carlos Barral el 28 de noviembre de 1966, le informaba: ``el censor hizo un trabajo excelente cuando me obligó a dejar el epílogo truncado en esa frase que es una de las mejores para acabar el libro; ya no se puede más, y que todo el mundo pensará que es una oración muy pensada, redondeada hasta decir no más y significativa, cuando en realidad es obra de esa pobre loca que cogía el sol en el Malecón un día de 1950 y tantos y a quien copié, verbatim, el discurso patafísico''.
Esa Habana ''copiada'' o, mejor, transcrita, es el legado monumental que nos deja el único de los escritores cubanos recogidos en el listado canónico de Harold Bloom que se asomó al siglo XXI. Con su muerte se cerró un ciclo entero de la literatura cubana, prolongado ahora con sus libros póstumos. El primero, La ninfa inconstante, demuestra que siempre se puede más con Guillermo Cabrera Infante y la fiesta de su literatura deslumbrante.•
«Siempre se puede más con Cabrera Infante» aparece publicado en la edición de hoy, 05/10/2008 de El Nuevo Herald.
Emilia Luzárraga, esposa de Lino Fernández, ha muerto en Miami.
De la historia del matrimonio Fernández-Luzárraga escribía aquí en enero pasado a propósito de Fighting Castro. A Love Story (WingSpan Press, 2007), el libro de Kay Abella.
La muerte de Emy es una noticia muy triste y me uno al dolor de la familia.
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 05/10/2008 14:11
Telecinco: Prostitución en Cuba
Jorge Ferrer | 04/10/2008 14:25
Reportaje sobre la prostitución en Cuba emitido anoche por el canal Telecinco, en España.
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 05/10/2008 1:48
Adivino + Raúl Baduel, detenido
Jorge Ferrer | 03/10/2008 13:38
No vi el debate de anoche entre Sarah Palin y Joe Biden, ni he tenido tiempo de leer los periódicos de hoy. Pero lo que me llega desde la televisión encendida en la sala, FOX News: FOX & Friends, parece charla de amigos, donde uno cuenta cómo le fue con un ligue: ¡She was SO great! ¡She was SO close! ¡She was unbelievable!
Por otra parte, comentarios que se avienen muy bien, adivino, con las piernas de Gretchen Carlson, a las que me rindo cada mañana cada vez que voy a servirme café.
La Ofensiva reflexionadora de Castro I –adivino que lo han bañado en ozono– termina hoy con su sempiterno desprecio a los intelectuales, a la vez que contiene mención a «pajaritos». Un tema para meditar, titula. Pues, sí, y hasta dos: las UMAP, la noche de las tres P…
Lo difícil que es producir electricidad, lo costoso que resulta, se queja el del Adidas.
Lo es, en efecto. Pero hasta los marcianos, de haberlos, adivinarían con facilidad desde allá arriba que lo es mucho más cuando el país vive bajo economía dirigista.
Véase si no esta fotografía de Corea del Norte tomada por un satélite. Y la magnífica elección del color rojo para siluetearla.
De contra:
Anoche en la Casa Fuster, sesión de jazz en el Café vienés.
Tremendos los Barcelona Swing Serenaders –Oriol Romaní (cl), Oscar Font (tb), Dave Mitchell (guit), Josemi Moraleda (cb)
Chardonnay delicioso, unas croquetas que saben, adivino, a lo que también las antedichas piernas de Gretchen Carlson –aunque de textura bien distinta, adivino también–, y el delicioso entorno de un espacio modernista que alguna vez fue sala de baile.
Aquí el programa de esta temporada en los jueves de jazz en Casa Fuster.
De recontra:
Otra vez el anuncio del programa sobre la prostitución infantil en Cuba que emitirá esta noche Telecinco a las 00:15, que colocaba ayer en tardío Update.
UPDATE:
El bailout pasa en segunda vuelta. En la primera, Mario y Linconln Díaz-Balart votaron que no, y lo mismo hizo Ileana Ros-Lehtinen.
Y hete aquí que en la segunda, los hermanos se mantuvieron en sus trece, es decir, sus noes, mientras que Ileana se fue con el Yes. Con el yes, we can, vaya.
Si alguien se topara con declaraciones de la disidente respecto a su cambio de voto -por desgracia, no puede entretenerme ahora en esa búsqueda-, le agradecería nos iluminara...
UPDATE:
Detenido el General Raúl Baduel, ex ministro de Defensa de Venezuela.
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 03/10/2008 22:02
¿Por qué no cierra este blog?
Jorge Ferrer | 02/10/2008 12:49
Alguien que firma Tirofijo coloca aquí abajo un enlace que me lleva a su página en Blogspot y de ahí a la de Emilio Ichikawa en la misma plataforma.
Emilio, a quien me une una amistad de 20 años, dice advertir que los blogs cubanos están en crisis y eso es lo menos que dice. También se acusa y acusa a otros bloggers de actuar como las Hermanitas de la Caridad.
Se lo nota afectado al bueno de Emilio y tendría motivos para estarlo si su diagnóstico fuera certero, asunto que desconozco. ¡Con lo fácil que le sería seguir mi consejo de no leer letras, en blogs u otros soportes, porque sean «cubanas»! Curarse de la blogopatía cubensis le ahorraría a él y a muchos tanta desazón. A fin de cuentas, uno lee por elección dictada por el placer y el provecho. Y dispone de su tiempo de lectura según su leal entender, que se decía antes.
Nada tengo que objetar a quienes se dedican a vocear las bondades de la llamada «blogosfera cubana», un término que impulsó, creo recordar, Camilo López, desde el blog Estancias cubanas. Un fenómeno que me interesa como cualquier otra pulsión que aqueje a los cubanos: la creciente conversión al Islam de vecinos de Centro Habana y La Lisa, el intercambio de películas de animación japonesa en Cuba, los avatares de la producción editorial del exilio cubano, etc., etc. Son movimientos que afectan a unos pocos, a poquísimos, y cuya importancia no se me ocurre sobredimensionar. Mucho menos se me ocurre leer lo que no me interesa.
«¿Cómo es que todavía sigues con el blog?», me preguntó precisamente ayer, mientras Emilio escribía su nota, alguien con quien no me veía hace tiempo. Simulaba sorpresa. En realidad, estaba enfadado. Le resulta insoportable la idea de que dedique mi tiempo a escribir para un medio tan efímero. Una indignación que me halaga, a la vez que me disgusta, porque parte de unos cuantos errores alimentados por otras tantas ideas erróneas acerca de la literatura y estos espacios privados. También me reta, porque es pregunta que yo mismo me he hecho alguna vez.
Colgué el primer post en El Tono de la Voz el 11 de marzo de 2007. Justo ocho meses después de que en julio de 2006 propusiera a este portal la inserción de blogs. Desde entonces, escribí una nota diaria hasta que la criatura cumplió el añito y a partir de ahí me he permitido saltarme la cita algunas veces, bien pocas. Año y medio es suficiente tiempo como para que a veces abra, buscando en Google, algún viejo post y me sorprenda que lo haya escrito yo mismo. (No siempre es una sorpresa de la que vanagloriarme, por cierto, aunque jamás ha sido motivo de arrepentimiento.) Año y medio es también tiempo suficiente para haber corroborado que se trata de un medio que me trae muchos más placeres que disgustos.
«¿Cómo es que todavía sigues con el blog?» La pregunta –en ella simulado desdén; algo de envidia–, tiene respuesta tan predecible como la llegada de la factura del gas.
Para mí, El Tono de la Voz es la mera extensión de lo que he hecho siempre: comentar lo que me interesa en charlas de sobremesa, artículos, correos electrónicos o anotarlo en mi ristra de cuadernos Clairefontaine. La única diferencia es que lo que antes era soliloquio o charla con unos pocos es ahora exposición permanente.
Largos cientos de personas siguen ahora a diario lo que escribo, algo que sólo permite la tenencia de un blog, salvo que uno tenga columna diaria en un periódico, claro. ¿Cómo que cientos? ¿Tan pocos? Es un estimado. Porque es difícil saber cuántos de los millares de visitantes que entran aquí a diario lo hacen en verdad para leer. ¿Cuántos leerán esta misma nota de cabo a rabo? Quienes tenemos blogs y herramientas que miden las visitas sabemos que centenares de visitantes entran desde buscadores por error y se van enseguida, como sabemos que otros largos centenares de visitantes acuden traídos desde buscadores de imágenes que hemos etiquetado con pericia para atraerlos. Lo recuerdo siempre para bajarme los humos y bajárselos al blog: son visitantes, pero no son lectores, aunque algunos de ellos puedan sumarse a la segunda categoría, tras descubrir la página.
Lo que más me atrae de este medio es la posibilidad de jugar con la gramática de los blogs, que te permite escribir una nota larga, un artículo, hilvanar un par o tres de ideas que juntas adquieren otra dimensión cognoscitiva, jugar a enlazar –como hice ayer– a un puñado de artículos que te sirven los agregadores o encuentras en revistas que lees, colgar una escena de película que acabas de ver y quieres compartir, compartir una fotografía, ensayar el delicioso género del panfleto, transcribir conversaciones telefónicas… Escapar así de la tiranía del artículo –tantas veces con sabor y textura de «batido de cabilla»– para poner en juego ideas e imágenes sin más corsé que el de mis propios intereses y los que presupongo a mis lectores habituales. Buena parte de los blogs que acaban por cerrar son los que ponen en marcha quienes no tienen otro espacio donde publicar y suponen que sesudos artículos les atraerán el interés de muchos. Craso error.
Y están también los comentarios, sin los que no imagino escribir un blog. Aun cuando los lectores que comentan constituyen apenas una ínfima parte de los lectores, la libertad que se les concede para reaccionar de inmediato a lo que leen y la manera en que la aprovechan para apuntar lo que falta, para denunciar errores e incluso para manifestar su fobia a las ideas que les someto son motores para seguir escribiendo. Este es, además, un medio donde lo tienen fácil, porque se escribe robándole tiempo al trabajo y se deslizan errores con facilidad –ahora mismo son las 12:50 y llevo dieciséis minutos escribiendo esta nota que se me ha pasado de larga: ya acabo…
«¿Cómo es que todavía sigues con el blog?»
Pues, porque no he encontrado motivo para cerrarlo. Pero este mismo podría ser el último post, como lo pudo ser el de ayer o lo será el de mañana. Porque los placeres, por gratos que sean, mudan con extraordinaria facilidad.
Miren a Emilio, por ejemplo: ¡ya no le gustan los «blogs cubanos»! ¿Recuerdan cuando a Rousseau le preguntaron su opinión sobre los franceses? Dijo que no tenía ninguna porque no los conocía a todos. En cuanto a mí, los poquísimos blogs escritos por cubanos que visito con cierta regularidad, me parece que gozan de estupenda salud.
De contra:
Si algún lector tiene preguntas que hacer sobre El Tono de la Voz, sobre el por qué y cómo se escribe un blog, etc., puede anotarla en los comentarios. Casi todas las preguntas serán respondidas. Si dan para ello, por número y alcance, bien podrían ser objeto de un update o el post de mañana.
La ilustración está sujeta a Copyright: El Tono de la Voz & Morivati.
UPDATE:
Telecinco emitirá mañana un documental sobre la prostitución infantil en Cuba. Sigue avance.
h/t: Memorandum Vitae, via Secretos de Cuba
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 03/10/2008 2:17
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