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El futuro bobo

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Uno de los congresistas norteamericanos que se pasearon estos días por La Habana sostuvo que Estados Unidos debe pedir perdón a Cuba por estos cincuenta años “de hostilidad”.

No sabemos quién lo dijo exactamente, pero sí que informaron al del Adidas de cada palabra que soltaron esos enviados. Recuérdese que lo importante, lo único verdaderamente importante, que es el diferendo con los Estados Unidos, es asunto de su exclusiva competencia. Raúl que se ocupe de lo accesorio, de la reforma agraria cincuenta años después de la reforma agraria o de mandar a casa a los que juegan dominó entre chistes sobre el “jefe”, por ejemplo. De lo que de veras importa se ocupará siempre el hermano mayor, mientras viva. (Por eso, leo ahora, recibió a Barbara Lee: el tema USA no es para aficionados.)

La propuesta de que Estados Unidos pida perdón a Cuba carece de interés político, pero no de interés estético en el paisaje de la distensión que se avecina. Anuncia uno de los rostros del largo proceso de transición-hacia-lo-que-sea que vive Cuba: la bobería.

Veremos mucha de la clase de bobería que traen siempre las transiciones. Junto con la memoria de la violencia, suelen aparecer la sonsera y el kitsch: los zapatos de la Ceaucescu, los caramelos sobre Berlín, Paul Tibbets comprando souvenirs en una visita de incógnito a Nagasaki, el “destape” español, las millonarias ediciones de Freud en la Rusia poscomunista, la Östalgie… O este congresista mentecato y su reclamo de perdón… De ése perdón, que hay otros que sí convendrá pronunciar.

 

Por lo único, si por algo, que los Estados Unidos deberían pedirnos perdón a los cubanos es por no haber sabido hacer una política hacia Cuba que acabara antes –que acabe algún día- con la dictadura de los hermanos Castro.

 

De contra:

¿Hablaron los congresistas de los presos políticos cubanos? ¿Se atrevieron a pronunciar esas dos malas palabras en presencia de sus anfitriones? Pues, resulta que sí. Lo hizo Bobby Rush:

"Habiendo sido activista (de Panteras Negras) conozco de lo que es el sufrimiento de los presos políticos (...). Este es el momento idóneo para que nuestra nación dé muestras de compasión y hermandad", dijo.

Pero, ay, de los “presos políticos” cubanos que habló Bobby Rush fue de los cinco espías de la DSE presos en EE.UU. Y punto.

¿Se interesaron los congresistas por la situación de Jorge Luis García Pérez, Antúnez, con quien comparten además de identidad racial, anhelos democráticos? N+o = No. Sin embargo, Bobby Rush “consideró que las dificultades que enfrentan los familiares de los cinco cubanos "son conmovedoras" y expresó su intención de trabajar por el caso, de regreso a Estados Unidos”. También “se declaró por su parte "sorprendido" del "gran sentido del humor, conocimiento de la historia y cualidades humanas" del gobernante cubano. "Hablamos con él como si fuéramos parientes de mucho tiempo".

Prensa Latina trae recuento de las últimas perlas repartidas por los congresistas en La Habana. Copio un buen trozo, porque no tiene desperdicio (los subrayados son míos):

(Barbara Lee) planteó que al regreso de la misión a Estados Unidos se preparará un informe para el mandatario Barack Obama y el Departamento de Estado con sus recomendaciones para la normalización de vínculos con Cuba, documentos a entregar antes de la próxima Cumbre de las Amèricas.

El representante por Illinois Bobby Rush calificó de importante e interesante la reunión sostenida con los familiares de los cinco antiterroristas cubanos presos injustamente en Estados Unidos.

Dijo que fue conmovedora la explicación de las prohibiciones y dificultades sufridas por sus familias para visitar a los presos y por ello, los legisladores trabajarán para dar carácter humano a los procedimientos legales y evitar la división de familias.

Ahora que Estados Unidos aspira a formar parte del Consejo de Derechos Humanos debe mostrar compasión y humanidad, reflejando en este caso el pensar del pueblo norteamericano y nunca un enfoque retrógrado, añadió.

Subrayó que la reunión con el presidente Raúl Castro les permitió comprobar todo lo opuesto a lo difundido sobre él por los medios de difusión norteamericanos, confirmar su calidad de ser humano y su notable historia de lucha por los necesitados del tercer mundo.

La legisladora por Ohio Marcia Funge envió un mensaje al pueblo cubano en el cual recalca que aprendió mucho en este viaje, sobre todo sobre los avances en ciencia y tecnología, algo muy interesante para el pueblo de Estados Unidos.

La representante Laura Richardson, la más joven del grupo, rememoró que muchos estadounidenses no habían nacido al triunfo de la revolución en Cuba y se comprometió a presentar proyectos de ley relativos a las relaciones entre los dos pueblos “que no arrastren el odio del pasado

En Cuba no vi murallas ni vallas, todo el mundo con quien quisimos conversar estuvo dispuesto a ello y a responder nuestras preguntas, yo creo llegado el momento para Estados Unidos de hacer lo mismo, subrayó.

 

De recontra:

1) Castro I, puliendo su estilo: “Las personas que se mueven por las calles, activas y casi siempre alegres…”

Le faltó escribir “jineteras” en lugar de “personas”, pero sus progresos literarios son indudables…

2) Raúl Alzaga, un maceíto, narra para Progreso sus encuentros con Castro II.

¿Dije “bobo” más arriba? No, no: en la recontra es rebobo... o repugnante.

 

UPDATE:

Por un momento pensé que habían hackeado a Drudge Report cuando la abrí esta mañana y me encontré con esta otra bobería, pero no... He made it!



Perro muerto

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Un día bien jodido. Y todo por culpa de la fotografía que traía en primera plana El País esta mañana.

Jodido por culpa de Zapatero. Por culpa del recuerdo de K.

K. fue un cachorro que recogí una mañana de invierno y 1988 en Rusia, llevé a casa, llamé a mi novia –que es ahora mi mujer- y le dije: “Ya tenemos un perro”.

Después llamé a un servicio de veterinarios a domicilio. “Ese perrito –sobachka- se muere”, me dijeron. Imploré, saqué dos billetes de 25 rublos, más de la mitad del salario mensual de aquellos veterinarios. Ahí mejoró la suerte del cachorrito. Lo inyectaron. Me dejaron unas pastillas. Lo mimé. Lo salvamos: le puse K.

Después me lo llevé a Cuba, cuando volví de Rusia. Lo puse a vivir en el patio, allá en Marianao. Se asilvestró, pasaba un hambre de perros -hambre de cubanos, pensaría él, que es la que pasaba yo. Un día me mordió con fiereza. Todavía tengo las marcas en la mano. Huellas de K. Me pusieron 21 inyecciones en la espalda. En el policlínico de 100 y 57, si todavía existe. Acabé enviándolo a una finca en Güira de Melena para que tuviera qué comer y a quién morder que no fuera yo. Un día de 1993 fui a verlo y me dijeron que ya estaba muerto. Que lo había matado otro perro…

Pero lo recordé hoy de pronto como aquel cachorro dócil, moribundo, incapaz de ladrar. Maullante el perro, quejoso, a punto de marcharse al cielo de los perros.

Y esta mañana fue comprar el periódico, ver a ese Zapatero mirando a Obama y acordarme de K. Y no sabría decir el por qué, ni explicarme qué extraña asociación generó la visión de esa fotografía como para que recordara al perro muerto hace quince años.

(También me sucedió, hace un par de horas, pensar en Arsenio Rodríguez cuando entré a una frutería.)

 

De contra:

Desde hoy, he incluido en El Tono de la Voz un botón que permite hacer donaciones privadas a mi favor.

Se trata de una vieja idea, postergada una y otra vez, que fue sugerida desde hace meses por una fiel lectora de esta página interesada en ayudarme a “comprar tiempo” –siquiera unos minutos más al día- para trabajar en ella. Otros lectores han hecho propuestas parecidas a las que no veía cómo dar cauce.

Que los lectores asiduos o no tan asiduos de El Tono de la Voz colaboren con donaciones, ojalá que periódicas aun cuando sean modestas, me parece una opción natural en la relación entre un autor y sus lectores. Esa opción ahora está abierta.

La aceptación de donaciones no implica modificación alguna en los contenidos. Tampoco establece distinción alguna entre los lectores. Se trata, simplemente, de ofrecer la posibilidad de colaborar con quien comparte a diario sus lecturas y sus textos aquí. Una colaboración que es bienvenida y agradeceré.

He elegido que las donaciones se tramiten por PayPal, probablemente el mecanismo de pago más extendido y seguro para este tipo de transacciones vía internet. Las donaciones pueden hacerse por el monto y la periodicidad que elija cada lector y serán mantenidas en el más estricto anonimato, salvo que algún donante prefiera hacer público su apoyo. Es libre de hacerlo, tanto más en un espacio que no ejerce moderación sobre los comentarios.

Desde ya, agradezco a quienes decidan participar de esta iniciativa, ojalá que venturosa.



Brainstorm, de Eduardo del Llano

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Brainstorm, de Eduardo del Llano, cortometraje de ficción -o casi- que saltó hace unos días a los titulares, después de la fama que adquirió Monte Rouge allá por 2005.

Más rollo que película, pero no está nada mal. Visto dos veces, gana. ¡Hasta Mauricio Vicent, Maurivitalicio, tiene su cameo por murmuración!

Confiemos en que en esta ocasión, cuando le aprieten las tuercas, Del Llano no vuelva a La Jiribilla a desbarrar contra el exilio.

h/t: JuanBin, en sendos comentarios al post anterior.

 

UPDATE:

En Los Angeles Times, curiosidades del modelo vietnamita en el exilio: "comunistas" en Little Saigon.



Agencia de viajes

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Digiriendo todavía unos sublimes garbanzos con chorizo acompañados de arroz blanco –conjunción celestial; gracias, U.-, volvía hace un rato a la villa de Gràcia rumiando las informaciones de los últimos días acerca de Cuba.

Que si los viajes por aquí, que si los viajes por allá, que si la capacidad hotelera, que si viajarán tantos cubano-americanos y tantos norteamericanos, que si primero viajarán unos, pero después también los otros, que si el tráfico aéreo y los ferries, que si los viajes académicos, que si los culturales…

Ya en la mañana, aun antes de los garbanzos, seguía las noticias por Euronews y antes y después del pronóstico del tiempo –hace días están en eso- me soliviantaban los “¡Viva Cuba!” del anuncio de viajes a Cuba que han pagado a esa cadena. Un bombardeo en toda regla: “¡Viva Cuba!”; “¡Viaje a Cuba!”

Viajes, viajes y más viajes. Viajes por aquí y por allá.

Visto lo cual, digo yo que todo este asunto de la transición cubana ha de ser transferido de la Cancillería de Bruno “el-que-tanto-sabe-de-Estados-Unidos” al Ministerio de turismo. Convertir el país todo en una inmensa Agencia de viajes: un viaje al fin de la noche, lleno de “vivas” y, sobre todo, de “vivos”. Al fin y al cabo, ¿qué ha sido si no un gran "viaje" este camino de cincuenta años?

(Una propuesta, por cierto, a la que tan solo cabe esperar la oposición de CUPET.)



Mea culpa

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Lo que voy a contar está feo, sí: mantengámoslo en secreto.

Busco un libro malo, pero que estoy obligado a consultar. Lo busco y rebusco hasta que aparece ejemplar a seis manzanas de mi casa. Abebooks me lo encuentra desde EE.UU. Globalización le dicen a eso que me mueve en mi barrio con indicaciones precisas desde un servidor alojado creo recordar que en Seattle.

Allá me encamino. No se trata de una librería, sino de una suerte de almacén que vende por Internet. No les gustan los clientes con rostro y manos que hurgan en los libreros. He telefoneado y convencido a la muchacha que me atiende de que la cercanía entre su oficina y mi casa avala que me ahorre los 8 euros del envío por correo, la semana que me tocaría esperar el aviso de la oficina de Correos y la visita a ésta. “Bueno, pásese por aquí”, acepta por fin.

Voy a buscar mi libro malo, que ya ha separado, y la reto con pregunta incómoda: “¿Puedo echar un vistazo?” No pude no hacerla cuando vi aquellos estantes atestados de libros. “¿Puedo echar un vistazo?”, pregunté dos veces.

“Sí, claro”, me dijo entre el disgusto, la sorpresa y, adivino -puedo estar en un error-, el gusto de tener a un macho de su especie moviéndose por aquel almacén desastrado.

Pero, ay, Dios mío, lo que guardan allí es puro ámbar de Dresden. Joyas una al lado de la otra. Un museo de los libros con que nos criamos en los ochenta: primeras ediciones –y apenas anoto aquí las de autores cubanos- de mi venerado Sarduy, catálogo entero de las ediciones piratas de Lezama, Cabreras Infantes para dar y tomar, ediciones príncipes de Lino Novás Calvo, Guillén, Gastón Baquero…

Los precios… Bueno, los precios son los que son desde que la Internet ha hecho de cada librero un perito. Ya no hay gangas como antes. ¿Se acuerdan? Nada baja de los 40 euros. Una edición prima de Gestos por 85. La primera de Mea Cuba por 100. Así en la paz como en la guerra por 150. Y así en adelante…

Y ahí, de pronto, me acuerdo de U. De aquellas incursiones por los estantes de las Ferias del libro en La Habana. De tanto libro que robamos entonces… Siglo XXI y FCE: esa gente perdía más libros a manos de U. que pasajeros la naviera del Titanic aquel año fatídico.

La muchachita ni sé dónde está. Estoy solo entre esas gemas. Adolfo Domínguez proveyó de bolsillos amplios al abrigo que llevo. Nada me impide cargar con dos o tres ejemplares que me queman las manos…

Pero salgo del bosque sin caza. Me llevo mi libro malo, y también caro, pero imprescindible, y nada más. Y lo peor es que la muchacha, bella cancerbera de aquellos tesoros, me mira cuando me despide con cara de saber que me llevo algo.

Y me sonríe, aprobándolo.

 

De contra:

La última vez que me llevé a casa un libro que no me pertenecía fue hace unos diez años. Una vecina me dejó la llave de su apartamento para llevar a un plomero. Mientras el muchacho cambiaba la bañera, me puse a manosear los libros numerosos que tenía en completo desorden y me encontré Levitación, de Cynthia Ozick en la edición de Montesinos. Ya yo era devoto, y lo soy todavía hoy, de El Mesías de Estocolmo. No pude resistirme, porque ese libro, lo supe, lo creí, no pertenecía a aquella biblioteca. Estaba fuera de lugar. ¡Lo juro!

Desde entonces cargo con esa culpa, como también con el libro.

Creo que lo siento. Si mi exvecina está leyendo estas líneas, reclámeme lo que es suyo. Mea culpa. (Ya avisé que iba a contar una cosa bien fea…)

 

De recontra:

Ojo con lo que anuncia Cuban Colada: Los demócratas de camino a Cuba. ¿Alguien se acuerda del General Lee?

Y yo preocupado por un librito de la Ozick, tú…

 

UPDATE:

Y dice hoy Abel Prieto en La Jornada sobre la performance de Tania Bruguera y los resultados fecundos de la crítica:

–En esta bienal destaca la participación de la artista cubana Tania Bruguera, con la cátedra Arte Conducta, en la que participan artistas muy jóvenes con obras severamente críticas con el sistema cubano. ¿Se tolera, se fomenta o se cultiva este espíritu francamente crítico al sistema?

–No sólo en el proyecto de Tania, sino en general en los jóvenes artistas cubanos hay un énfasis en un arte crítico, analítico, que reavive aquel espíritu de la vanguardia con su papel transformador de la sociedad, de la persona, del entorno.

Es sano, es una crítica desde la revolución, desde una posición comprometida con la revolución y muchas veces esas críticas coinciden con el análisis que estamos haciendo para lograr una mayor eficiencia, luchar contra las mismas trabas burocráticas que nosotros mismos hemos creado.

–En el Taller Arte Conducta hay obras donde Fidel Castro aparece como muñequito de peluche, de ésos que se pescan por unas monedas con unas pinzas en los malls, y se critica también la glorificación de los atletas cubanos como una cosificación utilitaria, ¿eso también se tolera o se fomenta?

–En esas obras asociadas a la Cátedra Conducta hay un interés desacralizador, que para los jóvenes artistas resulta muy atractivo. Pero ocurren cosas como ésta: lamentablemente el domingo por la noche, en un performance que Bruguera presentó, hubo una provocación. La muchacha bloguera ésta muy famosa (Yoani Sánchez) tomó el micrófono para hacer un discurso en contra de la revolución. Ella dijo que la Internet era una grieta en la censura cubana.

“Lo que planteó es algo que hemos considerado importante: crear un clima apropiado para la recepción de ese tipo de arte. Sucede que en Cuba estamos sometidos a una vigilancia mediática que distorsiona permanentemente la realidad. Lo del domingo fue utilizado por personas inescrupulosas y por los medios de Florida.

“Ése es uno de los temas del arte crítico en Cuba. Estamos fomentándolo para reflexionar, que nos ayude a descubrir nuestras distorsiones, que nos ayude a defender la utopía.

Cuando se hace crítica como lo hace Tania Bruguera, desde una posición de compromiso con el país, los resultados son realmente fecundos.



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Autor: Jorge Ferrer

Jorge Ferrer. Foto © Laura Ceccacci

Jorge Ferrer. Escritor y traductor. Escribe desde Barcelona, España.

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