En vísperas del concierto de Juanes
Jorge Ferrer | 17/09/2009 1:48
Algo alejado de las noticias, reviso ahora cómo anda el asunto del concierto de Juanes para atender un compromiso mañana.
Y, sí, la cosa está bastante clara.
Juanes en El Tono de la Voz, aquí, aquí y aquí.
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 17/09/2009 19:24
(re) Lecturas
Jorge Ferrer | 16/09/2009 0:14
Hoy me he estado releyendo. No es narcisismo: es mero trámite para cerrar las costuras de Maximal Bildung.
Comparto un fragmento de la Minimal Bildung. No lo había hecho antes aquí.
...Al llegar a lo alto del cerro, Gerardo Shao se encontró con los tres pabellones que le había anunciado el Dr. Meisner. Tenían una apariencia de rancio abandono, a pesar de que los vidrios de que estaban construidos eran limpísimos, prístinos. Joven vidrio, que disimulaba la añeja fábrica del trino monumento a la Transfiguración, erigido a instancias de un Pedro que ya comenzaba a tomarse muy en serio su cualidad fundadora: “Para ti uno, y para Moisés otro, y para Elías otro” (S. Mateo, 17, 4) —le había dicho a Jesús aquella tarde, recién vuelto el seudo-Mesías de su alba y su escucha, en las alturas de otra elevación, ahora distante, el Monte Tabor.
Nada, en efecto, ha cambiado en los pabellones dos mil años después. La lluvia no ha empañado los vidrios, el granizo no se ha atrevido a quebrarlos, la desatención no ha dejado ninguna huella visible en su cúbica solidez. Shao rodeó los bloques de vidrio —“o de hielo”, pensó, como alucinado. Podía ver a través de los pabellones dispuestos formando un triángulo. Las puertas de acceso, discernibles apenas por el marco de junco que las intimaba, miraban todas al centro del triángulo. Girando sobre sí mismo, veía su figura reflejada en las paredes de agua, apenas rota al cruzarse con los juncos, desaparecida entre los nubarrones del horizonte. Absorto y preso de su eje, parecía un derviche giróvago. Achinado y meditabundo, era un tibetano sin saberlo.
Ha cambiado mucho el librero desde la última vez que lo vimos. Desde la conversación con Buenaventura momentos después de verificada la violenta muerte de su hermana, Shao ha perdido peso y ganas —sin que, por otra parte, se aprecie ningún trasvase de esas energías hacia Buenaventura. En esas pocas horas transcurridas, ha visto encanecer sus cabellos, ajarse su sonrisa, desvanecerse su voluntad; ha intuido que ya no le queda mucho por vivir. Le pesa al chino-cubano su ser hipostasiado. Lo grava la escisión, a medias pactada, a medias impuesta, que imaginó primero sería un instrumento multiplicador de vida, pero que se ha revelado suma de carencias y responsabilidades. Adición de sustracciones.
Meisner le había asegurado que su sosias Buenaventura experimentaría duplicaciones conexas y penas redundantes. También él estaría preso de la culpa de la transfiguración. También él, pero sólo si era cierto que había asesinado a la hermana de Shao. “También él”, resonaba la suma en los oídos de Shao, “también él”.
El día era propicio para la redención. Era la víspera de Passover. Shao entró al pabellón dedicado a Elías. Había una mesa puesta con servicio para dos comensales, y una joven sentada, dándole la espalda. Su trenza larguísima caía hasta el suelo y se enroscaba en una de las patas del taburete, con cierta ternura que hacía pensar en una vida en hibernación. (Cuando comience a hablar, el brillo que correrá entrelazado por sus cabellos hará imposible que miremos a la trenza fijamente. El broche que desde la punta la mantiene reunida golpeará la madera, acentuando las palabras.) Las paredes de vidrio estaban cubiertas de tapices que representaban escenas mesiánicas. Diversos los rostros de los Ungidos, Shao se reconoció en uno de ellos. Sentado en un trono, cuatro ángeles sostenían sobre él una corona. Flanqueada la escalera por doce mansos leones y ocho atentos apóstoles, él mismo sostenía sobre las rodillas un libro entreabierto y levantaba una vara en la mano derecha. Abajo, se leía la palabra Tikkun.
—¿Es Isaac Luria? —le preguntó a la joven que ya se había levantado y lo miraba solícita.
—Es Shabbatai Zeví, el Mesías de Esmirna, conocido por el acrónimo Shatz. Eres tú mismo, Gerardo Shao, conducido aquí por las fuerzas que quieren devolverte el Reino que dejaste escapar después de apostatar y marcharte a Albania a morir tu primera muerte.
Shao comió sin decir palabra. Cuando la joven salió, dejándolo solo, se echó sobre el suelo de tierra y tras repetir doce veces la salmodia “el próximo año en Jerusalem” se quedó dormido. En 1624, dos años antes de que naciera Shabbatai Zeví y 32 antes de que fuera proclamado Mesías por Nathan de Gaza, Francisco de Zurbarán pintó el cuadro Exposición del cuerpo de san Buenaventura, que representa con sospechosa fidelidad a Gerardo Shao durmiendo su segunda muerte en el pabellón de Elías...
De Jorge Ferrer, Minimal Bildung, Miami: Editorial Catalejo, 2001.
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 16/09/2009 1:14
Buscando alternativas para Cuba, updated
Jorge Ferrer | 14/09/2009 16:10
El festín de las alternativas
By JORGE FERRER
Algunos periódicos se hacían eco días atrás de una peculiar iniciativa en la red social Facebook. Allí, y partiendo de una idea que el cubano residente en Miami José Ramón Morales lanzó hace algún tiempo en un blog, Cuba española, ha surgido el grupo ``Movimiento por la reincorporación de Cuba a España como comunidad autónoma''. En esencia, el grupo aboga por que Cuba se integre en el orden político español y, de paso, en el europeo. Cuando escribo este artículo, la iniciativa cuenta con unos 1,800 miembros en Facebook, una cifra nada desdeñable si se atiende a lo extravagante del propósito.
Imaginar la devolución de Cuba a los debates de la segunda mitad del siglo XIX --independentistas vs. autonomistas, por ejemplo-- constituye un tour de force colosal. Pero me interesa menos pensar en esa idea de reversión colonial que lo que implica su aparición y circulación por las redes sociales, donde gana adhesiones. Interesa, porque constituye un testimonio de la extraordinaria avidez que la sociedad cubana --sea en la isla o el exilio-- tiene por alternativas de futuro, así como de la creatividad que desplegará y ya muestra para imaginarlas y vocearlas.
Un asunto, por cierto, en el que no seremos innovadores. En buena parte de los países de Europa del Este, el fin del comunismo generó una caótica proliferación de caminos hacia el porvenir. En algunos de ellos, para sorpresa de analistas y ciudadanos, conjuntamente con las diversas propuestas de organización democrática desde la sociedad civil, los estamentos del ancien régime o una mezcla de ambos, aparecieron también pulsiones retardatarias. La tentación monárquica, por ejemplo, afloró con fuerza y aún goza de valedores en algunos países. Bulgaria vio cómo el rey Semión II, que volvió a Sofía desde su largo exilio en Madrid, se convertía en primer ministro, en un movimiento de veras excepcional en la historia europea.
Más conocidos, por el horror que generaron, son los trastornos padecidos por la geografía poscomunista. El estallido de la guerra en Yugoslavia o los conflictos que todavía enfrentan a países que antes integraban la URSS son apenas algunos ejemplos de cómo las sociedades que atraviesan procesos de transición después de largos años viviendo bajo la pax comunista resuelven el futuro multiplicando el grado cero de la democracia por las cifras más variopintas.
Una Cuba en transición no podrá estar ajena a esos juegos con las ucronías, los relatos nacionales que jueguen al ``if'', las narrativas díscolas. Las tentaciones anexionistas que podría conocer una Cuba poscomunista en la que, como en la Rusia de inicios de los noventa, muchos ciudadanos se sientan abandonados por el Estado y, lo que es peor, crean a éste incapaz de generar prosperidad y seguridad pública, no habrán de sorprender a nadie. Querer escapar de la plausible indefensión del mañana nos devolverá a sueños de antaño. Si Hollywood es --así lo acuñó Ilya Ehrenburg--, fábrica de sueños, el poscomunismo es fábrica de febriles ensoñaciones y onerosas pesadillas.
La curiosidad política latente en esa Cuba que el gobierno de La Habana quiere uniforme o la evidente pluralidad del exilio cubano permiten adivinar un futuro por el que se pasearán freaks, improvisados catedráticos, opinadores de prime time, comisarios reciclados, excastristas, anticastristas, procastristas, y algunos que habrán transitado esos tres avatares paso a paso. Tendremos veteranos de las guerras en Africa o ``internacionalistas'' disputándole indemnizaciones a los expropiados de la primera revolución, como tendremos anexionistas dispuestos a asimilarse a lo que sea y ceñudos valedores de la soberanía. Regionalistas furibundos y patriotas de novísimo cuño. Inmigrantes orientales en La Habana que acudirán a registrar sus asociaciones pidiendo turno en cola por la que pasarán los grupos que reivindiquen identidades raciales o de género. Habrá de todo, como en botica. Porque ya lo hay y asoma lo mismo en Facebook que en cualquier esquina de la isla o el exilio. Y cabe felicitarnos de que así sea.
El artículo "El festín de las alternativas" apareció publicado en la edición de ayer del diario El Nuevo Herald.
UPDATE:
Mañana en Barcelona:
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 14/09/2009 23:27
El tercer hombre / The Third Man
Jorge Ferrer | 13/09/2009 2:53
Eso dicen algunos cables sobre el difunto Juan Almeida, que era «el tercer hombre». Se refieren a él como al tercer hombre de la cúpula del poder en Cuba. Pero cualquiera que conozca el castrismo siquiera de lejos sabe que eso es incierto. Que Almeida, comandante y todo, hace muchos años que pinta en el gobierno de La Habana lo que Farah María en el meneíto de caderas nacional. O sea, nada. Antes, mucho antes, sí, y en lo suyo Farah María más.
Pero la tentación de vender esa pirámide con cadáver en posición tercera les resultaba atractiva a los redactores porque entronca con la cantinela de que el régimen se descabeza, una perspectiva con la que se solazan en las redacciones para alimentar la idea de que el cambio está a la vuelta de la esquina.
Murió Almeida: «el tercer hombre». ¡Vaya tontería!
Pero se me ocurre que tal vez el duende que coló eso de «tercer hombre» en despachos de agencias, titulares de periódicos y lecturas en los teleprompters de los noticieros buscaba en secreto otra relación. Una que me divierte.
El tercer hombre, recordarán, es el título de la extraordinaria película de Carol Reed escrita por Graham Greene. Ambos se reunieron nuevamente años después para la magnífica Nuestro hombre en La Habana y allá la rodaron, en 1959. Ese duendecillo sabe de coincidencias… ¡Vaya si sabe! The 3rd Man es una deliciosa y trepidante historia ambientada en el paisaje de la posguerra europea donde el enfrentamiento entre las democracias occidentales y el comunismo ruso generaba un terreno propicio para el miedo, la corrupción... y las reapariciones de los muertos.
Esta deliciosa escena en la noria, el célebre discurso donde Orson Welles compara la Italia de los Borgia y la pacífica Suiza…
A veces hay que agradecer estos divertimentos de la prensa que no sabe qué decir sobre Cuba porque nos traen a la mente conexiones que transcurren por debajo del papel de periódico e iluminan la memoria: de todas las herramientas, una de las más necesarias.
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 13/09/2009 3:19
Siempre memoria / Baseball en Montjuïc, Updated
Jorge Ferrer | 11/09/2009 1:40
No murieron por sus ideas el 11 de septiembre de 2001 en el World Trade Center. Murieron por tener cualesquiera ideas distintas a las de los asesinos.
Las que fueran.
Nadie les preguntó cuáles eran. Respondían a cierta idea de Occidente, y eso bastó.
Convendría, en 11 de septiembre, que recordemos que las ideas valen lo que valen, y valen mucho más cuando no presuponen asesinar a quien manosea una diferente. O ninguna.
En paz descanse tanta gente.
De contra:
Hoy fui a ver el juego entre Cuba y Puerto Rico en Montjuïc. Aquí está jugando el Grupo B de la Copa Mundial de Baseball.
No vendían billetes en el estadio -¡¡cómo coño no pusieron gradas adicionales??- de manera que dos centenares de personas lo vimos desde fuera del campo, aunque con visibilidad óptima y ambiente que pa qué.
La paliza fue tan contundente, tres jonrones incluidos y apenas siete innings para un 10 a 0, que uno se pregunta qué hacen esos cubanos jugando a la pelota con equipo destinado a enfrentar selecciones manifiestamente inferiores. Tan evidente era la diferencia que a Frederich Cepeda le gritaban que por qué no se quedaba y hasta números de teléfono le ofrecían. Cepeda, por cierto, ni se inmutó.
Pero todo se andará. Es lo que tiene la justa ambición de los deportistas cubanos: el incesante goteo hacia la libertad.
Cuba jugará el domingo a las 11:00 hrs. con España, quien tendrá como abridor a pitcher precisamente cubano. Según la (des)organización se pondrán a la venta 100 entradas a las 09:00 hrs. Visto lo de hoy, calculo que habrá que llegar al menos una hora antes para conseguir una.
UPDATE:
Un amigo que acudió hoy a Montjuïc a ver el juego de Cuba y Sudáfrica se encontró con que no vendían las 100 entradas que ayer nos aseguraron estarían a la venta. Algo aún más disparatado cuando las gradas estaban prácticamente vacías esta mañana.
Lo anoto para evitar que alguien acuda mañana a ver el juego contra España fiándose de la información de los organizadores que publiqué en este post.
Avisados quedan.
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 11/09/2009 19:37










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