Obama: His sincere hope
Jorge Ferrer | 25/06/2009 17:29
¡Vaya! ¡Qué bonito! Y @ Whitehouse.gov… Wow!
THE WHITE HOUSE
Office of the Press Secretary
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FOR IMMEDIATE RELEASE June 25, 2009
Statement of President Obama on NED 2009 Democracy Award Recipients
I would like to take this opportunity to acknowledge and commend the National Endowment for Democracy's 2009 Democracy Award recipients Jorge Luis Garcia Perez, Jose Daniel Ferrer Garcia, Librado Linares, Ivan Hernandez Carrillo, and Iris Tamara Perez Aguilera and all the brave men and women who are standing up for the right of the Cuban people to freely determine their country's future. Like too many of their fellow citizens, four of these individuals have been unjustly jailed for defending the basic freedoms we all hold dear in the Americas. It is my sincere hope that all political prisoners who remain jailed, including three of today’s award recipients, will be unconditionally released and allowed to fully participate in a democratic future in Cuba.
«My sincere hope». Eso me ha encantado. ¡Es tan tierno! Confiar, esperar, depositar esperanzas.
Y apaciguar. No en balde el último espía era experto en un capítulo preciso de la historia europea del s. XX: el período del appeasement.
La secuencia del «hope» que se transmuta en «vote» era una de las constantes del video que le regaló Will.i.am cuando Barack Obama estaba en campaña, ¿recuerdan? Y dio resultados. ¿Por qué no habría de darlos este «hope» dedicado al «democratic future in Cuba»?
Parece que Obama ha comprendido que cuando de política con Cuba se trata lo único que los Estados Unidos pueden ganar es tiempo. Al poco a poco de Castro II, el tiempo al tiempo de estos últimos cincuenta años…
Y así hasta la noche de los tiempos.
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 26/06/2009 0:27
Mi fiesta de «quince»
Jorge Ferrer | 24/06/2009 20:47
Hoy hace exactamente quince años que llegué a Barcelona, donde vivo desde entonces. No es una mala ciudad. Uno se puede ganar la vida, pasear a la orilla del mar y comer que da gusto. Además, las aceras son anchas, el servicio de limpieza público es razonablemente eficaz y hay un par de buenas librerías. Con eso le basta a alguien que se contenta con poco y cuya única pasión urbana es andar.
Cumplo «los quince», es día feriado y me regalo, seguidas y después de un fricasé que pa’ qué, dos versiones de una misma historia. Las filmaron Howard Hawks en 1940 y Billy Wilder en 1974 a partir de The Front Page, una obra teatral de Ben Hecht. His Girl Friday, la versión de Hawks, genial y más apegada al original. Billy Wilder, The Front Page, puro talento, ingenio en cada frase, una fiesta en toda regla. Inmejorable celebración para mis «quince», pues.
En definitiva, ver dos versiones de una misma historia en día que cumplo aniversario de una etapa de mi vida es asistir en la pantalla a lo mismo que sucede con mis vidas sucesivas en Moscú, La Habana y Barcelona. Todas son versiones de una misma historia. Una historia que me complace.
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 24/06/2009 21:01
El ocho cubano
Jorge Ferrer | 23/06/2009 13:12
Octavio Armand trabaja en un nuevo libro que, me dice, probablemente se titulará El ocho cubano.
Con su habitual generosidad, Armand me ha ofrecido el texto homónimo para los lectores de El Tono de la Voz, cortesía que le agradezco. Se trata de una deliciosa indagación acerca de nuestro único número, el ocho cubano, nombre que recibe una maniobra acrobática aérea.
De contra: Una entrevista a Octavio Armand; Armand en El Tono de la Voz, uno, dos; poemas de Armand, aquí y aquí...
El ocho cubano*
Por Octavio Armand
–Desde la penúltima luna lo he estado cazando.
Así le hubiera dicho Cetanwakuwa, que es sioux para Halcón que Ataca. Yo me limité a expresar mi alegría con un escueto ¡por fin! De veras quería tropezar con Justo Saavedra, general retirado de la fuerza aérea venezolana. Al entrar a La Pavesina para mi segundo o tercer café de la mañana, lo veo en la barra apurando un marroncito. Pregunta en ristre, me abalanzo hacia él. Casi kamikazi.
–¿Cómo se diría looping the loop en español?
–Hay quienes le dicen rizo al loop. Pero todo el mundo conoce esa maniobra como looping the loop. Es una figura bonita y complicada. Como el ocho cubano, añade con visible malicia.
–¿Cómo qué?
–El ocho cubano, una combinación de loop y tonel.
–Perdone la ignorancia. Exactamente de qué se trata.
–Se ejecuta realizando 225°, o sea 5/8 de rizo interior, con lo cual el avión nos queda en trayectoria descendente de 45° y en invertido, giramos medio tonel con lo cual nos queda derecho y ejecutamos otros 3/4 de rizo interior con lo que nos vuelve a quedar otra vez bajando en invertido, pero en sentido contrario que la vez anterior, ejecutamos otro segundo medio tonel para colocarnos derecho y tiramos 45° arriba para colocarnos en trayectoria horizontal, con lo cual termina.
Unos vertiginosos trazos euclidianos acompañan la detallada explicación. El general dibuja círculos en el aire con las manos. Me recuerda las intangibles sumas que hacía Juan Sánchez Peláez. Quizá ambos aprendieron en el mismo pizarrón.
–Es así:
Al percatarse de mi reacción a chorro, el aviador me mira fijamente con un ocho cubano, desorbitando los ojos como si sorprendiera a Ochún bañándose en una lágrima.
Imaginar a esa vampirueta acostada en el cielo me seduce como el tictac de unas caderas. Es un infinito que tiene la forma exacta de mi más íntima utopía, mi autopía, porque constantemente se hace y deshace en arco iris, relámpago o nube. Como aquellos círculos de humo que un amigo de mi padre hacía al fumar para que yo intentara atraparlos en mi puño. Inapresable estar y no estar que seguramente asociaba a un hechizante juego de mi prehistoria: la recurrente aparición y desaparición del rostro querido tras una toalla, un cuaderno o un libro.
Siento, vivas, las espirales de una amonita. La dureza del tiempo desaparece; cae como la vestimenta de la diosa que se desnuda en una gota de agua o en una lágrima mía; arde y se disuelve en el antiguo haz de luz que tanto alegraba mi ventana y resaltaba uno a uno los mosaicos del piso que llevo empotrado en la memoria; el mineral respira, late, vibra sumergido en el río que chisporrotea como la punta encendida de un habano; corriente de agua y corriente eléctrica el fósil -- relámpago, nube, arco iris --, puente entre mil orillas del tiempo, acelerante, alucinógeno.
Amonita, amanita,
Jauja, jaula:
suelto y atrapado entre metáforas, siento espacialmente al instante, borro la historia, recuerdo el futuro. El exilio es la patria que me contempla orgullosa.
Amanita, amonita,
jaula, Jauja:
encadenado suelto entre metonimias, siento temporalmente al espacio: la dinámica de una contracción hace cintas de Moebio con los límites, las fronteras, los horizontes cada vez más verticales; veo microscópicamente a través del telescopio y telescópicamente a través del microscopio. No veo nada, me veo más cubista que cubano en los vidrios de un calidoscopio. Soy tú, él, nosotros, miles dando vueltas como el atractor de Lorenz; eres el aleteo de una mariposa que siglo tras siglo se posa en mayo del 85 o diciembre del 39; somos el sphairikos logos de Crates en la vertiginosa espiral de Fraser y el lentísimo disco de Festo en el ocho 7, 6, 5, 4, 3, 2,1, 0 cubano.
Un trompo entrampado.
Amonitamanita. Todoynada.
Justo Saavedra me despierta ofreciéndome otro cafecito. Vuelvo al siglo, a La Pavesina.
–General, mi vida es una carambola de infinito y memoria. Una acrobacia en el tiempo que me devuelve a la infancia.
Me ha hechizado la información. No todos los números son árabes o romanos. Hay por lo menos uno nuestro. Una cifra cubensis. Quizá hasta sea guantanamera. Una solamente ¡pero vaya cifra! Un ocho acostado que se perfila en las alturas como una hamaca taína. Un sueño inagotable envuelto en las aromáticas espirales de un H. Upmann.
Caigo en el desierto de la memoria y empiezo a contar granos de arena. Al llegar a ocho, me detengo. Solo necesito la mitad para llegar muy lejos. Un empalme de película me quita más de medio siglo de encima. La maniobra criolla ha despertado un sorprendente axioma de la infancia. Soy, vuelvo a ser el Principito. Me conjugo como trompo y giro en medio de mil aventuras, todas imperfectas en el verbo pero absolutamente capaces de recuperar pecios de la Atlántida.
9 1/4 am, 1 de septiembre 2007
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* Esta maniobra de coordinación en el entrenamiento de pilotos fue una azarosa invención de Len Povey, quien tras la caída del presidente Machado trató de salvar lo que quedaba del Cuerpo de Aviación de Cuba: cuatro Corsairs y tres Hawks II. La nueva espiral del cuerpo, tras finalizar la del también norteamericano Rosenham Beam, se llama precisamente la era de Povey. Como Dédalo, como Icaro, Povey pertenece al mito y las alturas.
En 1936 enlazó la historia de la aviación nacional a la leyenda universal. Ese año, como miembro adoptivo del equipo criollo, llevó un Curtiss Hawk a la competencia del All American Show de Miami. Fue allí donde accidentalmente inventó su célebre pirueta.
Como maniobra extra, Povey iba a hacer tres barriles de alerón en el tope de un loop. Viendo que en el tope del loop tenía 225 kph, mucha velocidad para hacer los barriles, decidió continuar el loop e inmediatamente hacer un medio barril y repetir la maniobra hasta lograr un ocho aplastado. Al aterrizar, uno de los jueces, el luego famoso general James Doolittle, le preguntó si ésa era su maniobra extra.
–Sí.
–¿Y cómo se llama?
–Eso es un ocho cubano.
Además de la matemática estelar, se conoce otra aventura suya, registrada en la historia de la aviación militar de la isla. Se remonta a la época de otra revolución frustrada, la del 33. Los comunistas, entonces revolucionarios, habían anunciado una manifestación en el centro de la capital para el 4 de agosto del 34 sin permiso de las autoridades. A la aviación se le ordenó que amedrentara a los manifestantes. Fue Povey quien cumplió la orden. Armó un avión con dos bombas de demolición de 120 libras que carecían de detonadores con el propósito de producir un efecto más psicológico que explosivo entre los amotinados. Descendió sobre la Avenida del Prado desde 4,000 pies de altura y voló rectas y curvas sobre los Rojos del Habana, quienes despavoridos y casi decapitados huyeron por Das Kapital con sus banderas y pancartas. Aquello debió haberles parecido un strike pavoroso. Una insólita carga al machete. Encaramado en un moderno caballo de Troya, el avatar de un vishnú quisqueyano blandía, en forma de alas, no uno sino dos machetes. Máximo Gómez descendía de las alturas, fiero, implacable, para repetir la hazaña de Palo Seco o Las Guásimas. Mal tiempo para una manifestación, plena época de huracanes. Povey por lo visto fue uno de ellos.
UPDATE:
Entrevista de Dalia Acosta a Mariela Castro. Vale la pena leerla con atención...
Dos perlas:
1) "...buscando desarrollo no vamos a caer en mecanismos de explotación, pero sí hay mecanismos –tal vez de cooperación en el plano de la economía– que nos pueden permitir prosperar, satisfacer las necesidades crecientes de la población y fortalecer, tal vez a través del sistema fiscal, las posibilidades del Estado."
2) "IPS: ¿Algún momento importante para llegar a ser la persona que es hoy?
MCE: Muchos. Cuando estaba en el primer año de la Universidad viví el proceso de profundización de la conciencia revolucionaria en las filas de la Unión de Jóvenes Comunistas, un proceso que no me gustó y enfrenté como pude y creí mejor.
Me molestaban mucho el extremismo, los prejuicios y detestaba la frase diversionismo ideológico porque la veía como un instrumento de los oportunistas.
También me marcó el éxodo masivo por el puerto del Mariel en 1980. Para mí fue un golpe de aprendizaje ver cómo muchas de aquellas personas que eran muy extremistas cuando la profundización revolucionaria salían corriendo para el Mariel y, aún hoy, muchos de los que habían sido sancionados están aquí, participando de la Revolución.
Y me marcó el período especial (la crisis económica iniciada a principios de la pasada década). Me hizo volver a pensar sobre cuál es el socialismo que queremos. Es muy interesante ver todo lo que se ha logrado en 50 años de Revolución en soberanía plena y en búsqueda de justicia social, pero todavía tenemos que avanzar mucho en términos muy amplios."
De contra:
"...siempre digo Aché para Obama..."
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 23/06/2009 18:14
La teoría de la mitosis
Jorge Ferrer | 22/06/2009 16:58
Habrá sido por mitosis. No veo otra. Tiene que haber sido a partir de una célula mitótica primigenia que eso que llaman revolución creó su ejército de militantes, cederistas, delatores, brigadistas de respuesta rápida, uneacistas, camilitos, esbirros… No puede haber sido sólo mediante la coerción o la educación revolucionarias. Ni mero azar, ni plan maquiavélico.
Sistema tan perfecto tiene que deber su suerte a la espontánea y metastática proyección de una potencia de la naturaleza. Es cosa de la biología y no de la enseñanza. El «hombre nuevo», el clon ideológico, el replicante que se replica sin replicar, habrá comenzado un buen día a subdividirse a partir de una primera célula.
Tal vez ya no sepamos cuál fue el origen de la anomalía. Si algún estudiante mamporrero en la década de los cuarenta, un «alfabetizador» o un ignoto soldadito de la «lucha contra bandidos»…
O tal vez todo sea aún más sencillo: estaba un Juan cualquiera dándose sillón un día en su portal y de pronto le crujieron los huesos, se le estiraron los tendones, se anchó el Juan, partiéndose y duplicándose, y surgieron dos Juanes idénticos –el segundo sin sillón, así que salió a expropiárselo a alguien.
Un golpe mitótico y, ¡zas!, dos cubanos listos para llevar adelante la obra de la revolución por los siglos de los siglos, en Cuba o el exilio.
Y así sucesivamente, mitosis a mitosis. Tiene que ser eso…
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 22/06/2009 17:04
Neda, la voz
Jorge Ferrer | 21/06/2009 15:23
Leo que la muchacha asesinada ayer por los basiyis, cuya agonía se abatió sobre el mundo desde Teherán, se llamaba Neda. Y leo que en farsi «neda» (ندا) significa «voz», «llamada».
Hay ocasiones en que las palabras ganan una significación aún más plena, porque transitan el camino que separa al nombre del símbolo, escapan de su mero significado para convertirse en metáfora que ilumina.
Acallar la «voz», «la llamada», de la disidencia asesinando al azar a una muchacha de nombre «Voz» ella misma es una metáfora definitiva.
Descanse en paz Neda. ¡Córrase la Voz! ¡Escúchese la llamada!
(Advertencia: las imágenes que siguen son de una extrema violencia.)
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 22/06/2009 1:34
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