Homo Festivus
Jorge Ferrer | 28/03/2007 15:26
La participación de Carlos Santana en 90 Miles, el próximo disco de Gloria Estefan, está provocando debates encendido entre los exiliados cubanos. Santana se apareció hace un par de años a la ceremonia de entrega de los premios Oscar vistiendo una camiseta con la imagen de Ernesto Guevara, llamado “(el) Che”. Entonces, sobre la boina del guerrillero, en torno a cuyos huesos hay en curso debate que sigo con morbosa delectación, bailoteaba un crucifijo.
Un trasiego de símbolos que a muchos cubanos les pareció blasfemo e insultante. La figura siniestra del argentino, esa suerte de arquetipo del amateur, duele a la memoria de las víctimas tanto como la de Fidel Castro. Evidentemente, no es solo el recuento de la confesa y probada vocación represora de Guevara el responsable de ese odio. También lo es, y en mayor medida, que al proliferar en camisetas como la que llevaba Santana y todos hemos visto vender y pasearse por los rincones más recónditos del planeta, Guevara simboliza la banalización del dolor que alimenta y ejerce el homo festivus, o neohombre, que ha descrito Philippe Muray.
Para ese neohombre, que no “hombre nuevo”, llevar sobre el pecho el rostro de Guevara fotografiado por Korda no equivale a una identificación ideológica con el régimen de La Habana –recuérdense aquellos deliciosos ejercicios del BAF-, ni mucho menos adhesión a éste. En estos acarreos de signos, las equivalencias pasan por caminos más tortuosos, ¡y más cortos!; y de adhesiones, el homo festivus no sabe.
No obstante, si bien tal circunstancia da por zanjado, en su banalidad, el affaire Santana, apunta a cuestión sobre la que abundaba Martin Amis en su Koba the Dread. ¿Qué extraña razón permite que se banalice el dolor de los que han muerto a manos de dictaduras de izquierdas, que se insulte su memoria?
Izquierda, progreso, cultura, revolución, modernidad… he ahí los tags que descolonización y sesentayochismo insertaron en la cadena genético-ideológica del homo festivus. En la Maximal Bildung que me ocupa ahora, intento responder algunas de esas preguntas. O abrirlas. Con Heidegger: importa menos la pregunta que la pregunta por la pregunta.
De contra: Blogosfera: El debate en torno a 90 Miles y la participación de Carlos Santana en su grabación tiene epicentro en Babalú Blog, el más interesante, con diferencia, de todos los que habitan la blogosfera cubana. Emilio Estefan telefoneó ayer a Valentín Prieto, editor de Babalú, y le reveló elementos que han llevado a Val a publicar un post, “I hang my head in shame”, que ha dejado boquiabiertos a sus lectores, yo incluido. La hilera de comentarios a ese post es de lectura obligatoria. Blog, empresa, sociedad. Suma y sigue. Congratulations, Val.
Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 28/03/2007 15:31



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