Iglesia castrista y liberticida
Jorge Ferrer | 25/06/2008 13:52
La Iglesia cubana, contra…
La jerarquía eclesiástica critica…
¿Qué critica la iglesia cubana por boca de cierto Orlando Márquez? ¿Acaso se ha manifestado claramente sobre la ausencia de libertades? ¿Será, por ventura, que desautoriza a Carlos Manuel de Céspedes por sus loas a Ernesto Guevara, al que el Monseñor llama «Che», y quien fusilaba a cubanos que morían gritando «¡Viva Cristo Rey!»?
¿Qué critica? ¿La ausencia de libertades? ¿La insoportable duración de la dictadura que padece Cuba? ¿La sucesión dinástica de Castro I a Castro II?
Nada de eso.
La jerarquía católica cubana ha soportado la dictadura con tenaz mansedumbre. Bien calladitos han estado esos prelados que siempre han gusaneado por lo bajo, susurrantes en las sacristías y entre los canapés de embajada, pero incapaces de llamar desde el púlpito dictador al dictador, represión a la represión, cárcel a la cárcel, disidentes a los disidentes.
Y ahora estos curitas miedosos, estos curitas aquiescentes, estos curas con la boquita cerrada como no sea para comer y anunciar la venida… de Cristo, estos curitas pendejos, critican y protestan.
Les parece mal que la televisión cubana emita Brokeback Mountain; les parece horroroso que se practiquen operaciones de cambio de sexo.
El castrismo ha reprimido con saña a los homosexuales, los privó de la expresión de su identidad sexual, los encerró en las UMAP, los expulsó de universidades y empleos… Ahora comienza a suspenderse ese oprobio y se lo hace por vía institucional. No se trata más que de una sola de las múltiples iniquidades que padecen los cubanos, pero hay que felicitarse –yo me felicito- de que se suspenda el abuso –ese abuso- que padecen miles de homosexuales en la isla. Que no sea tabú ver una película de temática gay en televisión, que pueda someterse a una operación de cambio de sexo quien la requiera para ser apenas un poco más feliz bajo la tiranía. Que un puñado de cubanos sea un poquito más libre dentro de su cárcel grande.
¿Que no se trata de la mayor de las limitaciones a la libertad de los cubanos? Lo sé. Pero la jerarquía de las libertades, como el mal según san Agustín, no es gradable. Y que siquiera un cubano deje de ser hostigado y reprimido por una sola de las múltiples razones por las que se hostiga y reprime a los cubanos es motivo de alegría para cualquiera que ame la libertad.
Pero los curitas protestan. Atenuada la represión castrista a los homosexuales, los de las sotanas dicen: «Oye, ahora me toca reprimir a mí.»
Al hacerlo, iluminan el paisaje de la revolución con luz fortísima que los retrata en su condición de gozosos cómplices de la represión. Porque dejan claro, para quien tuviera dudas al respecto, que mientras los esbirros de Fidel Castro reprimían a los homosexuales cubanos, esos curitas se frotaban las manos y salmodiaban vivas a la revolución represora de la libertad de la carne, que es la del individuo.
No será la única revelación que veremos de la connivencia de la iglesia cubana con el castrismo. Como mismo hubo un tiempo para recoger piedras y otro para lanzarlas, que se lee en los Evangelios, hubo un tiempo en que asistíamos al silencio de los curas y llega otro para descubrir el por qué de ese silencio.
De contra:
El mismo Orlando Márquez, ahora súbitamente airado, beligerante y protestón, escribía en Palabra Nueva: «En numerosos encuentros con personas de varias latitudes, al tratar el tema de la experiencia eclesial en Cuba y los modos difíciles de ir desbrozando caminos en los años transcurridos después de 1959, no pocos refieren el caso de la Iglesia en Polonia, un ejemplo del que –dicen– “deberíamos aprender”. Si bien comprendo su ignorancia sobre la historia de Cuba y su Iglesia, no puedo menos que preguntarme qué electrodo tienen suelto en la cabeza como para impedirles razonar que Cuba no es Polonia, ni los cubanos polacos. Pero no tiene sentido molestarse por eso, porque el simplismo racional abunda, porque pienso que después de todo quieren comprender y, lo más importante, no albergo la menor duda de que la Iglesia en Cuba se ha esforzado por actuar del modo que corresponde según las circunstancias, y continúa actuando.»
De recontra:
«¿Qué hago yo? Coopero reuniendo noticias y datos y haciendo análisis sobre los más agudos problemas internacionales que aporto a la Dirección del Partido y del Estado. Dispongo de tiempo para recoger gran cantidad de información, a lo cual dedico casi todas las horas del día»
De lo que se desprende deliciosa paradoja: el gran artífice del estado policial cubano acaba sus días como «informante». ¡Un hermoso ejemplo de identificación del líder y las masas!
Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 25/06/2008 14:11




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80 Comentarios
25 por Joaquin Estrada-Montalvan (Usuario no autenticado) 26/06/2008 0:08
la jerarquia catolica de cuba, se tuvo que dedicar a sobrevivir, abandonada porque solo unos pocos siguieron a su lado, la mayoria abuelas, muchos de esos valientes que ahoran vociferan, cuando apreto el zapato (inicios de los 60), se fueron y negaron a Dios, porque no les convenia para por ejemplo ser director de algun sectorial municipal, y luego cuando aflojo el zapato regresaron y volvieron a sacar el sagrado corazon de jesus de detras del cuadro del che ede la sala o lo trajeron del ultimo cuarto, la jerarquia catolica, no pasaba de ser 6 obispos con unas iglesias viejas cayendose , hasta la decada del 80 que eso empezo a cambiar, este tema tiene mucha tela por donde cortar, lamentablemente ahora con Raul que ya esta media recuperada "han entrado en caja"
primero hay que definir que es jerarquia catolica y otros terminos...
saludos
24 por Jorge Ferrer (Usuario no autenticado) 25/06/2008 23:50
Es apenas ahora que puedo leer de corrido los comentarios y los e-mails sobre este post. Es uno de esos días en que los lectores completan lo que escribí y me alegro.
Veo que a alguno ha molestado lo de "curitas pendejos". Valga hacer la aclaración, aun cuando creo queda claro el asunto en el post, que me refiero a la jerarquía de la Iglesia católica y a la política que ha dictado esa jerarquía. En ningún caso a los católicos cubanos.
Por último, mi comentario de esta tarde sobre acerca de la primera oposición de la Iglesia cubana al castrismo puede inducir a pensar, me lo han hecho notar por e-mail, aunque nadie aquí, a que la suscribo acríticamente, desconociendo que perseguía mantener cotas de poder y bienes inmobiliarios. Que Castro, como Mendizábal, les atacaba los bolsillos. Aclaro: no soy ciego a esa evidencia, pero me quedo con la entereza de los jóvenes católicos que se opoinían a la sovietización dce Cuba.
Gracias a todos.
También a Niafunké, tan beligerante en su discrepancia, y a quien no me resisto a hacer una pregunta: afirma, más o menos, que hablar mal de la iglesia cubana da beneficios y está de moda. ¿Cuáles son los beneficios? ¿De veras le parece moda?
23 por joseluis sito (Usuario no autenticado) 25/06/2008 23:06
La cuestión de la Iglesia cubana es compleja y al mismo tiempo simple. Esta presentación parece un chiste. Lo parece por que la situación política y social de Cuba es un chiste. Por contagio todo se vuelve chistoso.
Todo lo que concierne la Iglesia cubana debe pensarse a partir de la noción de “sociedad civil”. ¿Qué es una sociedad civil? ¿ Para que sirve? ¿Qué significa una sociedad civil en un mundo comunista, marxista? Etc.
Para Hobbes un Estado es un poder absoluto, único capaz de organizar una sociedad humana, es el fundamento de su libro Leviathan. Pero John Locke le responde que es necesario en este caso un contrato social, elaborado a partir de la separación de los poderes y la posibilidad de contradecir o de oponerse. Pero Estado y sociedad civil están unidos y el contrato social no está dirigido contra el Estado, es mas bien una relación de concertación, consentimiento y confianza mutua. Hegel ya empieza a discutir este programa y establece que la sociedad civil se separa radicalmente del Estado. La sociedad civil es un conjunto de relaciones individuales, de interacciones culturales e históricas mediatizadas por instituciones. La sociedad civil tal como se entiende hoy es un lugar liberado del poder absoluto del Estado y organizado por instituciones independientes del Estado, a la periferia del Estado y trabajando en oposición al Estado.
El mundo marxista o comunista concede un poder todopoderoso al Estado, del cual nadie escapa. Para un Estado comunista la sociedad civil no existe, lo único que importa es el papel central del Estado representado por un Partido Único y omnipotente. Es dentro de este Estado que las organizaciones (de Estado) se crean y funcionan. Todas las actividades del individuo están encuadradas estrictamente dentro de marcos establecidos sin posibilidad de escapatoria.
Un niño cubano empieza por los pioneros, luego en la FEEM, luego en UJC, luego en la FEU, luego en la CTC, la FMC o los antiguos barbudos. Y se muere. Hasta el entierro y el cementerio está custodiado y vigilado por el Estado marxista.
Para el régimen castrista el Estado es todo y controla todo. Cuando se le dice que no es democrático responde que organiza elecciones y cuando se le dice que no existe una sociedad civil responde que existen organizaciones de ciudadanos como la FEU o CTC.
En realidad no hay una sociedad civil tal y como se entiende desde Hegel. Es decir un sistema democrático basado sobre una auto-organización de la sociedad, o control de la sociedad sobre el Estado y la economía. La limitación del poder del Estado por una sociedad civil está ausente. Y está ausente no solamente en Cuba, también lo está en mayor parte de America latina. El PRI mexicano o el peronismo argentino son la misma fuente y no es de extrañar que países obsequiados en dar un poder casi absoluto al Estado hayan nacido estos últimos años en el continente, evidencia de un retraso en todas estas cuestiones de poder democrático y emergencia de una sociedad civil. Cuba es el paradigma de este retraso considerable, político, social. Aunque cabe señalar que millones de organizaciones representativas de la sociedad civil han surgido desde hace 20 años en todos los países de Latinoamérica. Razón por la cual un Chavez , Correa o Morales lo tienen mas difícil. Existen resistencias dentro de esos Estados, y precisamente que emanen de la sociedad civil.
En Cuba la resistencia a ese Estado, Partido Único y tirano nunca ha existido desde que tomó el poder en 1961. O mejor dicho toda resistencia a ese poder absoluto fue exterminada, asesinada por la represión, la opresión y el terror. La Iglesia como el resto de la sociedad se quedó enterrada. La resistencia que subsistió se concentró en los cerebros, callada, silenciosa, muda.
Ahora habla, se expresa, sale a la calle, escribe en blogs y revistas aunque perseguidas. La sociedad civil emergió a raíz de acontecimientos históricos y voluntad de resistentes. La disidencia existe, es cada vez más visible, aumenta, es ella la sociedad civil cubana, sin la cual nada es posible.
La Iglesia cubana en este contexto detiene un papel fundamental. Por una parte una sociedad civil de hecho, la disidencia (o resistencia), y por otra parte la Iglesia. Si una sociedad civil es indispensable hoy en día en Cuba, como en cualquier país moderno, la Iglesia no forma parte totalmente de una sociedad civil. Está dentro y fuera. Fuera, por que su mensaje universalista la proyecta mas allá de una sociedad civil estrecha. La sociedad civil para una Iglesia no corresponde con su mensaje evangélico estrictamente En este sentido se opone al otro universalismo comunista. La Iglesia y el Partido son dos universalismos que se combaten, dos dogmas que luchan por un poder en este sentido espiritual. Tampoco dispone de la audiencia que disponía una Iglesia polaca.
También está dentro de la sociedad civil, por que a pesar de todo, sus asociaciones caritativas y su mensaje aportan una visión diferente de la del poder, lo que ayuda a los cubanos a liberarse de la propaganda cerebral constante.
El poder castrista sabe perfectamente que la Iglesia no tiene los medios de oponerse frontalmente. Cuando en los años 90, después de la visita del papa, se habló de liberalizar la relacion Estado-Iglesia se le tenia que haber dado a ésta un marco jurídico preciso y transferir la administración de los cultos al gobierno, por ejemplo al ministerio del Interior, sabiendo que los asuntos religiosos dependen de una oficina del Partido. Luego no es el Estado que se ocupa de la Iglesia, es el Partido, y en consecuencia la Iglesia es un asunto político, ideológico, y obliga la Iglesia a adentrarse en un dialogo de ideología a ideología, sin relación directa con el gobierno.
La Iglesia hubiese podido entamar una confrontación ideológica con el régimen, con una concurrencia abierta por el poder, pero decidió echarse para atrás, seguramente convencida que no sacarían ni provecho ni ventajas y saldrían diezmados. La disidencia, al contrario, entró en lucha abierta y decidida. Estas posiciones estratégicas diferentes han separado los dos principales actores de oposición al régimen, cuando ambos luchaban juntos en Pinar del Rio y en revistas. En el 2003 un documento del COCC, « La presencia social de la Iglesia. Instrucción teológico-pastoral », publicado el 8 setiembre 2003, llamaba claramente a abandonar esa confrontación contra el régimen al lado de la disidencia y a seguir otro camino, el pastoral espiritualmente y el caritativo socialmente, aislándose así de la sociedad civil naciente, base política por excelencia.
Lo que trató entonces la Iglesia, y que trata de perseguir, es un dialogo con el régimen, ya que necesita tener contactos con el Estado para fructificar tanto sus bienes muebles como inmuebles. A la Iglesia le gustaría contar con mas lugares de culto, mas influencia en la sociedad y sentirse el principal actor de los cambios en el futuro, lo que le daría una plaza primordial en la posible transición.
Parece evidente que la Iglesia cambió sus análisis y su estrategia dejando sola a la disidencia, casi abandonándola a su suerte, un poco como lo está haciendo la UE. ¿Pero a quien se le puede tirar la piedra cuando esta disidencia sigue separada, tirando unos del burro y otros del carro, unos a diestra y otros a siniestra, cuando no hay ningún líder o responsable, cuando no hay ninguna plataforma seria y valida, cuando sicologías recias y narcisistas se anulan y contrarrestan? La Iglesia sigue su propio camino, la UE el suyo, los Estados Unidos el suyo, los disidentes es un laberinto de caminos y los cubanos en su conjunto ya solo piensan en una cosa: comer.
¿La Libertad? ¿Eso que es? ¿ Y para qué lo quiero?
Llega la hora de las encrucijadas, y entre tantos caminos ya no saben ni los unos ni los otros cual escoger. O la disidencia, la resistencia se organiza y se estructura, o todos la abandonaran al borde del camino. La dictadura, ella, solo tiene uno, bien montado y en orden de batalla, el modelo chino. Y contra esta unión de toda la jerarquía castrista y su truco de supervivencia chino, ni el propio Dictador Máximo ha podido oponerse, entonces se va a necesitar una enorme movilización ciudadana y una enorme presión política que ésta vez solo depende de las fuerzas de la disidencia y de la sociedad civil.
La Iglesia y el entorno exterior ya hicieron lo que pudieron, ahora le toca avanzar al pueblo cubano y a sus representantes resistentes. Estoy convencido que pueden lograr un modelo de transición democrático pactado con el régimen. Pero únicamente si hablan con una sola voz y si demuestran a todos que son capaces de organizarlo.
Que no nos guste lo que hace la Iglesia o lo que hace la UE es una cosa, pero ambas persiguen sus objetivos particulares. Lo que debieramos preguntarnos es lo que hace la disidencia para conseguir los suyos.
RESISTENCIA ¡! UNION ¡!
VIVA CUBA PRONTO LIBRE ¡!
PS: me gustaria conocer la opinion de Joaquin Estrada-Montalvan sobre la posicion de la Iglesia respecto a los disidentes y su estrategia actual hacia el regimen.
22 por HDR (Usuario no autenticado) 25/06/2008 22:36
Niafunké,
Lo que pasa ahora con la degenerada iglesia católica cubana es consecuencia de lo que no se hizo en 1898: ahorcar a todos los voluntarios y a los curas defensores de la colonia, los que dieron misas de gracias con las muertes de Maceo y Marti. Los que, medio siglo después, escondieron a Fidel detrás de la sotana cuando el Moncada – monseñor Serrantes? -
Fui a la Universidad Católica de Santo Tomás de Villanueva y conozco al monstruo porque viví, afortunadamente no por mucho tiempo, en sus entrañas.
21 por HDR (Usuario no autenticado) 25/06/2008 22:23
Ferrer,
Repito mi exabrupto:
"Sólo se arreglará Cuba cuando el último comunista sea ahorcado con las tripas del último cura”, Dantón? – con pequeñas modificaciones de HDR.
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