La réplica de Kaos en la red
Jorge Ferrer | 07/09/2007 17:01
Aunque ya no suelo dedicarle palabras a las «reflexiones» de Fidel Castro, sí lo hice in extenso a propósito de la última, «Los superrevolucionarios». Merecía comentario, porque significó su irrupción en el debate sobre la transición cubana.
Una irrupción feroz la del anciano dictador, en la que reaccionaba al goteo de propuestas que lanzan la izquierda y la extrema izquierda desde sites españoles. Significativamente, y así lo dejé dicho, se trataba de su reacción al artículo de James Petras y Robin Eastman-Abaya publicado por Rebelión el pasado 24 de agosto. Una reacción ante lo que se dice afuera para lectura, y miedo, adentro.
Me preguntaba allí cuál sería la reacción de los sites aludidos ante las invectivas de Castro. ¿Cómo reaccionarían ante un ataque del idolatrado líder contra sus valedores en Occidente? El Comandante se resistía a morir víctima de «fuego amigo» y les lanzaba nada amistosa andanada. ¿Qué dirían?
No contento con hacerme yo la pregunta, se la formulé también a ellos.
Esta mañana volví a pasearme por esas páginas y me encuentro con que Rebelión tardó un día entero en publicar «Los superrevolucionarios», inédita demora en un site que copia y pega al instante cuanto sale del laptop del disminuido comandante. Veo además que desde ayer se preguntan, con culpable inocencia, si no será una reacción al artículo de James Petras, según «lo planteaba», dicen, Gerardo Arreola, corresponsal de La Jornada en La Habana. (Valga aclarar que lo de Arreola apareció después de mi post, pero no es cosa de reclamar turno de primero en la cola.)
Después abro Kaos en la red y voilà !
Reacción, y virulenta.
«Intenta la contrarrevolución obstaculizar el llamado del Partido a debatir el discurso de Raúl», titulan.
«¿Quiénes serán esos malos remalos que ahogan debate tan hermoso?», me pregunté.
Y comencé a leer el consabido guión escrito desde La Habana por un Pedro Campos:
«La contrarrevolución miamense, que ha tratado de ocultar el debate que hace tiempo sostenemos los revolucionarios cubanos por encontrar las mejores vías para consolidar nuestra Revolución Socialista, ahora pretende identificar este artículo de Fidel como un ataque contra quienes, desde dentro, hacemos la critica constructiva del proceso y atendiendo a los propios llamados de Fidel y Raúl estamos haciendo propuestas concretas para evitar la autodestrucción de la Revolución y su reversibilidad, enunciada por Fidel el 17 de noviembre del 2005.
Así tratando de acallar las voces de la izquierda dentro de la Revolución y procurando enfrentarnos a Fidel, en forma rápida y expedita que ellos creen propia y única de los medios burgueses y contrarrevolucionarios, el libelo contrarrevolucionario “Encuentro” afirma:
“Más allá de lo que nos puedan parecer unas u otras propuestas venidas desde esa izquierda procastrista, nadie que tenga siquiera un ápice de sensatez dejará de reconocer que su formulación pública es un fenómeno saludable…toda vez que indica la necesidad que tienen esos agentes políticos de la izquierda cubana de buscar cauces de expresión que rebasen la censura isleña, en un franco intento de situarse en un entorno poscastrista…Cuando Castro terminó ayer su artículo «Los superrevolucionarios» y lo remitió a Granma no cerró esa vía de escape. Hizo algo peor: la situó fuera del juego. La ilegalizó. Él, y así termina su artículo, es el mayor crítico de la revolu. Crítico en Jefe. Más allá, ni un paso. En lo adelante, periodista, escritor u opinador cubano que se atreva a publicar propuesta de cambio se moverá hacia territorio enemigo.”»
Campos, debo admitir, es hábil citando. Los puntos suspensivos le sirven para omitir nombres que yo menciono, y también lo esencial del párrafo que copia. No menos hábil resulta en los trajines de la «Batalla de ideas». En lugar de referirse a Jorge Ferrer, culpa a la «mafia miamense» de mis «diversionistas» intenciones, aunque sabe bien que no resido en la Florida. (¿Qué sabrá de mis diversiones?) Al escamotear el nombre de aquel contra quien arremete, y la fuente, este El Tono de la Voz, atribuye el texto al «libelo contrarrevolucionario “Encuentro”». Con ello pretende conseguir que la eficacia de las campañas castristas sobre la financiación de la Asociación Encuentro de la Cultura cubana invaliden lo que escribo, porque estaría «evidentemente bien orientado por los CIA y algún otro Servicios de Inteligencia norteamericano». (Valga anotar lo que es obvio para cualquier lector de este blog: El Tono de la Voz no tiene más relación con «Encuentro» que la de estar alojado en este portal. Una relación estrictamente técnica, pues, que excluye cualquier comunicación de índole editorial o pecuniaria.)
Lo de este Campos, un investigador pasado a retiro que junta letras como otros miman bonsáis o despliegan veleros dentro de ampollas de vidrio, no merecería mayor atención si no fuera porque ante la cautela de las elites cubanas, cada vez más ansiosas de entrar al debate, pero dominadas por la necesaria cautela que impone la espera de una convocatoria creíble, voces como la suya permiten mensurar los ánimos. Del lobo, un pelo. O, mejor: visto lo escaso del pan, casabe.
Así, tras despacharme como agente de la CIA, Campos se aplica a explicar qué debate quieren «los revolucionarios». Y comienza por una exposición de los campos contendientes:
«Algo sí es cierto: los elementos retardatarios y oportunistas del aparato burocrático pueden estar haciendo la misma lectura contrarrevolucionaria que "Encuentro" y querrían utilizar "Los superrevolucionarios" con los mismos fines que los agentes del imperialismo. Siempre ha sido así, la derecha de Miami y la oportunista extrema izquierda interna que todo lo ve en blanco y negro: estás conmigo o estás contra mí, como mismo dijo Bush, siempre coinciden en sus enfoques.»
Y continúa, ahora en clave de wishful thinking:
«La interpretación de que las palabras de Fidel están dirigidas contra el debate que orienta el Partido es contrarrevolucionaria y anticomunista. Los extremos se apoyan.
»Se equivocan medio a medio señores agentes del Imperialismo. Ni Fidel está en contra de las discusiones a que nos convoca el Partido, ni sus reflexiones sobre “los superrevolucionarios” están referidas a los cubanos revolucionarios que estamos opinando a favor de medidas para más socialismo, y ni Fidel ni el Partido van a considerar enemigos a nadie que esté sinceramente opinando desde el seno revolucionario, aunque esas opiniones puedan no coincidir con las de algunos compañeros de la dirección.»
Se trata de aviso que intentan propagar a toda costa desde el llamado a discutir el discurso de Raúl Castro sobre el marabú y los ajustes estructurales. Porque, ay, la gente tiene memoria y recuerda aquel célebre «Llamamiento al IV Congreso», cuando se convocó a decir la verdad, toda la verdad, para acabar respondiendo a ella con la represión, toda la represión.
Se teme, entonces, que esta vez no funcione el mecanismo de debate instaurado por el castrismo desde la década de los setenta. Un modelo basado en el corsé del cenáculo y la peligrosa advertencia del micrófono o la cámara. O la mera toma de actas. Un mecanismo que permite desarrollar debate masivo, nacional, pero que transcurre en minúsculas reuniones a puertas cerradas. Un debate que construye propuestas a la manera de aquella Muralla china que decía Kafka. Todos juntan ladrillos, pero nadie conoce la envergadura de la obra, ni su finalidad.
Más relevante, y es tema al que volveré, es la constatación de que las llamadas al diálogo que provienen de La Habana han tenido siempre un mal originario: la rotunda exclusión del exilio. Se trata de un vicio que el gobierno de La Habana ha conseguido inocular con tal eficacia que se ha convertido en epidemia. Una a la que han sucumbido hasta ciertos grupos opositores dentro de Cuba.
El problema de Cuba, se dice en cancillerías, proyectos y pronunciamientos, han de resolverlo los cubanos… de la Isla. Coda fatal a la que casi nadie se resiste. Ella es la que anima, además de otras taras en las que no me detengo, la réplica del Pedro Campos. El exilio es esencialmente malo, vienen a decir. Cubano que no soportó vivir bajo la dictadura es rata que abandonó barco, votante que se alejó de las urnas futuras y, si escritor, plumífero incapaz de aportar nada que no venga animado por sentimientos anexionistas. O pagado por unas munificentes arcas de Langley, que de tanto mencionárnoslas se han convertido en objeto de ensoñación.
«Señores diversionistas agentes del imperio, ya se lo hemos advertido: vamos a desbaratar todas sus maniobras. El socialismo en Cuba es indetenible», concluye Campos.
Ay, Campos, si tú supieras la de diversión que nos espera. Y visto lo visto, me da que eres muy mal bailador.
Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 07/09/2007 23:15




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10 Comentarios
5 por sardo007 (Usuario no autenticado) 07/09/2007 21:00
A ver si va a ser verdad que la ha palmao el reflexionador de la pradera y acabas de encontrar algún dato incoherente en la maquinaria de propaganda que lo demuestre... igual te dan caña por eso :-P
4 por Funny (Usuario no autenticado) 07/09/2007 19:20
La cultura del miedo, ¿será eso?
Lo hace incoherente y falto de objetividad, el pobre.
me lo imagino; que miedo que miedo, ahora no cojo viaje, déjame ver que se me ocurre.
<<Un rato mas tarde>>
Nooo, no, no fui yo, no miren pa’ mi.
La culpa la tiene (el tipo pensando, déjame ver, déjame ver)
Jorge!!! Ese, ese mismo, él es, como no se me había ocurrido antes☺, menos mal.
xxooxx
3 por J. Campos (ná que ver con Pedro) (Usuario no autenticado) 07/09/2007 19:10
En kaosenlared también alguien puso una biografía de Pedro Campos. Con semejantes credenciales y edad en los trajines de la supervivencia ñángara no es nada extraño que escriba tanta li-tritura.
No van a ser fáciles ni claros los tiempos que vienen para identificar a gente como Pedro, que sólo aportará hojarasca a la ventolera.
Gracias a Ferrer por el check ID
Update:
Ya todos los balcones de Infanta, San Lázaro, Malecón, Paseo, 23, Línea, 10 de Octubre, Rancho Boyeros, Ave 26, Cda del Cerro, Sta Catalina, 5a Ave, 42, y el puente de la Lisa están alquilados.
Compren banderitas cubanas ahora que están baraticas. Después no protesten!
2 por EUFRATES DEL VALLE (Usuario no autenticado) 07/09/2007 18:20
Lo que mas le duele al Reflexionador-en-Jefe y sus perritos falderos es que a 90 millas de la isla los cubanos han construido un Miami donde caben todos los que van llegando. Logran exito economico. Y lo que es peor para el, con parte del capital que han ido acumulando se ayudara a reconstruir nuestro pais, cuando los "apatridas" ayer, hoy "mafiosos" segun su verborrea, establezcan negocios y servicios inexistentes en el pais y a su vez, le den empleo a los que hoy ni siquiera tienen un salario elemental para alimentarse. Por otra parte, sobre el entusiasmo de "opinen, critiquen, hablen...", ya ese perro le ha mordido muchas veces a los cubanos. Recuerdo que en mi epoca universitaria por 1979, la moda era el Periodo de Rectificacion de Errores; un gran amigo de esa epoca en su 5to ano de fisica se paro inocentemente a decir que el creia en Dios, y lo echaron de la Universidad sin poder graduarse. Menos mal que va quedando poco y que la diversion la vamos a tener nosotros.
1 por Michel Suárez 07/09/2007 17:50
Ferrer, buena respuesta.
Se nota en este señor (Pedro Campos Santos) cierto nerviosismo en la suma de adjetivos y frases hechas. A este tipo de respuestas "combativas" se acude en Cuba cuando alguien pone un pie "donde no debía" y luego quiere reparar "el problema". Pero, como en el béisbol, el árbitro que miente para intentar rectificar un error anterior y equilibrar el problema generado, lo único que hace es equivocarse dos veces.
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