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Martí, dos tazas

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Una semanita martiana. Y créanme que no hubo premeditación.

El lunes arranqué con el Martí que el cosmonauta cubano se llevó a los cielos. Lo trajo Ponte. Y hoy con fragmento de la Leve historia de Cuba de Enrique del Risco y Francisco García que acaba de aparecer en Pureplay Press.

Los autores imaginan las páginas que faltan en el Diario de Campaña del llamado Apóstol. A saber, las que corresponden al día 6 de mayo, extremo absconditus de la historia insular. Un fragmento que me es especialmente grato reproducir, porque de esas páginas arrancadas me he ocupado yo mismo en Minimal Bildung.

Desacralizador y paródico, este apócrifo es heredero del ejercicio de narración de la muerte de Trotsky al que Guillermo Cabrera Infante sometió a siete escritores cubanos. No sé si Enrisco y García harán historia, pero es evidente que la fabrican con mañas de orfebres. Díscolos orfebres, y valga el oximoron.

Aparece aquí por cortesía de los autores.

Mayo 6 y 1895

Enrique Del Risco y Francisco García

Este diario de Martí se compone actualmente de 27 pequeñas hojas o cuartillas, útiles y escritas todas de puño y letra del mismo.
Es de llamar la atención que hay un salto en el orden de las fechas al faltar la anotación correspondiente al día 6 de mayo. Y, efectivamente, no aparecen en el archivo las cuartillas que comprenden del número 28 al 31, ambos inclusive, es decir, 4, que abarcan justamente, todo el citado 6 de mayo.
Martí, José. Obras Completas. Edit. Nacional de Cuba, 1964, T.15, pág. 213

...el vacío más trascendental de nuestra historia...
Díaz, Jesús. Las palabras perdidas, Ediciones Destino, Barcelona, 1992, pág. 324

6—Llegamos a Jagua que es sitio de viejos mambises. Hasta aquí nos sigue Castro Palomino, trae yerba en extremo espirituosa. Gómez dudoso ni asiente ni niega, pide consejo. Porfía. De ser Maceo quien lo ha enviado no importa, ya está curada la amarga decepción de la víspera con el respeto y entusiasmo con que fuimos recibidos. Castro Palomino, más ágil y verboso que ayer, asegura que de enterarse su jefe no habría perdón. Lamentos. Obtiene palabras de nosotros, tanta es la tiranía y la inconsulta del mulato. Otro asunto que repugna. Ruegos. Silencio en torno a la yerba. Antes de marchar deja dos botellas de Marrasquino delicado. Adiós. Confusión. Cartas a la emigración. Damos recorrido por donde los heridos. Hay tantos y de tal variedad. Entre ellos un anciano que no deja de temblar. Espasmos incontrolables. En vano trata de saludar. Es un veterano tunero que anduvo todo el tiempo tras su general García. Le hablo cualquier cosa—pregunta si soy Martí. A su lado un asmático hace igual pregunta secundado por un negro que sólo conserva un brazo y hasta el codo. Otro sacudido por las fiebres dice haberme visto en Tampa hace mucho. Pide que lo lleve conmigo, sabe que va a morir y prefiere hacerlo de cara al sol. Siento que tiran de mi chaqueta. Aparto suavemente a una criatura desfigurada, enloquecida, la piel seca. “Fueron los cubanos que hacen la guerra de España” —dice Prudencio Bravo, el guardián de los heridos. El hombre grita: dice ver a los traidores y que Gómez y yo somos sus jefes. Tristeza grande. Grita con gritos insoportables. Busco palabras cristianas. No hay otra salida: es golpeado y atado. Todos gritan excitados. Es la sangre de los que no verán ni el sol, ni las nubes, ni nada. Escucho algo como en sueños, algo que ha sido o será verdad. ¡Cuán pedestre es el alma! Pobre Cristo. Deseo irme. “¡Es la guerra!”. “Una maldita casa de enfermos”. Si hubiera tenido un rifle cuando lo oscuro gigantea. Otro grupo habla indiferente de los remedios y bebe cocimientos de hojas de guanábana. Saludan. Preguntan si es verdad que también soy Mayor General. —Se ríen a mis espaldas. Confusión. ¡Si hubiera tenido un rifle!—. Gómez, Prudencio y yo nos retiramos. Hasta el rancho nos traen carne asada y buniatos, envoi también del Castro Palomino o de su jefe, éso no interesa. El Marrasquino trae suave claridad, dulzura. Es el Marrasquino que me recuerda el haschisch. Después de gran rodeo logro que Gómez saque la yerba, temo parecerle frívolo. Nos desembarazamos de Prudencio Bravo: hemos de celebrar consejo y redactar circulares, luego le enviaremos recado. Fumamos. Charlamos entre fumadas y sorbos de Marrasquino. Me extravío, me diluyo entre palabras de Gómez, a él le sucede otro tanto. Adiós a la tristeza, lo venturoso ha renacido. “Aquellos malditos heridos”. La redención amanece en todo su esplendor. Qué engaño —¡oh ventura!—. Fiesta en el cerebro. Explosión de los sentidos. La yerba va cantando. Recito a Gómez: “Es la planta misteriosa/ fantástica poetisa de la tierra/ sabe las sombras de una noche hermosa/ y canta y pinta cuanto en ella encierra”. Gómez refiere imágenes de fina hombradía. De su boca salen mujeres, braman corceles, corren límpidos arroyos, tigres desatados tras ágiles ciervos. Y yo de aquello, lo invisible, me enamoro. La naturaleza estalla en inquietante jubileo sonoro. Fumamos. Canto. Planta trovadora no gime, no entristece ni llora. Sabe el misterio del azul del cielo, el murmullo del inquieto río. ¡Sabe la eternidad! ¿Por qué ha de existir tanta crueldad? Ingravidez. ¡Si yo tuviera un rifle! Gómez, lúcido, pregunta para qué puedo yo necesitar un rifle. Lleva razón. Reímos. Nos imaginamos a mí cargando al machete: Buitre a la vez que altivo Prometeo. Reímos. ¿Y si me entra la muerte por la frente? Es bien cómico. Échole en cara que de no haber inventado las cargas al machete la guerra no hubiera durado diez años. Él concuerda, está conmigo: ¡hubiera durado veinte! Reímos. Vuele, alto, me abraza y me devora. Encendido vigor de éste, mi espíritu potente. Ya no hay misterio. Gómez jura que jamás vio a alguien hablar tanto sin decir nada. Trato de defenderme, pero la risa me lo impide. Ahora piensa, contrario a sus ideas, que si no logro ser presidente de algún lugar al menos quince años, seré un desperdicio. Repito que no me interesa la política, basta el bien para la patria. A poco me paro y grito: “¡Haschisch de mi dolor ven a mi boca!” “¡Protegedme de este viejo sátiro!”. Gómez alza la botella de Marrasquino y me ratifica como Delegado de mi Partido y clama: “¡Viva el Presidente!”. Fiesta. Le digo poniendo voz y gestos de Maceo que, para ser extranjero, no lo ha hecho nada mal. Pregunta con lágrimas en los ojos si el mulato tiene la mano pesada... Reímos. No hay noción ni del tiempo ni del yo. ¡Si tuviera un rifle! Mas no, con un machete la cosa va mejor. Digo a Gómez: sólo a un homicida pudo habérsele ocurrido la historia del machete contra la soberbia de España. Él, más que jocoso, responde que si tuviera un collar se lo quitaría y me lo entregaría para los fondos del Partido al instante... Queremos fumar: volver a lo extra-humano, extra-vivido. Se acabó el papel para los pitillos. Propongo que arranque una página de su diario. Discutimos este punto. Echado a suerte. Cara o cruz. Pierdo. Mis manos piadosas hojean el diario, debo elegir una página, preferiblemente cualquiera o esta misma... La página en manos de Gómez. No permito que lea sobre lo que escribo hoy día... una página menos entre tantas más no le importará a nadie. Me defiendo. Gómez repite que de tener unos aretes también me los entregaría para el Partido. Fumamos... De madrugada. Hambre. Hacemos traernos frangollo, el dulce de plátano y queso y agua de anís. El sueño va llegando, deja armonías celestes en nuestros oídos. Pernoctamos en Jagua que es tierra de viejos mambises.

 

Carlos Eire no deja de vocear sus verdades armadas con parejas dosis de elegancia y contundencia.

Esto trajo hoy El Nuevo Día, de San Juan, Puerto Rico.

Lo que yo dije en Filadelfia

Carlos Nieto Eire

Profesor de Historia y Estudios Religiosos en la Universidad de Yale

11-Julio-2007

La esclavitud no necesita cadenas de hierro. En la historia del mundo han existido muchos tipos de esclavitud y la gran mayoría no han usado cadenas ni contratos ni ventas ni compras de cuerpos. En la historia moderna –siglos 19 y 20 especialmente- se perfeccionó la esclavitud sin cadenas.
La esclavitud que existe en Cuba es espiritual y económica. Sí, los once millones de cubanos que viven en esa isla-prisión caminan y cantan y bailan sin cadenas físicas. Y hasta disfrutan de relaciones sexuales y pegan gritos, seguramente, como buenos cubanos, cuando algo les gusta.
Pero todos viven encadenados a una ideología monstruosa e inhumana que no les permite ser miembros de la comunidad mundial. Y encadenados a una economía que no funciona y nunca funcionará.
Lo que dije yo en Filadelfia es pura verdad: en Cuba todos son esclavos hoy. Esclavos de los hermanos Castro y de un régimen que solamente permite un periódico, publicado por el gobierno. Esclavos de un régimen que le tiene miedo a las elecciones. Esclavos de un régimen que tiene espías en cada cuadra de cada ciudad y pueblo, los comités de defensa de la Revolución, que denuncian a cualquier se atreva a quejarse.
Esclavos de un régimen que no permite a nadie que salga de la isla cuando le dé la gana ni siquiera para ir al entierro de un pariente.
Lo que dije yo en Filadelfia no fue metáfora. No señor. Se equivoca el que lo asegure. Lo que dije fue muy concreto. En Cuba existe un sistema económico que es igual a la esclavitud con cadenas.
Los cubanos no pueden ganar más de $15 al mes. No importa cuánto trabajen, o qué duro trabajen, a todos le pagan lo mismo. Y los que trabajan en los hoteles de turistas, les pagan sus $15.
Pero los europeos que han financiado los hoteles pagan por su labor lo que le pagarían a empleados europeos, por lo menos diez dolares por hora. ¿Quién se roba el dinero que les pagan a esos empleados? El gobierno cubano.
Otra cosa más: hace ya más de 46 años que el gobierno cubano manda gente a trabajar al campo como “voluntarios”, sin pagarle nada. Esto no tiene nada de voluntarismo -eso es una obligación- y, al que no cumple, lo castigan. Peor todavía: hace más de 46 años que han forzado a todos los niños cubanos a trabajar en el campo durante el verano, sin pagarle ni un centavo. Así le hacían a los esclavos. Trabaja y no te pago ni un kilo. Yo mando y tú me obedeces.
Así se fabricó el Capitolio de los Estados Unidos, con esclavos. Les pagaban a los dueños y a los capataces, pero a los esclavos no les daban ni un centavo.
Así es en Cuba hoy. Sin cadenas, sí, y hasta desnuditos y alegres, choteando y tratando de no volverse locos, pero esclavos puros.
Tan esclavos como cualquier de los pobres africanos que los españoles, franceses, portugueses e ingleses se compraban y encadenaban.
Y si a alguien se le ocurre que yo soy un “derechista” o un limpiabotas ciego del imperio estadounidense, permita ese alguien, por favor, que le ofrezca la siguiente opinión.
No estoy ciego a las injusticias de los Estados Unidos o de ningún otro país. Las injusticias se pueden reconocer igual con cualquier color: si es verde, se ve verde. Si es rojo, así se ve. Si es un vómito, así apesta.
Igual con esto.
La verdad es que el gobierno de los Estados Unidos tiene muchos defectos, sí, incluso lo que están haciendo en Guantánamo.
Pero esto de ideologías en paqueticos lindos, con lacitos y etiquetas que dicen “derecha” o “izquierda” es todo una gran ilusión.
Los franceses tienen una buen palabra para esa ilusión: “merde”. Y los alemanes le dicen “scheiss”.
La esclavitud es esclavitud.
Y todos los cubanos, menos los que están a cargo del gobierno de la isla, son esclavos.



7 Comentarios



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7 por Jesus Traviezo (Usuario no autenticado) 13/07/2007 20:10

Gracias a Ferer me he ahorrado alrededor de $ 20.00, debo explicar por que. Hace unos dias a traves de un amigo recibi un correo-anuncio-cadena de Enrisco donde daba a concer la publicacion de un libro escrito entre otros por ese, su otro yo, el que tiene titulos de historia de universidades norteamericanas y yo -- que no tengo titulos y tanto admiro a los que los alcanzan -- y que ademas tanto me he reido con las cosas de Enrisco, me propuse comprarlo no solo para leer algo de Enrique del Risco, sino para ayudar a Enrisco a seguir existiendo, pero he aqui que leo la pagina que aparece en el blog y valore solo una de las opciones que da Enrisco en su correo-anuncio-cadena: comprarlo para quemarlo, pero despues mi respeto por la letra escrita se impuso y sencillamente decidi no comprarlo; yo creo que eso no significara que ese libro no se venda, alguien que tambien sufra del -- como dice alguien muy cercano a mi a quien le gusta buscarle a todo una causa oculta en los traumas surgidos en la niñez -- "sindrome de la pesadilla martiana"* lo comprara y se sentira feliz de ver como nos revolcamos en el choteo mas grosero de varias de las figuras mas importantes de nuestra historia, que no solo a Marti se salpica, y no me vengan con teorias desacralizadoras que una cosa es desacralizar y otra muy distinta es mancillar. (*)Sindrome de la pesadilla martiana: El que sufen muchos de los menores de 50 años (y quizas algunos mayores pero que tuvieron problemas de aprovechamiento escolar) que se criaron oyendo que Marti fue "el autor intelectual de la revolucion" y que la revolucion fue la continuacion de las "Guerras de Independencia" y que no han logrado liberal su subconsciente de este trauma.

6 por El Profe Corchea (Usuario no autenticado) 12/07/2007 10:50

Ehhhh Amigos de "La Farandula de Jorgito", con el fanguero que formaron en las 'Agoreras Palabras del Profeta Carlos Alberto M' ya habia perdido interes en la esquina caliente del bloggero. Ahora veo que el Pontifice se le bajo a Ponte, el tipo se quiere hacer el cinico, como aquel que dice 'Ponte ahi pa'que tu vea que lo mismo te hago un bautizo que una misa...'. No se porque el publico arma tanta bulla por algo que es un lugar comun en la literatura de estos tiempos; pienso que no hay nada escandaloso en la frivolidad como pose literaria, y por supuesto ideologica, en fin de cuenta eso forma parte del Welt Geist de nuestro presente.Miserias que andan por el mundo bien guardaditas dentro de la gente pudriendose. No hay porque tomarse tan en serio los aPontalamientos del senyor Antonio Jose, no son mas que vanidades de un coleccionista de ruinas. Mas bien creo que aca el socio admira secreta y publicamente la "Gaya Poiesis" del barbaro Jose Julian. El senyor Ponte se derrite ante el verbo del Apostol ( Si, del Apostol!!!!, 'el unico que tenemos' duelale a quien le duela!!!! ). El senyor Ponte se siente en el derecho de envidiar la obra de Marti. El senyor Ponte no sabe de trascendencia por que vive en su Isla del dia de Ayer Asficiado de Fantasmas. A Marti le sobra cualquier pedestal porque su obra es un Martirio por la Belleza, sin embargo, la magra obra del senyor Ponte se estudiara un dia como la obra del 'epigono de no se quien' que se quedo en la Habana, "Empalado en su vanidad". Marti vivio en el Mundo hasta que se le hizo chiquitico porque amaba a la Isla. Ponte se presta pal' barullo de los que viven atrapados en el narcicismo de creerse universales, pero no son mas que unos provincianos venidos a menos que lloran La Luz en su eterna noche mental.Lamento decirles que se la perdieron. Como bien deja entrever el amigo Ponte todos han querido legitimar su labea y sus texticulos a costa del Unico, y alguno que otro lo ha hecho con moneda barata, otros sin embargo ha entrados desnudos al antro porque los que les cuelgan son de grandes kilates. No se si pueda dedicarle mi preciado tiempo a leerme el texto de mi socio el humorista historiador y sepulturero Enrique del Risco, tal vez puedo pedir su libro Amazona.com...pero si es de lo mismo con lo mismo, no valdria la pena... LMatta

5 por Garrincha (Usuario no autenticado) 12/07/2007 1:30

Oh, tremenda rufa la del comentarista del centro. corran, huyan, que viene por el centro. desacralizar es mi deporte favorito, a marti o a cualquiera, asi que enrisco tiene my tip of the hat.

4 por Roberto (Usuario no autenticado) 12/07/2007 0:30

Qué, ¿última taza? Sanar, no cerrar fila!/ a esos que "Desde el Centro", vienen con tanto lamento sobre la hoguera infinita poniendo a Martí levita y a Gómez más fundamento: maravilloso este cuento, esta página rescrita

3 por desde el centro (Usuario no autenticado) 11/07/2007 19:20

Ya no compro el libro. Hay que cerrar filas para salirle al paso a los irrespetuosos de Martí, onda que propagan los intelectuales de nueva factura que abandonaron a Cuba para siempre y tambien a su pueblo. Sigan extranjeros y dándoselas de sabiondos. Son unos cuantos los que quieren el protagonismo , a continuación los enumeraré. Y tú, Ponte, ponte pa' la cosa, que estás cayendo pesao'


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