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Política, literatura, medios

Autor: Jorge Ferrer

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Jorge Ferrer. Escritor y traductor. Escribe desde Barcelona, España.

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Transición y militares en Cuba

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La transición de uniforme

JORGE FERRER

Uno de los principales desafíos que enfrentan los procesos de democratización en países sometidos a largas dictaduras radica en la manera en que se consigue sumar al ejército a la nueva andadura reformista. A menudo, aunque es circunstancia que ha remitido en los últimos años, la posibilidad del golpismo ensombrece el panorama de las reformas institucionales.

Pocos conocen esos avatares mejor que Narcís Serra, quien acaba de publicar La transición militar. Reflexiones en torno a la reforma democrática de las fuerzas armadas (Barcelona: Debate, 2008), un libro de doctrina militar que basa en su experiencia como ministro de Defensa español entre 1982 y 1991, una década en la que España se despojó de la rémora del franquismo y consiguió una reforma de las relaciones entre poder político y ejército verdaderamente ejemplar. Las mismas que han permitido salto tan espectacular como el que va de aquellas piñas de generalotes con ojos ocultos tras gafas tintadas de negro a la oronda Carme Chacón, actual ministra de Defensa, pasando revista a las tropas con avanzado embarazo y ''¡Viva España!'' contenido.

Para la Cuba que vivirá más pronto que tarde su propia transición institucional hacia la democracia, la cuestión del acomodo del ejército a una sociedad donde los militares queden plenamente subordinados al poder civil es crucial. Y es evidente que conseguir la anuencia de la alta jerarquía castrense a que quienes presidan el gobierno y establezcan la función social y las misiones de las tropas sean cargos civiles --y no el comandante en jefe Fidel Castro o el general de ejército Raúl Castro-- implica mucho más que una mera cuestión de reordenamiento jurídico.

Una ''transición militar'' en Cuba deberá enfrentar obstáculos de enorme calado, como la radical militarización de la vida y la política cubanas en el último medio siglo. También, y sobre todo, la gestión militar de una economía vista tantas veces como ''economía de guerra''. No por gusto la célebre ecuación de Raúl Castro distinguía tanques de frijoles, una dupla que aun cuando apostara por los segundos, subraya el estrecho vínculo entre ejército y administración económica.

Así, no fue un mero accidente que la opción por los frijoles trajera consigo una estrategia de afianzamiento de la cúpula militar en sectores punteros de la economía, a medida que el otrora elefantiásico ejército cubano iba desmovilizando efectivos. A ello se suma el peso de Ramiro Valdés en la gestión de las nuevas tecnologías de la comunicación desde fecha tan temprana como los años '80, cuando presidía la corporación COPEXTEL. Todas esas premisas amenazan con colocar a la cúpula castrense al timón de la nave de la economía cubana del poscastrismo.

Se trata de una situación que difiere en buena medida de la que enfrentó España y que muy probablemente obligue a seguir la senda de una transición pactada con una cúpula militar que parece buscar un billete a la Cuba futura por medio del control de las empresas. Podríamos encontrarnos, en definitiva, con que el modelo que preconiza la transition through transaction, sea, entre nosotros, un asunto de transacciones bancarias.

Otro elemento principalísimo a tener en cuenta y que diferencia a los ejércitos español y cubano a la hora de enfrentar una transición hacia la democracia es la historia del desempeño de los militares cubanos en Africa. Si bien el ejército español era heredero del que se alzó con la victoria en la guerra civil, como el cubano se proclama continuador del ejército rebelde, también lo es que la retirada del norte de Africa había minado la moral de los militares españoles involucrados en la transición. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), en cambio, han salido victoriosas de tres guerras en aquel continente y reivindican con orgullo su rol en la supresión del apartheid.

Recientemente, Jorge I. Domínguez repasaba esas campañas africanas en Cuba en el siglo XXI. Ensayos sobre la transición (Madrid: Colibrí, 2006) y anotaba algunas de sus secuelas que afectarán a una transición futura, en particular ''las demandas que los veteranos de las FAR harán al Estado y la persistencia de elementos de prestigio social en las instituciones militares''. Se trata de escollos sorteables, ciertamente, pero que requerirán mucha imaginación política al poder civil de una Cuba que se embarque de veras en un cambio a favor de una sociedad abierta.

No son esas las únicas malas noticias, sin embargo. Otra es que la práctica de las transiciones en años recientes ha demostrado que éstas no llevan forzosamente al afianzamiento de un régimen plenamente democrático. Por el contrario, las llamadas ''democracias de baja intensidad'' son una opción al alza. Y la ''intensidad democrática'' de una Cuba futura pasa decididamente por los cuarteles y una oficialidad que sabe de guerra convencional tanto como de estrategias de mercado.

En ese sentido, el libro de Narcís Serra ofrece muchas claves atendibles. Las sugerencias normativas que desglosa, su visión de la democratización del ejército como elemento fundamental de una transición política global, o su insistencia en el óptimo manejo del ritmo y las formas con que se introdujeron los cambios en España son lectura provechosa para ''transitólogos'' ocupados en Cuba.

Publicado en El Nuevo Herald, edición del 08/05/2008


8 Comentarios


8 por frijoles y cañones (Usuario no autenticado) 09/05/2008 17:53


Me alegra mucho aprender con lo que escriben Sandro y L. sito.
Ahora, L. Sito ¿Por que hace usted esta arenga a la resistencia fuera de Cuba?, debía hacerlo en el lugar adecuado. Por tanto queda usted oficialmente ascendido como el “capitán araña – sito”
El gobierno de Cuba es de cuartel con plataforma política comunista. El jefe del cuartel está al mando vivo y coleando, de morir lo sustituye una junta militar, con lo cual garantiza la continuidad del gobierno de cuartel. Miren los movimientos de peones de Fidel; Raúl de administrador y los que lo rodean generales y oficiales históricos.
Ningún civil “desertor” tiene fuerza real para ir contra el ejercito organizado desde los CDRs además apoyado por potencias mundiales y por toda la izquierda.
En Cuba el cambio o viene del ejercito o no hay cambio. Como dice Ferrer el ejército en Cuba no es el de España, así que no sigan durmiendo de ese lado y despierten.

7 por joseluis sito (Usuario no autenticado) 09/05/2008 5:53

Querido y estimado Sandro

su comentario lo apruebo por completo, son precisiones muy importantes las que detalla, y claro no podemos ni yo ni usted ampliar nuestras reflexiones en este espacio. Pero podemos clarificar ciertos aspectos.

Las diferencias que usted subraya, ausencia de sociedad civil, el control y el terror impuesto en todas las esferas de la sociedad, lo arbitrario a su punto máximo de intensidad, etc, muestran con claridad lo que separa la dictadura franquista de la dictadura castrista: el totalitarismo. La dictadura castrista es una dictadura totalitaria.

Anna Arendt ya nos lo mostró con precisión, las dictaduras “clásicas”, de tipo militar u otro, se forman en un momento dado para responder a ciertos problemas del presente. Son malas y terribles soluciones que adoptan los dictadores, pero son intervalos o intermedios en el tiempo histórico que no están organizados para durar. Las dictaduras militares desaparecen cuando la situación por la que fueron creadas desaparece. Por esa razón la dictadura militar de Pinochet, o la argentina se desvanecieron. A la franquista le pasó de un cierto modo la misma cosa. Una reflexión amplia se necesitaría para considerar que la guerra fría con Brejnev ya estaba acabando.

Nada comparable con un sistema totalitario, que aparece “a priori” como revolucionario. Las camisas negras fascistas de Mussolini se consideran revolucionarias. En 1932, para conmemorar el X aniversario del régimen fascista se monta una exposición grandiosa en Roma, justamente llamada “Mostra Della Revoluzione fascista”. Es que aquí, en estos regimenes totalitarios, se trata de transformar radicalmente la realidad, no de ordenar el momento presente, como en una dictadura “clásica”. Luego, un régimen totalitario está construido desde sus principios para durar. El régimen totalitario nazi pretendía crear un “reino de mil años”. El régimen estalinista se consideraba el único futuro de la Humanidad. Y no es de extrañarse cuando aparecen hace poco años en las calles de Santiago de Cuba banderolas con esta propaganda: el Partido es inmortal.

Esto significa, y mi primer post de un cierto modo quería señalarlo, que un régimen totalitario como el cubano nunca cederá su poder si no se le arranca. Si ninguna presión se ejerce sobre él, quedará intacto para la eternidad.
Yoani Sanchez lo decía en una entrevista hoy día en el periódico El País: " Los cambios llegarán a Cuba a través de la gente". Es la gente, o el pueblo cubano, o como quiera llamarse, es la multitud la que traerá la transformación que Cuba necesita vitalmente. Nunca una dictadura totalitaria “cambiarà” sus fundamentos por gusto. La presión que puede obligar la dictadura totaltaria cubana a ceder algunas parcelas de autoridad y poder es el pueblo cubano, o la gente, o la multitud, o como quiera llamarse. No olvidemos que fueron los acontecimientos en 1989 de la Plaza Tiananmen en Pekín, esas manifestaciones, protestas populares y estudiantiles, una de las causas principales que obligaron la dictadura china a modificar el régimen. El estudiante delante del tanque chino todavía está en las memorias.

Quiero decir, como todos los sabemos, aunque muchos lo escondan, que solo el pueblo en un régimen totalitario como el cubano puede realizar ese trabajo de liberación. La dictadura española estaba destinada a desaparecer en su tiempo y hora, como toda dictadura “clásica”, aun así fue necesario presionarla y forzarla. Cuanto mas en una dictadura totalitaria como la cubana.
Esto significa que debemos desarrollar, aumentar el trabajo de RESISTENCIA en el pueblo cubano mismo. Es apoyándonos en el pueblo, en la gente, construyendo una opinión publica, mostrándole al pueblo cubano que puede manifestarse y que puede hacerlo al aire libre, tomando posesión del espacio publico. Es haciendo la demostración, como lo hacen las Damas de Blanco, que si se puede, serenamente, sin violencias y agresiones inútiles, confrontarse al régimen y a su poder. Este régimen es un régimen violento y de terror, pero podemos confrontarnos a él haciendo prueba de unión, de determinación y de voluntad. Sin olvidar el llamado necesario a la reconciliación con aquellos castristas realmente deseosos de trazar otro destino para Cuba.

Lo repito, las primeras manifestaciones publicas del pueblo cubano resistente sonaran el principio del fin para el castrismo.
El debate entre resistentes debe centrarse entre dos modalidades de lucha: la confrontación contra el régimen, confrontación abierta, serena y noviolenta, que no excluye el llamado a la reconciliación. O bien la espera para nuevas y lejanas generaciones de “cambios” provenientes de la dictadura misma.

Es entre estas dos posibles elecciones que me parece vislumbrarse el nuevo periodo que se abre. Espero las reflexiones de Jorge Ferrer o de J. A. Blanco y de todos los demás.

6 por PARA LOS FRIJOLES Y CAÑONES (Usuario no autenticado) 09/05/2008 0:39

Y COLORIN COLORA'O
ESTE CUENTO SE ACABA'O
Y EL MIO NO A EMPEZADO

5 por Sandro (Usuario no autenticado) 09/05/2008 0:13

Querido Jose Luis Sito:
Quisiera hacer algún comentario sobre su interesante post y la comparación que establece entre la transición española y el momento de Cuba.
El primero se refiere a los cuatro elementos que según usted desencadenan el proceso ( Rey, franquistas reformistas,presion popular y platajunta) y donde quería señalarle que solamente suceden esas cuatro circunstancias al mismo tiempo una vez muerto el dictador. Por lo tanto la diferencia es notable con el momento de Cuba en donde todavía sigue vivo Fidel Castro. Una vez fallecido es muy probable que alguno de estos elementos se manifieste también en Cuba con mayor presencia que en este momento.
Una ultima reflexión es señalar la diferencia notable entre el nivel de organización y de presencia que en la sociedad española tenia la oposición política, sindical y ciudadana y la presencia que hoy tiene en Cuba. Si usted vivió los años previos a la muerte de Franco en España vería la gran influencia que tenia dentro del propio sindicalismo oficial ( en donde se formo comisiones obreras) , en el entorno de la Iglesia y las comunidades de base católicas (escuela de innumerables lideres de todos los colores), en el movimiento vecinal, en la vida cultural y universitaria,... en fin era un tejido y una influencia en nada comparable al que en este momento pueda tener en Cuba.
Precisamente uno de los mayores limitantes a mi modo de ver para realizar una transición pacifica en Cuba radica en la total destrucción del tejido de la sociedad civil en donde prácticamente no hay espacios que no sean controlados por el régimen si exceptuamos la iglesia católica. Estos espacios de encuentro y reflexión de la sociedad civil son básicos pues ahí es donde se forman las elites y los cuadros que puedan canalizar en ese proceso de transito las aspiraciones democráticas del pueblo .
Esta es una diferencia fundamental con la España de los años 70 y por lo mismo quizás tengamos que buscar circunstancias similares en los países del antiguo campo socialista y en donde probablemente nuestro J. Ferrer pueda opinar con mayor crédito pues pienso que vivió esos momentos previos a la caída de la dictadura en la antigua Unión soviética.

4 por sandro (Usuario no autenticado) 08/05/2008 21:16

Enhorabuena Jorge por este articulo tan serio y que provoca reflexión.
Muy probable que en la transición dentro del ejercito encontraremos parte de la claves de la transición en Cuba, de manera que muchas gracias por las incógnitas que abres y por las lecturas que recomiendas.


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