Completo Camagüey | Yodel Pérez Pulido

Un pariente en la UPEC

Por circunstancias que solo se comprenden en Cuba, la dirigencia de la Unión de Periodistas, ha sido elegida un día antes del inicio del congreso.

La nota hecha pública en Juventud Rebelde enfatiza que “Luego de un profundo e intenso proceso durante el cual se hicieron unas 300 propuestas en más de 170 asambleas de base, el Comité Nacional de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) realizó su primer pleno, en el cual fueron electos los miembros de la dirección de la organización y fue ratificado como presidente Tubal Páez”

Claro está, no había que hacer sesiones de trabajos tan intensas, ni quedarse en el lujoso Hotel Palco, ni programar almuerzos con requinte, para hacer pública “la novedad”. Y es que ya todo el mundo sabía, desde meses, del nuevo periodo de mandatos del invencible Tubal.

De todo el “elegido” consejo de la UPEC, me llamó la atención, sin embargo, la designación como uno de los vicepresidentes a José A. Martín Pulido, un tío mío, de esos perdidos y que nunca nos mezclamos por aquello de “diferencias ideológicas”.

Las diferencias estaban marcadas en lo fundamental por que mi tío Pulido vivía del periodismo que le dejaban hacer y yo lo sufría. Él aceptaba regalías “oficiales” y yo las evitaba. Ni siquiera la sangre nos hizo “compatibles” en el terreno de las ideas.

Su designación como vicepresidente primero de la UPEC, ha sido festejada con alardes familiares. Sin dudas, un pago mayúsculo al esfuerzo supremo de asentir con la cabeza baja, aún cuando se tengan opiniones diversas. Pero el silencio de mi tío José Martín nunca importó. Importaban sus letras repetitivas y sus trabajos políticos en Granma.

No obstante, me hubiese gustado experimentar el hecho de trabajar en la prensa oficialista y tener un tío en la vicepresidencia nacional de la UPEC. Sin dudas, mis privilegios hubiesen sido mayores a la hora de ser interrogado por el contenido de mis artículos “extraños” que hablaban de “cambios” y “derrumbes” en aquellas cuatro páginas del Semanario Adelante.

No sé que hubiera hecho mi tío, siendo vicepresidente, aquel día en que me expulsaron del órgano provincial del partido comunista en Camagüey por violar un tal "código de ética de la UPEC", al cual nunca me adherí. No sé que respuesta hubiera “emitido” al ser informado que su sobrino había escrito en un correo electrónico, interceptado por la oficialidad, que trabajaba en un periódico lleno de “borrachos”, oportunistas, de gente infeliz y que escribían en computadoras con la pantalla en blanco y negro, fruto de sus ínfimas capacidades intelectuales.

Ya mi madre me ha alertado: “¡Ni sueñes! A tu tío solo le pusieron el collar que ya tenía de nacimiento: el del servilismo infeliz”

Como José A. Martín Pulido de vez en cuando burla las vigilancias y accede a la red (imagino que ahora tendrá mayores accesos) aprovecho para enviarle desde aquí, desde muy lejos, unas “merecidas” felicidades. Recordándole siempre que, otro de mis tíos de apellido Pulido, el señor Alfredo, aún permanece encarcelado en la prisión de Kilo 7 en Camagüey, precisamente por el "delito" de no ser periodista de la UPEC y sí de una agencia de prensa independiente.


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