Arroz con pollo
Jorge Ferrer | 12/05/2008 17:09
Invito a almorzar a cubanos de Cuba. Me bajo soberbio arroz con pollo. ¡Mi tremendo arroz con pollo! A veces tropiezo con un adjetivo. Lo meto a la fuerza. Jamás con la medida del pimiento, los pinchazos en los muslos, el chorrito de cerveza, la medida exacta del azafrán. Corto la cebolla con celo. Deslizo en la cazuela las películas de ajo como quien calza versos. Lo mío es el arroz con pollo.
No viene solo el manjar. Lo acompañan par de blancos del Valle del Cinca. Los sigue un Toro que es un toro. Y otro.
Hablamos del pasado. ¡Qué fácil es hablar del pasado! ¡Sabemos un montón del pasado! ¡Qué magnífico digestivo! Un pasado que es un limoncello.
En la sobremesa, larga y con helados y fresas, se habla de los «cambios».
«¡¡¿Cambios!!? ¡No hay cambios!», me dicen a gritos mis invitados de la isla. «¡Los celulares son para unos pocos! ¡Quién va a alojarse en esos hoteles carísimos? ¡Las calles están llenas de perseguidoras! ¡Más represión! ¡Todo es represión! ¡La gente está horrorizada!»
Intento razonar. Esos torpes razonamientos del exiliado. Esos sospechosos razonamientos de alguien que vio la transición soviética: 1985-1992: ¡siete años enteros hasta llega a algo!
«Hace un año hablábamos del apartheid turístico», les recuerdo. «De la ignominia de que un cubano no pudiera alojarse en un hotel. Eso ya no existe, de derecho. O de los celulares. Que los tenían, pero gracias a un extranjero. Ahora los pueden tener sin más. Hace dos años, hace un año, exigíamos cambios y ahora ya ellos dicen “cambio”. ¿Es que no ha cambiado nada?», pregunto.
«¡NADA!», a trío. «Estamos peor.»
Y por un instante sentí pena por ese Raúl Castro que quiere hacer historia, cuando la historia la hace la gente que de veras la sufre. Y por lo que se ve, no es en los anales que Castro II escribe que quieren leer, ni vivir, los cubanos. ¡No les basta con el arroz con pollo!
La vicepresidenta de España viaja a Níger a inaugurar empresa española que explota a los indígenas.
El socio del negrero español la saluda y también lo hacen sus tres esposas. La vicepresidenta de España declara más tarde, al saber que había saludado a las tres esposas del cómplice indígena del negrero, que estaba «horrorizada». Eso dijo: «horrorizada».
Porque, por lo visto, la poligamia la «horroriza».
Estos socialdemócratas, antropólogos aficionados, tienen un problema de fondo con el horror. Pregonan su diálogo entre civilizaciones, coquetean con el Islam, preconizan nuevos modelos de familia, apoyan a las turbas palestinas y denuestan a Israel. Ni que decir tiene que el horror cotidiano que padecen chinos o cubanos les parece soportable. Pero, ay, una fotografía con tres mujeres de un polígamo, los horroriza.
Más me horrorizan estos relativizadores de todo mientras permanecen en casa, pero que se asustan cada vez que tropiezan con el mundo real. Con el arroz con pollo.
Pablo Milanés llama cobardes a los cobardes. Esto es arroz con mango, más bien.
Espero que la acusación no le estropee la gira, porque la hace a dúo con Chucho Valdés, uno de los firmantes del ominoso mensaje a que se refiere.
Por cierto, a mí la cuenta me da 27, cuando Milanés habla de 29 firmantes. Si alguien sabe cómo adelgazó esa lista, que me avise.
Copio las palabras de Milanés y el listado de firmantes del mensaje en cuestión, tal como aparece en la web que el Ministerio de Cultura habilitó para albergar la ignominia.
Cuba no cesa de generar noticias. Y muchas sobre peticiones de liberar a los presos políticos.
Sobre este tema yo siempre tuve mi opinión. Y, a diferencia de otros 29 intelectuales, me negué a firmar una carta de apoyo a los fusilamientos decretados, en marzo del 2003, contra tres cubanos que intentaron abandonar el país. También suscribieron la condena de largos años de prisión a 75 disidentes y opositores pacíficos. Ya entonces dije lo que tenía que decir. Y ahora, que algunos de estos presos están a punto de salir de la cárcel, son muchísimos los que cambian de postura.
¿Puro oportunismo?
Sí. Y pura cobardía. Por mi parte es hora de guardar silencio; de complacerme con lo que ocurre.
Firmantes:
Alicia Alonso
Miguel Barnet
Leo Brouwer
Octavio Cortázar
Abelardo Estorino
Roberto Fabelo
Pablo Armando Fernández
Roberto Fernández Retamar
Julio García Espinosa
Fina García Marruz
Harold Gramatges
Alfredo Guevara
Eusebio Leal
José Loyola
Carlos Martí
Nancy Morejón
Senel Paz
Amaury Pérez
Graziella Pogolotti
César Portillo de la Luz
Omara Portuondo
Raquel Revuelta
Silvio Rodríguez
Humberto Solás
Marta Valdés
Chucho Valdés
Cintio Vitier
Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 12/05/2008 17:49
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