El Tono de la Voz | Jorge Ferrer

Otra Venezuela es posible

En Venezuela, pasó lo que pasó. Era, escribía aquí ayer, un duelo entre la sensatez y la idiotez. Por estrecho margen, venció la primera.

El resultado no parará a Hugo Chávez. Nada detiene a un demente con una misión.

La fórmula es sencilla: desarticular el movimiento estudiantil, acabar con la prensa opositora, repartir más petrodólares y moderar sus excesos verbales.

Lo último le resultará más complicado. La reforma universitaria le llevará un par de años. La «Andrés Bello» se llamará «Salvador Allende», «Ho Chi Minh» o «Patrice Lumumba» y ya no será ni católica ni privada. «La universidad para los revolucionarios», ya se sabe.

Para callar a la prensa ya se ensayó y consiguió el cierre de Radio Caracas Televisión. El dinero fluye como los chorros que gestiona la PDVSA.

La amenaza del «por ahora» que lanzó tras saberse derrotado en el referéndum no es una mera bravuconada. No lo es, porque Chávez se sabe con el poder para salirse con la suya y tiene la irreductible voluntad de conseguirlo. Es lo que tienen los «Mesías»: son tozudos como mulas. Como mulas sordas y ciegas.

Queda, sin embargo, otra posibilidad. Aparte del magnicidio, claro.

Cabe imaginar que, alentado por la victoria, el movimiento estudiantil se articule en una red social de veras eficaz y que consiga aceitar sus relaciones con la oposición tradicional, sin dejarse fagocitar por ella. Cabe esperar que una buena porción de quienes se abstuvieron ayer, gane confianza en la posibilidad de reconducción del país hacia una dimensión democrática, incluso una de izquierdas, a la manera de Chile o Brasil.

No hay que descartar que el seudo Mesías ayude a esos procesos de reconstitución democrática, al dejarse arrastrar por su histrionismo y la impaciencia.

Ayer se demostró, parodiando el slogan de los valedores del chavismo, que «otra Venezuela es posible» por razón tan sencilla como que ya existe.

 

José Antonio Parra, poeta y editor venezolano, iba informándonos ayer a unos cuantos de cómo iban las cosas por Caracas y me pareció que los lectores de El Tono de la Voz merecían su resumen. Le agradezco haya aceptado escribirlo en cuanto se lo sugerí, tanto más entusiasmado cuanto que sabe que el grueso de lectores de este espacio son cubanos exiliados y españoles. También que lo haya hecho mientras le llegaban los datos del escrutinio.

Chávez, el invencible. Hacia los estertores del socialismo del siglo XXI

Por José Antonio Parra

Son las doce y media de la madrugada hora de Venezuela. El resultado electoral es conocido por toda la población a pesar de que el Consejo Nacional Electoral se ha mantenido renuente a dar resultados. Simplemente no hay explicación alguna, ningún vocero del organismo electoral ha dado la cara desde hace varias horas. Extraoficialmente el NO ha triunfado con estimados que aún se desconocen. El mismo comando del régimen reconocía que el resultado era estrecho horas atrás.

De los procesos electorales realizados en los últimos ocho años, éste ha sido el más atípico. Durante la mañana reinó un clima de abstención en las zonas de clases medía mientras que en las zonas populares se votaba masivamente. Las inferencias que uno sacaba de esta situación era que el SÍ estaba ganando. No obstante, en el juego político del país, había entrado en escena en los últimos meses, sobre todo a raíz del cierre arbitrario del canal Radio Caracas Televisión, un componente que nadie esperaba: la participación en acciones de calle del movimiento estudiantil. Fueron ellos quienes tomaron la batuta durante las protestas contra el régimen castro-comunista de Hugo Chávez en los últimos tiempos.

Hacía el mediodía del domingo los niveles de abstención hacían pensar que la clase media le estaba dando una bofetada a los estudiantes. Pero no era el caso, porque la estrategia de los jóvenes era otra: ellos se dirigieron masiva y sorpresivamente a votar a las dos de la tarde, de modo que para finales de la misma se comenzaron a escuchar voces que auguraban el triunfo del NO a pesar de que ya el régimen, haciendo gala de sus bien sabidas argucias, había distribuido informaciones a medios internacionales acerca de su supuesto triunfo. No faltaron por supuesto los clásicos del régimen terrorista de Chávez: la diputada Iris Varela haciendo proselitismo a pesar de estar prohibido y los grupos de motociclistas armados del gobierno creando terror en uno y otro lado. Las autoridades, claro está, se hicieron la vista gorda ante estos hechos. Como si esto fuera poco, hacia las cuatro de la tarde, el abogado Hermann Escarrá, líder de la oposición, develó un plan de autogolpe.

La mentira que Chávez había distribuido a nivel mundial quedó al descubierto al poco tiempo y durante toda la noche, hasta el momento en que escribo estas líneas, la población espera los resultados definitivos. Se han producido detenciones de civiles en la ciudad de Maracaibo y el Consejo Nacional Electoral ha sido tomado por fuerzas militares que amedrentan a los líderes opositores.

A la una de la mañana, el general Baduel, quien siempre se ha manifestado apegado a la constitucionalidad y además fuera víctima de un atentado en horas de la mañana, se dirigió a los medios de comunicación para exigir una declaración por parte del Consejo Nacional Electoral en aras de preservar la paz de la República.

A eso de la una y cinco y ante la situación de conflicto entre los políticos opositores y los militares en la sede del organismo electoral estalló un fuerte cacerolazo en toda la ciudad de Caracas. Entonces, como por arte de magia, aparecieron los miembros del consejo para dar el primer boletín. Según éste, los resultados finales fueron: 50.7% del NO contra 49.2% del SÍ. La abstención se situó en 44%, en gran parte por la desmoralización de la población ante las sospechas de fraude en procesos anteriores. En cierta manera, la abstención sí fue una bofetada a la lucha estudiantil, pero también quedó claro que el hecho de que las clases populares hubiesen votado masivamente indica que ya el prospecto de dictador no cuenta con el apoyo que él se atribuye.

El pueblo venezolano supo levantarse frente al castro-comunismo a pesar de las amenazas a gritos de Chávez durante los últimos días contra la oposición, improperios contra el pueblo español, contra los Estados Unidos, contra Colombia y todo lo que se le pasara por delante. Incluso, llegó a decir que gobernaría hasta el 2050, en gesto que más que de un Yo, el supremo parecía apuntar a un «Yo, el eterno».

Sin embargo, ¡qué casualidad!, a los pocos instantes de hablar el general Baduel, quien tiene la mayor ascendencia en las fuerzas armadas, y desatado un cacerolazo masivo, las cosas se resolvieron. Nuevamente, el gran comandante comunista se volvió prudente ante la violencia inminente.

El epílogo fue muy a lo Chávez: encadenó la televisión para repetir su famoso «por ahora» e impedir que se pudiesen transmitir los festejos de la oposición. Y ahí quedó hablando y hablando, elaborando absurdos ejercicios retóricos, o quizá alquímicos, para convertir su derrota en victoria.

3 de diciembre de 2007

 

De contra: En The New York Times, opinan votantes rusos en las legislativas de ayer. Ya en Russia Today, un extravagante canal que me colaron en el mismo pack que trae Fox News y Al-Jazeera, había visto hace un par de días cómo entrevistaban a chechena de Grozny de pie junto a su casa semidestruida por las bombas: «Amo a Putin y votaré por él», decía la bigotuda señora. Ay, el pueblo.

 

UPDATE:

Algunas veces se me ha reprochado un supuesto encarnizamiento en los cubanos que llegan a las primeras planas por motivos reprobables.

No es reproche muy justo, porque el encarnizamiento alcanza a todo aquel que lo merezca, pero lo atiendo. Los atiendo casi todos.

Y la portada de la Interviú que salió hoy a los quioscos me ofrece ocasión de "enmienda".

Trae a Lucy Gómez, concursante cubana en reality show. También ella es célebre.


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