El Tono de la Voz | Jorge Ferrer

Otro Gustav para Castro II: disidencia, exilio y más

Si, escribía ayer, el huracán Gustav ha puesto sobre la mesa el debate sobre una suspensión provisional de algunas disposiciones del embargo, la oferta del gobierno de los EE.UU. de enviar ayuda a las zonas devastadas ha colocado las cosas en una situación bien interesante.

A la iniciativa del Movimiento Democracia a favor de esa suspensión provisional, desde Miami, siguieron la muy relevante petición firmada por congresistas y senadores cubanoamericanos y las peticiones hechas desde Cuba en documentos firmados por Elizardo Sánchez, Martha Beatriz Roque, Vladimiro Roca, Oswaldo Payá Sardiñas y otros. (Siguiendo el post de ayer, verán una cronología siquiera parcial de los pronunciamientos, y los enlaces, que aquí me ahorro.)

¡Toda una revolución la del Gustav! Parecen de acuerdo Castro I y su alusión al paisaje que deja una deflagración nuclear, Machado Ventura y su «esto es muy duro», lo más granado de la oposición cubana, los gobiernos de Rusia y Venezuela, y hasta Lincoln Díaz-Balart e Ileana Ros-Lehtinen.

¡Esto sí es un ciclón y lo demás, bobería! El maestro Fernando Ortiz escribiría epílogo a su Huracán, si se encontrara con estos titulares.

Pese a todo, curiosas e inéditas como son esas cuestiones de la política mayor, lo cierto es que los damnificados todavía se preguntan, mientras Abel Prieto mandó unos cómicos a divertirlos, qué coño será de sus vidas, perdida ya la «hacienda», casita y conuco, en el mejor de los casos.

La pregunta ahora es si tal coincidencia de voluntades –siquiera en el plano del reconocimiento y las intenciones– llevará bienestar, el siempre escaso y perecedero bienestar de la caridad, a esa pobre gente.

Cuando escribo esta nota, el gobierno cubano no ha dicho más pío que los que forman la lista de países que han mandado mensajes de solidaridad y ofrecimiento de ayuda. Un piar con poco pienso.

Un comentarista de este blog, León Tusao, adelantaba ayer una cuestión que gravita sobre la posible respuesta cubana, de haberla. ¿Ayudan la implicación de la disidencia interna y la declaración del Departamento de Estado a favor de repartir la ayuda a través de las llamadas ONGs? Vendría a decir, creí entender, que tal amago de «componenda» da al traste con cualquier intención del gobierno cubano, if any, de aceptar la ayuda.

Naturalmente, la perspectiva de que las ayudas se repartan desde la Oficina de Intereses a discreción de Roque, Payá o Roca es de todo punto inimaginable. Jamás el actual gobierno cubano aceptaría que lo sustituyan en su función de dador y repartidor. Y menos que menos si quien lo sustituye son los enemigos cuya enemistad le da oxígeno para la bravuconería de la que tanto gusta.

Nadie dude, pues, de que el régimen de Castro tan sólo aceptaría la ayuda masiva de los EE.UU. y el exilio si la reparte él mismo. Pero, ay, la primera no se la darán sin condiciones y la segunda no tiene cómo repartirla, porque llegaría ella solita. En paquetes, giros bancarios, de la mano de quienes viajen a socorrer a sus parientes. ¡Imagínense el espectáculo! De Rusia, cuatro aviones, y de Estados Unidos comisión para evaluar daños y lo que venga. ¡Y los «gusanos», mariposas humanitarias!

Se trata de una de esas situaciones escasas –no hay un Gustav todos los años y gracias a dios que no lo haya– en las que se prueba si la voluntad del gobierno de los hermanos Castro, y decenas de miles de esbirros y colaboradores muy activos, están dispuestos a apostar por el bienestar de los cubanos o por su propia permanencia en el poder.

No tengo la menor duda de que su apuesta primera es la segunda. Pero, ay, ¿y si la devastación generada por Gustav es tan verdaderamente bestial que la permanencia en el poder se la juega más de la cuenta? Por acción y por omisión, por decirlo así. Y si el huracán de viento y agua trae huracán de razones y oportunidades.

Por lo pronto, y a la espera, me parece que dejar saber a los cubanos a quienes secuestran la información que el exilio, los políticos cubanoamericanos, la disidencia y el gobierno de los EE.UU. trabajan por ellos es de importancia capital. Al menos, sentirán el orgullo, tal vez también el consuelo, de pertenecer a una nación que rebasa los estrechos límites de la isla.

 

UPDATE:

En jornada laboral muy complicada, no será hasta un poco más tarde que pueda ponerme al día sobre el debate en torno al Gustav.

Por lo pronto, el site del MINREX, donde cabría esperar una respuesta al ofrecimiento norteamericano, 1) si es que la dan y 2) si es que no la da el reflexionador en Adidas, recoge las ayudas de China, Timor Leste y Rusia, más otros ofrecimientos. El Granma va en línea parecida. Nada, hasta ahora, de una respuesta a la oferta norteamericana que les fue comunicada anteayer, ni mucho menos de los afanes del exilio.

Ahora me avisan de esta entrevista en Telemundo con Ramón Saúl Sánchez del Movimiento Democracia: seis aviones en Opa Locka...

(Aviso: el video carga muy lentamente. Tip: échenlo a andar, pongan la pausa, y déjenlo que cargue completo. Así se puede ver sin enojosas pausas.)

 

UPDATE:

De la Galeria I-Meil de Lázaro Saavedra a propósito de Gustav… y Wilma.

Una propuesta del recién creado colectivo “Robin Hood”.

Familias campesinas del batey Peralta y otras zonas de Jagüey (Jagüey Grande, Matanzas) que todavía permanecen sin techo desde el Huracán Wilma, “recibirán ayuda” de un colectivo compuesto por jóvenes artistas y economistas. Una investigación que devela curiosidades en la distribución de los recursos y revela las cualidades plásticas del nylon concebidas desde la óptica de la imaginación popular del campesinado cubano.

“El arte y la realidad fueron al campo un día, mas pudo la realidad que el arte que tenía.”


Dirección URL:
http://www.cubaencuentro.com/jorge-ferrer/blogs/el-tono-de-la-voz/otro-gust
av-para-castro-ii-disidencia-exilio-y-mas