El Tono de la Voz | Jorge Ferrer

Renuncia a «la libreta», con Oscar Haza

Ayer, con Oscar Haza en WQBA:



Jorge Ferrer con Oscar Haza

 

Apostilla:

Hay aun otro elemento relevante que se desprende del acto de renuncia a «la libreta» por parte de esos cooperativistas.

Cuando esa gente que vive y come de su trabajo le devuelve al Estado un documento que constituye el emblema de la miseria reglada por el gobierno cubano pone sobre la mesa una cuestión interesante: no todos los cubanos tienen por qué depender de las migajas racionadas y muchos lo saben. Basta que el Estado los deje ganarse la vida, y el pan, para que puedan renunciar a ser considerados unos miserables más. El acto en apariencia baladí de renunciar a la precaria subvención del Estado es, en cierto modo, un gesto revolucionario.

El gobierno de Castro II, y su cacareada voluntad de ahorrar, podría tomar nota de ello y abandonar una política de «liberalización» que sólo atañe al campo, pero excluye taxativamente a la población urbana.

Dejar de perseguir a los cubanos que pretenden ganase la vida por sí mismos, alentar formas de propiedad alternativas a la estatal y socialista, podría generar colas en las OFICODAS.

En realidad, lo bueno que tiene esto es que el paisaje es de una transparencia mayúscula y medir la voluntad de Raúl Castro y compinches para cambiar las cosas en Cuba es tan fácil como contrastar las opciones que tienen a la vista y la manera decidida y conciente en que las desechan.

 

Jonathan D. Farrar, nuevo jefe de la Oficina de Intereses de los Estados Unidos en La Habana, ya está acostumbrándose al chequeo y al contrachequeo desde el pasado 17 de julio.

A Farrar le corresponderá gestionar esa oficina en tiempos que podrán ser cruciales para la relación de Cuba con los EE.UU.

Y no por que le tocarán los «cambios», el apoteósico y requetekitsch funeral de Castro I o la instalación de Barack Obama en la Casa Blanca, sino porque el petróleo huele como huele y vale lo que vale. Y ese petróleo que podría haber bajo Cuba será el que resuelva, entre vapores de azufre, el diferendo entre Cuba y los Estados Unidos.

Farrar, por cierto, y es buena noticia para los disidentes cubanos, sabe mucho de libertad de prensa y del papel de los disidentes y periodistas en el desmontaje de regímenes autoritarios. No obstante, es de prever que en algún momento tendrá que elegir entre los intereses de las empresas norteamericanas y el apoyo a la disidencia cubana. Un capítulo sobre el que podrá ir a pedir consejo a la Embajada de España en la calle Cárcel, donde ya hace tiempo que tomaron una clara decisión al respecto.

Véase su intervención en un chat en ocasión del Día de la Libertad de prensa en 2007 de la que anoto una respuesta.

Q.: Do you have a feeling that the fight for press freedom will last forever? Yes, it's true, we live in democratic society, but why than every other day in news we hear about new attack or assault on journalists?

FARRAR: For those of us who enjoy the freedoms of living in a democratic society, the built-in system of checks and balances among the branches of government, and civil society, help to protect press freedom. We know that whenever repressive regimes are confronted with a free press, they inevitably will push back. Our responsibility as citizens in a democracy is to stand with the free press and help to defend their rights.


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