El Tono de la Voz | Jorge Ferrer

República, y Martha Beatriz Roque

Puede que todo comenzara con la omisión de una ese en una copia del Acta de Juramento.

Que estrenar un siglo e inaugurar una República requiriera de correcta ortografía que sirviera para mejor ortolexia.

Y que al saltarse el trámite, se desatara el pernicioso efecto que dura ya siglo y pico.

Va y ese «manifetó» por «manifestó» nos sirve de disculpa, consuelo y acicate.

 

Ayer Cuba arremetió contra Martha Beatriz Roque reeditando la vieja colaboración entre oficiales uniformados de la Seguridad del Estado y oficiales de la Seguridad del Estado travestidos de periodistas.

Cámaras ocultas, violación de la correspondencia y la privacidad, descalificación moral del disidente. La Cuba de Castro.

Debería tomar atenta nota Martha, sin embargo, de la trampa en la que cayó.

Como exiliado, los disidentes cubanos gozan de mi máximo respeto. Y de mi apoyo irrestricto al libre ejercicio de su lucha por la libertad.

No obstante, todos tenemos una responsabilidad con Cuba y su libertad. Y esa responsabilidad, para quienes hacen política, exige probidad y sagacidad precisamente políticas.

En Cuba, no lo olvidemos, la única institución que ha funcionado con eficacia todos estos años es la Dirección de la Seguridad del Estado. Eficacia para encarcelar, torturar y perseguir. También para mentir y calumniar, a partir del menor cabo del que agarrarse. Suponer que alguien es capaz de escapar de su celo persecutor mediante cuentas de correo en Gmail o mensajes en clave de parvulario es, por lo menos, ingenuo. Sobre todo cuando se habla de dinero, del poco dinero que llega de veras a los disidentes.

Que el gobierno esgrimirá cada vez que pueda el presunto flujo de dinero hacia los disidentes para generar odio hacia ellos en una población empobrecida es más que sabido.

Que monitorea cada llamada a la Oficina de Intereses de los EE.UU. es sabido también.

Y que su estrategia de anulación de la disidencia pasa por mostrarlos como mercenarios de los Estados Unidos lo saben hasta los neonatos en Maternidad Obrera.

Ya sé que es mucho pedirles a los disidentes que se cuiden a la vez del acoso de las turbas alentadas por la DSE y de la transparencia de su relación con el exilio y el Gobierno norteamericano, cuya oficina en La Habana es uno de los pocos espacios que dan apoyo a quienes luchan por la libertad de Cuba.

Pero resulta que la causa que defienden exige que lo hagan.

Ahora queda esperar que los sabuesos de Raúl Castro –ese siniestro coronel Adalberto Rabeiro que vimos anoche– no lleven a Martha Beatriz de nuevo a la cárcel. La disidencia interna perdería a un activo importante. Y ella perdería más años de vida en las mazmorras.

 

De contra:

Un juego de espejos: Raúl Castro protesta contra Raúl Castro.

 

UPDATE:

Yurisel Laborde, la judoka que se quedó en Miami la pasada semana, apareció anoche en el programa de María Elvira Salazar en MegaTV.

Linda muchacha.

 

UPDATE:

Hace un par de días avisaba de delegación comercial cubana a la India en busca del Nano y otros bienes. Eran 19 viajeros, lo que ya es bastante.

Ahora Novosti avisa de otra delegación comercial cubana en San Petersburgo. Veintinueve miembros lleva esta.

¡Deja que Castro I saque la calculadora y sume billetes de avión y noches de hoteles!


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