El Tono de la Voz | Jorge Ferrer

Tempestad y calma

La tempestad y la calma

Por JORGE FERRER

Lo que vale para el reino de la naturaleza no se impone por fuerza en los predios de la política. Y la sucesión de tempestad y calma, tan del gusto de la sensibilidad romántica, mal se aviene con la realidad social de una España que estrenará gobierno en las próximas semanas. El segundo gobierno presidido por José Luis Rodríguez Zapatero en país que dista de ser Shangri-La.

No obstante, hay indicios, aún por consolidarse, del aquietamiento de las pasiones. Y ello se debe al retrato de España que salió de las urnas el pasado 9 de marzo. Una fotografía que muestra un país dividido entre los dos grandes partidos, PSOE y PP, con la consiguiente merma en votos para los nacionalismos y los comunistas de la mal llamada Izquierda Unida.

Tanto los primeros movimientos postelectorales en el Partido Popular, como las declaraciones de Zapatero, que sugieren volverá a hacer gala de aquel ''talante'' que tanta fama le granjeó al inicio de su primer mandato, parecen buenos augurios para encarar el cuatrienio. Años en los que España tendrá que sortear una desaceleración económica que promete incrementarse a medida que los ecos de la recesión en los Estados Unidos vayan llegando a las costas de la Unión Europea, o siquiera paliar sus efectos. Y también solucionar viejos problemas, o, al menos, posponer su eclosión.

Algunos de los asuntos que tendrá que abordar deprisa el nuevo gobierno pasan por necesarios pactos entre PSOE y PP, que no se alcanzaron durante la pasada legislatura, entretenido el centroderecha en una política de presión a ultranza que no le trajo los réditos electorales esperados. Es el caso de la renovación de cargos en instituciones fundamentales para el funcionamiento de la justicia, como el Consejo General del Poder Judicial y el Tribunal Constitucional.

Hay, sin embargo, una cuestión de fondo que entorpece el empuje de España para afrontar los retos que tiene por delante. Se trata --por extraño que suene a quienes no siguen de cerca el trasiego político español-- de la imperiosa necesidad de aliviar la permanente tensión animada por los nacionalismos vasco y catalán. Conseguir que la propia palabra ''España'' deje de ser tabú en dos regiones que tienen un peso importante, junto a Madrid, como motores de la economía española y garantes de su salud financiera. Hacer que la España invertebrada, que decía Ortega y Gasset, deje de levantarse cada mañana preguntándose qué país es. O hasta cuándo lo será.

No se trata tanto de finiquitar a los pistoleros de la banda ETA, que también, como de enfrentar las estrategias desestabilizadoras impulsadas por los nacionalismos, que promueven tensiones políticas no por artificiales, menos gravosas. La independencia del País Vasco o Cataluña --se sabe en vascuence o catalán-- no pasa de ser una entelequia armada sobre discursos identitarios, cuyo objetivo es la consecución de mayores cotas de poder político y económico para las elites vascas y catalanas. El referéndum de tintes secesionistas convocado en el País Vasco por el gobierno del Partido Nacionalista Vasco para el próximo octubre y el que los nacionalistas de Esquerra Republicana de Catalunya ya han anunciado para 2014 son artificiales jeremiadas con las que el ejecutivo habrá de lidiar con resolución.

La buena noticia es que el varapalo que se llevaron en las urnas ambos partidos convocantes los mantiene ahora entretenidos en lloros mucho más acuciantes. Y esos sí justificados.

Cabe esperar que los socialistas y el centroderecha, de cumplirse los iniciales augurios, firmen la paz sobre las cuestiones que marcarán el futuro de la octava potencia económica mundial, conjurando ese aire de caricatura de país que le insuflan nacionalismos minoritarios.

En El Nuevo Herald.

 

UPDATE:

Quienes no tienen calma, son los autores de los blogs alojados en el portal Desde Cuba, Generación Y y Potro Salvaje. Denuncian en sendos posts que sus blogs han sido bloqueados para los lectores que quieran acceder precisamente "desde Cuba".

La animosa Yoani Sánchez se lo toma con la calma que le quieren negar los de la permanente tempestad. Sabe que es imposible evitar que se acceda a páginas bloqueadas, porque hay herramientas de sobra que lo permiten. Cientos de páginas que evitan los bloqueos -hidemyass.com, se llama una muy adecuadamente- que los cubanos utilizan a diario para acceder a espacios que se les niegan, como a este mismo Tono de la Voz.

Esas prohibiciones, me consta de sobras, no consiguen evitar que se nos lea en Cuba. Sirven, sin embargo, estos impedimentos a la lectura de voces críticas para poner en evidencia a los verdaderos artífices del bloqueo. A esos que saben perfectamente que el problema no somos sólo nosotros -los exiliados, la escoria, etc.

El problema lo tienen dentro, en la casa de al lado y en el grupito que habla en la esquina. El problema se llama Cuba y allá está.


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-y-calma