Política, literatura, medios
Jorge Ferrer. Escritor y traductor. Escribe desde Barcelona, España.
Foto: © Laura Ceccacci
Contacto: eltonodelavoz@gmail.com
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Retrato de apóstata con fondo canónico. Artículos, ensayos, un sermón. Selección y prólogo de Jorge Ferrer. Editorial Colibrí, Madrid, 2004.
Veintinueve escenas para una novela sobre la inercia y el olvido Editorial Catalejo, Miami, 2001.
Lecciones de Hanoi
Lecciones de Hanoi
No
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No
28/03/2008 6:00
Sí
27/03/2008 18:18
Sí
Opinión
No
¿Por qué el diferendo con La Habana sigue en pie, si Washington pudo entenderse con Vietnam tras un saldo de 54.000 norteamericanos muertos?
Dos factores pusieron en marcha el proceso que llevó al establecimiento de relaciones diplomáticas plenas entre Estados Unidos y Vietnam, uno económico y otro político. El segundo fue el más espinoso y difícil. Se inició en 1991, durante el gobierno de George Bush, y al año siguiente cobró fuerza con la entrega por parte de Hanoi de gran cantidad de fotografías y documentos sobre los soldados norteamericanos muertos o desaparecidos en el sudeste asiático.
En aquel entonces, el anterior presidente Bush dijo: "Podemos comenzar a escribir el último capítulo de la Guerra de Vietnam". Estaba en lo cierto.
El primer factor resultaba igualmente apremiante, sólo que en un sentido más vulgar: Vietnam había comenzado un proceso de transformación económica que, aunque limitado, implicó la liberación del mercado y abrió el país a la inversión extranjera. A partir de ese momento los empresarios norteamericanos comenzaron a buscar el levantamiento del embargo.
Cuando Bill Clinton llegó a la presidencia hizo del restablecimiento de los vínculos comerciales un aspecto fundamental de su agenda de gobierno, y la Cámara de Comercio de Estados Unidos se encargó de recordarle a la nación, como hizo en 1994, que las empresas no estaban "aprovechando el mercado potencialmente lucrativo de esa nación".
Puntos de convergencia
Entre las corporaciones estadounidenses, la Boeing Corporation estaba ansiosa de que se restablecieran los vínculos, debido a un plan de venta a Vietnam de unos 80 aviones de pasajeros, por valor de $5.000 millones, durante la siguiente década.
De esta forma, ambos factores encontraron puntos de convergencia y destacadas figuras políticas de los dos partidos que se alternan el poder en Estados Unidos contribuyeron a hacer posible que dos países separados por una guerra cruel, sangrienta y costosa dejaran atrás las diferencias e iniciaran una era de entendimiento, pese a mantener sus diferencias.
Visto en perspectiva, llama la atención cómo acciones personales y relativamente menores tuvieron un alcance tan grande. A comienzos de la década de los años noventa, Ted Schweitzer, un investigador estadounidense que trabajaba con refugiados, logró permiso de los vietnamitas para recopilar información, en un museo de guerra en Hanoi, para un libro sobre el ejército de Vietnam. Schweitzer no encontró editor para su obra. Entonces ofreció toda la información que había recopilado al gobierno norteamericano y se convirtió en asesor del Pentágono. Lo asombroso entonces fue que lo hizo con el conocimiento y el beneplácito de los vietnamitas.
Aprovechando esa apertura informal, un grupo compuesto, entre otros, por el ex prisionero de guerra y senador republicano por Arizona, John McCain, en estos momentos virtual candidato presidencial por su partido, viajó a Hanoi y logró un acuerdo oficial en 1992. Fue en ese año que Vietnam dejó de afirmar que no retenía ninguna información significativa sobre prisioneros de guerra norteamericanos.
El resto fue el debate que se llevó a cabo en Estados Unidos, durante los últimos años del gobierno de Bush padre y luego el mandato de Clinton, sobre la utilización o no del embargo como instrumento de presión para obtener una mayor colaboración de la nación asiática en el tema de los norteamericanos muertos o desaparecidos durante el conflicto.
La respuesta es conocida. Con el apoyo de los empresarios, se impusieron quienes apoyaban el camino del diálogo frente a la confrontación.
A primera vista, parece singular que tras veinte años del fin de la contienda armada, donde murieron millones de vietnamitas y camboyanos y 54.000 soldados norteamericanos, se lograra el restablecimiento de relaciones diplomáticas, y el diferendo entre Washington y La Habana, tras casi cincuenta años, siga sin saldarse. Cuando Clinton estableció el pleno reconocimiento diplomático entre ambas naciones, aún 2.202 militares norteamericanos continuaban en el listado de desaparecidos en el sudeste de Asia, de ellos 1.618 en Vietnam.
Sin prioridad
¿Qué puede pesar más que la vida de estos norteamericanos, para impedir que Estados Unidos y Cuba se sienten a la mesa de negociación? Las respuestas son conocidas, pero las diversas maneras —no creo que exista una vía única— mediante las cuales se puede romper este estancamiento, no parecen formar parte de las prioridades de la nación, partido o grupo alguno.
Se asume que los restantes meses del funesto gobierno de George W. Bush serán de una inmovilidad total sobre el tema cubano, salvo que sucedan acontecimientos de trascendencia en la Isla. Igualmente hay la sospecha —aunque los sectores más conservadores del exilio no se atrevan a admitirlo— que de una forma u otra, con mayor o menor alcance, el nuevo inquilino de la Casa Blanca, sea republicano o demócrata, tendrá al menos que flexibilizar en cierta medida las restricciones que impiden viajes familiares e intercambios artísticos, culturales y entre profesionales.
Bajo esos supuestos, no tiene sentido esforzarse en la aprobación de medidas que el actual mandatario va a vetar, sino en las campañas políticas que lleven a un cambio en la composición del poder ejecutivo y legislativo, que posibiliten los cambios.
Se admite también que la única posibilidad de avance democrático en Cuba es a largo plazo, y que depende fundamentalmente de las características y condiciones imperantes en la Isla. Visto en este sentido, el problema fundamental radica en Estados Unidos y su gobierno, y la única táctica posible es contribuir al cambio electoral.
Si volvemos por un instante al caso de Vietnam, vemos cómo las circunstancias que entonces posibilitaron el restablecimiento de vínculos entre dos naciones enemigas no se dan hoy día respecto a Cuba.
La mayor oposición al restablecimiento de nexos diplomáticos, tras lograrse el fin del embargo y las relaciones comerciales, eran la Legión Americana, grupos de familiares de los desaparecidos en la guerra, y políticos republicanos como Bob Dole, quien tenía aspiraciones presidenciales.
A favor no sólo estaba un presidente que había evadido el participar en una guerra a la que estaba opuesto y "despreciaba", sino también una buena parte del Congreso. Una resolución para el levantamiento del embargo había sido aprobada por el Senado en 1994, por una votación de 62 votos contra 38. Legisladores de ambos partidos que habían participado en la contienda apoyaban el superar las diferencias. Además del caso citado de McCain, estaba el senador demócrata Bob Kerrey, quien había perdido una pierna en el conflicto y fue condecorado con la Medalla de Honor.
Pero tras la pantalla política se movía una fuerte maquinaria empresarial, deseosa de obtener dividendos económicos con la superación del conflicto.
En resumidas cuentas, un diferendo entre dos naciones, que en una de ellas se veía desde dos puntos de vista políticos diferentes, pero con un solo objetivo económico. El factor que aparentemente tenía un mayor peso, los 54.000 soldados norteamericanos muertos y los 2.202 militares desaparecidos en el sudeste de Asia, resultó a la larga secundario.
Protagonistas y aliados
Respecto a Cuba, la razón principal que impide una solución de las diferencias es que hasta el momento el factor político ha sido más determinante que el económico. O lo que resulta más importante: la política se ha impuesto sobre la economía. No resulta fácil que ello ocurra en Estados Unidos, pero ha sucedido.
Hay que otorgarle el crédito al sector más conservador del exilio, que al mismo tiempo es el más poderoso, de lograr mantener inmovilizada la política de Estados Unidos hacia Cuba, sobre todo en estos últimos años. Pero para esta victoria han contado con un aliado poderoso: la falta de interés, por parte de Washington, de que se produzca un cambio político en la Isla.
Lo que en buena medida ha impedido la solución del conflicto Cuba-Estados Unidos es que, en la medida en que éste ha ido perdiendo importancia internacional, ha ganado preponderancia en el terreno nacional. Los triunfos políticos y económicos de este poderoso exilio han contribuido, en última instancia, a que no se exploren otras alternativas frente al gobierno de La Habana.
A través de Washington, la llamada "línea dura" de Miami ha contribuido a la ineficacia de buena parte de la disidencia, y la ha comprometido financieramente con un gobierno extranjero. También a la división de la Unión Europea, empantanada igualmente en un callejón sin salida, así como a la creación de un buen número de obstáculos que han dificultado la obtención de mayores ingresos económicos, los cuales hubieran servido para estimular al sector empresarial norteamericano, y llevado a éste a presionar en favor de un cambio de la política hacia la Isla.
Pero si bien el exilio de "línea dura" ha contado con el apoyo incondicional de Washington para su victoria, también se ha beneficiado de la "ayuda" indirecta que le proporciona La Habana, incapaz hasta el momento de intentar explorar nuevas vías que le faciliten el acercamiento con el sector moderado del exilio, que, si mantiene las diferencias ideológicas y políticas con el gobierno de la Isla, favorece una política de diálogo y rechaza la confrontación.
Frente a la intransigencia de Miami, la Plaza de la Revolución ha respondido con igual empecinamiento, en un tira y encoge de no sólo quién tiró la primera piedra, sino también la última.
Habana inmóvil
La recién finalizada reunión de emigrantes cubanos de diferentes países con el gobierno de La Habana no ha hecho más que ratificar que en ésta se prefiere la incondicionalidad al intercambio.
Precisamente en este sentido es que cabe preguntarse si no resulta más apropiado que el gobierno cubano comience a adoptar una actitud similar a la de Hanoi, país que sufrió una agresión injusta, que dejó huellas profundas en sus ciudadanos e incluso en la naturaleza.
Cuando Vietnam dejó de negarse a brindar información sobre los soldados norteamericanos desaparecidos, con independencia de las limitaciones de la misma y los pasos paulatinos que se necesitó transitar, abrió la puerta que llevó a que Estados Unidos levantara el embargo comercial.
En cierto sentido, se limitó a contribuir con un argumento a un debate político, en otro facilitó un pretexto para un fin económico. Pero en ambos fue un cambio positivo. Cuba, por el contrario, desde hace tiempo abre ventanas económicas. Ha vuelto a cerrar algunas y ahora parece dispuesta a abrirlas de nuevo. Pero las puertas políticas siguen selladas.
Más allá de la declaración de una disposición a conversar, que la actual administración norteamericana seguirá ignorando en los meses que le quedan de vida, mucho más útil sería que La Habana, por cuenta propia y sin responder a presiones, soltara a los disidentes encarcelados, permitiera el acceso a internet y avanzara mucho más en permitir la libertad de expresión.
La lucha por lograr un cambio en el exilio debe darse en Miami, pero La Habana no puede seguir cruzada de brazos.
Sí
por 28/03/2008 13:40
La situación creada en Cuba es culpa del gobierno de Cuba.
Que ésta haya perdurado por casi 50 años es, en gran parte, del Lobby cubanoamericano!!!!
¿Cuánto tiempo ha de pasar para que se demuestre que una política no es adecuadao ha fracasado?
¿Hacen falta 50 años más?
En el poderoso exilio cubano existen muchos empresarios de éxito. Me pregunto si, en sus flamantes compañías, el tiempo de ver florecer alguna decisión o iniciativa estratégica es de 50 años. A que seguro, si en 3-5 años algo no tiene los resultados deseados se buscan alternativas y se inspeccionan nuevas oportunidades.
En democracia, a los gobiernos se les otorga 4-6 años de mandato y si no cumplen con tus espectativas, no se les vota en busca del cambio.
Respecto a Cuba, de lo único que hay evidencias ciertas es que después de casi 50 años de política hacia Cuba, ésta no ha surtido efecto. Lo demás es especular, hablar por hablar.
En resumen, la gran diferencia que observo entre los casos de Cuba y Vietman es la existencia Lobby Cubanoamericano. ¿O es que existe algún Ho Chi Min que sean Alcalde de algún Condado, Ciudad, Ministro o Representante en el Senado?
por 28/03/2008 14:00
Armengol, estoy de acuerdo contigo totalmente. Un articulo refinadamente escrito y objetivo. Ojala que en el cambio que tiene que venir algun dia puedas participar con esa claridad de ideas. Hay que dejar los "acalorados apasionamientos" (por no decir broncas) y sacudirse el polvo y mirar palante con la mente clara y fresca. Hemos estado 50 años con la mente colmada de vicios totalitarios y ya casi ni podemos pensar claramente. Salir de Cuba y ver otras realidades nos ha abierto posibilidades infinitas que podemos transmitir a nuestros familiares y amigos en la isla. Las personas que han estado fuera mas tiempo tendran aun mas claro de como hacer una sociedad un poco mas justa para todos sin olvidar tambien lo que se hizo de bueno en el interminable periodo de Castro. Ojala que acotejemos esa tortilla algun dia.
por 28/03/2008 14:00
Hay varias interrogantes aqui. Quiere el autor que Cuba sea una nacion democratica y prospera en donde se respeten los derechos humanos y constitucionales? o Desea que Cuba continue en la dictadura comunista con falsas señales de prosperidad, los comunistas haciendose mas ricos, negociando con EUA y el pueblo a lo mejor con frijoles; pero sin poder politico?
El autor empieza disertando sobre Vietnam y EUA, el numero de muertos de ambas partes, etc... para luego al final preguntarse la pregunta que le da titulo a su articulo.
Creo que es inutil hacer extrapolaciones en politica, porque no hay una ecuacion que describa el movimiento politico de un gobierno ante determinada situaciones y en caso de existir esa ecuacion no seria lineal.
Que propone Armegol?, irle a llorar a los USA, por favor ustedes negocian con VietNam y porque con los descarados comunistas no?
Cree acaso Armegol que los americanos no saben que si tiene embajada en Vietmana y ofina de intereses en cuba?
Vietnam=100 millones de consumidores, cuba=nada o casi nada que no es lo mismo; pero es igual.
El asunto es que los que dirigen EUA no solo deben tomar en cuanta los criterios de los empresarios ganaderos americanos y sus beneficios con una dictadura inmovil, sino tambien los demas aspectos politicos y sus repercuciones para EUA en general.
Si la habana quiere regalos y reconocimiento debe moverse en funcion de restablecer las relaciones con los cubanos y quitarles totalmente el bloqueo a los cubanos.
por 28/03/2008 14:40
Como de costumbre en este articulista, la responsabilidad de que exista un diferendo entre el gobierno cubano (y recalco gobierno porque decir Cuba es la primera distorsion de la realidad) y los Estados Unidos recae en el exilio cubano y en segundo termino, como de pasada, en la tirania cubana que el diluye en una vaga nube de responsabilidad secundaria junto al evidente desinteres de USA por el tema. Es decir que enviar cubanos a las mazmorras por sus opiniones politicas, reprimir con grupos fascistas a las manifestaciones pacificas, fusilar y tener sumida a la nacion en la miseria y el inmovilismo son temas que en la mente de este articulista deben ser resueltos por USA junto a una flexible posicion del exilio. Lo realmente increible es que aun estos cubanologos enajenados sigan pensando que la culpa y solucion del problema de Cuba las tienen los USA. La velada intencion de poner en la mente de los exilidos que un Presidente democrata va a resolver este diferendo es hemiplejia politica y una abstraccion. Esa solucion esta en el interior de los cubanos solamente, los de adentro y de afuera y hasta que no decidamos realmente ser plenamente libres por nosotros mismos todos estos analisis seran tan inutiles como hasta ahora.
por 28/03/2008 15:20
Se une AA a los articulistas de CE con la misma postura que desde hace tiempo mantiene en su columna semanal del Nuevo Herald. No por coincidencia sale esta con la celebracion del "dialogo de exiliados procastristas" en la Habana.
Hay un punto que quisiera presentarle al Sr. Armengol y a los que propugnan por un dialogo entre el gobierno de Fidel Castro y los Estados Unidos, apoyandose en ejemplos de Viet Nam y China.
Que yo sepa, a no ser que AA piense como el gobierno cubano que disidentes y opositores en Cuba son "agentes pagados del imperialismo", no han hecho otra cosa que pedir reformas o cambios. El gobierno cubano no los reconoce partiendo de ese punto y vuelca todo al plano del diferendo USA-Cuba.
El tema de las nacionalizaciones de propiedades norteamericanas y la indemnizacion es un tema Cuba-USA pero todo lo demas es interno entre cubanos. Quedamos?
Poner el problema de Cuba incluido el unipartidismo represivo la instauracion de una oligarquia hereditaria de hecho, la represion politica y social asi como la ineficiencia economica incluyendo la dependencia de Venezuela, como antes de la URSS son cosas de los cubanos. Estamos?
Enfocar la cuestion al diferendo Cuba-USA es puro diversionismo politico al cual le hacen juego consciente o inconscientemente AA y otros. Estan claro para mi no los razonamientos sino el objetivo.
Mario Faz
mariojfaz@gmail.com
por 28/03/2008 15:20
El Sr. Armengol mezcla, como es su costumbre, naranjas con papas, o mejor todavía, verdades con mentiras y las primeras muy manipuladas. El Sr. Armengol se detiene sólo a unos pasos de adoptar el mote de "Mafia de Miami" del régimen para el exilio histórico cubano, que existe, aunque él y otros corifeos del régimen se nieguen a reconocer su existencia por el odio visceral que los domina. La comparación entre Viet-Nam y Cuba no es válida y el Sr. Armengol lo sabe. Después de finalizada la guerra de Viet-Nam, que se perdió en Washington y no en el Sudeste asiático, el gobierno de Hanoi no levantó ni un dedo contra el gobierno norteamericano, ni contra sus intereses en esa región del mundo, además tuvo la posición de enfrentar al genocida régimen de Pol-Pot y Ing-Sari en Kampuchea (Camboya) y lo que es más importante, le interesaba verdaderamente el bienestar del pueblo vietnamita, no existía ningún caudillo unipersonal cuya persona fuera sinónimo de patria y dignidad y abrió el camino a la economía de mercado, amen de tener gestos importantes para los derechos humanos, sobre todo en el Sur. Por último, en la historia de Vietnam y la de Cuba el papel de los Estados Unidos tiene una proyección diferente, tanto política como culturalmente. En resumen, lo que el Sr. Armengol desea es lo mismo que la dictadura: Una victoria política sobre el criminal Imperio Yanki.
por 28/03/2008 15:20
Al referirse a los casos de China Y VietNam Fidel Castro solia decir que Cuba estaba en el Mar Caribe y no en el Mar de La China.
Su logica y la de sus sucesores es que de hacer aperturas reales en la economia, a diferencia de lo ocurrido en los paises asiaticos, no les va a ser posible conservar el poder politico. La cercania de los EU y la comunidad cubana de Miami seria un detonante que, de abrirse cualquier fisura significativa en el bloqueo interno establecido al pueblo cubano, generaria una especie de reaccion en cadena que tendria dos finales posibles: la desaparicion del sistema comunista desmontado desde su interior o la aparicion de una oposicion organizada y fortalecida por el respaldo de una nueva clase economicamente pujante e independiente, que a la larga buscaria el desmontaje del sistema; de forma pacifica o violenta.
A ellos solo les queda buscar el entendimiento con EU a espaldas del pueblo cubano, lograr que se levante el embargo de forma unilateral, para que los empresarios norteamericanos puedan convertirse en sus socios en la explotacion de los cubanos, tal como hacen actualmente los de otros paises.
por 28/03/2008 16:40
COMO SIEMPRE, SI LOS AMERICANOS NO SE HUBIERAN IDO EN 1902, TODO ESTUVIERA RESUELTO. ESTE ES PLATISTA O QUE?, NO CAMBIA.
?Como Armengol llega de Viet Nam a Cuba y despues a las elecciones en USA? cito: "depende fundamentalmente de las características y condiciones imperantes en la Isla (Cuba). Visto en este sentido, el problema fundamental radica en Estados Unidos y su gobierno, y la única táctica posible es contribuir al cambio electoral" !QUE ARGUMENTASO!
Esto esta en el primer parrafo del articulo. Despues se mete en un largo camino que parece que es un "elogio al desastre" que fue la Presidencia de Carter, que es con mucho el peor Presidente de los EEUU en los mas de 200 anos de Republica.
Una anecdota dobre MaCain que no se sabe si lo hizo bien o mal, segun el articulista, que a mi me parece un ejemplo de grandeza por parte de alguien que padecio 5 anos de terrinble carcel, que ademas no acepto que el asesino HO Chi Minn lo manipulara porque su padre era Admirante del Navy le dio la libertad, pero el se nego a salir por simple privilegio de ser hijo de quien era, y se quedo el tiempo completo como otros pilotos como el. Por cierto piloto de B-52.
Este pobre periodista al menos de izquierda, tiene algun compromiso que lo obliga a manterner el tema de las relaciones Cuba EEUU como uno de sus principales temas. Claro como su majesta Castro II no mueve ficha, mueve periodistas para que se traguen a su dictadura-continuista que quiere mantener.
S.M Raul Castro II mantiene el contacto con sus agentes de influencia heredados, no quepa la menor duda. No los deja abandonados en las garras del imperio.
por 28/03/2008 17:00
El que piense que al régimen cubano le interesan las relaciones con los Estados Unidos está totalmente equivocado, Estados Unidos ha sido el pretexto todos estos años para justificar todo tipo de fracasos del régimen cubano, para justificar todo tipo de acciones represivas del régimen en nombre de la seguridad del país, para justificar un inmenso gasto económico en defensa que a su vez ha justificado enormes flujos desde y hacia la Isla de armas municiones y todo tipo de medios que luego el régimen ha utilizado para fomentar todo tipo de movimiento de izquierda en Latinoamérica y el mundo, enfocado contra los Estados Unidos y los supuestos enemigos de la revolución donde hasta hoy somos vistos también los que emigramos, no importa que quieran un acercamiento hoy día , se trata que nos necesitan y eso es otra cosa, está cambiando su estrategia el régimen y probablemente sea previendo la posibilidad de que sea Obama el próximo presidente de los Estados Unidos el cuál ha dicho que intentará acercarse a Cuba , yo estoy seguro que esto no le gusta mucho al régimen.
Mis razones las expuse en un comentario mío en el Blog de Juan Antonio Blanco en el tema “El bloqueo mental”, del cual cito un párrafo a continuación :
“Un levantamiento total del embargo desmoronaría de un golpe todos los motivos que aduce el régimen echándole la culpa al embargo de las calamidades y las miserias que genera el Castrismo, además que la avalancha de información que entraría al país sería de tal magnitud que no habría servicio de inteligencia que lo pare, el país entero cambiaria de actitud ante el régimen, sin duda alguna, algunos piensan que el embargo traería al régimen mas recursos y lo fortalecería, en cierta forma sí pero desmoronaría todos sus argumentos desmoralizándolos totalmente.”
Esperen a ver que pasa después de Noviembre, dado el caso que se cumplan los deseos de Obama , entonces veremos al régimen cubano inventar de nuevo otro artilugio, quizás en una de sus reflexiones el compañero Fidel le diga a los cubanos “Y que se habrá creído ese negro presidente de los Estados Unidos, que va a derrumbar a la revolución cubana levantando ahora el embargo”.
Lo que queda es la resistencia como dice Joséluis sito, y esperar que este señor acabe de cerrar sus ojos
por 28/03/2008 17:00
Alejandro Armengol, como algunos otros, pretende reducir nuestro problema constitucional a uno meramente económico, a uno entre un régimen inconstitucional y un histórico agresor de Cuba.
Evidentemente no toma en serio la violación de nuestra constitución por Batista y Castro. Por lo tanto, ¿quien lo podría tomar a él en seri0?
El problema es entre nosotros, cubanos, a quienes se nos han violado nuestros derechos constitucionales y el régimen violador de nuestra constitución.
Lo económico, y las relaciones con EE.UU., etc. pertenecen a un plano de consideraciones inferior al constitucional, y dichas cuestiones solo se deberán de decidir democráticamente. Por lo tanto, solo se deberán de decidir cuando hayamos logrado establecer un gobierno constitucional en el poder.
por 28/03/2008 17:00
Estimado Armengol:
Le felicito por exponer (de forma constructiva, comprensible y con voluntad de mejorarnos "todos" como seres humanos y avanzar en la comprensión de los paradisgmas que gobiernan nuestras opiniones,posturas,iras, obsesiones políticas,y expectativas economicas y sociales), el asunto que acabas de tratar en este artículo que - lo digo sin intención de restar ápice de mérito a lo aclarado antes sobre el valor de tus ideas-, he escuchado en boca de muchisimos cubanos, o no, que se interezan por comprender cuáles son las causas reales de "una guerra imaginaria de 50 años.", con lo que no excluyo lo que de "guerra real" ha habido en ella.
Y aunque lo que apuntas como preguntas sobre cuáles son los "paradigmas" que rigen las posturas de las partes enfrentadas me parecen sólidas (sobre todo por los datos sobre bajas de ambos bandos en el caso USA-VIET-NAN), creo que has dejado al margen (seguramente por cuestiones de espacio y tiempo pues estoy seguro que has pensado en ello), el aspecto de las contradicciones "culturales" que existen (a pesar de las afinidades geopolíticas que hacen converger a CUBA y ESTADOS UNIDOS y por tanto la interinfluencia que hubo -y hay- entre la "espiritualidad de esas dos naciones"). Y, para mi esas, la más grave de esas "contradicciones culturales" se crearon en una fecha: 1898, cuando uno de los Imperios Europeos -el que solía decir que nunca en él se ponia el sol-, perdió -entre otras bellezas-, a la que más amaba: "La Siempre Infiel Isla de Cuba".
Soy de lo que cree -a contrapelo de otros-, que "la economía es la expresión concentrada de la política". Pero complemento esa hipótesis con otra: "La economía y la política, ambas son hijas (¡o hijos!, depende la lengua en que se use el género) de La Cultura y El Idioma que usamos para comunicarnos. Y estos padres, a su ves, configuran emociones y sentimientos que se trasmiten de generación en generación. Y esto me recuerda sentencia que aún hoy -110 años después de que se popularizó- "No importa qué se pierda, más se perdió en Cuba", circula no solo en las voces de la Hispanidad Latina sino en el subconsciente que soporta parte de eso que llaman "identidad" -sea individual, familiar, clánica, provinciana, nacional, continental, o, incluso, Globalizada.
La Ciencia de la Conducta Humana -que dio sus primeros pasos hace poco menos de 30 años, es -ésto sigue siendo parte de mis hipótesis personales-, es también aplicable a La Conducta de las Naciones y sus actos políticos, economicos, sociales y culturales. Y creo que explorar el "diferendo CUBA-USA" sólo sobre bases que se proponen como sistemas e ideologias generales antagonicas e irreconciliables, implica un enfoqoue reduccionista que pudiera explicar la tardanza -de los diferentes grupos, partidos o tendencias de ambas partes- en entenderlo y entenderse.
Y no quiero dejar de decir (aunque como tú estoy sujeto a imperancia de tiempo y espacio para escribir), que recientemente supe y vi -con mis propios ojos, que son también los de la televisión, el cine y todas esas "Nuevas Tecnologías" que nos expanden los sentidos para entender el verdadero "mundo donde vivimos" -que no es sólo el tangible-, que a Ho Chi Ming -a pesar de todas las tranformaciones ocurridas en el país a que te refieres en el título-, se le respeta -al menos los que desean seguir haciéndolo tienen ese derecho-.
¿Como? Su figura de "Máximo Líder de la Independencia", reproducida como símbolo santoral escultórico se puede venerar y, a titulo personal, ofrendársele flores y tributos, incluso oraciones "para pedirle algo que necesitamos por algún problema personal que no sabemos como resolver", en cualquiera de los templos religiosos de las varias denominaciones que practican los "anamitas" actuales: Catolicismo, Budismo Noa Ho,Taoismo y Confusionismo.
Para entender esta última paradoja, tengo que meditar mucho aún sobre cómo son las relaciones entre Religión, Polírica, Mercado, Cultura, Idiomas y como todas ellas confluyen en la "espiritualidad de cada ser humano" cuando gestiona las verdades sensoriales y las verdades estadísticas de la información de que dispone para conjurar su confusión y dar orden a su vida.
Un saludo,
Buría.
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por el observador (Usuario no autenticado) 28/03/2008 13:20
lo que ha sucedido es que, cada vez que se ha producido un acercamiento entre Washington y La Habana, el régimen de Castro inventa un pretexto, o crea una situación que hace imposible avanzar hacia el acercamiento. El último caso fue en 1994, cuando Clinto se preparaba para vetar la ley Helms-Burton y el régimen cubano dio órdenes de derribar dos avionetas de "Hermanos al Rescate", además, con un lenguaje soez entre pilotos y el puesto de mando.
Otros hechos se remontan a cuando se produjeron los lamados incidentes de Shaba, en Angola y, en otras ocasiones, Cuba se ha encargado de sabotear el posible diálogo sacando a primer plano el apoyo a Puerto Rico por su independencia, citando conferencias internacionales an La Habana. Con Carter fue el gobierno que más se avanzó en la normalización de relaciones, se acordaron los límites marítimos y se establecieron las oficinas de intereses en ambas capitales, que han conseguido sobrevivir a otras tempestades.
Cuando el acercamiento podía ser mayor, Castro autorizó el éxodo de Mariel, que junto a la situación que se había creado con los rehenes norteamericanos en Teherán y la debacle del plan para rescatarlos, dio al traste con la posibilidad de la reelección de Carter,, el tema es largo y es sabido que ne una época hassta hubo encuentros secretos entre Carlos Rafael Rodríguez y un Secretario de Estado norteamericano, en la ciudad de México.
El autor tiene razón, no hay condiciones mientras no pasen las elecciones norteamericanas de replantearse el asunto. Pero, aún después, hay que contar con los "torpedos" que puede lanzar La Habana para hacer naufragar cualquier acercamiento. La normalización de relaciones con Washington quita el pretexto de la "fortaleza sitiada" y este estatuto es importante para mantener al régimen cubano y despertar simpatias de cuanto trasnochado intelectual izquierdista ande por este Mundo y, no son pocos...