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    <title>Cubaencuentro.com Blogs: El Tono de la Voz por Jorge Ferrer</title><link>http://www.cubaencuentro.com/es</link>
    <description>Comentarios sobre literatura y política</description>
    <language>es</language>
    <item>
      <pubDate>Fri, 16 May 2008 00:43:00 GMT</pubDate>
      <title>Fidel siempre tuvo la razón</title><link>http://www.cubaencuentro.com/es/blogs/el-tono-de-la-voz/fidel-siempre-tuvo-la-razon</link>
      <description>&lt;p&gt;No sé qué día el director del Granma y sus jefes se decidieron a cambiar el cintillo. Pero fue ayer que noté que el que mantuvieron por largos meses había desaparecido. Uno del que inserté &lt;a href=&quot;http://www.cubaencuentro.com/jorge-ferrer/blogs/el-tono-de-la-voz/tres-poemas-visuales&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;muestra aquí hace meses&lt;/a&gt;. Abro a diario esa página, de manera que no hará mucho que lo hicieron.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este es ejemplo del anterior:&lt;/p&gt;
&lt;div class=&quot;object-center&quot;&gt;&lt;div class=&quot;imagecenter&quot;&gt;
&lt;img src=&quot;/var/cubaencuentro.com/storage/images/blogs/el-tono-de-la-voz/media/cintillo-del-granma/698908-1-esl-ES/cintillo-del-granma_fullblock.jpg&quot; width=&quot;538&quot; height=&quot;123&quot; alt=&quot;&quot; title=&quot;&quot; /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo mantuvieron durante meses. Ese «Fidel siempre tuvo la razón». La cosa era divertida, porque hablaban de «cambios» y de «prohibiciones absurdas», mientras dejaban el «Fidel siempre tuvo la razón».&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El asesino Fidel Castro, el ególatra Fidel Castro, el responsable absoluto de ese país donde, dicen ahora, será cambiado lo que tenga que ser cambiado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Todos ellos saben el nombre del culpable máximo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo conoce el Silvio Rodríguez que pasea por las cárceles. Lo sabe con todas sus letras Eusebio Leal, que no se avergüenza de sus hijos. Lo sabe su hermano, el exInterino, que ha sufrido las humillaciones del «Caballo» durante años. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Todos saben que Fidel Castro convirtió a Cuba en engañoso epicentro del mundo, al tiempo que le hacía pagar a los cubanos la aventura. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Todos saben que cuando se embarcan en cambios es para corregir los desatinos de un dictador ineficaz, de un ególatra brutal, de un falso Mesías. Que lo hacen porque los cubanos toleraban a Fidel Castro por hábito. No por convicción. Y que, pasado a retiro, hay que mover el dominó.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Todos saben que no ha sido hasta que la enfermedad ha convertido al sátrapa en un guiñapo que han podido levantar sus vocecitas y comenzar a cambiar, de a poquito, la insoportable naturaleza del castrismo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero nadie lo dice. Todavía no lo dice nadie.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Granma, advierto ahora, ya retiró el «Fidel siempre tuvo la razón».&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;PaP, «Poco a Poco», que dice el hermano que se encuentra de pronto con que es dueño de país y súbditos tan díscolos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora el cintillo anuncia el desplazamiento. Hay Fidel, pero hay mucho más Raúl. Hay elecciones que auparon a Raúl. &lt;/p&gt;
&lt;div class=&quot;object-center&quot;&gt;&lt;div class=&quot;imagecenter&quot;&gt;
&lt;img src=&quot;/var/cubaencuentro.com/storage/images/blogs/el-tono-de-la-voz/media/reflexiones-del-companero-fidel/698901-1-esl-ES/reflexiones-del-companero-fidel_fullblock.jpg&quot; width=&quot;538&quot; height=&quot;83&quot; alt=&quot;&quot; title=&quot;&quot; /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Habrá que seguir los cintillos del Granma. Esperar a que sean anuncio de Gaviota, Cubanacán o Campismos Populares vendidos en CUC. Lo vamos a ver. ¡Vaya si lo vamos a ver!&lt;/p&gt;

&lt;div class=&quot;separador-shin&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;

&lt;p&gt;&lt;strong&gt;UPDATE&lt;/strong&gt;:&lt;/p&gt;
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&lt;img src=&quot;/var/cubaencuentro.com/storage/images/blogs/el-tono-de-la-voz/media/logo-de-slate/699152-1-esl-ES/logo-de-slate_quarterblock.jpg&quot; width=&quot;125&quot; height=&quot;45&quot; alt=&quot;&quot; title=&quot;&quot; /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href=&quot;http://www.slate.com/id/2190909/&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Magnífica serie de artículos en Slate acerca del meloso arte de la Procrastination&lt;/a&gt;. La recomiendo de veras. ¡No lo dejen para después! &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ineludibles: &lt;a href=&quot;http://www.slate.com/id/2191252/&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Procrastination Lit: Great Novels about Wasting Time&lt;/a&gt;, el &lt;a href=&quot;http://www.slate.com/id/2191312/&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;artículo sobre Truman Capote y Ralph Ellison&lt;/a&gt; como grandes procrastinators y &lt;a href=&quot;http://www.slate.com/id/2191295/&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;el dedicado al Solitaire&lt;/a&gt;, el juego de cartas más exitoso en los ordenadores de todo el mundo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El PaP de Raúl Castro, por cierto, es una forma de la procrastination. La &amp;quot;procastrination&amp;quot;. &lt;/p&gt;

&lt;div class=&quot;separador-shin&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;

&lt;p&gt;&lt;strong&gt;UPDATE&lt;/strong&gt;:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las Cartas de los lectores de los viernes en Granma han traído al periódico lo que no había mostrado jamás: sentido común. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la edición de hoy (pp. 10 y 11), buenas perlas. La mejor, a mi juicio, &lt;a href=&quot;http://www.granma.cubaweb.cu/pdf/pagina11.pdf&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Filosofía y matemáticas, firmada por G. García Cozar&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
</description>
    </item>
    <item>
      <pubDate>Wed, 14 May 2008 22:41:00 GMT</pubDate>
      <title>Viejas notas</title><link>http://www.cubaencuentro.com/es/blogs/el-tono-de-la-voz/viejas-notas</link>
      <description>&lt;p&gt;Ando poniéndole fin a un libro. Rebusco fragmentos escritos antes que me ayuden a recordar qué me proponía. Admito que es a estas horas que me percato de que hoy -ya ayer- no he posteado aquí.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Inserto algunas notas tomadas hace años encontradas en un viejo disquette. &lt;/p&gt;

&lt;div class=&quot;separador-&lt;p&gt;shin&lt;/p&gt;&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;

&lt;div class=&quot;object-center&quot;&gt;&lt;div class=&quot;imagecenter&quot;&gt;
&lt;img src=&quot;/var/cubaencuentro.com/storage/images/blogs/el-tono-de-la-voz/media/robert-polidori-fachadas/697706-1-esl-ES/robert-polidori-fachadas_fullblock.jpg&quot; width=&quot;500&quot; height=&quot;244&quot; alt=&quot;&quot; title=&quot;&quot; /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Un conocido mío llegado hace unos días de su primer viaje a La Habana en 10 años me resumió así la sensación de su regreso: “Fue como una ‘visita de médico’..., sin enfermos”. Acostumbrado uno ya a las diatribas de los que regresan perturbados por el decorado de Wim Wenders y a los interminables pases de fotografías que ilustran las sesiones de buceo en María La Gorda o las jornadas cabalgando en el Valle de Viñales o tomando el sol en Varadero, ese enunciado entre socarrón y notarial, me devolvió a la índole definitivamente terapéutica -y patológica- indisociable de esos viajes –y de cualquier viaje- al pasado que fuimos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La idea de que el pasado es irrecuperable, tan arraigada en la filosofía popular, ha encontrado siempre en los emigrados a una legión de opositores militantes. Acaso sea precisamente esa la militancia que la emigración cubana posterior a la revolución de 1959 ha compartido durante más tiempo. Un tiempo que, por cierto, no se cierra ni siquiera ante el hecho incontestable de que el pasado de quienes abandonaron Cuba en los últimos ¿20? años, pertenezca ya al presente de &lt;em&gt;longue durée&lt;/em&gt; del castrismo, porque hay un pasado en la memoria que no conoce de prácticas políticas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Viajar a Cuba, en definitiva, para los que han pasado años en el destierro es sobre todo un viaje al pasado, a un pasado que los años de ausencia han convertido en aquel paisaje –odiado y seductor-, al que no pudo resistirse la mujer de Lot. Un retorno al paisaje de la infancia o la adolescencia, una visita al territorio de la primera sensibilidad. No hay que extrañarse, pues, de que todo emigrante anhele y tema esos viajes, porque si bien ese reencuentro lo redimirá, siquiera por unos días, de la sensación de extrañeza que le producen las lenguas y los ritmos ajenos que lo han ido ganando, también lo obligará a preguntarse si valió la pena emigrar... y si valió la pena volver. Una catártica fiesta de ese &lt;em&gt;duelo migratorio&lt;/em&gt; que los discípulos de Tobie Nathan, el etnopsiquiatra díscolo, van amojonando por cátedras y arrabales. Y, además, podrá el emigrado devuelto por unos días entregarse al triste oficio de la ostentación y al odioso ejercicio de la caridad. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nada diferencia a un cubano de un, digamos, armenio, a ese respecto: las emigraciones repiten cada vez y con variaciones que dependen sólo del ritual del reencuentro –los lloros del gallego, la distancia reverente del pakistaní o el abrazo descoyuntador del pinareño- esos gestos a medio paso entre el &lt;em&gt;potlatch&lt;/em&gt; de los haïda o los kwakiutl y la &lt;em&gt;poshlost&lt;/em&gt; de los nuevos ricos, si se me permite la paronomasia. Obsequiosidad y mezquindad, que no son lo esencial del reencuentro, claro, pero que lo adornan con cifra dolorosa e indeleble, como los hierros a las reses.&lt;/p&gt;

&lt;div class=&quot;separador-&lt;p&gt;shin&lt;/p&gt;&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;

&lt;p&gt;Decía San Agustín: oportet haereses, “es importante que haya herejes”.&lt;/p&gt;

&lt;div class=&quot;separador-&lt;p&gt;shin&lt;/p&gt;&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;

&lt;p&gt;Una performance en la que la rusa del comic porno sobre el Gulag se convierta en una mulata. Sería una ficción de F.&lt;/p&gt;

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&lt;p&gt;Era del tipo de persona que piensa en todo momento que hay millones de mujeres siendo poseídas en todo el mundo. Especialmente, se decía siempre, en Colombia. ¿Por qué esa obsesión? Tal fijación genera un odio terrible hacia una mancha en el mapamundi. &lt;/p&gt;

&lt;div class=&quot;separador-&lt;p&gt;shin&lt;/p&gt;&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;

&lt;p&gt;En el avión, se acerca un paquistaní a mi asiento. Pensé que venía a venderme una rosa. No. Y, por cierto, el momento no era malo, porque la boliviana me la estaba poniendo dura y agradecérselo con ramillete inasequible en el altiplano hubiera sido todo un detalle y hasta, quién sabe, un avance. Resultó que era el vecino de atrás. Estaba ofendido porque veíamos la película de Theo Van Gogh en el laptop. Dijo: «You should not see &lt;em&gt;this&lt;/em&gt; in public». Me pareció que no era el lugar idóneo para decirle: «You shouldn’t do &lt;em&gt;that&lt;/em&gt; in private». Así que le dije en español: «Veo, en público o en privado, lo que me sale de la p…». No lo entendió. La boliviana, con aire y tetas de azafata, le dijo secamente: «Go back to your seat, please». Y el tipo se fue. Me aterré: guerrita entre Bolivia y Pakistán conmigo a quince mil pies de altura no era precisamente una perspectiva feliz. &lt;/p&gt;

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&lt;p&gt;La maldición de la geografía. ¿Por qué los niños son cada vez más reacios a estudiar geografía? Geografía y estadística: he ahí las ciencias que nos deberían importar. Y un busto a Malthus en cada esquina. &lt;/p&gt;

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&lt;p&gt;Asfaltar tierra Santa y cerrar las gasolineras en los EE.UU. Ahí está la solución, porque los precipitará al aburrimiento. Dejarían de tirar piedras esos hijos de puta, sometidas, sí, pero putas. Tal vez entonces se pongan a pensar. Y sería peor.&lt;/p&gt;

&lt;div class=&quot;separador-&lt;p&gt;shin&lt;/p&gt;&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;

&lt;p&gt;Las referencias al nacionalismo catalán. Evocarlo y lanzarse rápidamente a la metonimia. Salido de aquella cafetera, a diferencia de lo que pasa con Cuba, el nac. catalán carece de cualquier importancia, es de una irrelevancia abismal.&lt;/p&gt;

&lt;div class=&quot;separador-&lt;p&gt;shin&lt;/p&gt;&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;

&lt;p&gt;Va una y otra vez a observar el ocaso. Se sienta en un manglar. Cuba está cerca de Key Largo. También su infancia. Dios está cerca; un Dios pascaliano y postreligioso. El elemento a la vez grandioso y kitsch de la naturaleza lo envuelve, lo sobrecoge. Una revelación. Sin contenido. Éxtasis. Comparable al amanecer en el desierto. De hecho, ambos son paisajes desiertos. En medio de una bahía, el ocaso. El sol hundiéndose lentamente en el mar. Los tonos iridiscentes del agua. La irrealidad del paisaje, con unas nubes, apenas jirones de nubes, dibujadas en el cielo, al alcance de la mano. (Podría trazar un círculo que comience con el amanecer en el desierto y termine con el ocaso en la bahía.)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
Ilustración: ROBERT POLIDORI. &lt;em&gt;Facades, El Malecon #4, Havana, &lt;/em&gt;1997. &lt;br /&gt;C-Print. 30 x 40 inches.&lt;/p&gt;
</description>
    </item>
    <item>
      <pubDate>Tue, 13 May 2008 15:19:00 GMT</pubDate>
      <title>El hambre del verano</title><link>http://www.cubaencuentro.com/es/blogs/el-tono-de-la-voz/el-hambre-del-verano</link>
      <description>&lt;div class=&quot;object-center&quot;&gt;&lt;div class=&quot;imagecenter&quot;&gt;
&lt;img src=&quot;/var/cubaencuentro.com/storage/images/blogs/el-tono-de-la-voz/media/minagri/695587-1-esl-ES/minagri_halfblock.jpg&quot; width=&quot;260&quot; height=&quot;178&quot; alt=&quot;&quot; title=&quot;&quot; /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Se recordará a ese Ricardo Alarcón de Quesada, quien justificaba frente a aquel estudiante de la UCI que a los cubanos no se les permita viajar libremente al extranjero. La pregunta era facilita, pero Alarcón se salió con aquello de la enorme «trabazón que habría en los aires del planeta».&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ayer tuvo nueva ocasión de imaginar disculpas. Creaban la Comisión Agroalimentaria de la Asamblea del Poder Popular y era obligado, claro, hablar del desastre de la agricultura cubana que han padecido los cubanos durante el último medio siglo. De la falta de caldero, vaya. ¿Que a qué se debe? Según Alarcón, &lt;a href=&quot;http://www.granma.cubaweb.cu/2008/05/13/nacional/artic05.html&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;la culpa la tiene «el eterno verano de este país»&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Fray Luis de León escribió un delicioso libro que se titula De los nombres de Cristo. Es un catálogo de los apelativos que recibe el Nazareno. Sin tiempo ahora para verificarlo, me parece que glosa casi un centenar. Algunos muy pintorescos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Podría hacerse también un catálogo con los nombres del desastre cubano y todo el andamiaje perifrástico que evita denunciarlo. Allí entrarían, por la C, «Caballo» y «Caguairán». Y el apellido que justifica la existencia del libro. Castro, que no Cristo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De Alarcón habría hasta foto. Esa Comisión, dijo, &lt;a href=&quot;http://ve.invertia.com/noticias/noticia.aspx?idNoticia=200805131459_AFP_145900-TX-TFX34&amp;amp;amp;idte&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;será &amp;quot;la niña de los ojos&amp;quot; del parlamento&lt;/a&gt;. A ver cómo se las arregla la muchachita con la neuropatía óptica, otro eufemismo.&lt;/p&gt;

&lt;div class=&quot;separador-shin&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;

&lt;p&gt;En la sección &lt;em&gt;Acuse de Recibo&lt;/em&gt; en Juventud Rebelde, un &lt;a href=&quot;http://www.juventudrebelde.cu/acuse-de-recibo/2008-05-13/planillas-perdidas/&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;testimonio de alguien que recuerda mejor que Alarcón&lt;/a&gt; el por qué del hambre:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Felicia Domínguez es una campesina de la comunidad Valle Elena, de Santa Cruz del Norte, provincia de La Habana. Y me escribe en nombre de un grupo de agricultores que entregaron sus tierras para colectivizarlas, y se incorporaron a las tareas de la Revolución. Relata la señora que, en aquel momento, la pensión que les otorgaron era modesta, pero justa para entonces. Y, sin embargo, ahora percibe que siguen aumentando las pensiones de los jubilados del sector estatal, y ellos ven devaluarse cada vez más la exigua suma que reciben. «No quiero morirme pensando que se han olvidado de los que un día entregaron lo que tenían y se incorporaron a la lucha diaria», concluye Felicia.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;

&lt;div class=&quot;separador-shin&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;

&lt;p&gt;En El Nuevo Herald, Rolando Veitía, entrenador del equipo femenino de judo, ha hecho &lt;a href=&quot;http://www.elnuevoherald.com/167/story/206268.html&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;las declaraciones más sensatas que he leído jamás a funcionario cubano tratándose de estos menesteres&lt;/a&gt;. Sorprenden por la manera en que abandonan la retórica cuartelera del castrismo. Al «Gallego» Fernández no le van a gustar Veitía. No le van a gustar nada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como es sabido, una de las yudocas que viajaron al torneo en Miami, Yulisel Laborde, decidió permanecer en los Estados Unidos. «Nosotros esperábamos una huída masiva, tal como pasó con la selección de fútbol en el preolímpico. Que sea una sola atleta no está tan mal», dijo Veitía. «La verdad es que no esperaba esto precisamente de ella, luchamos para que pudiera venir aquí y ya ves, le deseo que le vaya bien.»&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esperaba una huída masiva y le desea lo mejor a la quedada. Tengo para mí que Veitía no va a poder viajar a Beijing. Si, por el contrario, esas declaraciones no tiene la menor consecuencia, habrá que convenir que Fidel Castro ya pasa muchas más horas acostado que sentado en el sillón con alzaderas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por cierto, ¿se imaginan un encuentro entre Yulisel y Miguel Saavedra, el de Vigilia Mambisa? Ah, ¡qué ippon! &lt;/p&gt;

&lt;div class=&quot;separador-shin&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;

&lt;p&gt;&lt;em&gt;De contra&lt;/em&gt;:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href=&quot;http://www.nytimes.com/2008/05/13/world/middleeast/13girls.html?_r=1&amp;amp;amp;hp=&amp;amp;amp;pagewanted=print&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;El New York Times trae hoy magnífico reportaje&lt;/a&gt; que demuestra que los teléfonos celulares sí pueden ser un motor de cambio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el Golfo… pérsico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;A cellphone picture of Alia’s fiancé — a 25-year-old military man named Badr — was passed around, and the girls began pestering Alia for the details of her showfa. A showfa — literally, a “viewing” — usually occurs on the day that a Saudi girl is engaged… &lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Later that evening, over fava bean stew, salad, and meat-filled pastries, Alia revealed that she was to be allowed to speak to her fiancé on the phone. Their first phone conversation was scheduled for the following day, she said, and she was so worried about what to say to Badr that she was compiling a list of questions…&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;“Ask him what kind of cellphone he has, and what kind of car,” suggested another. “That way you’ll be able to find out how he spends his money, whether he’s free with it or whether he’s stingy.”…&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;According to about 30 Saudi girls and women between ages 15 and 25, all interviewed during December, January and February, it is becoming more and more socially acceptable for young engaged women to speak to their fiancés on the phone, though more conservative families still forbid all contact between engaged couples…&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;And certainly, practices like “numbering” — where a group of young men in a car chase another car they believe to contain young women, and try to give the women their phone number via Bluetooth, or by holding a written number up to the window — have become a very visible part of Saudi urban life.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;A woman can’t switch her phone’s Bluetooth feature on in a public place without receiving a barrage of the love poems and photos of flowers and small children which many Saudi men keep stored on their phones for purposes of flirtation. And last year, Al Arabiya television reported that some young Saudis have started buying special “electronic belts,” which use Bluetooth technology to discreetly beam the wearer’s cellphone number and e-mail address at passing members of the opposite sex.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;

&lt;div class=&quot;separador-shin&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;

&lt;p&gt;&lt;strong&gt;UPDATE&lt;/strong&gt;:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href=&quot;http://bellsouthpwp.net/t/e/tejuca/index.html&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Armando Tejuca&lt;/a&gt; me avisa de vídeo que subió a Youtube en 2006 repasando los sucesivos motes de Castro I.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aquí va. Gracias, Tejuca.&lt;/p&gt;
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&lt;p&gt;[ &lt;a href=&quot;http://www.youtube.com/v/FB22K0l64Ys&amp;amp;hl=en&quot; title=&quot;Muestra el contenido del archivo multimedia en una aplicación externa.&quot;&gt;Archivo multimedia&lt;/a&gt; ]&lt;/p&gt;
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&lt;/div&gt;&lt;!-- end-content-view-embeddedmedia --&gt;</description>
    </item>
    <item>
      <pubDate>Mon, 12 May 2008 15:09:00 GMT</pubDate>
      <title>Arroz con pollo</title><link>http://www.cubaencuentro.com/es/blogs/el-tono-de-la-voz/arroz-con-pollo</link>
      <description>&lt;div class=&quot;object-center&quot;&gt;&lt;div class=&quot;imagecenter&quot;&gt;
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&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Invito a almorzar a cubanos de Cuba. Me bajo soberbio arroz con pollo. ¡Mi tremendo arroz con pollo! A veces tropiezo con un adjetivo. Lo meto a la fuerza. Jamás con la medida del pimiento, los pinchazos en los muslos, el chorrito de cerveza, la medida exacta del azafrán. Corto la cebolla con celo. Deslizo en la cazuela las películas de ajo como quien calza versos. Lo mío es el arroz con pollo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No viene solo el manjar. Lo acompañan par de blancos del Valle del Cinca. Los sigue un Toro que es un toro. Y otro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hablamos del pasado. ¡Qué fácil es hablar del pasado! ¡Sabemos un montón del pasado! ¡Qué magnífico digestivo! Un pasado que es un &lt;em&gt;limoncello&lt;/em&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la sobremesa, larga y con helados y fresas, se habla de los «cambios». &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;«¡¡¿Cambios!!? ¡No hay cambios!», me dicen a gritos mis invitados de la isla. «¡Los celulares son para unos pocos! ¡Quién va a alojarse en esos hoteles carísimos? ¡Las calles están llenas de perseguidoras! ¡Más represión! ¡Todo es represión! ¡La gente está horrorizada!»&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Intento razonar. Esos torpes razonamientos del exiliado. Esos sospechosos razonamientos de alguien que vio la transición soviética: 1985-1992: ¡siete años enteros hasta llega a algo! &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;«Hace un año hablábamos del &lt;em&gt;apartheid&lt;/em&gt; turístico», les recuerdo. «De la ignominia de que un cubano no pudiera alojarse en un hotel. Eso ya no existe, de derecho. O de los celulares. Que los tenían, pero gracias a un extranjero. Ahora los pueden tener sin más. Hace dos años, hace un año, exigíamos cambios y ahora ya ellos dicen “cambio”. ¿Es que no ha cambiado nada?», pregunto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;«¡NADA!», a trío. «Estamos peor.»&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y por un instante sentí pena por ese Raúl Castro que quiere hacer historia, cuando la historia la hace la gente que de veras la sufre. Y por lo que se ve, no es en los anales que Castro II escribe que quieren leer, ni vivir, los cubanos. ¡No les basta con el arroz con pollo!&lt;/p&gt;

&lt;div class=&quot;separador-&lt;p&gt;shin&lt;/p&gt;&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;

&lt;p&gt;La vicepresidenta de España viaja a Níger a inaugurar empresa española que explota a los indígenas. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El socio del negrero español la saluda y también lo hacen sus tres esposas. La vicepresidenta de España declara más tarde, al saber que había saludado a las tres esposas del cómplice indígena del negrero, que estaba «horrorizada». &lt;a href=&quot;http://www.abc.es/20080512/nacional-nacional/choque-civilizaciones-niger_200805120246.html&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Eso dijo: «horrorizada».&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Porque, por lo visto, la poligamia la «horroriza».&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estos socialdemócratas, antropólogos aficionados, tienen un problema de fondo con el horror. Pregonan su diálogo entre civilizaciones, coquetean con el Islam, preconizan nuevos modelos de familia, apoyan a las turbas palestinas y denuestan a Israel. Ni que decir tiene que el horror cotidiano que padecen chinos o cubanos les parece soportable. Pero, ay, una fotografía con tres mujeres de un polígamo, los horroriza.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Más me horrorizan estos relativizadores de todo mientras permanecen en casa, pero que se asustan cada vez que tropiezan con el mundo real. Con el arroz con pollo.&lt;/p&gt;

&lt;div class=&quot;separador-&lt;p&gt;shin&lt;/p&gt;&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;

&lt;p&gt;&lt;a href=&quot;http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&amp;amp;amp;idioma=CAS&amp;amp;amp;idnoticia_PK=508305&amp;amp;amp;idseccio_PK=1026&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Pablo Milanés llama cobardes a los cobardes&lt;/a&gt;. Esto es arroz con mango, más bien.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Espero que la acusación no le estropee la gira, porque la hace a dúo con Chucho Valdés, uno de los firmantes del ominoso mensaje a que se refiere. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por cierto, a mí la cuenta me da 27, cuando Milanés habla de 29 firmantes. Si alguien sabe cómo adelgazó esa lista, que me avise. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Copio las palabras de Milanés y el listado de firmantes del mensaje en cuestión, tal como aparece en la &lt;a href=&quot;http://www.defensahumanidad.cult.cu/artic.php?item=60&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;web que el Ministerio de Cultura habilitó para albergar la ignominia&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Cuba no cesa de generar noticias. Y muchas sobre peticiones de liberar a los presos políticos.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
&lt;em&gt;Sobre este tema yo siempre tuve mi opinión. Y, a diferencia de otros 29 intelectuales, me negué a firmar una carta de apoyo a los fusilamientos decretados, en marzo del 2003, contra tres cubanos que intentaron abandonar el país. También suscribieron la condena de largos años de prisión a 75 disidentes y opositores pacíficos. Ya entonces dije lo que tenía que decir. Y ahora, que algunos de estos presos están a punto de salir de la cárcel, son muchísimos los que cambian de postura.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Puro oportunismo?&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Sí. Y pura cobardía. Por mi parte es hora de guardar silencio; de complacerme con lo que ocurre.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Firmantes:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
Alicia Alonso &lt;br /&gt;
Miguel Barnet &lt;br /&gt;
Leo Brouwer &lt;br /&gt;
Octavio Cortázar &lt;br /&gt;
Abelardo Estorino &lt;br /&gt;
Roberto Fabelo &lt;br /&gt;
Pablo Armando Fernández &lt;br /&gt;
Roberto Fernández Retamar &lt;br /&gt;
Julio García Espinosa &lt;br /&gt;
Fina García Marruz &lt;br /&gt;
Harold Gramatges &lt;br /&gt;
Alfredo Guevara &lt;br /&gt;
Eusebio Leal &lt;br /&gt;
José Loyola &lt;br /&gt;
Carlos Martí &lt;br /&gt;
Nancy Morejón &lt;br /&gt;
Senel Paz &lt;br /&gt;
Amaury Pérez &lt;br /&gt;
Graziella Pogolotti &lt;br /&gt;
César Portillo de la Luz &lt;br /&gt;
Omara Portuondo &lt;br /&gt;
Raquel Revuelta &lt;br /&gt;
Silvio Rodríguez &lt;br /&gt;
Humberto Solás &lt;br /&gt;
Marta Valdés &lt;br /&gt;
Chucho Valdés &lt;br /&gt;Cintio Vitier&lt;/p&gt;
</description>
    </item>
    <item>
      <pubDate>Sat, 10 May 2008 22:14:00 GMT</pubDate>
      <title>Manuel Moreno Fraginals, In Memoriam</title><link>http://www.cubaencuentro.com/es/blogs/el-tono-de-la-voz/manuel-moreno-fraginals-in-memoriam</link>
      <description>&lt;div class=&quot;object-center&quot;&gt;&lt;div class=&quot;imagecenter&quot;&gt;
&lt;img src=&quot;/var/cubaencuentro.com/storage/images/blogs/el-tono-de-la-voz/media/pasaporte-de-moreno-fraginals/693389-1-esl-ES/pasaporte-de-moreno-fraginals_twothirdblock.jpg&quot; width=&quot;352&quot; height=&quot;243&quot; alt=&quot;&quot; title=&quot;&quot; /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;El pasado viernes, 9 de mayo, se cumplieron siete años de la muerte en Miami de Manuel Moreno Fraginals, tal vez la figura más importante de la historiografía cubana del último medio siglo. Quienes han leído su prosa magnífica saben que se trata de uno de los escritores más intensos que ha producido Cuba. Quienes tuvimos además la suerte de disfrutar de su conversación, recordamos a un interlocutor fascinante, expansivo y generoso. Muy generoso. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A modo de homenaje, inserto aquí un Diario de Moreno apenas conocido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Recoge las impresiones del joven Moreno durante un viaje a Guanajato en 1945 para asistir a las sesiones del VII Congreso Nacional de Historia. El original se conserva en el Archivo Histórico del Colegio de México y fue publicado en la revista &lt;em&gt;Historia Mexicana&lt;/em&gt; 202 (vol. LI núm. 2 octubre-diciembre 2001).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La lectura de este Diario, que debo a &lt;a href=&quot;http://delasramblasalprado.blogspot.com&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;José J. Moreno Masó&lt;/a&gt;, hijo de Moreno e historiador él mismo, muestra a un joven dotado de una mirada aguda y que busca un estilo de expresión. ¡Vaya si lo iba a encontrar!&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La versión íntegra del Diario, &lt;a href=&quot;http://revistas.colmex.mx/revistas/13/art_13_1092_8181.pdf&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;en Revista Mexicana&lt;/a&gt;, donde además se glosa el paso de Moreno por El Colegio de México. Paso accidentado, que le permitió asistir a evento tan significativo como el hallazgo de los restos de Hernán Cortés en 1946. &lt;/p&gt;

&lt;div class=&quot;separador-shin&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;

&lt;div class=&quot;object-center&quot;&gt;&lt;div class=&quot;imagecenter&quot;&gt;
&lt;img src=&quot;/var/cubaencuentro.com/storage/images/blogs/el-tono-de-la-voz/media/manuel-moreno-fraginals/693226-1-esl-ES/manuel-moreno-fraginals_halfblock.gif&quot; width=&quot;258&quot; height=&quot;399&quot; alt=&quot;&quot; title=&quot;&quot; /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
&lt;a name=&quot;eztoc693217_1&quot; id=&quot;eztoc693217_1&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;h2&gt;Diario (mexicano)&lt;/h2&gt;&lt;p&gt;Por Manuel Moreno Fraginals&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un viaje supone siempre un sentir de nuevas emociones. Emociones que nacen con los sueños de lo que se ha de ver, y que se plasman en toda su intensidad ante el paisaje mismo. Y si a ese viaje, va unido, una actividad intelectual a realizar —investigación histórica— ambos incentivos, llenan por completo todos los deseos y se espera ansioso la partida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una tarjeta escueta, abrió para nosotros la emoción del viaje, al Congreso de Historia, gracias a la ayuda del Colegio de México.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Se acredita al señor Manuel Moreno Fraginals como miembro adherente en la VII Reunión del Congreso Mexicano de Historia.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Después, …la partida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Día 12 de septiembre&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La partida; complejo psicológico, que provoca la alegría de lo que realizamos y el dolor de lo que no podemos lograr a medida con nuestros sueños. Pero la emoción del viaje, y el deseo de hurgar los nuevos horizontes, hacen borrar de nuestras mentes los viejos pensamientos, y dirigimos ávidos, los ojos al paisaje que se abre ante nosotros.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;México es para el extranjero, una de esas extraordinarias regiones, en donde lo inesperado, lo sorprendente, hace su aparición para maravillarnos, detrás de la curva que describe el tren, más allá de la loma insignificante, o al fondo de los árboles frondosos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por ello no perdemos de vista el horizonte. Lentamente, vamos dejando atrás, primero, la gran ciudad, luego los pequeños poblados. Teoloyucán, con su torre barroca, proyectada sobre el verde de la montaña, Cuatitlán, Huehuetoca… En lontananza, montañas, y la altiplanicie que se funde a momentos con el cielo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En una parada, contemplamos un terreno árido, suelo de piedra y cactus, y sobre un pequeño promontorio, un indio que quizás no fuese mayor de cinco años. Paisaje y niño se fundían y no podríamos decir donde comenzaba y terminaba el uno, hasta donde era piedra y donde humanidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Creo que en ningún lugar como México, se funden con mayor armonía lo físico y lo humano. El hombre triste de la altiplanicie, con sus cantos tristes y sus tardes grises. El hombre de los llanos del norte, con su ganado, y sus canciones con ritmo de trote de caballo sobre los caminos. El hombre ardiente de las costas cálidas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Alguien, comentaba la cara inexpresiva del indito. Falta de comprensión. ¿No expresaba acaso aquel rostro, la aridez del paisaje, la tristeza de los siglos de explotación y el asombro de un pueblo que aún no ha comprendido a los nuevos hombres y a los nuevos dioses?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mientras, otros indios (sarapes llamativos y rostros herméticos) ofrecían sus tortillas, panes y baratijas desde el andén de la estación.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Otra vez en marcha y nuevos paisajes. Conos perfectos de antiguos volcanes, y cañones entre las piedras por donde corre el río. El tiempo transcurre y se entablan largas conversaciones con los compañeros del viaje. Desmintiendo la teoría de la tristeza del mexicano, se gastan bromas a costa de los congresistas; al Lic. Don Antonio Pompa y Pompa, se le llama “bi-Pompa”, “re-Pompa”, y “Pompón”; y se adopta al Maestro Agustín Yánez, como “papá Yánez”.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nos acercamos a Querétaro. Dando muestras de una perfecta organización, una estación antes de la ciudad, sube al tren la comisión organizadora, y al llegar al pueblo, ya sabemos donde estaremos hospedados. Después, la llegada a Querétaro, donde como acto inicial se nos brinda un magnífico banquete (comida larga y discursos cortos), dentro de un ambiente amable, cordial, casi familiar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un paseo por una ciudad desconocida, tiene algo de descubrimiento. Y así, después de la magnífica comida, salimos a descubrir la ciudad de Querétaro. Paseamos por sus calles: nuestra vista persigue en lo artístico, la hermosa cornisa, los balcones de extraños labrados, los restos de antiguos escudos, las grandes iglesias, el precioso altar de Churriguera. Y en lo humano, las costumbres del pueblo, el reflejo de sus condiciones económicas, los tipos raciales… Mientras vivimos el presente, hacemos retornar el pasado a nuestra mente, al pasar frente al palacio que Tres Guerras construyera para el Marqués de la Villa del Villar del Águila, y más tarde delante del Convento de Santa Clara, donde estuviera presa la Corregidora.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y así llega la noche.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;• • •&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;El Gobierno del Estado, y sub-comité organizador del VII Congreso Mexicano de Historia, tiene el placer de invitar a Ud., a la velada, que, como homenaje a los Ciudadanos Delegados a dicho Congreso, tendrá lugar el 12 del presente mes, a partir de las veinte y una horas en el Museo Regional de esta Ciudad.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Querétaro. Quer., sep. 1945.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;• • •&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un acto de recepción en un pueblo de provincia, consta inevitablemente de tres partes. Primero: palabras emocionadas del gobernador o alcalde, que nos habla “del alto honor de esta modesta Ciudad, al recibir a tan notables huéspedes”. Después, las imprescindibles frases de agradecimiento por parte del representante de los huéspedes. Y finalmente una serie de actos artísticos, entre los que descuella el poeta o la poetisa pueblerina, que con su gran melena —restos del romanticismo decadente—; su último vestido negro, nos lanza, sin compasión alguna, “sus últimos poemas”.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En Querétaro, bajo la arcada maravillosa del antiguo Convento de San Francisco, en cuyos corredores parecen meditar aún los frailes diezochescos, tuvo lugar la recepción.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La primera parte, estuvo a cargo del gobernador del Estado, Lic. Don Agapito Pozo. Después, el Lic. Don Antonio Pompa y Pompa, desarrolló el tema de la “Dinámica de la Independencia”. Habló de las dimensiones históricas y de una cuarta dimensión.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La Srta. Margarita Mondragón —inevitable—, nos recitó sus últimas poesías. El “Poema de la Vida Sencilla” y el “Poema del Naranjo en Flor”. Los títulos hablan por sí solos. “Quiero un naranjo florido, perfumado de todas las fragancias, tener una casita llena de amor, y un corderito, y un amante, etc. etc.”&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El comentario perfecto lo realizó el maestro Yánez: “Como “se manda” esa mujer”.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La situación la salva luego, el tenor Enrique Herrera Vega, voz estupenda y cara de niño, que nos canta, “Recóndita Armonía” y una hermosa canción napolitana de Tagliaferri. Aprovechándose del ambiente, melodía napolitana, y casona colonial, un compañero nuestro, licenciado, recita al oído de una queretana,&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
&lt;em&gt;Queretana, queretana querendona,&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;
&lt;em&gt;Que adherida a tus cristales&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Y detrás de la ventana…&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y el maestro Carreño, lo mira y sonríe.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Después nuevas piezas musicales, aplausos y fin de la fiesta. En tesis general, fue un acto sincero, sin pretensiones y magníficamente logrado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mientras el público, se retiraba del acto, paseé con un amigo del Colegio por el amplio Convento de San Francisco. La noche llenaba de quietud el amplio edificio y en sus sombreados corredores sentimos revivir a momentos las muertas escenas de siglos pasados. Miramos una a una sus amplias celdas, el enorme comedor, obra magnífica de sencillez y gusto, el segundo patio con su típica fuente central y sus bellas arcadas, lugar de meditación y rezo de los franciscanos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ante la magnitud de los edificios religiosos queretanos no pude menos que tornar a meditar, tal como me sucedió en Puebla y México, sobre el enorme poder económico de la iglesia. Pregunté si se había escrito algo sobre los fundamentos económicos de la dominación religiosa en México y no obtuve respuesta. Quizás si esta tesis sería la que con mayor gusto estudiase.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Salimos del Convento. Mientras la ciudad dormía, paseamos por sus calles empedradas y rectas. El pasado era presente, bajo la mirada silenciosa de la noche.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y así, imaginamos ver, el sereno —sombrero de tres picos, pantalón ajustado y en la mano la lanza y el farol— con su paso cansado y somnoliento, deteniéndose y gritando: —las doce y serenooo…!&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y por otras empedradas callejuelas, la sombra del cura Hidalgo, el negro sombrero redondo, hundido casi hasta los verdes ojos y el paso lento.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las campanas de la Iglesia de Santa Clara, nos vuelven de nuevo a nuestro siglo, y emprendemos el retorno a la casa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Día 13 de septiembre&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la mañana, salimos a contemplar la ciudad. Y fuimos penetrando en sus principales edificios, admirando sus imponentes interiores y sus patios magníficos, las iglesias que se yerguen al doblar de cada calle…&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Quise comprender algo del pasado de Querétaro, a través de la piedra de sus construcciones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En Cuba había intentado algo de esto. Recuerdo como la Habana, refleja a través de su pobre arquitectura colonial, su historia de plaza fuerte y tierra de paso. Castillos que se levantan en cada punto de la costa de posible invasión, y hacia el interior, nuevas fortalezas, casi inexpugnables en su época, en todo lugar de importancia militar. Eramos la ciudad más fortificada de América, y la más atrasada y plagada de vicios.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En Querétaro, trato de indagar el fundamento de esta enorme riqueza que se refleja en sus construcciones coloniales. Abrumo a mis compañeros de preguntas, ¿Cuál fué la causa de esa enorme prosperidad económica? ¿Región minera? ¿Agrícola? ¿Centro de cruce de todos los caminos del bajío?…&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Quedo satisfecho con determinadas respuestas, pero otras solo hacen acrecentar la duda. Recuerdo haber leido en la obra del Barón de Humboldt que Querétaro tenía en 1800, una población de 35000 habitantes; hoy tiene 40000. ¿Por qué ha permanecido casi estacionaria la población? ¿Se agotaron las antiguas fuentes de riqueza? ¿En qué forma modificaron los procesos revolucionarios este estado de cosas?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y sin abandonar estos pensamientos veo que en todo lo recorrido en la tarde de ayer y mañana de hoy, no he visto una sola industria de importancia. En una casa hacían sarapes con métodos elementalísimos incapaces de crear riquezas. La industria alfarera, si la hay, por las muestras que he visto en los mercados, debe hallarse en las mismas condiciones rudimentarias. He atravesado la ciudad de un extremo a otro y sólo he visto una construcción nueva, que resultó ser obra de reformas, de una residencia neoclásica de Tres Guerras.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los conventos e iglesias, con magníficas obras de arte, aparecen en un abandono lastimoso. El ambiente humano refleja un estado que no está en consonancia con la riqueza arquitectónica. Nos hallamos, sin duda alguna, ante una ciudad que ha decaido notablemente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al pasar frente al convento de Santa Clara, termino mis disquisiciones, y nos detenemos a contemplar sus maravillosos altares churriguerescos. Después, seguimos nuestro recorrido, San Agustín, extraordinaria iglesia barroca, en cuyo interior se sustituyeron los altares de churriguera, por las frías edificaciones neoclásicas. El edificio del Convento de San Agustín, que está ocupado hoy por el palacio Federal, ofrece a mi vista el raro contraste de una construcción religiosa, cuya decoración es totalmente pagana.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Rápidamente seguimos nuestro recorrido y contemplamos las iglesias de Santa Rosa, San Felipe Neri, Santo Domingo, la “casa de los perros”… Y cuando terminamos el paseo, me retiro, satisfecho de haber podido mirar una hermosa ciudad colonial, pero molesto de esa visita a los edificios, hecha a pasos rápidos y con superficialidad, a manera de turista norteamericano.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A la tarde visita al Pueblito, con rapido paseo por su bello convento. Nos sirve dentro del mismo un padre animado de los mejores deseos, y del mayor desconocimiento de todo lo artístico. Oimos, llenos de paciencia, sus historias acerca del Convento y milagro de imágenes. A la salida, una anciana pide limosnas, y entra en la iglesia a depositar las monedas obtenidas en las grandes alcancias. El padre, la mira satisfecho, exhibe una sonrisa en su cara redonda, y posa sus manos sobre el vientre, que la buena comida y la mejor ociosidad, aumentan día a día.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entre indignados por lo humano, y asombrados por lo artístico, retornamos a Querétaro, visitando antes el Cerro de La Campanas con su pequeño museo, y emprendemos, rápido, la vuelta a la estación.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el andén, los vendedores mezclan las finas piedras de ópalo y aguas marinas con cristales tallados, en busca de compradores ingenuos. Y aún el tren en marcha, nos ofrecen sus productos corriendo al par junto a las ventanillas del tren.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sonreimos y miramos al horizonte. Atrás queda Querétaro sumido en las primeras sombras del crepúsculo, con sus calles empedradas y rectas, en donde comienzan a surgir las primeras luces desafiando la noche. Pueblo señorial, donde las piedras de las casas han visto rodar los siglos por sus calles, y aun se alzan severas. Sus gentes, abiertas, hospitalarias, amigas, agitan sus pañuelos desde el andén, y luego se retiran lentamente. A la tarde noche, pasearán por el parque, comentarán la invasión de los historiadores, y seguirán rumiando, monótonamente su vida pequeña.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Día 14 de septiembre&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una visita a una ciudad, tiene algo de encuentro con una persona. Pero si se llega en plena madrugada, penetrando por sus calles oscuras y desiertas, con sus casas cerradas, sumidas aún en la quietud del sueño… entonces la visita, más que visita, parece un asalto. Y llenos de complejos subconscientes, aminoramos el ruido dedo de nuestros pasas, bajamos el tono de nuestra voz, y nos contagiamos con el ambiente somnoliento.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y así fué como llegamos a Guanajuato. Asaltamos la Universidad, y montados todos de nuevo en camiones, recorrimos el intrincado laberinto de callejones guanajuatenses, para ir a la penitenciaría de menores, en donde fuimos hospedados. En un largo corredor, unas cién camas, ventanas con cristales rotos, por donde penetra un aire frío. Hay grandes protestas, y un señor a mi lado, pasa la noche rezando el rosario. Pero el cansancio es demasiado intenso para meditar u observar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A la mañana, apenas tenemos tiempo de mirar la ciudad que parece deslizarse por las montañas, y caer en la cañada. Problemas de hospedaje y solución de asuntos materiales ocupan todo el tiempo. La tarde transcurre en la biblioteca de la Universidad, donde ayudo a un amigo a rectificar las citas de un trabajo que presentará al congreso.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A la noche se presenta la primera oportunidad, ya libres de trabajo, de pasear por los callejones de Guanajuato. Y emprendemos la subida al Pípila; atravesando las estrechas callejuelas que se cruzan y entrecruzan, formando un incomprensible laberinto. En el camino, pensamos en las riquezas de antaño, y en las guerras de Insurrección, que la llevaron a la ruina de la cual aún no se ha podido levantar totalmente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hemos llegado al Pípila. La ciudad se contempla en lo hondo del Valle: a la espalda y al frente montañas, y en lo alto dominando la ciudad, el Pípila.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Del monumento que está ante nosotros, sólo podemos decir que es grande. Pertenece a ese grupo de obras, que como la estatua de la Libertad, sólo son admirables por su tamaño. Responden a ese estado mental, que se advierte en determinadas clases poco cultivadas, y que se pudiera definir como “obsesión por el tamaño”.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desciendo por el mismo camino y vuelvo a mi nuevo hospedaje, ahora en el Hotel San Antonio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Día 15 de septiembre&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;He conversado en la mañana con un campesino, que debe tener sus siembras en un lugar cercano a la ciudad; se quejaba en forma terrible de la sequía que está azotando estos campos, y pedía a Dios que lloviera. No quise intervenir en sus creencias, pero pensé, que sería más práctico estudiar un buen sistema de regadío.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta sequía, por otra parte, ha sido bastante general. En el camino he visto los campos de maiz, arruinados por la falta de agua, y he notado también la escasez de árboles. ¿Habrá sido modificado el régimen de las lluvias por la despoblación forestal? En Cuba ha sucedido así, en determinadas regiones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Traté de indagar más acerca de los problemas campesinos, pero con la parquedad característica del indio, me respondió en monosílabos cortantes, Sonreí y salí a la calle.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Extrañado por la gran cantidad de peleterías, indago, y me informan que una de las principales fuentes de vida de la ciudad está en la industria del calzado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ya al final de la única calle recta que hay en todo Guanajuato, encuentro el edificio del mercado. Aunque bastante malo ornamentalmente, responde en forma perfecta a su función práctica. Buen sistema de desagüe, para su mantenimiento en estado del limpieza; techo abovedado, que elimina las columnas interiores, permitiendo buena ventilación y luz. Algo pequeño para las necesidades de la ciudad, obliga a establecerse a muchos vendedores en las afueras del mismo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Frente al mercado, una de las muchas iglesias de la ciudad. Esta es la tercera que vemos, y al igual que las anteriores, nos decepciona, no sé la causa, pero las construcciones guanajatenses, me parecen muy inferiores a todo lo que ví en Querétaro. Si la ciudad es admirable por lo original de su emplazamiento y por lo bello de sus calles, que se resuelven en estrechos callejones, artísticamente aún no he encontrado nada comparable a la arquitectura queretana.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La iglesia de San Diego, con una notable influencia del rococó frances y recargada ornamentación, no me pareció de acuerdo con el típico buen gusto del churriguera mexicano. Además contribuían a aumentar el mal efecto, la desagradable pintura rosada, dada en la fachada, sobre la verde cantera de Guanajuato, y un zócalo imitando tezontle todo alrededor.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el interior, los fríos altares neoclásicos, en uno de los cuales, una imagen de rostro triste, parece protestar de los paños rojo sangre y verde fuerte, con que la han vestido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la tarde vuelvo de nuevo a la biblioteca donde trabajo hasta llegada la noche. Terminada la labor, pido al bibliotecario algunos libros sobre Guanajuato y los llevo al hotel. No salgo de mi habitación teniendo empeño en conocer alguno de los hechos principales de la historia de la ciudad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Trato de leer las obras y encuentro que la primera “Tradiciones Guanajuatenses”, está en versos, y con un prólogo de Juan de Dios Peza. La cierro para devolverlo al día siguiente. La segunda de las obras es sobre la insurrección de 1810 en Guanajuato, siendo el juicio crítico también del propio Peza. Leo un párrafo al azar, “… cual ágiles golondrinas que en las mañanas sacuden sus alitas entumidas por el frío y mojadas por las gotas del rocío se ponen a volar hacia el azul del cielo… etc. etc.”. Lo devuelto también.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Día 16 de septiembre&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;La Universidad de Guanajuato, se complace en invitar a Ud, a la Comida Campestre que en honor del C. Presidente de la República, de los asistentes al VII Congreso Nacional de Historia y del VI Concurso Fraternal, será servida en el Paseo de la Esperanza a las 14 hrs. del día 16 de los corrientes.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Salto de la cama y aún bajo los efectos del sueño, recibo la primera sorpresa al ser convidado por mis compañeros a una “tamalada”. Después me explican que en la comida campestre que se nos dará a los miembros del Congreso, figura como plato esencial, los tamales oaxaqueños. Anoto la nueva palabra para incluirla en mi diccionario de mexicanismos, y subo al camión que nos ha de conducir a la Presa de la Esperanza.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El camino que nos lleva al lugar de la comida, asciende tortuoso la montaña. Hacia abajo, confundidas con el verde de las selvas que las invade, se ven las desiertas haciendas de beneficios, que recuerdan en sus ruinas los antiguos tiempos de esplendor; y los abandonados poblados mineros, de donde surgen aún torres de casi derruidas iglesias, en un alarde de eterno poderío.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ya a unos 2 700 mts. sobre el nivel del mar, encontramos entre un pequeño, pero hermoso bosque de pinos, la mesa puesta y lista a servir la comida campestre. La tarde en el acto, transcurre velozmente, entre las canciones de los mariachis, las piezas musicales que interpretan las orquestas y los discursos de ritual; todo ante la asistencia del C. Presidente de la República, General Manuel Avila Camacho. El tequila y el cognac abundante, dan un tono peculiar a la comida, en la que abundan las frases mordaces y las bromas de todos los tipos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Durante el retorno, nos detenemos a ver la maravillosa iglesia de la Valenciana. Quedo sorprendido ante el extraordinario cincelado de los motivos ornamentales de la fachada. En el centro, un águila de dos cabezas que rodea un bello sol, constituyen el eje alrededor del cual se desenvuelven los demás decorados. No creo que en toda la Ciudad de Guanajuato, pueda hallarse ejemplar más acabado de fachada churrigueresca.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ya en el interior, los retablos responden a la grandiosidad ornamental externa. El oro de sus grandes altares se conserva intacto, y quizás sea el de mejor calidad que yo he visto en este tipo de construcciones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al lado de la iglesia, un enorme patio colonial, se halla en ruinas. En el interior de sus corredores, bajo las antiguas arcadas, ya han nacido hierbas, y muchas de las celdas adyacentes, han perdido el techo. Sin embargo, sobre los pozos, se conservan intactos los bellísimos motivos de hierro. En plena intemperie, dos enormes puertas que envidiarían por sus labrados las mejores casas mexicanas, se pudren lentamente. Es lastimoso ver perderse así, obras de gran valor artístico, que un pequeñísimo esfuerzo podría salvar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Vista la enorme e interesante construcción religiosa, pasamos la calle y penetramos dentro de la antigua casona de los Condes de la Valenciana. Solo quedan en su ornamentación parte de su antigua riqueza, y como símbolo, la parte superior del escudo que coronara la fachada. Al centro de la casa, un patio colonial típico con su fuente de azulejos, y una puerta al fondo que da acceso a un balcón de finísimos labrados en madera.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y es que la casa de los Condes de la Valenciana, tiene la característica principal de las construcciones guanajuatenses, que al ser edificadas sobre montañas, pueden tener un solo piso al frente y dos o más al fondo, si es que el suelo desciende o viceversa, si asciende.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aún no hemos terminado de contemplar el paisaje —verde valle interrumpido por ruinas negras— y emprendemos apresurados el retorno a Guanajuato, en donde la Inauguración del Congreso nos espera.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;La Comisión Organizadora de la VII reunión del Congreso Mexicano de Historia, tiene el honor de invitar a Ud y a su familia, a la ceremonia solemne de apertura de sesiones que se llevará a efecto el domingo 16 del corriente mes, a las 20 hs. En la sala de espectáculos del Gran Teatro Juárez, de acuerdo con el programa anexo.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando hablé de las fiestas de recepción de Querétaro, creo que anoté las que a mi entender eran las características esenciales en todo acto en un pueblo de provincia… Y esta sesión inaugural, ni por tratarse de un Congreso de Historia, se salvó de los poetas de larga melena, que superando lo hecho anteriormente acudieron en mayor número, y recitaron sus más largos poemas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El acto, tuvo lugar en el Gran Teatro Juárez, que por sus características arquitectónicas, merece que nos detengamos a describirlo. Una amplia fachada que dominan simétricamente dos leones. Seis faroles recargados en su ornamentación, y no del mejor gusto, alumbran la amplia escalinata que conduce a un pórtico de un neoclasicismo porfiriano, que no olvida en la parte superior la tradición barroca mexicana. Y unas musas, que careciendo de la sencillez y de la gracia griega, resultan de mucho peor gusto que los grandes faroles de hierro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pasado con un poco de susto por semejante fachada, entramos en un bosque de columnas. Y decimos bosque y no exageramos, porque el pequeño salón anterior a la sala de espectáculos, no tendrá más de cuarenta metros cuadrados de superficie, y en su interior aparecen exactamente, diez y seis columnas, grandes, imponentes, y sobre todo totalmente innecesarias desde el punto de vista constructivo. E impropias y casi ridículas ornamentalmente. Y es que el arquitecto parece que olvidó que la ornamentación, jamás debe de alterar las características funcionales del edificio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero aún no había visto lo más sorprendente. Y es que al penetrar en el salón de actos, encontré nada menos que una mezquita árabe convertida en teatro. Pero una mezquita árabe, naturalmente, sin el buen gusto de los artistas musulmanes, y con un colorido, capaz de hacer reaccionar desagradablemente al ser de menor sentido cromático que exista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aunque el ambiente no era el más propicio, el acto prometía ser brillante y en realidad lo fue. Abrió la sesión el Prof. Chávez Orozco, quién como presidente de la comisión organizadora, dijo el discurso inaugural. Después de unas piezas musicales, y la imprescindible poetisa, el Gobernador del Estado, D. Ernesto Hidalgo, nos habló de Spengler, Kant, la Historia y el General D. Manuel Ávila Camacho, en un discurso, en el que no dijo nada o yo no entendí. Un nuevo poeta, nos recita tres poemas suyos que tampoco entiendo. Era algo así, “…si cuando yo aprendí lo que había aprendido, y al aprender aprendí también lo no aprendido, etc., etc.”.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Piezas musicales, nuevo discurso por D. Jaime Torres Bodet, secretario de Educación Pública, y declaratoria de la apertura por el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Manuel Ávila Camacho. Por último, el informe del Lic. Don Antonio Pompa y Pompa, elección de los funcionarios, y fin del acto.&lt;/p&gt;

&lt;div class=&quot;separador-shin&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;

&lt;p&gt;&lt;em&gt;De contra&lt;/em&gt;:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A modo de curiosidad, copio la carta que escribió Elías Entralgo al Colegio de México en respuesta a la solicitud de referencias sobre el estudiante Manuel Moreno Fraginals, que solicitaba una beca de estudios.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;He tenido más de un alumno de apellido Moreno; pero supongo que Manuel Moreno Fraginals es un joven alto, más bien flaco, de espejuelos, que hace años obtuvo un premio en un concurso de la Sociedad Colombina Panamericana por un trabajo acerca del recorrido de Colón por las costas de Cuba. Si como supongo se trata de este joven, puedo decirle a Ud. Que le tengo por serio y honesto, inteligente, estudioso, y con especial inclinación a los estudios históricos. Lamento mucho no poder identificar definitivamente a ese aspirante a beca del Colegio de México, pero he estado fuera de Cuba, casi dos meses, no he vuelto por nuestra Universidad más que parte de una mañana, y sé que Uds. No pueden esperar mucho más este asunto.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;De Ud. Afmo. y s. s.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;ELÍAS ENTRALGO&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
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