¿Derechos de los inmigrantes?
Juan Antonio Blanco | 21/10/2008 4:26
Me pareció formidable que el canciller cubano dijese a la Troika de la Unión Europea que su gobierno quisiera incluir en la discusión sobre la situación de los derechos humanos en Cuba la de los inmigrantes en Europa. Como Felipe Pérez Roque no tiene un mandato global de ninguna institución multilateral para representar a millones de inmigrantes radicados en el Viejo Continente, sus palabras han abierto la puerta para que se ponga sobre la mesa la situación específica de los migrantes cubanos. Aquellos que migran desde la isla para devenir inmigrantes y desterrados en múltiples destinos y regiones geográficas. Es acerca de ellos y sus derechos sobre lo que puede conversar el canciller. Muchos esperamos sus explicaciones.
Discutir la situación de los derechos humanos de los migrantes supone el examen integral de los atropellos a que son sometidos tanto por el país del que salen (emisor) como por aquel al que llegan (receptor). El caso cubano promete un diálogo interesante.
Los interlocutores europeos de Pérez Roque pueden responder su solicitud con un listado de preguntas tan específicas como incómodas.
Algunas interrogantes que pudieran planteársele al canciller cubano en su reunión con la Unión Europea son las siguientes.
¿Por qué el cubano que desea viajar o migrar tiene que pedir un permiso de salida al gobierno de su país, además de la visa al que desea viajar?
¿Por qué existe un status de salida definitiva para aquellos que desean probar fortuna en otras latitudes y no cuentan con el beneplácito del gobierno?
¿Por qué su aspiración de emigrar se transforma en destierro al serle impuesta la salida definitiva y tener que solicitar permiso para visitar el país en que nació?
¿Por qué se le confiscan todas sus propiedades y pertenencias, incluso antes de salir del territorio nacional?
¿Por qué no son públicas y trasparentes todas las leyes, regulaciones y “orientaciones” –verbales y escritas- que norman los procesos y casos migratorios?
¿Por qué el gobierno que rompió lanzas por la reunificación de Elián González con su padre impide la de otros familiares con sus parientes en el exterior, incluso cuando el país receptor les ha extendido las correspondientes visas?
¿Por qué el gobierno que reclama de Washington que levante las restricciones a sus ciudadanos para que puedan ir de turistas a Cuba impide con frecuencia que personas en grave estado de salud puedan ser visitadas por sus parientes radicados en el exterior -como ocurrió en el caso de Celia Cruz al fallecer su madre- aunque ya sean ciudadanos de otro país?
¿Por qué los trámites migratorios se cobran a precios desmedidos para el salario medio cubano?
¿Por qué la empresa telefónica cubana tiene una de las tarifas más altas del planeta para llamadas de larga distancia, complicando de ese modo la comunicación entre familias en un país donde la tasa de conexión a Internet es una de las más bajas del mundo?
No es una lista exhaustiva, pero permite dar comienzo a esa interesante conversación a la que ha invitado Pérez Roque al sacar un tema en que el gobierno de Cuba tiene techo de cristal.
En realidad la mejor pregunta sería otra. ¿Por qué no arreglan Cuba para que no salgan tantos cubanos hacia Europa y cualquier otro destino pese a no tener una Ley de Ajuste Cubano que los beneficie al llegar? Desde África hasta Alaska, desde Europa hasta Sri Lanka y Australia, pasando por el Medio Oriente, los isleños se las han ingeniado para “escapar y resolver”.
Los cancilleres de la Unión Europea deberían disponer de la traducción a sus respectivos idiomas de las palabras de Fidel Castro el 4 de enero de 1959 en Camagüey. Podrían entonces orientar que sea sobre esa base que se conduzca la discusión con el canciller cubano sobre el tema que él mismo ha propuesto.
Cito:
¿Cómo vamos a decir: “esta es nuestra patria”, si de la patria no tenemos nada? “Mi patria”, pero mi patria no me da nada, mi patria no me sostiene, en mi patria me muero de hambre.
¡Eso no es patria!
Será patria para unos cuantos, pero no será patria para el pueblo. Patria no solo quiere decir un lugar donde uno pueda gritar, hablar y caminar sin que lo maten; patria es un lugar donde se puede vivir, patria es un lugar donde se puede trabajar y ganar el sustento honradamente y, además, ganar lo que es justo que se gane por su trabajo. Patria es el lugar donde no se explota al ciudadano, porque si explotan al ciudadano, si le quitan lo que le pertenece, si le roban lo que tiene, no es patria.
Precisamente la tragedia de nuestro pueblo ha sido no tener patria. Y la mejor prueba, la mejor prueba de que no tenemos patria es que decenas de miles y miles de hijos de esta tierra se van de Cuba para otro país, para poder vivir, pero no tienen patria. Y no se van todos los que quieren, sino los pocos que pueden. Y eso es verdad y ustedes lo saben.
Luego, hay que arreglar la República. ¿Aquí algo anda mal o todo anda mal?
(Cita tomada del sitio oficial de Cuba http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/. Apúrense a verlo allí antes que de lo quiten).
La respuesta que el público dio a gritos aquel día fue: “Todo”. Lo mismo pudiéramos gritar hoy, cuando se aproxima el 50 aniversario de aquel discurso.
Enlace permanente | Publicado en: Cambio de época | Actualizado 21/10/2008 15:21
Mejorar el socialismo
Juan Antonio Blanco | 20/05/2008 2:36
Tags: Asamblea Nacional, cárceles, derechos humanos, presos, régimen, socialismo, totalitarismo, VI Congreso
Han anunciado que a fines del segundo semestre del 2009 se realizará el largamente pospuesto VI Congreso del Partido Comunista de Cuba. Se espera que el equipo de gobierno presente en ese evento su proyecto “socialista”.
En las discusiones previas y las que tendrán lugar durante ese cónclave pudieran tenerse en cuenta dos concepciones socialistas diferentes: una libertaria, autogestionaria e incluyente, y otra, totalitaria, estatista y endogámica.
“Mejorar” el actual Socialismo de Estado significaría hacer “arreglos” al actual régimen totalitario de gobernanza, en la esperaza de adquirir un grado de eficiencia que lo haga sostenible, pero sin socializar el poder que hoy monopoliza una elite. Hacerse de una imagen policromada sería otro objetivo de las “mejoras”. Algo así como vestir de hippie a Stalin. Puede que lleguen a reconocer la libertad de empresa y de orientación sexual -que ahora promueven sus hijos- pero siguen refractarios a otras, como las libertades de expresión y asociación.
Sin embargo, “mejorar el socialismo” también puede ser interpretado por los militantes como la necesidad de sustituir el régimen de gobernanza totalitario por otro que tenga presente la advertencia profética de Rosa Luxemburgo:
La libertad sólo para los que apoyan al gobierno, sólo para los miembros de un partido (por numeroso que éste sea) no es libertad en absoluto. La libertad es siempre y exclusivamente libertad para el que piensa de manera diferente. (La revolución rusa, Madrid, Castellote, 1975; p. 209- 210)
La pretendida naturaleza “progresista” del régimen cubano hay que medirla no sólo por el número de aulas y médicos, sino también por el trato que se dispensa en las cárceles y por su capacidad para propiciar la convivencia con herejes, disidentes y oposicionistas.
Es de suponer que el gobierno desee evitar situaciones embarazosas cuando el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas realice su programada inspección a la isla en el 2009. Antes de esa visita y del VI Congreso del PCC, hay una agenda progresista que pudiera acometer por razones utilitarias si las éticas no le resultasen suficientes.
Semejante agenda debería incluir la extensión y garantía del cumplimiento de medidas similares a las ya anunciadas por la Fiscalía en la cárcel camagüeyana de Kilo 7 para poner fin a palizas y tratos degradantes. Pese a los traspiés iniciales (un preso fue castigado por exigir que enjuiciaran a los responsables de abusos cometidos anteriormente) quizás estemos presenciando -por las razones que sean- el comienzo de la humanización de las condiciones carcelarias de todos los presos, políticos y comunes. Si ese es el caso, el gobierno debería dar el paso adicional de liberar a dos centenares de opositores pacíficos condenados a más años de cárcel que algunos líderes de las Brigadas Rojas alemanas. La Asamblea Nacional, por su parte, debería acelerar la ratificación de la firma inicial de adhesión dada por Cuba a los dos principales pactos internacionales de derechos humanos. Ese hecho necesitaría a su vez ser acompañado por la revisión y derogación de aquellas partes de la legislación vigente que contradigan lo estipulado en dichos convenios.
Para impulsar esta agenda en los próximos 12 meses quizás fuese oportuno que la Asamblea Nacional reactivase la Comisión ad hoc de Derechos Humanos que disolvieron de facto en 1996 después de su primera reunión.
Una parte de la población –en especial los jóvenes- cree hoy que lo que el país necesita es una democracia liberal representativa con economía de mercado. Otros piden “reinventar” el socialismo en lugar de “mejorar” el existente. Llevan razón. El totalitarismo no es reformable ni “mejorable”. Habrá libertad para todos o no la habrá nunca para nadie. Ni siquiera para los miembros de la elite de poder. Un enfoque interesante sería retomar la premisa inicial de la revolución de 1959: “Libertad con pan y pan sin terror”.
Los comunistas cubanos podrían hacer de su VI Congreso un hito histórico al dar inicio a un proceso de transformación del país hacia una sociedad abierta, soberana, libertaria, democrática, justa y eficiente. Una sociedad decente y vivible que – aun sin etiquetar- siempre estaría más próxima al ideal de Rosa que al de Stalin. Una sociedad de, por y para todos los cubanos. Próxima a Lincoln y Martí.
Enlace permanente | Publicado en: Cambio de época | Actualizado 20/05/2008 5:41




