“General: derribe usted ese muro”
Juan Antonio Blanco | 10/11/2009 22:38
Tags: permisos de salida y entrada a Cuba, Comisión Interamericana de Derechos Humanos, migración, represión, Yoani Sánchez
El pasado seis de noviembre un grupo de jóvenes marchaba con carteles por la Avenida de los Presidentes en la barriada del Vedado de Ciudad Habana. Pedían el cese de la violencia política, social, económica, cultural y domestica que permea la sociedad cubana. La violencia como muro que impide ventilar las discrepancias de opinión e intereses de manera constructiva. Entre ellos marchaban destacados bloggers cubanos, cronistas incómodos de una tozuda realidad que, en Cuba, decenas de estaciones de radio, TV, periódicos nacionales y locales no desean reconocer.
El poder, -soberbio, cobarde y violento- no podía permitir semejante atrevimiento. Lo demás es historia: policías de civil detuvieron arbitrariamente a Yoani Sánchez y Orlando Luis Pardo, los golpearon, vejaron y luego abandonaron en una calle cualquiera. Antes los cubanos sufrimos a los sanguinarios “Tigres de Masferrer”. ¿Estos cómo se denominan? ¿Las “Jutías de Castro”?
Ese mismo día, a miles de kilómetros de distancia, quien suscribe estas líneas y un artista plástico en el exilio presentábamos una denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA sobre la violación de la libertad de movimiento en Cuba. Se trata de un derecho universal e inalienable, consagrado en el Articulo 13 de la Declaración de Derechos Humanos de Naciones Unidas y contenido en casi todos los principales convenios humanitarios internacionales. Si bien nuestra denuncia respondía a la iniciativa privada de cinco cubanos ella expresaba el clamor de trece millones de compatriotas –once en la isla y dos en la diáspora.
Pueden ver el video completo de nuestra presentación en el enlace siguiente (es la cuarta que aparece en la lista):
http://www.oas.org/en/media_center/videos.asp?sCodigo=09-0286&videotype=&sCollectionDetVideo=5
Los jóvenes que desfilaron por las calles del Vedado enfrentaron la represión al ejercer su derecho a expresarse libremente. Los que estamos a buena distancia de la porra “progresista” de los Castro somos llamados a reclamar nuestros derechos en alta voz. Entre ellos, la libertad ciudadana de entrar, salir, o residir en cualquier parte dentro o fuera de Cuba.
Los que fuimos a hacer nuestra denuncia a la CIDH no pensábamos el pasado viernes en el aniversario de la Revolución Rusa que evocaba el periódico Granma por estas fechas, sino en el de la caída del Muro de Berlín. Allí exigimos que se tumbe el que intenta distanciarnos de la nación de la que somos parte inseparable. Hoy pudiéramos decir, parodiando la memorable frase de Ronald Reagan cuando exigía de Gorbachev una evidencia clara de su voluntad de distensión: “General Raúl Castro, derribe usted ese muro”.
Enlace permanente | Publicado en: Cambio de época | Actualizado 12/11/2009 15:19
Cultura militar
Juan Antonio Blanco | 21/05/2009 1:04
Un conjunto de noticias indican que se aproxima una nueva espiral descendente de la calidad de vida en la isla y que la respuesta a ella emana de una cultura militar que prioriza la imposición de disciplina social por encima de cualquier otra lógica.
Se sabe de la crítica situación caracterizada por la falta de liquidez financiera y los nuevos límites de la solidaridad petrolera chavista. La temporada ciclónica del 2009 se viene encima sin que el país se haya recuperado del destructivo saldo de años anteriores. El transporte urbano ha reiniciado su deterioro mientras que la prensa anuncia la inevitabilidad del retorno de los apagones.
Ningún momento mejor que el actual para zafarse del ancla conservadora y hacer historia respondiendo al reclamo unánime de ciertas libertades básicas: el derecho a establecer pequeñas y medianas empresas, el derecho al libre movimiento dentro y fuera de la isla; a acceder a fuentes de información y entretenimiento alternativos; la libertad para expresarse sin temor. Una apertura de esa naturaleza, además de ejercer una positiva influencia sobre la economía, tendría el valor adicional de facilitar la normalización de las relaciones entre la isla y su diáspora y entre el gobierno cubano y el de los Estados Unidos. No serían gestos hacia Washington, sino hacia la población cubana que reclamó esos derechos en las miles de asambleas celebradas en el 2007.
Pero nada de eso asoma por ahora en el horizonte. Al parecer se prefiere gobernar al país como una obediente barraca castrense.
A un joven blogger lo asaltan con navajas y tubos de metal a plena luz del día; a las Damas de Blanco las acosan y detienen; los trabajadores por cuenta propia continúan cercados; aquellos comunistas que se atreven a reclamar un congreso sin unanimidades son sancionados; se imponen nuevos controles sobre el uso de Internet. Los prometidos cambios de estructura y conceptos se extraviaron con el Unicornio Azul de Silvio hace más de dos años. ¿Y qué responden a Obama? Los voceros de la intransigencia habanera, le han dicho que puede capitular unilateralmente cuando lo desee pero no debe olvidar que también debe indemnizarlos y pedirles perdón. Nada que lo ayude a promover el cambio de política hacia Cuba cuando la isla no es prioridad de nadie en Estados Unidos que no sean las corporaciones que hacen negocios crecientes con ella y los cubano - americanos.
El método para enfrentar el agravamiento de la crisis, desde la perspectiva militar, no es la creatividad y apertura sino la porra policial, las brigadas antimotines, los actos de repudio, las leyes mordaza, y los jueces obedientes. A falta de frijoles que la sociedad totalitaria no es capaz de producir –ya importan hasta daiquiris del imperio que los “bloquea”- llegará el día en que tendrán que echar mano, finalmente, a los tanques.
Es bueno recordarles que el país no es una barraca y hasta las barracas pueden amotinarse en ciertas circustancias. Debían pensarlo mejor, porque desde Luis XVI hasta hoy se sabe que “lo impensable” sucede.
Enlace permanente | Publicado en: Cambio de época | Actualizado 21/05/2009 3:46
LA COSA
Juan Antonio Blanco | 02/06/2008 16:01
Recuerdo que un colega puso sobre el escritorio un cartelito que rezaba “Prohibido hablar de la cosa”. Cuando le pregunté por el significado de aquella advertencia me explicó que todo el tiempo y en todas partes –su casa, la oficina, la cola- la gente iniciaba una conversación indagando su opinión con la pregunta: ¿Cómo ves la cosa? Aquello daba pie a interminables coloquios que ocupaban su tiempo y lo dejaban agotado y deprimido porque todos –incluyéndolo- pensaban que la cosa andaba mal.
En Ottawa uno puede protegerse de la “cosamanía” mejor que en una ciudad como Miami donde se habla del asunto 24 x 7. En los diez años que he vivido en Canadá la TV sólo menciona a Cuba en temporada ciclónica. Las excepciones ocurren cuando alguien importante como Juan Pablo II visita la isla, Elián sobrevive rodeado de delfines el Estrecho de Florida y desata otro tipo de tormenta tropical, o Fidel se enferma de gravedad. Pero el virus de la cosa es endémico entre los cubanos. Cuando los medios no satisfacen nuestra curiosidad por saber como le va, hurgamos hasta en el Granma vía Internet. Junto al dominó, la cosa es el entretenimiento o hobby por excelencia de todos los cubanos. Lo más que podemos hacer para proteger nuestra sanidad mental es no hablar de ella después de las 5 de la tarde pare evitar insomnios.
En los últimos días hay nuevas señales de que la cosa no va bien. Al menos no del todo, o no en lo inmediato.
Después de 19 meses, finalmente, llegó Raúl Castro –aunque acompañado de Machado Ventura- y tuvimos un par de semanas de anuncios espectaculares sobre el advenimiento, a Cuba de algunos artefactos como celulares, DVDs y tostadoras. Estas noticias fueron convoyadas por otras igualmente bienvenidas decisiones como el que los cubanos podrían acceder a los hoteles y que el estado daría tierras en usufructo a aquellos dispuestos a hacerlas producir.
Pero cuando ya nos estábamos acostumbrando a esta cartelera de alegres estrenos semanales reapareció, delgaducho y lúcido, –a su manera, claro- el Asesor en Jefe y junto con él nuevos controles sobre el empleo de Internet por las instituciones estatales (desde Cuba me dicen que ahora puedo perjudicarlos hasta con una frase cordial en un mensaje de e-mail), acusaciones contra las Damas de Blanco, actos de repudio, golpizas y detenciones de disidentes. Todo ello coronado con llamados a fortalecer las cláusulas de la legislación represiva. Como si fuera poco, el verano trae acusaciones espectaculares contra una bloggera que funge de cronista de la cotidianidad sin mostrar el necesario optimismo que para ejercer esa función demanda el jefe del Departamento Ideológico del Comité Central. Antes le habían negado la salida del país, ahora parecen interesados en impedir que salga a la calle.
Los “de arriba” parecen estar también obsesionados con la cosa.
Quizás no sean las Damas de Blanco, Antúnez ni Yoani Sánchez los que más les inquietan, sino sus propios funcionarios y militantes del Partido que se van sumando al galopante disenso con el status quo vigente. Que los primeros expresen su malestar y los segundos lo piensen no deja de ser motivo de preocupación para quienes instalaron la Ley Mordaza y la doble moral teniendo ahora que enfrentar su consecuencia: una sociedad sin mecanismos de auto corrección.
El actual contrapunto entre los llamados a la apertura crítica y las exhortaciones a endurecer la represión me recuerdan el título de una vieja canción: Elegía a la incoherencia. Los procesos sociales no son lineales, sino zigzagueantes. Lleva tiempo metabolizar un cambio desde una mentalidad de bunker y confrontación a otra de diálogo y consenso. A veces no se logra.
Nada, la cosa es “compleja”.
La evolución de la situación en la isla nos devuelve al intercambio de ideas sobre la interrogante original de Bárbara: ¿Qué hacer -desde donde estamos- para extender aliento a las fuerzas que fuera y dentro del gobierno promueven cambios positivos por vía no violenta y para oponernos, incluso de manera preventiva, a las peores tendencias que hoy pujan por renovar su protagonismo?
Enlace permanente | Publicado en: Cambio de época | Actualizado 02/06/2008 18:42
LQQD
Juan Antonio Blanco | 27/05/2008 2:44
Tags: represión, Mesa Redonda, Damas de Blanco
Cuando resolvía teoremas en bachillerato disfrutaba llegar al final para pegarle aquello de LQQD (Lo Que Queda Demostrado). No podía entonces imaginar que el gobierno “revolucionario” cubano haría uso del lenguaje de la matemática después de fabricar casos contra herejes, disidentes u oposicionistas.
Si usted es académico y asiste a un evento donde ellos han demonizado a algún participante como “agente de la CIA” el seminario completo y usted son parte de esa agencia y sus planes “por carácter transitivo; LQQD”.
El show más reciente es el de construir una conexión CIA / terrorismo a las Damas de Blanco. Ya la Mesa Redonda lo declaró: “Señoras y señores, Burundanga llamó a Bernabé y le dijo que no se desalentara. Más nada que hablar. Mercenarios de la CIA y de los terroristas. Caso cerrado.”
Fidel Castro puede reunirse con Mac Namara y el director de operaciones de la CIA en un congreso sobre la crisis de 1962 sin temer el contagio, pero una llamada telefónica puede ser altamente contaminante si viene de Miami y la recibe un disidente o una Dama de Blanco. Aunque sea tan sólo para darle ánimo y decirle que le enviarán doscientos dólares para que sobreviva a la política de hostigamiento y bloqueo de empleos.
Editoriales van y vienen llamando a la intolerancia frente a los “mercenarios”. Algo se avecinaba. Ayer ya se rompieron cabezas en Placetas ¨ y luego realizaron actos de repudio frente a la casa de Antúnez para mandar una señal a los “mercenarios” del enemigo imperialista. En realidad la señal la han enviado, alto y claro, a todo el mundo. Gracias por ello. No lo olvidaremos. Mejor aún: haremos todo lo posible para que nadie olvide, entre las demás noticias sobre celulares y DVDs, que el régimen totalitario sigue vigente.
Pero en Cuba, fuera de las oficinas en que se elaboran esos bochornosos libretos, nadie siente aprecio por el Granma ni la Mesa Redonda, mientras que las Damas de Blanco tienen el respeto de toda persona informada y decente en cualquier parte del mundo. Porque, al final, más que un asunto político esto es un tema de ética y humanidad que brilla por su ausencia en ciertos círculos de poder en La Habana.
Los dejo con Frank Delgado para que les explique. !Que cosa loca, caray!
Enlace permanente | Publicado en: Cambio de época | Actualizado 22/09/2008 4:25






