¿Aperturas rompiendo cabezas?
Juan Antonio Blanco | 29/04/2008 1:34
Tags: Damas de Blanco, Raúl Castro
La disolución de la protesta no violenta de las Damas de Blanco, y las altisonantes declaraciones sobre el asunto publicadas posteriormente por Granma y el MINREX, merecen un comentario. Resulta patética la alharaca formada por el gobierno ante el desafío pacifico de un puñado de mujeres que portan gladiolos y hablan de reconciliación.
Las Damas de Blanco tienen familiares que tras haber sido acusados de atentar contra la seguridad del estado fueron sentenciados a largas condenas en juicios en que el debido procedimiento –incluso según lo dictan las draconianas leyes en vigor- brilló por su ausencia. A la sentencia de los jueces (“privación de libertad”) sus carceleros se han encargado de añadir otras extrajudiciales, no prescritas por los tribunales, como son la de situarlos a considerables distancias de los lugares donde residen sus seres queridos, mezclarlos con reos comunes considerados violentos y peligrosos, dispensarles golpizas cuando alguna respuesta no es de del agrado de las autoridades carcelarias y hacerlos vivir en condiciones que parecen sacadas de un pasaje del Conde de Montecristo, de Alejandro Dumas.
Las Damas de Blanco no tendrían que protestar en la plaza pública si el gobierno hubiese tenido la mínima consideración humana de iniciar un proceso de conversaciones y atención a sus planteamientos. Al no hacerlo -y no haber ocurrido ningún “cambio” en las circunstancias en que están, apenas, sobreviviendo sus familiares- se ven obligadas a hacerse visibles ante quienes durante cinco años han pretendido ignorarlas.
Las llamadas de apoyo que han recibido esas valientes ciudadanas no provienen únicamente de políticos cubano americanos en Estados Unidos. De Europa y América Latina han recibido iguales y mayores distinciones –como el otorgamiento del Premio Sajarov del Parlamento Europeo- tanto de gobiernos y partidos, como de organizaciones de la sociedad civil. Que pueda pensarse que algunos lo hagan para promover su propia agenda, no quita razón ni mérito a estas madres, esposas e hijas en su innecesario martirologio.
Esos apoyos no requieren una siniestra “campaña del imperio empeñado en estropear la imagen de Cuba". Basta con dar a conocer las actas oficiales de los juicios. A la gente le cuesta trabajo entender que a un ex jefe de acción de las Brigadas Rojas en Alemania –que secuestró y asesinó al industrial y presidente de la asociación de hombres de negocios más importante de la extinta RFA- se le condenase a 13 años de privación de libertad y a un grupo de periodistas independientes y activistas no violentos se le encarcele por dos décadas. Y que, además, los pongan bajo un régimen carcelario carente de condiciones básicas en que impera la violencia.
Las Damas de Blanco habrían abandonado la Plaza de la Revolución por sus propios pies si en lugar de enviarles a un grupo de vociferantes extremistas y una escuadra de policías les hubiesen mandado una nota, desde las oficinas adyacentes del MININT, del Consejo de Estado o del Comité Central, invitándolas a pasar al edificio para conversar con ellas.
Pero si indignante fue la respuesta gubernamental inmediata, peor fue la reacción oficial posterior en las que la soberbia y la estulticia política se mezclaron una vez más.
Si el gobierno cubano desea hacerle creer al mundo que se avecinan cambios sustantivos debe dar muestras mínimas de humanidad y sabiduría liberándose de los presos. En realidad es la legitimidad internacional de la elite de poder la que ellos mismos han encarcelado.
Las amenazas del Granma, de llevarse a efecto, pueden ser respondidas movilizando regularmente manifestaciones ante las representaciones diplomáticas cubana en el exterior para recordarle al mundo lo que ocurre en Cuba. También pueden conllevar que en el futuro no haya un ilustre visitante que rehúse reunirse con estas mujeres para expresarles su solidaridad.
Si envían a la cárcel a una sola de las Damas de Blanco, siendo esa una afrenta a todo sentido de humanidad y decencia, son muchos los cubanos y extranjeros que no estarán dispuestos a permitirlo impunemente. Por encima de toda y cualquier diferencia política están esos valores básicos. Si las reprimen de cualquier modo, van a ser testigos de un rápido proceso unitario entre los sectores cubanos más diversos del exilio y la Diáspora para solidarizarse con ellas. Estar dispuestos al diálogo para resolver conflictos no implica la sumisión a la soberbia y la opresión.
Por otro lado, una acción de cualquier tipo contra estas mujeres provocará una repulsa internacional en los instantes precisos en que el gobierno cubano desea mejorar su imagen pública. Debieran recordar que la orden para las redadas de la Primavera Negra del 2003 torpedeó el inminente convenio de cooperación con la Unión Europea y la entrada de Cuba al Acuerdo de Cotonú que le hubiera abierto las puertas de los mercados europeos.
Si el Consejero en Jefe y su cada vez más pequeña tribu de incondicionales les recomiendan reprimir a las Damas de Blanco, debieran pensarlo de nuevo. No es posible posar de aperturistas mientras se amenaza con lanzar turbas a romper cabezas.
A fines del 2008 se realizará la primera beatificación de un cubano lo cual abrirá una ventana al reecuentro entre muchos católicos de la isla y la Diáspora. En enero del 2009 habrá otro inquilino en la Casa Blanca. Por su parte, Raúl Castro acaba de anunciar la celebración del VI Congreso del Partido Comunista para fines del próximo año lo que obliga a otro proceso previo de discusiones sobre la situación y posible rumbo del país. La época en que unos y otros acudieron a la violencia como medio para prevalecer sobre el adversario deberia ser defintivamente trascendida.
Publicado en: Cambio de época | Actualizado 19/08/2008 2:24




42 Comentarios
7 por Al que le sirva el sayo (Usuario no autenticado) 29/04/2008 18:00
Para Alexis. Un consejo: En el debate debe existir precisión en el uso de los términos. No deje, amigo mío, que la ira o la pasión lo dominen. Por ejemplo, el uso de anticubano, que iguala a Cuba con la revolución y con sus dirigentes, no por muy utilizado es correcto. Es poco feliz y errado. Cuba es más que un proyecto o un sector político. Cuba es UN PAÍS con una sociedad civil donde existen quienes apoyan al gobierno actual, quienes no lo apoyan, quienes se le oponen, y también a quienes les importa un bledo una cosa u otra. Sería mejor decir anticastrista, porque sí; los exiliados (no los que simplemente residen en el exterior), sí, están contra los Castro. Por demás, me pregunto, ¿es que los autores de blogs se comprometen con la política editorial, correcta o no, de Encuentro en la Red por el sólo hecho de plantar los blogs ahí? Piense en esas cosas. ¡Si usted aprendiera a debatir!
6 por Juan Antonio Blanco 29/04/2008 17:39
Alexis, su mate mañanero estaba bien fuerte hoy. Ha roto un record Guinness. Creo que nunca antes se sumaron tantos adjetivos en dos párrafos suyos. Desorientado, banal, alevoso, futil, obstinado, panfletario, bananero, mediocre, hediondo, contaminante, a lo que luego agregó el novedoso concepto de la perezrourización.
Si le dijera que en un reciente mensaje que decidí suprimir, porque carecía de todo contenido que no fuesen insultos, un lector -que parece haber cambiado su dieta de cangrejos por una poderosa sopa de pichón- se refiere a usted como alumno mío en ese supuesto crimen de lesa humanidad codificado bajo el término de "dialoguero". ¿Quien le ha provocado semejante urticaria? ¿Las Damas de Blanco o mi humilde comentario?
Si siente genuina simpatía por los dirigentes cubanos el mejor servicio que puede hacerles, sin que le remuerda la conciencia, es el de señalarles sus errores. Así todos ganamos. Ellos ya tienen demasiadas personas en en el coro nacional de apologistas y algunas celebridades en el internacional.
Escribir en defensa de las acciones del gobierno cubano desde los Cayos de la Florida tampoco tiene valor excepcional a estas alturas. La época del terrorismo miamense quedó atrás. Usted puede adquirir libros escritos y publicados en Cuba en librerías de esa ciudad y hasta, ocasionalmente, ver El Hombre de Maisinicú en la TV local. Queda, es cierto, la intolerancia que derrochan los discursos de algunos. Frente a ella estoy dispuesto a defender su derecho a enarbolar sus ideas aunque no sean las mías. Y no voy a malgastar el diccionario de adjetivos peyorativos en describir mi percepción sobre ellas.
Peace.....
5 por EL BOBO DE LA YUCA (Usuario no autenticado) 29/04/2008 16:40
Juan Antonio:
?No está siendo demasiado optimista cuando dice:
Si las reprimen de cualquier modo, van a ser testigos de un rápido proceso unitario entre los sectores cubanos más diversos del exilio y la Diáspora para solidarizarse con ellas.?
?No han existido ya, en este u otros momentos, sobradas razones para el rápido proceso unitario?
4 por cantio del gallo (Usuario no autenticado) 29/04/2008 16:40
Proscopito:
No trates de engañar a nadie, primero debes decir porque la policia hizo eso en Canada, no creo que haya comparacion entre el gobierno de Canada y el de cuba y mucho menos entre la policia de canada y las bandas facistoides de respuesta rapida, no crees proscopito?
3 por Alexis Figueredo (Usuario no autenticado) 29/04/2008 16:40
Mi querido Blanco parece desorientado intelectualmente; banaliza con alevosía su propuesta. Sin embargo, dentro del marco de la futilidad, hay un mensaje -obstinado, además- que pretende poner en el primer plano el discurso aguerrido de la defensa de las Damas de Blanco. Es muy sintomático este panfleto de Juan Antonio en estos momentos, pues trata de desvirtuar otros aspectos sustanciales del contexto político cubano actual. La nota del MINREX esclarece el origen y el propósito de dicha acción; no obstante, Juan Antonio Blanco prefiere reducirla o ningunearla optando por enarbolar las reacción gubernamental, que, dicho sea de paso, demostró ser más cautelosa y menos burda esta vez.
Me pregunto el por qué de la perezrourarización de Juan Antonio. Veo una tendencia bananera en el discurso de prominentes intelectuales de la Diáspora recientemente. Rafael Rojas contamina las páginas del diario El País con textos que parecen escritos para el Nuevo Herald de Miami; Encuentro en la Red, pierde credibilidad con sus constantes pifias periodísticas malintencionadas; muchos de los Blogs cubanos de la Diáspora se desvanecen paulatinamente, víctimas de la medicridad y la hediondez periodística. Estamos siendo testigos de una crisis ostensible en el programa teórico-político de la Diáspora cubana. Los más lúcidos pensadores comprometidos con el establishment anticubano agonizan y se pierden en sus incongruencias. Parecen resignados a las zancadillas triviales desde sus nuevos hogares adoptados. Mientras, Cuba sigue moviendose al margen de estos tertulios errados perpétuos.
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