Cambios del régimen o cambio de régimen
Juan Antonio Blanco | 15/04/2008 3:00
El uso que algunos investigadores de ciencias sociales damos al término “régimen” no es el que usualmente le otorgan los medios de prensa, ni el que le han dado aquellos convencidos de que la democracia es exportable a punta de bayonetas.
Por “régimen” puede entenderse al conjunto de normativas (constituida por tradiciones, disposiciones legales y valores morales) que gobiernan las relaciones entre el Estado, el Mercado y la Sociedad Civil en una sociedad dada en un momento específico. Esa normatividad condiciona el modo en que se producen y distribuyen mercancías y servicios, así como las cuotas de poder y participación de los distintos grupos sociales.
Hay más de una régimen posible porque hay múltiples formas de entrelazar al Estado con el Mercado y la Sociedad Civil en sociedades abiertas y democráticas. También hay una amplia variedad de modelos de democracia, pero todos suponen el respeto a ciertos principios generales como son, entre otros, las elecciones plurales y libres, rotación del poder ejecutivo, separación de poderes que se contrapesen entre ellos, existencia de un Estado de Derecho e independencia del Poder Judicial.
Cuando los dirigentes cubanos imponen que toda discusión sobre el futuro se desarrolle “dentro del socialismo y la revolución” en realidad anuncian su absoluta intolerancia hacia cualquier otro régimen –socialista o capitalista- que no les asegure el monopolio del poder político. Cuando hablan de democracia participativa pretenden apropiarse de un concepto ajeno incompatible con el Socialismo de Estado. Pero el actual régimen socialista- totalitario enfrenta hoy una crisis sistémica que los obliga a modificarlo de algún modo.
La actual naturaleza centralizada, verticalista, estatizada y autoritaria del régimen vigente en Cuba le impide hoy alcanzar la necesaria eficiencia para generar riquezas nacionales, aportar innovación, y proveer prosperidad que contribuyan a la legitimidad del sistema. Es por eso que la necesidad de producir cambios se encuentra al centro de la gobernabilidad de la isla. Producir alimentos es un problema de seguridad nacional, como bien dijo una funcionaria.
La gran paradoja del sistema vigente consiste en que las herramientas empleadas hasta ahora para sostenerlo y perpetuarlo han pasado a ser barreras para su reproducción y gobernabilidad cotidiana.
Enfrentado a esa realidad, la elite de poder parece limitarse -por el momento- a dos opciones posibles:
1) Mantener el régimen vigente. Continuar la práctica de captar inversiones, créditos y subsidios que compensen su incapacidad para generar riquezas nacionales. Se menosprecia el valor de las pequeñas y medianas inversiones privadas nacionales o extranjeras y privilegian los negocios con grandes empresas transnacionales. Esta estrategia siempre persigue la quimera de “la gran solución” (encontrar petróleo, descubrir la vacuna contra el VIH o aliarse con un nuevo mecenas internacional estable). En esta opción se pretende ganar tiempo y popularidad con reformas administrativas que liberen a la población de las medidas más absurdas e irritantes.
2) Reformas dentro del régimen. Mantener el monopolio del poder político y compartir el económico con un limitado sector privado nacional (constituido por pequeñas micro empresas y cooperativas) y el gran capital extranjero, en un intento de fomentar la oferta de empleos, productos y servicios para lograr el apoyo de la sociedad a corto plazo. Esta opción pudiera incluir la introducción gradual de ciertos niveles de tolerancia, sin llegar a un completo pluralismo ni al abandono del monopolio del poder político.
Las medidas adoptadas por Raúl Castro desde el 1 de agosto del 2006 hasta mediados de abril del 2008, no exceden los límites de la primera opción de naturaleza esencialmente continuista, pero les facilita el avance hacia la otra alternativa si se sienten empujados a ello. La crisis de la producción agrícola es la que puede obligarlos desde ahora a incorporar elementos de reforma estructural propios de la segunda opción. Dada la subida de los precios de importación de artículos alimenticios, producirlos nacionalmente se ha convertido en urgente asunto de seguridad nacional, como bien dijo una funcionaria.
Nadie debe engañarse: sin presión social interna no habrá más cambios que aquellos que sirvan de manera directa o indirecta los intereses de la elite de poder.
No obstante, se ha demostrado que mientras el recién nombrado “consejero” de la Asamblea Nacional tenga alguna capacidad de influencia hará todo lo posible por dificultar toda iniciativa de cambios, incluso aquellos que se pudieran operar dentro del propio régimen vigente.
La tercera opción –un cambio de régimen, sin otra etiqueta que no sea la de construir una sociedad decente por sustentable, abierta, inclusiva y democrática- solo se logrará cuando la elite de poder se vea obligada a enfrentar la crisis final de su régimen de dominación bajo cualquier variante de ajuste que pretendan hacerle. El advenimiento de ese día es inevitable. Sería mejor si tuviesen la sagacidad de adelantarlo a través de un consenso nacional en lugar de esperar a que se les imponga por fuerza de la vida.
Deberían repasar a Marx. Todo nace para mutar en otra cosa. El régimen vigente no puede conjurar ese desenlace. Esa transformación puede ocurrir de manera tranquila o incierta. Todos podemos ganar si nadie se empeña en vencer al otro. Otro régimen con todos y para el bien de todos es posible hoy. Otra Cuba mejor es posible ahora. El asunto es hacerla no sólo posible, sino probable y, finalmente, real.
Varios futuros posibles aguardan a Cuba. El desafío ciudadano es asegurarse que prevalezca el mejor entre ellos, así tenga que ocurrir con, sin o contra la elite de poder.
Publicado en: Cambio de época | Actualizado 15/04/2008 20:21



11 Comentarios
11 por Gabonice (Usuario no autenticado) 25/04/2008 15:00
¿Hay realmente cambios en Cuba?
Indudablemente en Cuba se han producido cambios. Fidel ya no es el Presidente ahora lo es su hermano, ahora solo es el Superdiputado reflexivo. Decir que eso no constituye un cambio es querer tapar el sol con un dedo. Otra cosa es interpretar este cambio como el principio de la transición a la democracia en Cuba. Pero lo que si no cabe dudas que estamos ante la última etapa de la dinastía de los Castros en Cuba. Fidel se ha tenido que retirar de sus cargos ejecutivos pero no de su cargo político de Jefe del Partido (que según la Constitución Cubana) es el rector de la sociedad. Y Raúl (un anciano como su hermano) ocupa los cargos de primero donde antes era solo el segundo. Pero tiene que consultar con el Diputado Fidel todos aquellos asuntos que sean de orden estratégico (es decir todos los importantes).
Así las cosas nos encontramos ante una estructura de gobierno de un país muy complicada, pues el Presidente tiene por encima de él a otro cargo, que quiéralo o no, al dejar de estar en contacto con los problemas del país pierde cada vez más una visión concreta del mismo. Pero la situación de Cuba sigue siendo la misma: un país que no funciona y que los hombres que lo mandan, producto de su edad están tomando medidas para una sociedad en que saben que no van a tener que vivir y eso es un serio problema para un país.
Ante un cambio, las gentes espera cambios y lo normal en las sucesiones de estos regímenes totalitarios es que el nuevo líder le eche las culpas de todos los males del sistema al anterior, pero aquí esta variante no cabe y se ha optado por una novedosa. En la sociedad hay muchas prohibiciones innecesarias que es necesario quitar, que cuando se pusieron eran necesarias, pero ya no lo son. Esto provoca en una población cansada la creación de una series de expectativas: ¿Qué prohibiciones van a quitar? Y eso hace de inmediato saltar la imaginación popular: ¿Dejarán comprar DVD?; ¿Dejarán comprar teléfonos celulares?; ¿Dejarán alojar a los cubanos en los hoteles de la isla?; ¿Dejarán comprar herramientas a los agricultores?; ¿Dejarán pensar lo que uno quiera?; ¿Dejarán decir lo que se me ocurra? Y así la imaginación puede sobrepasar las expectativas y como es lógico esto puede provocar frustración y de repente ponernos ante una situación delicada y explosiva.
Y no es la primera vez que las intervenciones públicas de Raúl han hecho verdaderas ronchas: Se acuerdan de aquellas lágrimas que le saltaban a los ojos cuando se acordaba de los hijos de su amigo Arnaldo que se habían criado con los suyos y que dentro de unos días se vería obligado a fusilar a su papá por traidor y que el pueblo de inmediato bautizó como ¨el llanto por un vandido¨ que provocó que su hermano no lo dejara más hablar en público por un largo tiempo.
A mi como un cubano cualquiera, me preocupa enormemente que a esta altura de la película se continúe perdiendo el tiempo. Fidel tuvo la posibilidad desde el poder de liderar un proceso de concordia entre los cubanos para resolver el trágico problema que tiene la sociedad cubana: un país que no funciona con el 30% de su población en el exilio. Pero no hizo nada por tratar de resolver ese problema. Ahora a Raúl le queda menos tiempo, pues miren a la edad que asume una parte del poder del país.
Y los cubanos esperando por que alguien simplemente comience a diseñar un país que funcione y en el que quepan todos los cubanos sin exclusiones.
Y si en esas expectativas de cambios que se abren en los cubanos de la isla se le van de la mano y se producen situaciones de lamentable violencia y se aborta la posibilidad de un cambio pacífico en la isla: ¿No será una enorme irresponsabilidad de los dirigentes cubanos?
Un llamado a la Concordia entre los cubanos debe ser respondido por una actitud sincera de cambios sustanciales y responsables por los dirigentes de la isla. Y para eso es necesario que pongan los pies en la tierra y comiencen a actuar y hablar con sensatez.
No es sensato que se argumente que tenemos una Constitución Socialista que se aprobó en Referéndum de todo el pueblo de Cuba por muchas razones: las dos fundamentales están en que un 30% de la población cubana dijo no al salir del país como pudo y engrosar las filas del exilio y por otro lado aquel referéndum se efectuó en un debate sin una oposición. Es decir se hizo una intensa campaña a favor de la Constitución por todos los medios de propaganda del país en un solo sentido y eso en la más limpia técnica es actuar con coacción. Por eso, cuando alguien invoca a la Constitución Socialista como un documento que se dio el Pueblo de Cuba, lo único que está tratando es de confundir a una parte de la opinión publica internacional, pero no confunde a ningún cubano.
La democracia parte de unas premisas indispensables y es el derecho de los ciudadanos a expresar sus opiniones con entera libertad. Educarlos a escuchar con respeto las opiniones de los otros ciudadanos, que pueden ser totalmente distintas. Los ciudadanos tienen también el derecho a informarse y a elegir la fuente de información que estimen más confiable. Cuando alguien que tiene una idea de cómo es mejor la sociedad se la comenta a otro y un grupo de ciudadanos comparten esa misma idea la convierten en un sueño y entonces forman un partido político, hacen un programa, buscan el apoyo del resto de los ciudadanos y si en unas elecciones libres reciben el voto de la mayoría, entonces forman un gobierno que está responsabilizado con cumplir su proyecto ante los ciudadanos. Luego si los ciudadanos consideran que han cumplido les vuelven a dar su voto de confianza, pero si defraudan pues simplemente los ciudadanos votan otra opción y se produce una alternancia en la dirección de la sociedad.
La soberanía de la sociedad está en manos de los ciudadanos y nadie puede sentirse con el derecho a perpetuarse en la dirección de la misma. Tampoco hay que tenerle temor a las decisiones de los ciudadanos.
Con la forma de elegir los cargos públicos pasa lo mismo. Deben ser los partidos los que propongan a sus listas de candidatos con un programa que se comprometen a cumplir si logran ganar las elecciones. En Cuba solo hay un partido que es el que propone a sus candidatos. Que no es verdad que los candidatos los proponen las organizaciones de masa, porque los cargos fundamentales de esas organizaciones de masas son nomenclatura del aparato del único partido. En palabras más sencillas yo te pongo a ti para que tu me pongas a mi.
Por eso es bueno utilizar la frase que se usa mucho en Cuba: ¨hablemos a camisa quitada¨ la Concordia entre todos los cubanos es indispensable en estos momentos para sacar a nuestro país del atasco en que se encuentra. No se puede perder más tiempo para transitar a la democracia, ahora que el gobierno controla el poder es el momento para darle a los cubanos lo que todos quieren. Si ese pistón tan comprimido que es nuestro país explota, nos encontraremos ante un desastre aterrador del cual los actuales dirigentes cubanos serán los máximos responsables. Por eso es que pedimos que encabecen este proceso de transición ahora que todavía pueden.
http://blogs.chueca.com/cubano100x100/
10 por El Politologo (Usuario no autenticado) 20/04/2008 1:00
No acabo de entender la logica de algunos que, a pesar de todo, siempre vuelven a caer en la del loco del tiraflecha; no comprendo a los que, una y otra vez, adornandolos con citas e ideas de su propia cosecha, por demas confusas, caen siempre en los llamados a la rebelion, que tanto bien le hacen a los que inmovilistas dentro del regimen de La Habana como argumento para acusar a los opositores internos de peleles y mercenarios, y mas aun cuando estos llamados no tienen siquiera la validez -- que el riesgo le daria -- de hacerse desde dentro de la Isla. Yo creo -- y Blanco tambien lo ha dicho mas de una vez -- que los que estamos fuera de Cuba debemos pensar nuestra propia forma de ayudar a los cambios y, agrego yo, dejar esas arengas a distancia que, ademas absurdas y ridiculas, son una falta de respeto a los que desde dentro del pais se enfrentan al regimen.
9 por Roberto Gonzalez (Usuario no autenticado) 19/04/2008 16:40
CAMBIO DE RÉGIMEN
Estoy muy de acuerdo con lo planteado por Blanco y estoy convencido que los cambios en Cuba no son una opción. Es una ley histórica y tiene que fluir. Cuba forma parte de este mundo y por mucho que el gobierno trate de vendar los ojos de la nación le resultara imposible.
Raúl a tomado algunas iniciativa pero ningunas de ellas toca de manera directa a la mayoría de la población que es la que lleva el mayor peso del sufrimiento y las miserias y hasta el momento nada de lo decidido por Raúl varia en lo absoluto la desesperación de la familia cubana que prácticamente se a adaptado a vivir en condiciones de extrema pobreza y carente de los mas elementales derechos de la libertad.
Cualquier medida en Cuba requiere de capital fresco incluyendo el desarrollo de la agricultura y la obtención de este capital cada vez se le torna mas difícil por la poca capacidad de pago y de efectivo para cubrir sus deudas.
Si a la deuda acumulada hasta el 2005 le sumamos los compromisos de pago productos de la batalla de ideas. Compras en el exterior de equipos electro domésticos en grandes cantidades, compra de autobuses, compras de plantas generadoras de electricidad etc. Y a esto le sumamos la caída en las producciones interna nos daría una visión mas clara de la situación cubana, nada fácil.
Fidel nunca pretendió encontrar soluciones interna a la crisis cubana y menos buscar un desarrollo productivo de la nación esto seria para el una derrota política pues para el mantenerse en el poder solo tenia que ocultar la verdad y tener a quien responsabilizar de lo que le sucedía al país.
Blanco estoy de acuerdo con usted cuando dice sin presión social interna no abra cambios mas que aquellos de manera directa o indirecta convengan a los intereses de la elite gobernante.
Castro estropeara todos tipo de cambios incluyendo los que se puedan operar dentro del régimen. Esto es lógico cualquier cambio es una critica profunda a sus 50 años de dictadura para apenas en tres meses su propio hermano deshacerse de una serie de prohibiciones y limitaciones absurdas que si la miramos bien podemos darnos cuenta que estas fueron producto de la envidia de muchas personas y para mantener la supuesta igualdad se tuvieron que tomar.
La tercera opción ¿como se debe de llegar a ella? No es un sueño es real y esta cerca tan cerca que no la podemos ver pero si podemos interactuar con ella. Nunca en la historia de los 50 años de dictadura estuvo tan cerca la democracia en nuestro país como ahora. Pero nos falta unidad, en Cuba las condiciones sean ido creando. Los que no estamos preparados para los cambios en esta etapa de la lucha somos nosotros, no estamos unidos y esto la historia no nos lo perdonara es hora de unirnos de encontrar un camino común donde puedan avanzar sobre el todos los cubanos sin necesidad de tropezar unos con otros y a pesar de nuestras diferencias en ese mismo camino avanzar sin detenernos y que en un futuro no lejano Cuba sea un país de referencia para todo el mundo y le pudiéramos llamar el paraíso recuperado. “El primer gran paso que se debe de dar es eliminar la prohibiciones de viajes”, que exista una mejor comunicación entre los cubanos este es el gran obstáculo que debemos saldar, con esto le pondremos un poco de dinamismo a los cambios.
La declaración de concordia es una idea magnifica pero tenemos que hacer de ella nuestra arma de combate, que la critiquen, es bueno es otro mas que conoció de ella y sus criticas malas o buenas servirán para alimentar a un mas nuestro deseo y esperanza. “Las contradicciones son las base del desarrollo” principio marxista que Castro nunca acato. Pero es real
Esta declaración debe de divulgarse por todos los medios el que tenga un ordenador con correo que se la envié a todos sus amigos y familiares compañeros de trabajos imprimirla y repartirla buscar otras iniciativa. Yo se que hay personas que le están dedicando mucho tiempo a esto pero debe de ser tarea de todos los cubanos. Firmante de la declaración los hay en muchos países. Si todos aportáramos ideas lograríamos nuestro adjetivo mas fácil
8 por joseluis sito (Usuario no autenticado) 19/04/2008 16:40
Un texto de J. A . Blanco siempre tiene mucho para meditar y de que meditar.
Después de leerlo a él me paso tiempo leyendo a otros.
Llevo unos días pensando ( utilizo la palabra pensar, aunque hoy en día dé hasta vergüenza emplearla) sobre este termino de democracia. Sobre él, sobre ella, se han dicho muchas cosas, pensado, hasta se ha muerto por defenderla, como por la Libertad. Lo que indica ya el alcance de su significado. Por muy pocas cosas los hombres están dispuestos a morir, en realidad no quisieran morir por nada ni para nada. ¿Cuanto desean los hombres únicamente vivir tranquilos, en esa tranquilidad de los paraísos que prometen las mitologías o las religiones?
Pues resulta que una democracia es una promesa. No la promesa de un futuro paraíso terrenal, pero un prometer, un por-venir. La democracia es una inadecuación a su modelo, todo lo contrario del régimen de una dictadura que pudiera continuar imperturbable, adecuada y fiel a su origen, hasta el fin de los tiempos. Precisamente es eso un régimen: un motor constantemente en la misma cadencia, al mismo ritmo. Por eso una democracia, nos dice Jacques Derrida, no es un régimen. Una democracia es una perfectibilidad infinita, algo por-venir. Pero no significa que la democracia está en un futuro por llegar o que debemos estar esperándola, o que es una demora indefinida. Este por-venir nos obliga a tareas urgentes, a negociaciones urgentes, a un movimiento continuo en el momento presente. Por muy insatisfactorio o descontento que sean, esas tareas no pueden esperar. Derrida nos dice que ser un demócrata seria actuar reconociendo que no vivimos nunca (lo suficiente) en democracia. Este trabajo critico, continuo, este movimiento, esta proyección constante hacia un por-venir es la respiración democrática. En un régimen dictatorial todo asfixia, se detiene escleróticamente en lo mismo idéntico e imperturbable.
Quería aumentar las palabras de J. A. Blanco en su definición clara de una democracia con sus características propias, “elecciones plurales y libres, rotación del poder ejecutivo, separación de poderes que se contrapesen entre ellos, existencia de un Estado de Derecho e independencia del Poder Judicial.” A estas se les debe añadir esa dimensión original de la democracia: un por-venir.
También es muy importante la cuestión de “la opinión publica”. En un dictadura popular o un régimen totalitario no existe la opinión publica. A esta se le mantiene callada, silenciosa, no se le admite ninguna critica, el mas mínimo rumor. Solo en un sistema democrático la opinión publica prevalece y actúa como fuerza posible, como reciprocidad entre el publico, lo publico y los gobernantes. Esta dimensión del espacio publico nos proviene de la Revolución americana, francesa, de las Luces, de Kant, de esa libertad de razonar públicamente, de hacer un uso publico de la razón.
Es justamente para impedir el uso publico de la razón y de la palabra adjunta que la censura opera y se fabrica. Censura, auto-censura sirven para callar esa opinión publica, esa sociedad civil anestesiada, hipnotizada con discursos delirantes o actos de masas aglutinantes donde todos agitan banderitas pero donde nadie se expresa. Los gritos del Dictador Máximo o los coros unánimes de los rebaños amasados son utilizados para callar esa opinión publica, que de hecho no expresa nunca una opinión.
Quiero añadir algo mas a lo tan claramente y justamente apuntado por J. A. Blanco.
Sobre la cuestión de lo que tiene planeado la dictadura totalitaria. Es bastante sencillo de intuir: la dictadura busca y buscará siempre la forma de sobrevivir.
Tocqueville, otro “analista” de la democracia, nos dice que en un país debe predominar un principio de acción que domine todos los demás. No puede existir un régimen mixto, que mezcle varios principios, lo que necesariamente conduciría la sociedad a elegir uno y con el riesgo entonces de llevar al caos. A partir de lo enunciado por Tocqueville se comprende que en España la “transición” fue serena y sin caos porque precisamente el Rey de España no quedó metido entre varios principios, pero escogió uno solo: la democracia. La dictadura cubana no ha escogido nada, sigue perfectamente y rígidamente en lo mismo: el castrismo. Creer que la dictadura va a estar nadando en varias aguas es no haber comprendido nada al principio de base enunciado por Tocqueville. El Castro con bigote sigue bañándose en las mismas aguas, y si nadie o nada lo obliga a cambiar su agua sucia, Cuba permanecerá en lo mismo ad vitam eternam. La RESISTENCIA es aquí indispensable, vital.
La “presión social interna” citada por J. A. Blanco es la ejercida por “la opinión publica” o “el pueblo cubano”, como quiera llamarse. Es el único que pueda utilizar esa RESISTENCIA para transformar su realidad. Siempre lo he dicho, y es vital que todos lo comprendan, solo el pueblo cubano puede liberarse de esta pesadilla castrista. Nadie puede hacerlo por él, pero para que pueda liberarse hay que darle los medios, los métodos y acompañarlo. La URSS y los países del Este se hundieron cuando empezó a florecer una opinión publica, es decir cuando la palabra empieza a brotar y con ella los actos.
Lo que ya sabemos con seguridad es la próxima llegada de las primeras manifestaciones y protestas de esa opinión publica cubana, jamás vistas en 50 años de castrismo porque están prohibidas y radicalmente controladas por todo el aparato represivo y de terror del Estado castrista. Lo que importa es empezar a organizar la opinión publica y a darle forma en todas sus manifestaciones, darle visibilidad públicamente.
Para terminar, que ya se hace largo, me queda claro que nuestro futuro se creará luchando contra la elite de poder, sencillamente porque este tipo de individuos jamás cederán un milímetro de terreno. Los flojos ingenuos creen aun que los DVD y tostaderas son la prueba que ya cedieron algo, en realidad es un trueque de lo mas ridículo: toma mi tostadera y dame tu Libertad. Simplemente los castristas han tomado al pueblo cubano, como siempre, por un idiota. Pronto los cubanos les demostraran lo contrario.
RESISTENCIA ¡! UNION ¡!
VIVA CUBA PRONTO LIBRE ¡!
7 por Roberto Gonzalez (Usuario no autenticado) 19/04/2008 16:40
CAMBIO DE RÉGIMEN
Estoy muy de acuerdo con lo planteado por Blanco y estoy convencido que los cambios en Cuba no son una opción. Es una ley histórica y tiene que fluir. Cuba forma parte de este mundo y por mucho que el gobierno trate de vendar los ojos de la nación le resultara imposible.
Raúl a tomado algunas iniciativa pero ningunas de ellas toca de manera directa a la mayoría de la población que es la que lleva el mayor peso del sufrimiento y las miserias y hasta el momento nada de lo decidido por Raúl varia en lo absoluto la desesperación de la familia cubana que prácticamente se a adaptado a vivir en condiciones de extrema pobreza y carente de los mas elementales derechos de la libertad.
Cualquier medida en Cuba requiere de capital fresco incluyendo el desarrollo de la agricultura y la obtención de este capital cada vez se le torna mas difícil por la poca capacidad de pago y de efectivo para cubrir sus deudas.
Si a la deuda acumulada hasta el 2005 le sumamos los compromisos de pago productos de la batalla de ideas. Compras en el exterior de equipos electro domésticos en grandes cantidades, compra de autobuses, compras de plantas generadoras de electricidad etc. Y a esto le sumamos la caída en las producciones interna nos daría una visión mas clara de la situación cubana, nada fácil.
Fidel nunca pretendió encontrar soluciones interna a la crisis cubana y menos buscar un desarrollo productivo de la nación esto seria para el una derrota política pues para el mantenerse en el poder solo tenia que ocultar la verdad y tener a quien responsabilizar de lo que le sucedía al país.
Blanco estoy de acuerdo con usted cuando dice sin presión social interna no abra cambios mas que aquellos de manera directa o indirecta convengan a los intereses de la elite gobernante.
Castro estropeara todo tipo de cambios incluyendo los que se puedan operar dentro del régimen. Esto es lógico cualquier cambio es una critica profunda a sus 50 años de dictadura para apenas en tres meses su propio hermano deshacerse de una serie de prohibiciones y limitaciones absurdas que si la miramos bien podemos darnos cuenta que estas fueron producto de la envidia de muchas personas y para mantener la supuesta igualdad se tuvieron que tomar.
La tercera opción ¿como se debe de llegar a ella? No es un sueño es real y esta cerca tan cerca que no la podemos ver pero si podemos interactuar con ella. Nunca en la historia de los 50 años de dictadura estuvo tan cerca la democracia en nuestro país como ahora. Pero nos falta unidad, en Cuba las condiciones sean ido creando. Los que no estamos preparados para los cambios en esta etapa de la lucha somos nosotros, no estamos unidos y esto la historia no nos lo perdonara es hora de unirnos de encontrar un camino común donde puedan avanzar sobre el todos los cubanos sin necesidad de tropezar unos con otros y a pesar de nuestras diferencias en ese mismo camino avanzar sin detenernos y que en un futuro no lejano Cuba sea un país de referencia para todo el mundo y le pudiéramos llamar el paraíso recuperado. “El primer gran paso que se debe de dar es eliminar la prohibiciones de viajes”, que exista una mejor comunicación entre los cubanos este es el gran obstáculo que debemos saldar, con esto le pondremos un poco de dinamismo a los cambios.
La declaración de concordia es una idea magnifica pero tenemos pero tenemos que hacer de ella nuestra arma de combate, que la critiquen es bueno es otro mas que conoció de ella y sus criticas malas o buenas servirán para alimentar a un mas nuestro deseo y esperanza. “Las contradicciones son las base del desarrollo” principio marxista que Castro nunca acato. Pero es real
Esta declaración debe de divulgarse por todos los medios el que tenga un ordenador con correo que se la envié a todos sus amigos y familiares compañeros de trabajos imprimirla y repartirla buscar otras iniciativa. Yo se que hay personas que le están dedicando mucho tiempo a esto pero debe de ser tarea de todos los cubanos. Firmante de la declaración los hay en muchos países. Si todos aportáramos ideas lograríamos nuestro adjetivo mas fácil
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