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La sociedad cubana ante el cambio

Autor: Juan Antonio Blanco

Juan Antonio Blanco

Juan Antonio Blanco Gil. (Cuba) Doctor en Historia de las Relaciones Internacionales, profesor universitario de Filosofía, diplomático y ensayista. Reside en Canadá.
Contacto: jablanco@rogers.com

 

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¿Disolvemos al pueblo?

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Tengo un amigo cubano que es brillante creando programas de computación. Él me explicó el verdadero significado del llamado “lavado de cerebro”. Cuando era niño esa frase me sonaba siniestra e imaginaba un verdugo conectando cabezas con alguna máquina de lavar. Luego aprendí que el tema no pertenece a la ciencia ficción, sino constituye una realidad más sutil.

Todos tenemos un “programa” en nuestro cerebro –decía mi amigo- que sirve para bloquear ideas que resulten extrañas a nuestras creencias, del mismo modo que un equipo eléctrico tiene un circuito para protegerlo de una subida súbita del voltaje. Si la tensión eléctrica se incrementa, el circuito de protección bloquea el acceso de la corriente al resto del equipo. Según la tesis de mi amigo, las personas tenemos una suerte de “programa de protección” de nuestras ideas y convicciones que bloquea todo dato de la realidad que entre en conflicto con aquello que creemos, sea el socialismo o la existencia de extraterrestres entre nosotros.

El pensamiento creativo consiste en la capacidad de cuestionamiento de nuestro tradicional sistema de creencias al examinar un fenómeno. Cuando carecemos de esa capacidad nos volvemos rehenes permanentes del pasado y tendemos a reproducirlo con nuestras acciones. Eso sucede porque intentamos entender el presente con nuestra mirada puesta en el pasado. No vemos lo novedoso de cada situación ni ajustamos nuestra conducta a una realidad cambiada.

Cuestionar regularmente nuestras creencias, compararlas con otras perspectivas y así validarlas o desecharlas, no es tarea sencilla. Se facilita en sociedades abiertas y democráticas, con acceso a diversas fuentes informativas y opiniones, pero se dificulta cuando vivimos en una sociedad cerrada donde la información y la educación son celosamente controladas por el poder. Ese es el modo en que las sociedades totalitarias controlan los pensamientos y conductas de sus súbditos y también el método de mantener la sumisión a las órdenes superiores dentro del microcosmos de células conspirativas y terroristas.

En política, la capacidad de pensamiento creativo que tengan los líderes del gobierno y la oposición es asunto de vital importancia. Las experiencias vividas por unos y otros forman sistemas automáticos de creencias que actúan como “filtros” selectivos de su percepción de la realidad. A veces, de su capacidad para superar ese límite mental depende la guerra o la paz.

Me percato de que mi amigo llevaba razón. Lo he notado en estos días a partir de algunas reacciones a la Declaración de Concordia publicada en este Blog. Cuando se carece de pensamiento creativo es preferible dedicarse a la profesión de soldado y no a la política que, -como “arte de lo posible” y hasta de lo que aparenta no serlo-, requiere del pensamiento complejo.

Quienes padezcan de bloqueos mentales en cualquier orilla podrían considerar lo siguiente:

  • El cambio es inevitable. Lo único que podemos hacer es asegurarnos que ocurra de manera constructiva y represente un progreso respecto al presente y pasado.
  • La mejor manera de acabar de manera definitiva con nuestros enemigos es transformarlos en corresponsables del cambio o adversarios. La continuidad de la confrontación sólo reproduce y multiplica enemigos.
  • Si se desea alcanzar la paz hay que hablar con los enemigos, no con los amigos. La idea de que conversar equivale a negociar, darle fuerza al enemigo o capitular, es profundamente errónea y cierra todo camino que no sea el de eternizar el conflicto.
  • Las recetas del pasado no funcionan en un presente cambiado. El mundo y la Cuba de hoy (incluyendo al gobierno, el pueblo y la oposición), para bien o para mal, no son los del siglo XX.
  • Las etiquetas y conceptos operan como camisas de fuerza de la imaginación bloqueando soluciones creativas. Antes que discusiones estériles, contraponiendo “socialismo” y “capitalismo” con citas Marx o Hayek, es más productivo interrogarse sobre el tipo de país en que nos gustaría vivir y cuales serían los rasgos de una sociedad decente para construirlo.

Bertold Brecht, al ver los tanques soviéticos irrumpir en Berlín en 1953, expresó con fina ironía: “¿No sería más fácil que el gobierno disuelva al pueblo y elija otro? “

Aunque parezca sorprendente, la situación absurda que resalta esa frase sería la consecuencia lógica a la que conduce una concepción vanguardista en la que un grupo de personas se considera iluminada y considera merecer el derecho a que el resto las sigan de manera permanente.

La elite de poder en la isla sin duda ha padecido siempre de esa creencia. Pero también la padecen algunas personas que ubicadas en la oposición se sienten frustrados cuando quienes viven en Cuba no se muestran receptivos a su forma de pensar ni dispuestos a seguirlos. El problema que han tenido todos los que alguna vez compartieron esa perspectiva – desde el poder o la oposición- es que fueron trascendidos por la Historia.

Quizás ha llegado el momento de asumir un pensamiento creativo a ambos lados de nuestras barricadas.


55 Comentarios


40 por Bárbara (Usuario no autenticado) 04/04/2008 2:40

Oiga Blanco, no deje que esto se convierta en un solar.
Si algo bueno tiene este lugar es el respeto, aunque a veces a alguno que otro se le pase la mano. Yo misma he usado alguna que otra vez un sarcasmo pero este tipo de fajazones no aportan nada y no ayudan al objetivo que estamos buscando en este espacio ¿Qué hacer?

39 por Juan Antonio Blanco 04/04/2008 2:29

COMENTARIOS A LOS COMENTARIOS

Los límites de lo permisible en un espacio como este no siempre son todo lo diáfanos que me gustaría. Acepto la crítica de que quizás haya sido más flexible en alguna ocasión de lo que debiera, pero he intentado acudir a la edición o censura de textos sólo cuando lo consideraba inevitable. A veces vale la pena dejar pasar un tiempo antes de reaccionar porque la propia persona que cometió el abuso verbal en algún momento emotivo es capaz de darse cuenta por si misma de su falta y corregirla. Ello me regocija cuando sucede.

Pasemos ahora al tema central que nos ocupa: ¿Qué hacer desde donde estamos? Se han venido haciendo una serie de sugerencias. Intentaré resumir algunas de ellas:

• No alimentar la propaganda oficial que demoniza a la Diáspora con iniciativas o declaraciones que sirvan para atizar temores respecto al revanchismo. Por el contrario, pensar en iniciativas y declaraciones que tiendan a disipar esos temores en la población e incluso entre los miles de funcionarios, que insatisfechos con el presente, temen el porvenir.

• Pensar creativamente en el papel constructivo que puede jugar la Diáspora para ser percibida por la población como generadora de soluciones que aportan seguridad económica futura en vez de incertidumbre. La posibilidad de apoyar microempresas familiares con las remesas -una vez que ellas se hagan posibles-es una de esas posibilidades.

• La información directa y el trato persona a persona son decisivos en todo proceso de cambio en sociedades cerradas. Por definición todo lo que los obstaculice es perjudicial y lo que contribuya a potenciarlos ayuda al cambio. Remover todas las barreras que en EEUU y Cuba dificultan los contactos familiares (viajes, teléfonos, internet, correo ordinario, remesas, paquetes de ayuda) tiene sentido ético, humano y político.

• Expresar el deseo de entablar conversaciones para explorar las posibilidades de avanzar por consenso en algunas áreas humanitarias –como es el caso de la libertad de los presos políticos y facilitar los contactos familiares- no obliga a mantener silencio sobre otras violaciones y abusos que se cometan. Se trata de procesos interdependientes.

Sobre este último punto invito a aquellos que consideran que no se debe hablar con el gobierno cubano a que reflexionen sobre por qué los negros en África del Sur pudieron hablar con la minoría blanca, los irlandeses protestantes con los católicos, los franquistas con los partidos de oposición, los americanos en Irak con los grupos sunis que apoyaban a Saddam Hussein y hasta con los chiítas que reciben apoyo de Irán, pero los cubanos no podemos hablarnos sin traicionar a alguien sea de un lado u otro.

Por otra parte, los que creen que el gobierno cubano no tiene nada que hablar con los dos millones de cubanos radicados en el exterior, sino con el gobierno de EEUU, deberían explicar qué los hace pensar que, en esta ocasión, la nueva Administración en la Casa Blanca va a cambiar su política sin que primero se vea un avance irreversible y significativo en la normalización de las relaciones con la Diáspora y el cese de la represión interna.

Y los que opten por la intransigencia a toda costa y la guerra, también debieran tener la amabilidad de decirnos quién la va a hacer y financiar.

38 por Conchita Perez (Usuario no autenticado) 04/04/2008 1:00

La ética que debe existir en todo debate me hace darle la razón esta vez a Figueredo. Al señor LAZ le aconsejo que se sosiegue, se calme y coja otro rumbo. Ha hecho acusaciones serias que violan las reglas implantadas por Blanco en su blog y que han permitido aquí debates civilizados, y no jaurías, como en otros espacios. Le sugiero a Blanco que continúe aplicando esas reglas, las cuales violó al publicarle esos comentarios a LAZ. Las acusaciones de LAZ a Blanco me recuerdan al marido que llega a la casa después de haber engañado a su mujer y la saluda airado diciéndole: “¿Pero tú dónde estabas?” Creo que Canta Claro lleva razón El sabotaje al blog por parte de LAZ es muy obvio. Nos sacó del paso. Y ese era dar respuesta a la pregunta ¿qué hacer? La formulo de nuevo después que se conocen las medidas adoptadas en la agricultura por el régimen en Cuba, a sabiendas de que es un sector bien sensible para toda la población. Hoy además, se dio a conocer una carta de Castro llega de elementos negativos y enigmáticos que indican que no está contento con lo que sucede, al menos con que las gentes tengan DVD y celulares.

37 por Alexis Figueredo (Usuario no autenticado) 03/04/2008 20:20

Si "el enigmático Laz", tuviera al menos dos neuronas de ética y honestidad, concretara su demagógica verborrea en reconocer su maquiavélica postura. Pero a falta de honradez y pudor, opta por la ofensiva negligente y burda. Se enloda más este gris intelectual.

Nota aclaratoria: Cuando hablo sobre la intelectualidad de la diáspora, me refiero a ese masa o ente uniforme y representativo, que se pronuncia en los medios y, al unísono, proyecta un estado de opinión. No juzgaría jamás, a todos los intelectuales radicados allende los mares de Cuba. Cuando he tenido que criticar a individualidades, lo he hecho de frente y con nombres. Lamento y me disculpo si alguien no representativo de este grupo, se haya sentido aludido. Sin embargo, el señor Laz, es un fiel representante anónimo de este segmento al que hice referencia.

36 por Canta Claro (Usuario no autenticado) 03/04/2008 20:20

Esta es una de las pocas veces que coincido con Figuerdo, todo parece indicar que Laz -- graduado de filosofia en la URSS? -- esta manipulando groseramente lo escrito en el blog y ahora, ademas, hace acusaciones muy graves a Blanco -- que alguien me diga si no entendi bien -- y no de indigencia conceptual, que eso es cuestion de criterios, sino abiertamente de agente del regimen castrista, y me pregunto (recordemos que la mejor forma -- al menos en nuestro caso -- de encubrirse un agente es gritando a voz en cuello su intransigencia y la mejor forma se servir al regimen es desprestigiando a las voces que no le hacen el juego del atrincheramiento): no sera Laz el verdadero agente?


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