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¿Disolvemos al pueblo?

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Tengo un amigo cubano que es brillante creando programas de computación. Él me explicó el verdadero significado del llamado “lavado de cerebro”. Cuando era niño esa frase me sonaba siniestra e imaginaba un verdugo conectando cabezas con alguna máquina de lavar. Luego aprendí que el tema no pertenece a la ciencia ficción, sino constituye una realidad más sutil.

Todos tenemos un “programa” en nuestro cerebro –decía mi amigo- que sirve para bloquear ideas que resulten extrañas a nuestras creencias, del mismo modo que un equipo eléctrico tiene un circuito para protegerlo de una subida súbita del voltaje. Si la tensión eléctrica se incrementa, el circuito de protección bloquea el acceso de la corriente al resto del equipo. Según la tesis de mi amigo, las personas tenemos una suerte de “programa de protección” de nuestras ideas y convicciones que bloquea todo dato de la realidad que entre en conflicto con aquello que creemos, sea el socialismo o la existencia de extraterrestres entre nosotros.

El pensamiento creativo consiste en la capacidad de cuestionamiento de nuestro tradicional sistema de creencias al examinar un fenómeno. Cuando carecemos de esa capacidad nos volvemos rehenes permanentes del pasado y tendemos a reproducirlo con nuestras acciones. Eso sucede porque intentamos entender el presente con nuestra mirada puesta en el pasado. No vemos lo novedoso de cada situación ni ajustamos nuestra conducta a una realidad cambiada.

Cuestionar regularmente nuestras creencias, compararlas con otras perspectivas y así validarlas o desecharlas, no es tarea sencilla. Se facilita en sociedades abiertas y democráticas, con acceso a diversas fuentes informativas y opiniones, pero se dificulta cuando vivimos en una sociedad cerrada donde la información y la educación son celosamente controladas por el poder. Ese es el modo en que las sociedades totalitarias controlan los pensamientos y conductas de sus súbditos y también el método de mantener la sumisión a las órdenes superiores dentro del microcosmos de células conspirativas y terroristas.

En política, la capacidad de pensamiento creativo que tengan los líderes del gobierno y la oposición es asunto de vital importancia. Las experiencias vividas por unos y otros forman sistemas automáticos de creencias que actúan como “filtros” selectivos de su percepción de la realidad. A veces, de su capacidad para superar ese límite mental depende la guerra o la paz.

Me percato de que mi amigo llevaba razón. Lo he notado en estos días a partir de algunas reacciones a la Declaración de Concordia publicada en este Blog. Cuando se carece de pensamiento creativo es preferible dedicarse a la profesión de soldado y no a la política que, -como “arte de lo posible” y hasta de lo que aparenta no serlo-, requiere del pensamiento complejo.

Quienes padezcan de bloqueos mentales en cualquier orilla podrían considerar lo siguiente:

  • El cambio es inevitable. Lo único que podemos hacer es asegurarnos que ocurra de manera constructiva y represente un progreso respecto al presente y pasado.
  • La mejor manera de acabar de manera definitiva con nuestros enemigos es transformarlos en corresponsables del cambio o adversarios. La continuidad de la confrontación sólo reproduce y multiplica enemigos.
  • Si se desea alcanzar la paz hay que hablar con los enemigos, no con los amigos. La idea de que conversar equivale a negociar, darle fuerza al enemigo o capitular, es profundamente errónea y cierra todo camino que no sea el de eternizar el conflicto.
  • Las recetas del pasado no funcionan en un presente cambiado. El mundo y la Cuba de hoy (incluyendo al gobierno, el pueblo y la oposición), para bien o para mal, no son los del siglo XX.
  • Las etiquetas y conceptos operan como camisas de fuerza de la imaginación bloqueando soluciones creativas. Antes que discusiones estériles, contraponiendo “socialismo” y “capitalismo” con citas Marx o Hayek, es más productivo interrogarse sobre el tipo de país en que nos gustaría vivir y cuales serían los rasgos de una sociedad decente para construirlo.

Bertold Brecht, al ver los tanques soviéticos irrumpir en Berlín en 1953, expresó con fina ironía: “¿No sería más fácil que el gobierno disuelva al pueblo y elija otro? “

Aunque parezca sorprendente, la situación absurda que resalta esa frase sería la consecuencia lógica a la que conduce una concepción vanguardista en la que un grupo de personas se considera iluminada y considera merecer el derecho a que el resto las sigan de manera permanente.

La elite de poder en la isla sin duda ha padecido siempre de esa creencia. Pero también la padecen algunas personas que ubicadas en la oposición se sienten frustrados cuando quienes viven en Cuba no se muestran receptivos a su forma de pensar ni dispuestos a seguirlos. El problema que han tenido todos los que alguna vez compartieron esa perspectiva – desde el poder o la oposición- es que fueron trascendidos por la Historia.

Quizás ha llegado el momento de asumir un pensamiento creativo a ambos lados de nuestras barricadas.


55 Comentarios


5 por Para Alexis (Usuario no autenticado) 01/04/2008 19:20

"El pensamiento creativo consiste en la capacidad de cuestionamiento de nuestro tradicional sistema de creencias al examinar un fenómeno". La cita anterior es, en mi opinión, la esencia de su texto que, a su vez evidencia, una contradicción o dicotomía del ser. <== Explicate, mi hermano!

Siempre he considerado que la intelectualidad cubana en la diáspora es elitista, racista, muy sumisa y, sobre todo, muy pobre de espíritu. No los culpo... todo lo contrario, me apena y entristece; los compadezco, además. Noto el desarraigo; intuyo también la ineficiencia en cuanto a la sensibilidad de una pobre existencia. Observo defraudado y con alivio la sentencia de la baba que, de rodillas, teoriza sobre sus semejantes paisanos que en las Isla quedaron. <=== Espero que te sientas incluido, viviendo en USA

Africa está ausente en el mapa sentimental de la diáspora cubana. Varias generaciones de cubanos han heredado la peor desventura del legado racista colonial español. Los procesos histórico(S) han emancipado la subyugación del criollo cubano para con sus ancestros genéticos y adoptivos. Hoy el carácter dócil y subyugado del cubano cipayo se inclina dividido ante España y EEUU. <== Vuelvete a explicar, hermano!

La intelectualidad de la diáspora agoniza en pose perenne y desdichada; representan el intento abyecto e incapaz. No son capaces de materializar nada. Es un colectivo entusiasta de almas pedestres. Cuba es hoy en esencia, una especie de Africa emancipada y digna. <=== Africa es mucho mas digna, en Africa aun se lucha, perdoneme usted.

Muchos aún no se dieron cuenta y, lejos de desprejuiciar y colorear sus almas, decidieron apostarle a la "supremacía del intelecto" y al privilegio del color "blanco" de la piel. <== Eso se llama: proyeccion, colega, y por favor, no nos incluyas de gratis en tus conclusiones, cada intelectual, es un mundo, como lo es, cada hombre sin necesidad de ser intelectual, negro, blanco, o cualquier otro "cartelito" que usted quiera ponerle, somos hombres, todos, y nada mas, y por supuesto que esto incluye a las mujeres, hablo genericamente, no sea mal pensado, bueno, eso seria pedirle mucho, o no?

Cuando los intelectuales de la diáspora sean capaces de asumir esta realidad objetiva, de facto, comenzarán a entender el por qué de su fracaso. La mayoría de los seres humanos transitan el corto período de vida sin entender ni darse cuenta de que, usar reloj de pulsera, es una vulgaridad. <== Yo no uso reloj de pulsera y nada tiene que ver con su teoria, de nuevo, da usted por hecho que tiene la verdad, que verdad?

No, señor Blanco, no es necesario disolver al pueblo; más bien se precisa disolver la estrechez mental edulcorada. "El pensamiento creativo" de muchos de ustedes, tiene fallas del corazón; quizá la falta de voluntad, les impide el "cuestionamiento necesario de vuestro tradicional sistema de ceencias". Yo veo un solo negrito en su cuadro ilustrativo; entonces mi alma mestiza se entristece complacida. Siguen muy divorciados de la realidad, estimado. <== Esta usted obsecionado con el color de los seres humanos, me doy cuenta, pues mire usted, si de algo me vanaglorio en esta vieja europa de "formas y modales" es de poder decirle a otro cubano; como yo "coño! negro! mi hermano! hace tiempo que no te veo, estas perdido, como andan las cosas? y todo eso en medio de un abrazo de esos que nosotros nos damos SONAO! que deja a todos los pasantes estupefactos y boquiabiertos en medio de su "contencion formal y educada", eso es lo que vale, hermano, que cuando le des un abrazo a un negro o a un blanco o a un chino o a lo que sea, se lo des de verdad, y no por puro formalismo, o peor POR MIEDO!

Tu eres el que divaga y flota, o quizas solo cumplas ordenes y seas un pobre mas, y no me refiero al bolsillo.

PD: los acentos te los debo, como buen cubano que soy, soy un poco "vago"

seeya!

4 por La hermana de Juana (Usuario no autenticado) 01/04/2008 19:20

Como bien dice Alexis Figueredo es necesario “disolver la estrechez mental edulcorada”, pero dentro de todos los bandos, gobierno e intelectuales “orgánicos” en Cuba incluidos. Continuar defendiendo a un régimen que excluye a sectores importantes de la población (bien vivan estos dentro o fuera de Cuba) por no apoyar la política oficial, es no ser creativo, mi amigo. Continuar culpando a la labor imperialista por la amplitud de miras, fuera de los esquemas oficiales cubanos, de una parte de los exiliados cubanos (parte que es bien numerosa) es más que esquemático, sino estúpido. “El exilio” está formado por varias generaciones, grupos, organizaciones y simples individuos que viven en un bolón de países, no sólo en EEUU, y aún los que viven allí no piensan todos igual. No creo que sea usted tan “estrecho de mente” como para no saber esto. Pero es más fácil obedecer que crear. Y aquí se invita a la reflexión, no a la obediencia servil.

3 por Alexis Figueredo (Usuario no autenticado) 01/04/2008 16:31

"El pensamiento creativo consiste en la capacidad de cuestionamiento de nuestro tradicional sistema de creencias al examinar un fenómeno". La cita anterior es, en mi opinión, la esencia de su texto que, a su vez evidencia, una contradicción o dicotomía del ser.

Siempre he considerado que la intelectualidad cubana en la diáspora es elitista, racista, muy sumisa y, sobre todo, muy pobre de espíritu. No los culpo... todo lo contrario, me apena y entristece; los compadezco, además. Noto el desarraigo; intuyo también la ineficiencia en cuanto a la sensibilidad de una pobre existencia. Observo defraudado y con alivio la sentencia de la baba que, de rodillas, teoriza sobre sus semejantes paisanos que en las Isla quedaron. Africa está ausente en el mapa sentimental de la diáspora cubana. Varias generaciones de cubanos han heredado la peor desventura del legado racista colonial español. Los procesos histórico han emancipado la subyugación del criollo cubano para con sus ancestros genéticos y adoptivos. Hoy el carácter dócil y subyugado del cubano cipayo se inclina dividido ante España y EEUU.

La intelectualidad de la diáspora agoniza en pose perenne y desdichada; representan el intento abyecto e incapaz. No son capaces de materializar nada. Es un colectivo entusiasta de almas pedestres. Cuba es hoy en esencia, una especie de Africa emancipada y digna. Muchos aún no se dieron cuenta y, lejos de desprejuiciar y colorear sus almas, decidieron apostarle a la "supremacía del intelecto" y al privilegio del color "blanco" de la piel.

Cuando los intelectuales de la diáspora sean capaces de asumir esta realidad objetiva, de facto, comenzarán a entender el por qué de su fracaso. La mayoría de los seres humanos transitan el corto período de vida sin entender ni darse cuenta de que, usar reloj de pulsera, es una vulgaridad.

No, señor Blanco, no es necesario disolver al pueblo; más bien se precisa disolver la estrechez mental edulcorada. "El pensamiento creativo" de muchos de ustedes, tiene fallas del corazón; quizá la falta de voluntad, les impide el "cuestionamiento necesario de vuestro tradicional sistema de ceencias". Yo veo un solo negrito en su cuadro ilustrativo; entonces mi alma mestiza se entristece complacida. Siguen muy divorciados de la realidad, estimado.

2 por Roberto gonzalez (Usuario no autenticado) 01/04/2008 16:31



DIALOGAR CON EL ENEMIGO NO ES SINÓNIMO DE DERROTA ES CAMBIO DE ESTRATEGIA.

Juan Antonio Blanco estoy de acuerdo con usted. Gústele a quien le guste y pésele a quien le pese el gobierno de Raúl es un gobierno de trancito. Esto es irreversible y si los exiliado queremos que los cambios fluyan con mayor rapidez y tengan una tendencias a la democracia. Debemos de sacar pasaje en ese tren y unirnos en el viaje a la definitiva libertad. Usando como base la declaración de concordia. El momento es óptimo y las condiciones son favorables. La rueda de la historia nos da una oportunidad y debemos de aprovecharla. Luego es tarde. El exilio tiene que jugar un papel protagónico en estos momentos.

1 por Marañon que aprieta (Usuario no autenticado) 01/04/2008 4:00

¡BARBARO!, Juan Antonio, ha resumido usted lo que verdaderamente hay que hacer, esperemos que lo lean y lo lleven a la practica los que tienen la llave del poder a ambos lados, sería lo mejor que pudiera pasarle Cuba, lo felicito sinceramente por resumir tan magistralmente el tema.

LUZ Y PROGRESO


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