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La sociedad cubana ante el cambio

Autor: Juan Antonio Blanco

Juan Antonio Blanco

Juan Antonio Blanco Gil. (Cuba) Doctor en Historia de las Relaciones Internacionales, profesor universitario de Filosofía, diplomático y ensayista. Reside en Canadá.
Contacto: jablanco@rogers.com

 

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El Cubo de Rubik

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A propósito del llamado al VI Congreso del Partido Comunista de Cuba -y de la polémica entre dos lectores que comparaban el modelo europeo y estadounidense- recordé un artefacto puesto de moda en la década del ochenta: el Cubo de Rubik. ¿Lo recuerdan? Les adelanto la descripción de Wikipedia: “Se trata de un conocido rompecabezas cuyas caras están divididas en cuadros de un mismo color sólido cada una, los cuales se pueden mover. El objetivo del juego consiste en desarmar la configuración inicial en orden y volverla a armar.”

Creo que usar como metáfora el Cubo de Rubik para pensar en el reacomodo que demanda la sociedad cubana pudiera sernos de alguna utilidad. En nuestro caso no se trata de desarmar la posición actual de las seis caras del cubo para devolverlas a su estado original. El futuro será siempre distinto al presente y nunca igual al pasado. Nadie puede congelar el actual status quo ni devolvernos a enero de 1959. La Historia no funciona de ese modo.

Pero la imaginación de los cubanos sigue perseguida por dos retos. El que nos lanzara Martí de que construyésemos una República “con todos y para el bien de todos” y el de materializar la promesa incumplida de la Revolución de 1959: “Libertad con pan y pan sin terror”. No se trata de proponernos alcanzar la sociedad perfecta en Cuba u otra parte porque ya sabemos que no existe ni existirá nunca. Se trata de hacer algo que responda a nuestras necesidades en este siglo basándonos en lo aprendido hasta aquí.

La realidad cubana y su potencial para entrar con éxito en el futuro suponen un cambio radical del régimen de gobernanza que hoy ordena las relaciones entre el Estado, el mercado, la sociedad civil, su Diáspora y la economía global. Esas son las seis caras de nuestro Cubo de Rubik y no es nada sencillo encontrar su alineación.

Cada combinación representa un posible modelo de desarrollo que pudiera emprenderse. Pero hay que mover todas las caras del cubo, y no sólo una o dos de ellas, para poder alcanzar la solución. De hecho cada vez que se mueve una es inevitable arrastrar a parte de las otras con ella como se aprecia en el gráfico que aparece arriba.

Me alienta pensar que la Diáspora cubana se ha esparcido por todo el planeta, por lo que ha acumulado múltiples experiencias que algún día podrán ser puestas al servicio de la nación. Eso sucedió en Irlanda del Norte cuando muchos retornaron de manera temporal o permanente después del conflicto a hacer su aporte a la sociedad en que nacieron. También ocurre en Islandia, donde desde los vikingos se impuso una tradición de viajar y conocer para luego retornar trayendo las experiencias a la sociedad de origen.

Y cuando no nos pongamos de acuerdo sobre cual de nosotros trae la mejor solución -como ocurrió con el acalorado, pero al final interesante intercambio al que me referí antes- haremos uso de las libertades democráticas, que para entonces tendremos, a fin de decidir el camino a tomar. Eso no nos asegurará que adoptemos una buena decision, pero garantizará el respeto al acuerdo alcanzado hasta que nos percatemos del error.

Mientras, seguimos ejercitándonos en el diálogo democrático para cuando llegue ese día. Podemos continuar haciéndolo en espacios como éste u otros disponibles. En Cuba, por el momento, tendrán que discutir dentro de los límites de una agenda orientada, supuestamente, a mejorar el “socialismo”, término que nadie hasta el presente se ha molestado por definir con claridad. Seria productivo si los debates en la isla se iniciaran por ese tema para al menos conocer mejor las orejeras que guían la discusión.

No estaría de más donar Cubos de Rubik a todos los miembros del Consejo de Estado y a los delegados al congreso del PCC. También sería pertinente repartirlos entre algunos sectores del exilio. Es una excelente gimnasia mental para cualquiera, pero son en particular recomendables para aquellos que pasan de 75 años.


4 Comentarios


4 por joseluis sito (Usuario no autenticado) 10/05/2008 2:40

Pasar de un rompe-cabezas a otro rompe-cabezas no va a ser fácil.
Pero aunque las dificultades nos rodeen, lo conseguiremos. J. A. Blanco continua destilando su reflexión en estos nuevos tiempos: pasar de la confrontación entre extremos- rompiéndose las cabezas- al dialogo entre partes responsables, rompiéndose la cabeza con la inteligencia, la imaginación y la voluntad. Eso queremos todos, me parece.

Todos, seria demasiado exagerado afirmarlo. Queda el “bunker” castrista por convencer. Como dice el comentario de “La hermana de Juana”, llevamos decenios dándole vueltas y vueltas sin acoplar las caras y produciendo ansiedad. Es un buen momento para conseguirlo, ahora.

El bunker castrista, los septuagenarios y jovenzuelos, no cederá jamás un milímetro de terreno. Sencillamente porque la dictadura castrista es una dictadura totalitaria.
A Jean Paul Sartre se le escapa la verdad, cuando escribe en su texto “Huracán sobre el azúcar”, destinado a la propaganda de la Revolución cubana, y hablando del Dictador Máximo: “Desde hacia tiempo […] yo había captado el poder de ese pensamiento totalizador…” Totalizador, totalizante, totalitario es el pensamiento y el régimen que se implantó. Esto no se derriba con únicamente el dialogo y la reconciliación. Para dialogar se necesita ser al menos dos. Uno solo hablando solo se desenvuelve en un monologo. Al dialogo y a la reconciliación se le debe añadir la confrontación.

¿Que hacer cuando una persona no quiere dia-loguar, cuando no quiere poner el Logos a disposición mutua, cuando no quiere intercambiar? Obligarlo por la fuerza seria una insensatez. Es cierto que no se puede convencer al otro rompiéndole la cabeza. Solo se obtiene una cabeza rota y en el mejor de los casos un enemigo mas recio todavía. Es esto precisamente lo que ha hecho el castrismo, romper las cabezas de los cubanos, y ha obtenido enemigos por todas partes. Enemigos entre los cuales algunos se callan y obedecen ciegamente, pero enemigos. De esto justamente se nutre el castrismo. Los enemigos lo fortalecen, lo que expresa involuntariamente Jean Paul Sartre en el mismo texto: “ La negación, la repulsa, […] es tanto mas radical cuanto más corazón pone el revolucionario en construir. Es lo que Raúl Castro expresa muy bien, a mi juicio, en uno de sus discursos: ‘Las campañas contra Cuba son un dinamo que produce una fuerza mas grande en provecho de la revolución’. “
El castrismo, como todo buen totalitarismo, se nutre esencialmente de sus enemigos, y cuando no los tiene los fabrica, los imagina, inventa molinos de viento.

¿Que hacer, entonces, para convencer los castristas de dialogar?
Si esta fuerza de negación castrista no podemos convencerla por la fuerza bruta, rompiendo las cabezas, tampoco podemos hacerlo por la vía ingenua del alma noble. A una fuerza de negación se le contrapone otra fuerza: de afirmación. Una confrontación afirmativa.
Una fuerza de afirmación no pretende violentar, agredir, cometer crímenes o injusticias, no es un enemigo, es todo lo contrario. Una fuerza de afirmación es un punto de resistencia y no de resignación; es una acción y no una reacción; es compartir con el otro y no dominar el otro; es crear y construir y no destruir.

Lo que el cubano lleva sobre sus hombros es una esclavitud, resignada, triste, postrada. Al pueblo cubano debemos mostrarle el camino de una fuerza de afirmación.
Una manifestación o protesta publica es una fuerza de afirmación cuando se afirma como una resistencia al orden injusto establecido; cuando se presenta como acción y creación para transformar un estado de cosas; cuando su motivo es construir y edificar algo nuevo. Esta manifestación de un pueblo en marcha no es una fuerza bruta y de negación que pretende destruir al adversario, menos aun de vencerlo. Se trata de afirmar otros valores y otros contenidos, no de negar la existencia del otro. Es un ejemplo, hay muchos más, de lo que puede significar una fuerza de afirmación que actúa, prácticamente, concretamente.

Este camino de la confrontación afirmativa con el castrismo es, a mi juicio, la vía para resolver el rompe-cabezas. Es una confrontación activa, sin martirios, sin tristezas, sin perezas.
Es encontrar acciones concretas de afirmación y de resistencia, con el pueblo cubano dentro de la isla o fuera de la isla. Es mostrarle al pueblo cubano que se puede afirmar otras ideas, otros valores, otro porvenir. Es demostrarle que el poder castrista es una falsificación y negación de la vida misma.

Se puede. Unidos, todos juntos, cada vez mas numerosos, podemos enfrentarnos a la dictadura castrista y recorrer el camino que nos conducirá a la Libertad. Esta dictadura totalitaria jamás cederá si no se le interpone una presión, una fuerza de afirmación, si no se construye una RESISTENCIA dentro de Cuba y con el pueblo cubano.

Estas palabras de Spinoza, en su “Tratado político”, quizás resumen todo el debate que debemos llevar a cabo entre todos nosotros:
“Una sociedad donde los súbditos no toman las armas por el único motivo que el terror los paraliza, todo lo que podemos decir es que no tiene la guerra, pero tampoco tiene la paz. Ya que la paz no es la ausencia de la guerra, es la virtud que nace de la fortaleza del alma […] Por lo demás, una sociedad donde la paz solo tiene por base la inercia de sus súbditos, los cuales se dejan conducir como ganado y solo saben actuar como esclavos, no es una sociedad, es una soledad”.

No se trata de sacar las armas y de ponerse a cometer crímenes, se trata de sacudir la inercia inmensa del pueblo cubano, acumulada desde hace 50 años.

RESISTENCIA ¡! UNION ¡!
VIVA CUBA PRONTO LIBRE ¡!

3 por La hermana de Juana (Usuario no autenticado) 08/05/2008 18:00

Estimado señor Blanco, estoy de acuerdo con usted en cuanto a las varias formas que existen para enlazar el Estado, el mercado y la sociedad civil. En el caso de Cuba hoy, la siento como cuando descubrí el cubo de Rubik hace años, que le daba vueltas y más vueltas y no lograba acoplar las caras con un mismo color, más bien servía para aplacar mi estado de ansiedad. El gobierno le da vueltas a las cuestiones vitales y no acaba de coger el toro por los cuernos, sencillamente por miedo que tiene ese grupo dirigente a perder el poder. Mire la noticia de hoy sobre los permisos de salida, algo de lo cual se habló hace poco en este blog. Ese es un super instrumento de control además de ser un negocio. Esa gente no lo va a perder, van a “entretener” a las gradas con alguna nueva regulación. Parece que le van a estar dando vueltas al cubo hasta sabrá Dios cuándo, o hasta el próximo Congreso cuando dirán “por aquí vamos (nada muy diferente a lo visto hasta hoy), y ya está.

2 por Juan Antonio Blanco 08/05/2008 13:30

MIL DISCULPAS

Mi impericia con el modo de operar el nuevo Blog me hizo deshabilitar por error el mecanismo de comentarios. Ni yo podia acceder para avisarlos de que algo no funciobaba. Mis mas sentidas disculpas. Creo que ya todo funciona. Veremos.

1 por Neuromante (Usuario no autenticado) 07/05/2008 2:07

El cubo de Rubik
Si cambiamos el estado de las caras y después de rompernos las cabezas volvemos al estado original hemos perdido el tiempo, habría entonces que seguir con el único modelo, pasado por periodos especiales cíclicos.
Siguiendo con las metáforas, en 1952 se rompieron las caras para finalmente volverlas a romper en 1959 y todavía no hay para cuando.
Al parecer se están rompiendo las caras nuevamente, pero sí, la metáfora de Cubo de Rubik es magnifica, los cambios desde 1952 han sido cambios para llegar a lo mismo.
Las mismas caras y sobre todo apellidos...


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