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La sociedad cubana ante el cambio

Autor: Juan Antonio Blanco

Juan Antonio Blanco

Juan Antonio Blanco Gil. (Cuba) Doctor en Historia de las Relaciones Internacionales, profesor universitario de Filosofía, diplomático y ensayista. Reside en Canadá.
Contacto: jablanco@rogers.com

 

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¿Emigrados o desterrados?

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Ayer se ha anunciado por el MINREX una nueva reunión sobre asuntos “migratorios” en La Habana para fines de este mes. En ella participarán los que hayan sido incluidos en una lista de invitados que decide el gobierno cubano, quien además de controlar la sede de estos eventos acostumbra también a imponer su agenda y administrar la lista de oradores.

Me pregunto si hace falta una reunión para discutir o tener que “negociar” un derecho universalmente reconocido que ha sido reclamado de manera pública por toda la población desde el Cabo de San Antonio a la Punta de Maisí. No creo se necesite de nuevas reuniones para aceptar el cambio en la política migratoria, tan demandado dentro y fuera de Cuba por sus nacionales, cuyo reclamo se apoya en las normas del derecho humanitario vigente.

Lo que tiene que hacer el gobierno cubano es muy simple: suprimir los permisos de entrada y salida a todos los ciudadanos cubanos y hacer transparentes sus leyes, regulaciones, orientaciones, procedimientos y mecanismos de decision en asuntos migratorios.

Lo que pudiera discutirse son las abusivas tarifas que imponen a llamadas telefónicas, trámites migratorios, envíos de remesas y otros asuntos. Pero la libertad de movimiento es un derecho universal e inalienable que no se discute ni negocia, sólo se denuncia y exige si es violado.

Lo que corresponde hacer a todos los que somos víctimas de estas arbitrariedades es denunciarlas y oponernos a ellas haciendo uso de las libertades que gozamos fuera de la isla. Defendemos un derecho universal internacionalmente reconocido, arbitrariamente conculcado y ampliamente reclamado por los que viven en Cuba y fuera de la isla. Hoy existe un movimiento mundial por los derechos de los emigrados que debería ser también puesto al tanto de las peculiaridades del caso cubano.

He reunido algunas definiciones que hagan posible el que podamos comunicar nuestras coincidencias o desacuerdos dando el mismo significado a las palabras que empleamos:

  • Asilado: Persona que huye de su país y se le permite permanecer en otro porque era perseguido –usualmente por razón de raza/etnicidad, religión, nacionalidad, opinión política o ser miembro de un grupo social particular- o teme ser perseguido si retornase a su país o al lugar de su última residencia. (Manual de Terminología Internacional de Derechos Humanos. H. Víctor Condé, basándose en la Convención de Refugiado de 1951).
  • Emigrante: El que se traslada de su propio país a otro, generalmente con el fin de trabajar en él de manera estable o temporal. (Diccionario de la Lengua Española, Edición 22, Madrid, 2001).
  • Exiliado: Expatriado generalmente por motivos políticos. (Diccionario de la Lengua Española, Edición 22, Madrid, 2001).
  • Destierro: Pena que consiste en expulsar a una persona de lugar o territorio determinado para que temporal o perpetuamente viva fuera de el. (Diccionario de la Lengua Española, Madrid 1970).
  • Refugiado: Persona que escapa de su país debido a tener un buen fundado temor a ser perseguido por razones de raza, religión, nacionalidad, membresía a un grupo social particular u opiniones políticas, y estando fuera del país de su nacionalidad no puede, o debido a esos temores, no desea volver a él. (Manual de Terminología Internacional de Derechos Humanos. H. Víctor Condé, basándose en la Convención de Refugiado de 1951).

Muchos cubanos ostentan la condición de exiliados porque decidieron salir de Cuba por razones de conciencia y/o temor fundamentado a ser víctima de persecuciones, acosos y discriminaciones o exclusiones sobre la base de tener y expresar ciertas ideas políticas, económicas o culturales. Algunos de los que decidieron exiliarse tuvieron que hacerlo solicitando asilo o refugio en otro país. Otros simplemente salieron y no retornaron.

Pero hay muchos también que hubiesen preferido ser simples emigrantes para probar fortuna de manera temporal o permanente en otro lugar –algo que hicieron antes desde Benny Moré hasta Camilo Cienfuegos- pero al comunicar honradamente su deseo, las autoridades sólo les ofrecieron la “salida definitiva del país”.

Desde ese momento, todos –exiliados, asilados y aspirantes a emigrados- comparten la condición de desterrados por decision del gobierno cubano.

A todos se impuso por igual el castigo del destierro. Se nos expulsa del territorio nacional de manera definitiva al que se nos permite acceder si estamos dispuestos a someternos al principio de pedir un permiso –de 30 días prorrogable a otro mes- que nos puede ser negado sin que medie explicación alguna.

El gobierno de Cuba no reconoce la segunda ciudadanía adquirida en el exterior por una parte de los que se radicaron fuera. Los sigue considerando ciudadanos a los efectos de aplicarles su política migratoria, pero les niega esa condición y trata como desterrados sin derechos para otras cosas, como proponer candidatos y votar en las “elecciones”, o expresarse en los recientes procesos de discusión sobre temas nacionales.

El gobierno cubano no podría alterar nuestra nacionalidad –porque esa la otorga el hecho fortuito del lugar en que se nació. Pero si desea arrancarnos los escasos y mediatizados derechos que otorga la constitución vigente a los ciudadanos cubanos entones debería ser consecuente y quitarnos la ciudadanía de manera clara y plena, o permitirnos decidir si deseamos mantenerla o sustituirla (si no es admitida la doble ciudadanía) por la de algún país que nos acogió y nos permite actuar como genuinos ciudadanos en vez de como súbditos de una monarquia absoluta.

Si el gobierno cubano quiere insistir en que el exilio es una ficción y somos simples migrantes, tiene la posibilidad de hacer más creíble ese punto de vista levantando el destierro a todos.

Sugiero que a esta nueva reunión que convocan para fines de mes no la llamen la "Nación y la emigración", sino la "Nación y el destierro". Bajo esa mayor precisión conceptual podrian abordarse finalmente las realidades del país en lugar de invertir las energías en seminarios culturales sobre el significado de la cubanía.


37 Comentarios


2 por Desde donde estoy en el exilio (Usuario no autenticado) 06/03/2008 19:00

Gracias por su artículo con el cual le confieso difiero por sus presupociones. Me explico:

Usted escribe: "Si el gobierno cubano quiere insistir en que el exilio es una ficción y somos simples migrantes, tiene la posibilidad de hacer más creíble ese punto de vista levantando el destierro a todos."

El régimen no es un 'gobierno' pues no ha sido electo según manda nuestra constitución, y por tanto no tiene el consentimiento de los gobernados.

Como no es gobierno, no posee la autoridad de regular la entrada o salida de un ciudadano cubano. No puede ni desterrar, ni 'levantar destierros'.

Nosotros los exilados tenemos el derecho, nunca lo hemos perdido, y siempre lo tendremos, de regresar a nuestra patria cuando así queramos, y de salir segun nos plazca.

Por supuesto el régimen tiránico no reconoce este derecho nuestro, como no reconoce otros. Los viola hoy como lo ha hecho por 49 años.

Por lo tanto, son irrelevantes las creencias sobre nosotros en las cuales el régimen insista.

La fuerza no les da ni razón ni derechos sobre nosotros; solamente pone en eviudencia el crimen de ellos contra nosotros, contra nuestra dignidad, y contra nuestra constitución.

1 por La hermana de Juana (Usuario no autenticado) 06/03/2008 18:20

Blanco, le elogio el esfuerzo por poner bien claro las categorías dentro de las cuales los cubanos que hemos salido de Cuba pudiéramos clasificar. De verdad, sinceramente. Pienso que es un buen mensaje para La Habana, porque les deja al descubierto ciertas engañifas. A juzgar por el Foro de ayer en el MINREX, el cual se puede visitar en su sitio web, esta reunión convocada es un retroceso, aun con aquellas dos muy limitadas de la Nación y la Emigración que se hicieron en Cuba. En el foro de ayer, no se admitió ni un solo mensaje que oliera diferente a lo que el gobierno piensa, ni para “guardar las formas”. Para el gobierno y para esos señores del Foro, encabezados por Carlos Zamora y el viceministro Alejandro no sé qué (no recuerdo el apellido de este señor), cubanos son los que alaban la llamada revolución (hace décadas que no existe), los demás no lo somos, y por tanto con nosotros no hay nada que discutir. Sirva esto de botón de muestra, además, sobre la voluntad real del gobierno de entrar en diálogos, cuando ni siquiera lo admiten con los cubanos. Con la casta militar y partidista que gobierna Cuba hoy no creo que haya arreglo. Su cuota de “diálogo” por la libreta, adjudicada con el discurso del 26 de julio de 2007, se consumió con el de la clausura de la Asamblea Nacional. Ni más, ni menos.


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