Ningún muro es aceptable
Juan Antonio Blanco | 22/04/2008 2:43
Las noticias continúan llegando. Algunos ven esos cambios como cosméticos y otros como trascendentales. Sigo pensando que el principal es que se abre paso una nueva mentalidad. La gente ya no espera que el actual régimen que norma el funcionamiento de la sociedad cubana pueda facilitar una cotidianidad satisfactoria y demanda cambios que les permitan hacerse cargo de su existencia. En otras palabras: se alegran –como yo- de que nadie los pare a las puertas de un edificio o playa. Esa es una humillación vencida. Pero quedan otras más importantes.
Si se proclama como medida “absurda e irritante” el impedir el paso de los nacionales a una instalación hotelera, lo mismo es valido para la economía nacional. Es un principio discriminatorio absurdo e irritante que se atraiga a inversionistas privados extranjeros a participar en la economía nacional y se prive de ese derecho a los ciudadanos cubanos. Ese muro tiene también que caer.
En 1968 Fidel Castro lanzó una ofensiva revolucionaria dirigida a poner fin a los trabajadores por cuenta propia y las pequeñas y medianas empresas privadas. No importaba sacrificar la economía y el consumo para extender el régimen totalitario a toda la economía. Obligar a todos a depender del Estado para su subsistencia era clave para controlar y movilizar a la población. La irracionalidad económica se inscribía dentro de la racionalidad totalitaria.
Para disponer de cada persona se impuso el cierre de toda autonomía ciudadana. La retórica oficial disfrazó esa voluntad de control totalitario con un discurso igualitarista. No se permitiría, supuestamente, ninguna actividad privada para así evitar enriquecimientos que dieran lugar a diferencias sociales.
Pero en el Socialismo de Estado no es la propiedad sobre los medios de producción lo que determina el acceso a recursos, sino la posición jerárquica dentro de la nomenclatura oficial. Marx no pudo prever en El Capital las nuevas formas de apropiación de riquezas por una clase dominante diferente a la del capitalismo.
En el último medio siglo un ministro o general no ha necesitado ser dueño de un central azucarero para recibir las mejores viviendas, viajar en primera clase, tomar paseos en yate, pasar vacaciones en Varadero o algún otro centro de descanso restringido. El que se haya siempre intentado ocultar esta realidad se debe a su flagrante contradicción con la hipócrita retórica igualitarista que racionaliza el régimen de exclusión vigente.
La elite de poder -a diferencia de la alta burguesía que la precedió- no deriva su posición privilegiada de generar eficiencia económica, sino de su lealtad personal a los principales líderes. La nomenclatura puede dilapidar riquezas con su ineficiencia y siempre –como el corcho- flotar en cualquier crisis. Pero todo tiene un límite. Si el país se hunde mañana, esta elite improductiva se va a pique también.
El problema no radica en las virtudes o defectos personales de los funcionarios, sino en el modo en que esta organizada la sociedad. No faltan personas inteligentes, honestas y laboriosas en el gobierno cubano como tampoco entre los trabajadores. Pero arengarlos a mayores esfuerzos cuando aun no se ha cambiado esencialmente el régimen vigente equivale a exhortar a alguien a “avanzar” cuando todavía pedalea en la bicicleta fija al piso de un gimnasio.
La apertura a la capitalización de remesas para desarrollar un sector privado nacional atraería desde el primer momento al país más capital que toda la inversión extranjera. Y ese sector –como ocurre incluso en países desarrollados con la pequeña y mediana empresa- aportaría una parte considerable de los trabajos, bienes, servicios y porción del Producto Interno Bruto. El aporte que pueden hacer las PYMES no es nada despreciable. En las economías de los países pertenecientes a la Organización para la Cooperación Económica y Desarrollo (OECD), las PYMES constituyen el 95% de todas las firmas, ofrecen entre el 60 al 70% del empleo y aportan el 55% del PIB. Otro ejemplo, en la Unión Europea, las PYMES constituyen el 99% de todas las firmas y emplean a 65 millones de personas. Es reconocido por instituciones internacionales que en muchos sectores las PYMES son líderes en la innovación y competencia.
Cambiar muros por cercas Peerles no va a poner freno a la demanda de cambios que abran espacio a la autodeterminación ciudadana. Es tan inapropiado desestimar a priori el alcance de cada nueva medida como dejar de señalar sus límites y reclamar una mayor celeridad y amplitud de las transformaciones.
Quitar el portero a la entrada de los hoteles dignifica al cubano que ahora puede entrar a esa instalación. Pasada la euforia de entrar sin humillaciones al hotel vendrá una mayor presión por reformas estructurales de mayor calado. Una de ellas es poner fin a la exclusión del ciudadano de la vida económica del país en la que hasta ahora participa como soldado movilizado, pero no como actor. En otras palabras: otorgar al ciudadano los mismos derechos que al capital extranjero para generar riquezas.
Ha llegado la hora de exigir poner fin a la humillación “absurda e irritante” que supone el apartheid impuesto en la economía nacional a favor del Estado y los empresarios extranjeros.
Publicado en:
Cambio de época



61 Comentarios
16 por Alexis Figueredo (Usuario no autenticado) 23/04/2008 1:00
Lamento mucho que existan personas que aspiran a una Cuba democrática; y sean, a la vez, capaces de establecer matices respecto a la "represión". Más aún, escudados en el pretexto de la supuesta libertad de prensa que, es además, una falacia absoluta. Esa dualidad anquilosada y arraigada en el carácter político de gran parte de la oposición radical al gobierno cubano, es sin duda, uno de los factores más influyentes en el fracaso de casi cincuenta años. Hace mucho tiempo, leyendo a Alejandro Casona, quedé cautivado ante un frase genial en su "Barca sin pescador": "Para sufrir con el dolor ajeno, lo primero que hace falta es la imaginación". Más adelante continúa así: Un día sabemos que va a morir un pescador en una aldea del norte, y nos encogemos de hombros. Otro, leemos que en un frente de guerra han caído treinta mil hombres, y seguimos tomando el café tranquilamente, porque aquellas treinta mil vidas no son, para nosotros más que una cifra. Y no es que tengamos duro el corazón, no. Es la imaginación la que tenemos muerta.
He tomado parte de mi precioso tiempo de ocio, extrayendo el párrafo anterior para recordarle a muchos de ustedes, quienes escondidos entre seudónimos, pretenden teorizar selectivamente sobre democracia y libertades. "Al que le sirva el sayo" le recuerdo, que llevan casi medio siglo aquejándose y prostituyendo su causa sin éxito ni resultados concretos. Quizá sea, no porque tengan duro el corazón, no. Es la imaginación la que tienen muerta.
Saludos
15 por Al que le sirva el sayo (Usuario no autenticado) 22/04/2008 22:40
Me parece que la gran diferencia entre la represión que puede existir, por ejemplo, en Estados Unidos, España, o México incluso, y la que puede existir en Cuba, está dada por la diferencia de sus sistemas, uno abierto, donde la prensa y la sociedad civil pueden hacer valer su voz y denunciarla, y otro cerrado donde la prensa está controlada y la sociedad civil también. Eso es uno de los grandes problemas que los CAMBIOS en Cuba tienen que incluir. No se trata de “cobijarse” detrás de la represión contra la oposición, es que eso es parte principal del gran problema cubano: Acabar con la represión contra oposición y disidentes, las abiertas, veladas o sutiles, toda manifestación de represión o coacción contra manifestaciones legítimas civiles y políticas.
14 por El Politologo (Usuario no autenticado) 22/04/2008 22:40
Magnifica la respuesta de Blanco a Figueredo -- sin dudas la vision del mismo es maniquea aunque el no lo acepte, pero nadie acepta lo que no ve --; en cuanto a que los cambios se le piden al actual gobierno si coincido con Figueredo; esto, sin embargo, no le da al regimen la carta de legitimidad que Figueredo nos quiere hacer ver, es que a quien tiene el poder -- obtenido como sea -- es a quien se le piden los cambios, a quien sino?. Esta peticion puede ser por los canales establecidos por el propio regimen -- digamos gobierno para coincidir con la terminologia expresada en el post --, o por otros medios no menos pacificos, aunque se salgan de los "causes establecidos", como fue la demostracion de Las Damas de Blanco en el dia de ayer. Veremos si este tipo de demanda, tan o mas legitima aun que las hechas contra las "prohibciones absurdas", son -- a pesar de la represion de ayer -- tambien aceptadas.
13 por Alexis Figueredo (Usuario no autenticado) 22/04/2008 19:40
Querido Blanco:
Le agradezco la explicación sobre su distinción entre Gobierno y régimen. Ahora bien, el umbral político que utiliza usted para distinguir el uno del otro, me resulta en estos momentos -desde nuestra posición geográfica-, un tanto inoportuno en cuanto a nuestras prioridades elementales en un momento histórico bien decisivo. Ojalá el gobierno cubano, sepa estar a la altura de las exigencias de su pueblo, dando al traste con los remanentes ortopédicos que caracterizaron a su "régimen". Lamento muchísimo que mi posición con respecto a Cuba le parezca en ocasiones, "binaria y maniquea". Sin ánimos de justificar mi postura, le garantizo -con toda seguridad- que trato de pensar a Cuba, primeramente desde mi objetividad geográfica, segundo: desde un análisis consciente de la realidad mundial. No se puede pensar ni idealizar a Cuba, desde la subjetividad intimista de nuestra ideoafectividad; de esa manera corremos el riesgo de perder la avenida de la concordia para un futuro mejor. Otro punto, en mi opinión muy importante, es el de la cautela excesiva que se debe tener a la hora de demandar o hablar en nombre del pueblo de Cuba. Existen ahí muchas aristas antropológicas, raciales y étnicas que precisan un cuidado mayor.
Cuando se es una persona informada cabalmente sobre los problemas del Mundo, resulta un tanto oportunista cobijarse en el incidente sucedido ayer con Las Damas de Blanco, para invalidar de cierta manera la gestión política y social de cambios que se deben y tienen que efectuar en Cuba. Ojo: jamás justificaría la reacción del gobierno cubano ayer ante unas pocas mujeres; pero creo que esto no debe desalentarnos la esperanza. Con anterioridad, he criticado públicamente el arresto de los "75"; lo considero un error político de alto costo para el gobierno cubano y, creo además, que incidieron muchos factores de índole conspirativo y de coyuntura política, que contribuyeron a tan desafortunada y lamentable acción. Albergo la esperanza de que todos sean liberados lo antes posible, ojala así sea. Personalmente he sido víctima y testigo de represalias y abusos físicos gubernamentales. Hace unos años viajé desde California a Miami, con un grupo de compañer@s y amig@s pertenecientes al movimiento antiglobalización, para protestar contra una Cumbre que se efectuaba en esa ciudad. La policia nos reprimió salvajemente con gases, bastones y balas de goma. Hasta ahora, la brutalidad policial respaldada por el gobierno ha quedado impune.
El punto, es sentir y buscar la justicia consecuentemente; sin hipocresía. Le doy crédito a usted, mi estimado Blanco, por su disposición a manifestarse en cualquier frente donde exista la posibilidad de un consenso. Lucho a mi manera, para que personas como usted, puedan sentarse a debatir dentro de Cuba. Es esa una de mis metas.
12 por Bárbara (Usuario no autenticado) 22/04/2008 19:40
Bravo Blanco. Hay que pensar de forma sistémica. No aplaudir curitas de mercuro cromo. Las pequeñas y medianas empresas son casi siempre las que fomentan más rápidamente el crecimiento económico. En la España después de la guerra el turismo se desarrollo con Bed & Breakfast, no con hoteles costosísimos; los ejemplos sobran. Pero si se decidieran a “autorizarlas” tendría que ser sin cortapisas, mira lo que paso hace ya algunos años con el invento de las cooperativas cañeras. Para funcionar y tener éxito tienen que tener verdadera libertad, nada de estar obligadas a vender al estado ni nada de eso. Total libertad, incluso para exportar…
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