Pasos hacia el cambio
Juan Antonio Blanco | 08/01/2008 3:43
Ayer pasaron varias cosas. Un preso político intentó suicidarse en una celda de castigo en la prisión El Guayabo. Un hombre, residente en Miami, consideraba hacer lo mismo por no haberle llegado autorización de viajar a Cuba para ver a su madre en delicado estado de salud. Una mujer intentaba saber el destino de su nieto que había zarpado de manera ilegal rumbo a Estados Unidos para reunirse con su padre porque, pese a tener una visa, no obtenía un permiso de salida del gobierno que consideraba “traidor” a su papá. Me llegó una gruesa cuenta por llamadas telefónicas a Cuba. Un amigo me dijo que de los doscientos cuarenta y cinco dólares que le había enviado por navidades a su hijo sólo le dieron el equivalente a doscientos.
Todas estas situaciones me hacen pensar que mientras se aguarda que el gobierno cubano responda a la demanda de cambios estructurales, hay asuntos de índole humanitaria que es necesario y posible atender de inmediato.
Las conversaciones puntuales sobre temas humanitarios no son algo nuevo en nuestra historia reciente.
Una tuvo lugar en 1962 para la liberación de los presos de la Brigada 2506, y otra en 1978 –este año se cumplirán tres décadas de aquel proceso- que trajo la libertad a más de 3,600 presos políticos y la flexibilización para los viajes en ambas direcciones por motivo de visitas familiares. Lo segundo jugó un papel decisivo en la primera ola de reconciliaciones nacionales entre familiares y amigos cuyas relaciones se habían roto por razones ideológicas cuando partieron al extranjero.
Una serie de temas, ya puestos sobre la mesa, podrían constituir la agenda humanitaria mínima con la cual iniciar una conversación limitada, puntual y constructiva entre cubanos. Han sido planteados, alternativamente, tanto por organizaciones cubanas en el exterior como por la población que participó en las recientes asambleas sobre la situación nacional. Algunas organizaciones disidentes han tomado incluso la iniciativa de proponer diversas fórmulas para dar respuesta a algunos de estos problemas. Como mencionar todas las propuestas sería excesivo, me permito llamar la atención sobre cuatro posibles acciones de aquellas que han sido sugeridas. Creo que de conjunto podrían constituir una mínima agenda humanitaria a ser conversada.
Amnistía
Amnistiar a menos de trescientos sancionados a prolongadas penas de prisión, -semejantes a las aplicadas a los prisioneros de guerra de Bahía de Cochinos y el Escambray-, por haber desarrollado actividades de naturaleza política o de disidencia no violenta es una solicitud moderada y razonable. Muchas de esas personas llevan ya muchos años en duras condiciones carcelarias pese a su edad avanzada y frágil salud. Chávez acaba de decretar una amnistía para quienes participaron en el golpe contra su gobierno. Entonces, ¿por qué no en Cuba?
Una sociedad no se valora sólo por el número de aulas y hospitales de que dispone, sino también por el trato que dispensa a sus disidentes. Al liberar a estos prisioneros el gobierno cubano se liberaría a si mismo. Estos presos son un obstáculo en sus esfuerzos por comunicar una voluntad de cambio real a sus interlocutores nacionales e internacionales para así pasar la página y discutir el futuro.
Respeto al derecho de libre movimiento ciudadano
Una vía eficaz para luchar contra el contrabando humano y sus dolorosas secuelas es respetar el derecho ciudadano a salir y entrar a su patria. Esta medida, además de humanitaria, es ya imprescindible desde una perspectiva económica para detener la pérdida definitiva de capital humano de los que deciden marchar al exterior y se les impide el retorno bajo el concepto de “salida definitiva”. Los admiradores del progreso chino deberían tomar nota de que hace rato el partido comunista reconoció allí ese derecho ciudadano. Entonces, ¿por qué no en Cuba?
Reducción del costo de las comunicaciones familiares y envío de remesas
El servicio de larga distancia con la isla se encuentra entre los más caros del mundo. El correo electrónico es igualmente caro y de difícil acceso. Es más barato hablar con China o Australia (tres centavos el minuto) que con La Habana (desde sesenta centavos hasta un dólar el minuto según quien sea el que provea el servicio). En todo el planeta sólo los territorios de Nauru, Isla Cook y las Islas Christmas & Cocos tienen una tarifa superior. No hay motivo aceptable para encarecer arbitrariamente la comunicación entre los cubanos de afuera y de adentro de la Isla.
Imposiciones desmesuradas hacen del envío de remesas a Cuba el más caro de toda América Latina y Caribe. Revisar esos gravámenes es de elemental sentido humanitario para las familias cubanas que, al igual que sucede con todos los emigrantes, intentan apoyarse mutuamente. Ya en el 2005 el flujo de remesas enviados por emigrantes latinoamericanos rebasaba los 54,000 millones de dólares. Esa cifra supera el total combinado de la inversión extranjera y la cooperación al desarrollo recibida del exterior aquel año. Este monto incluso puede ser considerado de mayor envergadura si se incluyeran las transferencias directas en bienes como las computadoras y electrodomésticos. Economistas e instituciones financieras llevan ya varios años estudiando el impacto positivo de las remesas en los países de origen, por lo que gobiernos, bancos, y la sociedad civil buscan soluciones para facilitarlas y reducir los costos de su envío. Entonces, ¿por qué no en Cuba?
Facilitar el desarrollo de empresas familiares
Es necesario asegurar que las remesas, lejos de crear dependencia hacia quienes las envían o tensiones sociales en la población, sirvan para irrigar el bienestar colectivo. Para ello el gobierno debe autorizar la creación de empresas familiares y crear un ambiente fiscal y legal propicio para su fomento. Es una medida humanitaria que, a la vez, constituye una estrategia económica.
Por un lado, esos recursos crearían nuevas fuentes de trabajo, servicios y productos. Por otro, existen estrategias de cooperativas financieras que permiten dedicar parte de las ganancias obtenidas por el envío de remesas a ofrecer microcréditos a aquellos que no las reciben y que de ese modo pueden ser beneficiados por ellas.
Esta política atraería recursos externos adicionales en forma de fondos de cooperación al desarrollo que podrían hacerse disponibles de manera prioritaria a aquellos ciudadanos que no reciben remesas y deseen emprender una actividad productiva de interés social. Una inyección inmediata de financiamientos canadienses y europeos para el desarrollo de empresas familiares -sin que el país tenga luego que devolverlos ni pagar intereses- es el aporte al bienestar colectivo que traería una decisión, a la vez humanitaria y económica, en este campo. El fomento de las microempresas ha resultado exitoso en todas partes. Venezuela quiere también impulsarlas. Entonces, ¿por qué no en Cuba?
El 2008 podría dedicarse a abordar y dar solución a estos cuatro puntos humanitarios. El gobierno puede con ellos demostrar que está dispuesto a situar las necesidades de las familias cubanas -incluidas las de los presos políticos- por encima de sus rencores.
Nuestros problemas no podrán ser resueltos a cabalidad con estas medidas, aunque dar solución a estos asuntos podría abrir luego la posibilidad de abordar otros de mayor calado.
La posición de Estados Unidos
¿Cómo lograr el cambio en la postura de Estados Unidos sobre viajes y remesas? Al igual que es necesario hacer con el gobierno cubano, se impone que los cubanos motivados por gestar estos asuntos realizaran también las correspondientes gestiones con el de Washington. Pero es preciso que La Habana evidencie su voluntad de cambio iniciando un proceso de conversaciones sobre estas cuestiones humanitarias. Así se haría mas fácil que Washington demostrase la suya cancelando las medidas ejecutivas del 2004 que no requieren ser revertidas por el Congreso. Sería un buen comienzo de ambas partes.
Si Cuba y EEU dieran pasos en estos temas se facilitaría el acceso a otros recursos. Empresarios cubano americanos ya han gestionado millones de dólares para conceder micro créditos tan pronto los gobiernos de ambos países remuevan las trabas que hoy lo impiden.
Pero es difícil convencer a un sector en Washington de que reconsidere su posición mientras el estado cubano se apropie de casi la cuarta parte del valor de cada remesa para sus propios fines. Enviar una remesa a Cuba cuesta más del doble (24 dólares por cada cien) que a México o Filipinas (once dólares por cada cien) para luego ser sometida a un cambio local, arbitrario y desfavorable, al ser recibida por los familiares.
El reclamo del electorado en EEUU es hoy el mismo que gritan los cubanos: cambio. Estas ideas no suponen todavía un diálogo para “El Cambio” (con mayúscula), pero como dicen los chinos, el camino más largo se inicia con el primer paso.
Publicado en: Cambio de época | Actualizado 08/01/2008 17:36




27 Comentarios
12 por El Politologo (Usuario no autenticado) 09/01/2008 14:00
Blanco sin dudas tiene un asunto escabroso, señala una serie de problemas que en su inmensa mayoria atañen por completo a las autoridades del regimen y su con relacion a los cubanos, ya esten dentro o fuera, pero salen los eternos defensores -- aunque tratan de curarse en salud diciendo que no los son
tanto -- de lo indefendible sacando la famosa teoria de la plaza sitiada; seria bueno recordarle a los que tratan de justificar lo injustificable que los presos por motivos de conciencia no tienen nada que ver con su teoria, y es mas, los que llaman a Cuba, envian dinero o incluso viajan a la Isla no son los "dogmaticos de la derecha cubanoamericana" sino el cubano corriente que tiene lazos familiares o afectivos en Cuba y es a estos junto con los cubanos de la Isla a los que esto beneficiaria; por lo que repito, enarbolar la bandera de la plaza sitiada, y poner como pretexto la actuacion del gobierno norteamericano para justificar los excesos e injusticias que se comenten en Cuba es un pretexto que no convence a nadie y fuera mejor para los que lo enarbolan exponer claramente sus ideas que caer en sofismas facilmente identificables.
11 por Juan Antonio Blanco 09/01/2008 6:42
Estimados colegas:
Para facilitar nuestro intercambio sobre este tema voy a tratar de resumir las opiniones expresadas hasta ahora. Disculpen si al hacerlo evidencio no haber entendido bien algún punto expresado, se me escapa algo, o si la necesidad de abreviar no me permite reflejar toda la profundidad de sus ideas.
Las principales áreas de coincidencia, hasta el momento, me parece que son las siguientes:
1) Para que la otra parte acepte conversar sobre este o cualquier asunto debe reconocer que ello le resulta necesario o conveniente dado el poder de algún tipo que ostenta su interlocutor.
2) Las medidas planteadas son positivas y necesarias por si mismas. Lo discutible es su viabilidad.
Las diferencias radican en estos puntos:
1) Los cubanos que viven afuera no tienen poder alguno para ser tomados en cuenta ni la capacidad de adquirirlo mediante algún tipo de concertación o estrategia.
2) Como el sector más conservador del gobierno cubano tiene todavía, al parecer, el control del gobierno y emplea como argumento para oponerse a toda medida de cambio –incluidas las aquí propuestas - la existencia del embargo, lo único que se puede y debe hacer es dedicarse a luchar por su levantamiento para removerlo como excusa.
3) No habría nada que conversar sino organizar e incrementar la resistencia hasta la caída total del actual gobierno y el sistema vigente.
Los invito a considerar también las siguientes posibilidades:
1) El gobierno cubano ha accedido ya en dos ocasiones a iniciar conversaciones humanitarias que resultaron exitosas con ciudadanos cubanos radicados en el exterior que no eran simpatizantes suyos. ¿Qué los hizo pensar entonces que era en su provecho hacerlo y en que medida existen hoy circunstancias que podrían hacerles ver que estas medidas pueden ser también de su interés?
2) Si se reconoce que un sector conservador del gobierno cubano usa como excusa el conflicto bilateral con EEUU para oponerse a todo cambio o reforma ¿no se reforzaría su posición al aceptar sus falsas premisas? ¿No sería esa una concesión innecesaria de consecuencias además negativas para quienes, desde la sociedad o el propio gobierno, desean promover la apertura? ¿Es preferible que nadie converse ni ocurra ningún tipo de apertura –ni siquiera en el terreno humanitario- hasta que la política de EEUU hacia Cuba no cambie?
3) Si aceptamos la hipótesis de que en este momento no hay nada que conversar sino incrementar la resistencia, ¿debe esa posición impedir que se consideren medidas que alivien la situación de las familias divididas por este conflicto y las demás que podrían también beneficiarse de acuerdos como los sugeridos? ¿Es preferible que no se atienda ningún asunto humanitario hasta la –eventual- capitulación del gobierno cubano?
Espero por sus comentarios.
10 por jose luis sito (Usuario no autenticado) 09/01/2008 5:20
Querido Juan Antonio Blanco
Antes de todo estoy plenamente de acuerdo con usted con todo lo que propone, y mas cosas se pueden proyectar, tanto la sociedad cubana tiene carencias. Me parece haber comprendido que lo que busca con su iniciativa es sobre todo entamar una conversacion con el regimen sobre cuestiones humanitarias que podrian con el tiempo y la buena voluntad de todas las partes acrecentarse en
otros temas mas complejos. Y porque no, un dia, poco a poco cambiar todas las cosas, hasta que la tirania termine desapareciendo.
Me permito estas consideraciones quizas un poco largas.
Todo lo que usted mencionò es lo bàsico en una sociedad humana donde el ser humano es un sujeto de derecho y disfruta de sus libertades. Si esto basico la sociedad cubana lo ignora nos està dando con ello la prueba de la naturaleza del regimen.
Si disentimos dentro de la RESISTENCIA y a su alrededor, es fundamentalmente porque no hacemos el mismo analisis sobre la naturaleza del regimen castrista.
Para la mayoria de los gobiernos europeos Cuba posee un regimen autoritario, nada mas, y piensan lo mismo varios de sus ciudadanos. El regimen castrista no forma parte de lo llamado dictadura, o dictadura totalitaria, o tirania. Al mas es visto como una dictadura blanda. Una especie de sistema socialista con sus imperfecciones e irregularidades, sus peculiaridades en temas de derecho y libertades, pero que con paciencia, y esperando serenos, cambiarà. Esperan una transicion. Y tienen esperanzas que sea a la moda española. Esto lo piensan y lo esperan demasiadas personas, lo bastante para equivocandose equivocar a muchas mas. Es lo que parece aflorar en su reflexion.
Es un error, grave, continuar en esta direccion de pensamiento.
La dictadura castrista se parece en muy poco a la dictadura franquista, se parece en todo a una dictadura estalinista o musoliniana. Por estas razones esperar una transicion a la española en Cuba es pura ilusion.
Para poder reformarse y cambiar, cualquiera que sea el modo y las operaciones, un sistema tiene que poseer esa capacidad para utilizar plenamente su libre albedrìo, es decir reflexion y eleccion que no hay que confundir con capricho, antojo, arbitrariedad o chifladura. Basta con hacer un repaso a esta historia vieja de 50 años, para ver con claridad que el sistema siempre eligiò lo mismo, a su antojo y siempre con la misma chifladura. Pondran algunos parches mas en el desastre, daràn algun pastel para alimentar la impaciencia de los ingenuos, esos "cambios" son ganancia de tiempo para ellos.
La esperanza continua ardiendo en los corazones sobre las reformas y los cambios paulatinos del sistema. Estos corazones estan hechos cenizas y ni siquiera lo saben ellos mismos.
No lo saben porque ignoran o quieren ignorar la naturaleza del regimen.
Cuando estemos todos de acuerdo sobre la naturaleza del regimen, y es un acuerdo que no puede imponerse, que debe racionalmente, analiticamente, en pensamiento adquirirse, entonces podremos unirnos para entamar una resistencia. "Tendríamos que crear una fuerza unida para que tengan –y repito TENGAN, ESTEN OBLIGADOS, NO LES QUEDE MAS REMEDIO- que aceptarlas.", como dice "la realista". Es esto lo que deseo cuando hablo de RESISTENCIA: actos, y union, unicos posibles si deseamos dejar atras esta tragedia castrista.
Mientras tanto seguiremos deambulando como espectros en busca de razon.
Cuando comprendamos que este sistema es una dictadura totalitaria, cosa que el Moratinos nunca comprenderà por ejemplo; que este sistema se mueve con sus proprias logicas, sus unicas perspectivas, sus concepciones ideologicas inflexibles en base a la Verdad ultima que ellos detienen, su cobardia ante la realidad que rechaza de todas sus fuerzas, entonces estaremos preparados a resistir, a pensar en la autentica Libertad, esa que asume sus responsabilidades.
No me gusta- y el gusto es diferente de cada uno, pero tambien hay malos gustos- oir hablar de cambios, cuando esos cambios no son los impuestos por esos que los concierne, y aqui los interesados son el pueblo cubano. Si estamos hablando de los cambios que quiere el pueblo cubano, entonces esos cambios ya no son cambios sino transformaciones radicales que buscan cambiar la totalidad del sistema. Estos son cambios impuestos por el pueblo cubano y no cambios propuestos por la tirania. Si esta diferencia abismal de cambios, algunos no quieren verla, es porque no han analizado la naturaleza del regimen, o la ignoran, o simulan ignorarla.
Es solamente cuando esta intrinseca calidad del regimen, su imposibilidad "natural" a cambiar porque al otro diferente y opuesto no se le da sitio en tal sistema de pensamiento, es solamente cuando la reflexion haya volcado hasta este punto que podremos comenzar una resistencia autentica y actuar unidos.
Debemos analizar la situacion. La situacion comun de todos es que vivimos en una dictadura, totalitaria y tiranica. Esta situacion comprendida en sus raices nos sacarà de los problemas falsos, de las soluciones falsas y de una situacion falsa. Esto crearà las condiciones para unirnos si la misma situacion es percibida por todos, y para actuar con el unico objetivo de
derrocar la tirania. El fin de la tirania se obtendrà presionandola sin cansancio, resistiendo todos unidos con un unico objetivo: la Libertad y la democracia.
Todo lo demas seguirà estos pasos, e imaginar que la dictadura castrista va a emprender cambios para avanzar en el camino de la democracia, solo tiene la virtud dormitiva del opio. Una dictadura cambiada es solo una dictadura, mas peligrosa porque podria continuar otros 50 años mas. Una dictadura como la dictadura cubana conversa, pero con unico proposito de obtener algo para continuar su existencia.
Nosotros los resistentes queremos el cambio, pero el cambio de esta dictadura por una democracia.
La experiencia de la China nos interesa menos que la situacion española. Que vivirian hoy los españoles con una sociedad como la China? Con un mundo politico sometido a un unico partido? Con una presion constante sobre la cultura y la sociedad civil? Con estas catastrofes de la dictadura china, ecologicas, de salud como los casos del sida, de las penas de muerte a montones, de la represion hasta con las religiones, etc y etc. Todo esto queda ocultado bajo un manto de propaganda sobre el milagro economico chino, sus nuevos multimillonarios, cuando la poblacion en mayoria està en la pobreza, sin real bienestar.
Que harian y como vivirian hoy los españoles con un franquismo disfrazado? Con un franquismo "cambiado"?
España vive hoy en una democracia, total, completa, sino perfecta y nunca Felipe Gonzalez o el comunista Santiago Carrillo cuando resistian en Francia, imaginaron para España un
disfraz franquista. Ya no estamos dispuestos los cubanos a tales carnavales.
Se terminò la espera, se acabaron las conversaciones, se agotaron las paciencias, ahora y mas que nunca, la RESISTENCIA no pararà hasta el fin de la dictadura, totalitaria y tirana porque ahora sabemos que es nuestra unica via de salvacion.
VIVA CUBA PRONTO LIBRE !!
9 por Haroldo Dilla (Usuario no autenticado) 09/01/2008 4:20
Jua Antonio, ante todo mis saludos en este nuevo año, Veo que has logrado convertir este blog en un lugar de intercambios respetuosos de ideas, y ademas convocar a personas muy inteligentes. Creo que en breve me sumo a este debate, abrazos
8 por Alexis Figueredo (Usuario no autenticado) 09/01/2008 1:40
Estimado Juan Antonio,
Aun acatando el procedimiento, resulta dificil "distinguir entre un dialogo para resolver el conflicto bilateral con EEUU y otro para analizar el cambio estructural del sistema"; como dificl resulta pretender separar lo anterior, para centrarnos en una "conversacion para analizar una agenda humanitaria puntual con lo que concierne a las relaciones con los cubanos que viven fuera y sus familias". Los tres puntos por usted propuestos:
(1)Reduccion del costo de las comunicaciones familiares y envios de remesas.
(2)Facilitar el desarrollo de empresas familiares.
(3)La posicion de Estados Unidos.
No se pueden o, deben tratar lo puntos anteriores sin subrayar algunas de las causas que imposibiltan su solucion; pues todo son efectos, y entonces se estableceria una conversacion bizantina o esteril. Por supuesto, que discutir y resolver una agenda limitada a algunos asuntos humanitarios que afectan a familias cubanas con parientes en el exterior es factible y tambien contituiria una accion que pudiera poner en marcha otros procesos posteriores de dialogo para abordar temas como los que nosotros planetamos.
El punto, en mi opinion, es que muchos dicen que siempre el gobierno cubano, ha hecho oidos sordos ante este tipo de demandas, escudados en la retorica del embargo y en la hostilidad y amenaza por parte de EEUU. Considero entonces poner en perspectiva cuales son los verdaderos forceps que impiden la simple conversacion que usted propone. Para eso se precisa poner la historia en su contexto pudico y apelar a la razon.
Si Cuba, geograficamente se encontrara ubicada donde esta Suiza, creo que podriamos aspirar a esa conversacion fragmentada que usted propone. Desafortunadamente, muchos somos victimas de la geoestrategia desarrollada por los gobiernos de Cuba y EEUU.
Trotsky, se atrevio a decir que, cuando una nacion se encuentra acosada y cercada, el estado de sitio y de cuartel era valido y que cualquier disidencia seria considerada como traicion. Esto es altamente debatible; sin embargo, yo prefiero solucionar las causas que puedan convertir a un pais en cuartel. De manera que para establecer una franca conversacion de tipo humanitaria debemos tratar al menos, de enfatizar el diferendo con los EEUU. De otra manera estaremos dandole vueltas al mismo arbol por mucho tiempo mas.
Note usted, que de ninguna manera trato de justificar posiciones obcecadas y dogmaticas del gobierno cubano, pero si creo que existe una guerra de principios secuestrada por agendas muy angostas de ambos lados. El dogma establecido ha encontrado refugio en la sinrazon y la impunidad.
Para poder solucionar los puntos que usted plantea, debe irse al meollo en cuestion y, asi, evitar timoratas soluciones que prolonguen el impasse del cubano como ciudadano del mundo.
A mi la situacion cubana, se me antoja un tanto similar al caso de Palestina. Mientras los dogmaticos de derecha cubanoamericanos, tengan secuestrada la politica exterior norteamericana con respecto a Cuba, los ortodoxos dinosaurios de la isla mantendran posiciones ortopedicas y, trataran de extender el estado de sitio en Cuba. Tanto es asi, que en Cuba ya hay una serie de medidas de cambios orientadas y analizadas que se encuentran en una especie de lista de espera, aguardando ver que sucede en noviembre del 2008 en EEUU.
Concluyo por ahora, que lo mas prudente seria un consenso armonioso por parte de los exiliados cubanos con buenas intenciones, para que se termine con el embargo hacia Cuba y, entonces dando muestras de generosidad para con nuestra patria, demostrarle al pueblo cubano que no deseamos que sean estrangulados desde el exterior, y que sus problemas se limitan al funcionamiento de su gobierno, que a su vez, debe atender sus demandas democraticas.
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