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La sociedad cubana ante el cambio

Autor: Juan Antonio Blanco

Juan Antonio Blanco

Juan Antonio Blanco Gil. (Cuba) Doctor en Historia de las Relaciones Internacionales, profesor universitario de Filosofía, diplomático y ensayista. Reside en Canadá.
Contacto: jablanco@rogers.com

 

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¿Perestroika USA?

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La desaparición de la URSS le dio un golpe mortal definitivo al hábitat internacional que había sostenido al régimen de gobernanza cubano hasta entonces. Privado de los inagotables créditos, apoyo militar gratuito, masiva asistencia económica, precios preferenciales y otras ventajas, el sistema cubano tenía que demostrar su capacidad de autosostenimiento, o buscar otro mecenas internacional atrapado en una lógica de confrontación con EEUU al que persuadir de que aceptar la hipoteca cubana podría rendirle beneficios.

Pero árabes, africanos, rusos y chinos no estaban dispuestos a subvencionar la proverbial ineptitud del régimen cubano en los albores del siglo XXI. Aun cuando tengan puntos de vista comunes en el terreno político estos países tienen la expectativa de cobrar los créditos que otorguen y recibir los productos convenidos. Así las cosas apareció el Coronel Hugo Chávez.

Lo cierto es que los actores externos del conflicto cubano –EEUU, URSS y ahora Venezuela- han jugado un papel en el rumbo de los acontecimientos en Cuba que no es posible minimizar. Lo que acontece en estos países tiene repercusiones sensibles en el proceso cubano. Preocupada por la fragilidad del poder chavista, La Habana se mueve ahora con Brasil, China y la India buscando alternativas, pero el éxito de sus gestiones confronta un problema. Al tratarse de países con sistemas democráticos y/o economías de mercado, sus actuales gobernantes serán inevitablemente remplazados por otros, y aquellos empresarios a quienes se les agote la paciencia por los incumplimientos cubanos podrán recurrir a mecanismos de arbitraje.

Pero eso es sólo una parte del problema. La otra incógnita de la ecuación es el futuro comportamiento del principal actor externo que se ha opuesto desde 1959 al régimen que prevalece en la isla. La pregunta cobra actualidad ahora que finalmente conocemos a los dos principales contendientes de las elecciones de noviembre en EEUU.

John McCain, de ser electo, se ha comprometido hasta ahora con seguir empleando las herramientas políticas del medio siglo precedente hacia Cuba. Si ese va a ser el caso, La Habana no tiene que realizar ningún ajuste para enfrentarlo; sólo reafirmar su discurso. Nadie daría tampoco un paso en America Latina o en Europa para apoyar la continuidad de una metodología política que han rechazado tradicionalmente.

Pero cabría preguntarse: si el proceso de Perestroika (“cambio”) de Gorbachev tuvo un impacto ideológico de primer orden en la sociedad cubana, ¿qué sucedería si el candidato demócrata Barack Obama es elegido en noviembre e implanta su propia Perestroika de política exterior en general y hacia Cuba en particular? ¿Qué acogida tendría entre sus aliados latinoamericanos y europeos? ¿Cuál sería el impacto ideológico en la población, funcionarios y militantes, al tener ante sí al primer presidente negro de EEUU? ¿Cómo van a responder a su decision de levantar las barreras que separan a los cubanos de sus familiares en la diáspora y promover mayores lazos entre ellos? ¿Qué argumentos van a usar para oponerse a una conversación exploratoria directa al más alto nivel y sin condiciones previas para determinar si existe -o no- la posibilidad de iniciar luego un diálogo de mayor alcance que pueda –eventualmente- crear condiciones imprescindibles a una negociación con vista a – de hacerse factible- normalizar las relaciones? ¿Cómo reaccionarían al hecho de que este presidente –según ya declaró- se haría acompañar en esas conversaciones exploratorias de representantes del exilio para asegurar la transparencia de sus intenciones y que las opiniones de esos cubanos no puedan ser excluidas de una solución al conflicto? Si Carter les dejó en herencia el comercial televisado al Proyecto Varela durante su visita, ¿cómo van a controlar lo que diga Obama en la TV cubana? No responder positivamente a una invitación a conversaciones exploratorias sería desastroso tanto en el plano interno como en la arena internacional en esta época de emails, Ipods y Youtube.

Los que honradamente consideran que La Habana debe hacer concesiones previas a cualquier conversación pasan por alto que conversación, diálogo y negociación son ejercicios distintos, que cumplen objetivos diferentes y no tienen igual alcance. Quienes temen que el joven Obama sea fácil presa de la "experimentada" diplomacia cubana, incluso en una conversación de alcance limitado, olvidan que este tipo de intercambios se prepara previamente por expertos. Nixon y Reagan no viajaban solos a Moscú, ni improvisaban su agenda al llegar al aeropuerto. Y si Obama tuviese en algún momento de su visita que hablar a solas con Raúl Castro y Machado Ventura, de veras ¿a alguien le preocupa eso?

En conclusión: al gobierno cubano se le mueve de nuevo el hábitat internacional. Puede encontrar nuevos aliados comerciales, pero no mecenas estables. Quizás se esfume también la tradicional coartada de su inmovilismo. Si Obama fuese electo presidente, ¿podrían resistir la Perestroika del enemigo?


38 Comentarios


38 por J Valle (Usuario no autenticado) 09/06/2008 15:20




Blanco, vi que otra persona reprodujo un articulo breve de una Dama de Blanco sobre Obama y me permito ugerir la lectura de este de la hija de Carlos Alberto Montaner pulicado hoy en el Nuevo Herald.

Obama: ese desconocido
By GINA MONTANER
El martes pasado fue un día histórico: Barack Obama se erigía como candidato demócrata a la presidencia de los Estados Unidos. Esa noche, la edición digital del diario español El Mundo destacó el hecho de que había ocurrido 143 años después de la abolición de la esclavitud. Al día siguiente, muchos analistas políticos de más de cincuenta años recordaban lo que esto habría significado en el pasado, cuando la idea de que un afroamericano (o una mujer) pudiese llegar tan lejos era más improbable que pisar la luna.
Había motivos para celebrar si se tiene en cuenta la larga lucha a favor de los derechos civiles. Estamos hablando de una era en la que, finalmente, ha calado en el tejido social de Occidente que, en efecto, todos tenemos los mismos derechos, lo que no significa que seamos iguales, en el sentido de la uniformidad y homogeneidad de la sociedad. A eso quería llegar, porque, si hay algo que me resulta verdaderamente fascinante de Obama, es lo diferente que es su biografía, no sólo del americano medio blanco, sino, también, del afroamericano promedio. Un detalle que, paradójicamente y debido a la servidumbre de las campañas políticas, el senador por Illinois debe exhibir con sumo cuidado, para no perder a una parte u otra del electorado.

La vida de Obama es lo más alejado y foráneo al periplo vital de sus compatriotas, y su singularidad no estriba en ser blanco o negro porque, en realidad, su trayectoria personal se desvía radicalmente del resto de los comunes mortales que habitan este enorme país: hijo de un académico keniata y una scholar blanca de Kansas, cuyo fallido amor se fraguó en una universidad de Hawaii. Después de separarse, la madre de Obama se enamora de un estudiante indonesio y con su pequeño, que entonces tenía seis años, se instala en Yakarta. Barack Obama regresa a Hawaii cuatro años después, donde vive con sus abuelos maternos y cursa estudios en un exclusivo colegio privado en el que, de acuerdo a su biografía, por primera vez toma conciencia del racismo y comienza a hacerse preguntas sobre su identidad.

Una vez que se decide a emprender una carrera política, podría decirse que comienza a forjar su ''persona'' pública en una ciudad que no es la suya, Chicago, y donde debe ''asimilarse'' con el electorado afroamericano de los barrios urbanos y marginales, en busca de votos potenciales. Es difícil asegurar si Obama, que creció en un hogar agnóstico, se unió a la Iglesia Unida de Cristo porque, como Pablo de Tarso, en algún momento se cayó del caballo de la incredulidad, o porque fue allí donde aprendió, a fuerza de observar y cultivar el mimetismo, el arte de la oratoria iluminada y encendida con la que los pastores mueven a las masas. Lo cierto es que sus rivales políticos, afroamericanos que habían surgido de la pobreza de los guetos, en aquellos tiempos lo acusaban de ser un elitista de Harvard cuyos rígidos discursos ponían a dormir a las ovejas. El aventajado aprendiz tomó nota y absorbió el poder de convocatoria y una atractiva altivez que, en pocos años, lo convirtieron en una estrella emergente del Partido Demócrata.

Como suele ocurrirles a los candidatos en campaña, Obama tiene que mostrarse proteico según el público, la ciudad o el barrio que visite. Debe contentar al afroamericano militante, pero también al que abraza, sin complejos, el mainstream; a los sectores blancos de la clase obrera; a la comunidad judía que reclama alianzas inquebrantables con el estado de Israel; a los hispanos que, hasta ahora, se sentían más identificados con los Clinton; a los independientes indecisos; a tantas mujeres que soñaron con verse reflejadas en la primera mujer presidente de la historia de Estados Unidos. Según la hora del día, el lugar o la muchedumbre, Obama se transforma y muestra las distintas y cambiantes facetas del personaje político.

Pero, insisto, el Barack Obama más interesante es el que apenas conocemos, enterrado bajo el lema llamativo, pero hueco, de ''cambio'': el muchacho que se crió con una madre adelantada a su época y rompedora con las convenciones que se esperaban de una buena chica (como Dorita, la de El mago de Oz) de Kansas. El hijo de un intelectual keniata al que sólo vio una vez. El nieto de un matrimonio que lo educó para ser un príncipe de las Ivy League. El huérfano de un hombre y una mujer que se murieron antes de tiempo, sin poder saborear los triunfos de aquel muchacho excepcional.

Queda casi medio año para conocer más a fondo a Obama, primogénito de Ann Dunham y Barack Obama Sr. Nieto de Madelyn y Stanley Dunham. Hermano de Maya Soetoro-Ng. Barack Obama, nacido en Honolulu bajo el signo de Leo, que cae en plena canícula.


© Firmas Press


37 por Canta Claro (Usuario no autenticado) 09/06/2008 13:20

Es bueno saber que no estabamos errados cuando creiamos que el tema del cambio de epoca sobrepasa el tema cubano -- lo que si mal no recuerdo fue el tema del post con el que se dio inicio al Blog -- y por tanto se puede tratar la contienda electoral norteamerica mas alla del tema de Cuba, aunque por supuesto este siempre estara subyacente.
Me refiero inicialmente a lo expresado por Blanco en el comentario 29 -- que de por si es casi un nuevo post -- sobre el culto o la demonizacion de una determinada personalidad, en este caso especifico creo que mas a Obama que a Bush, pues este ultimo ya por suerte le queda poco para hacer y en realidad no necesita que nadie lo demonice, hay estan sus obras como prueba viva.
Sobre el culto a la personalidad o a quienes consideramos representan la "ideologia" que por obra y gracia de no sabemos que pecado original tenemos que seguir ciegamente, muchos cubanos -- y hablo de los que estamos fuera de Cuba, pues desde dentro de Cuba los que tienen la opcion de participar en estos espacios en la generalidad de los casos solo cumplen su trabajo -- desgraciadamente mantenemos muchas veces una conducta poco racional al no pensar en lo que nos conviene, sino dejarnos guiar por esas conductas ciegas que nos llevan a las demonizaciones y los cultos de las individualidades sin oir, ni importarnos, lo que estas nos proponen realmente.
Despues de esto quiero dejar por sentado que en mi esperanza de que Obama gane las proximas elecciones no hay nada instintivo ni impensado, sino la conviccion que es la unica posibilidad real que tenemos que el pais, que muchos hemos escogido para vivir, cambie el rumbo que lo ha llevado a una situacion realemente desastrosa, lo que ademas, dado el papel que este juega en el mundo repercutira en aquellos que han optado por vivir en otros paises y por supuesto en los que estan en Cuba, ya sea porque asi lo han decidido, o por no haber tenido la oportunidad de salir.
Creo que la Senadora Clinton hubiera ha sido sin duda una magnifica contendiente en esta lucha por la nominacion democrata y muchos -- entre los que me cuento -- pensaron inicialmente que seria la nominada, pero el Senador Obama logro algo que al inicio parecia muy dificil y esto no creo que ha sido solo por un problema de glamuor o de snobismo de los medios, ha sido porque llevo adelante una campaña muy inteligente y porque pudo movilizar a los jovenes que habitualmente se han mantenido alejados de las contiendas politicas con un mensaje que logro, gracias a sus caracteristicas personales y al contenido de este, llevar adelante y hacer que se convirtiera en algo en lo que no solo estos estos creyeron. Pienso ademas que muchos de los que hoy critican a Obama, y le buscan defectos reales o falsos -- muy bueno el consejo de Blanco a los que piensan que algo por estar en internet tiene que ser veridico y confiable --, hubieran hecho lo mismo, y posiblemente mas rabiosamente, de haber sido Hillary la candidata democrata. A los que se dan cuenta de lo significaria para el pais continuar con las misma filosofia politica que nos ha llevado donde estamos, creo que es bueno, mas alla de que hubieran deseado que la candidata hubiera sido la Senadora pensar en lo que se juegan haciendole coro a los que atacan a Obama y que estos ataques no son por lo que este es, sino por lo que representa, o sea la derrota de lo siguen ciegamente como nueva doctrina que los libre de pasados pecados.
En lo referente al tema cubano estoy de acuerdo con la eliminacion de las restricciones de viajes y envios de remesas que Obama mismo prometio; en cuanto a unas posibles conversaciones con los miembros del regimen no es la primera vez que se trata de hacer esto, aunque si la primera que un candidato lo dice publicamente otros presidentes -- incluyendo a Reagan --, mientras decian a gritos que nunca lo harian tenian contactos secretos a difrentes niveles con el regimen de La Haban; asi que lo unico que ha hecho el Candidato Democrata es decir que lo haria y por tanto si de algo se le puede acusar es de honesto. Que esto sea conveniente para el regiemen o incluso aceptado por este es otro aspecto y es lo que plantea Blanco en el post, eso la vida lo dira.
Para finalizar solo referirme brevemente al magnifico comentario # 32 de Blanco, nada que agreagar.

36 por J Valle (Usuario no autenticado) 09/06/2008 5:20

Blanco, lo felicito por sus comentarios, aclaraciones y el nivel que alcanzan las discusiones en su Blog.

35 por Colaboración para Cambio de Epoca (Usuario no autenticado) 09/06/2008 5:20

Renovación permanente de la democracia en Estados Unidos

Miriam Leiva

9 de junio de 2008

La Habana – www.PayoLibre.com – Hillary Clinton y Barack Obama ya han entrado por la puerta ancha de la historia de Estados Unidos, aún cuando la Senadora por Nueva York no haya alcanzado la nominación del Partido Demócrata ni el Senador por Illinois llegara a ser Presidente de Estados Unidos en 2008. Han consolidado las aspiraciones de cambio y progreso continuado del pueblo y merecen ganar las elecciones a su tiempo para poder aplicar las reformas y planes propuestos. Ahora, su colaboración podrá tener resultados importantes.

Ambos han demostrado que la sociedad norteamericana de comienzos del Siglo XXI está preparada para tener a una mujer o un negro como presidentes del país que inicio la democracia con la Revolución de 1776, la desarrolló con el impulso posterior a la Guerra de Secesión de 1860-65, y la profundizó durante el pasado siglo. Los avances en los derechos civiles de la mujer y la población negra han sido extraordinarios. Pero como todo sistema realmente democrático es perfectible, los momentos de errores y crisis constituyen estímulos promisorios.

En esta etapa se encuentra Estados Unidos. De ahí que tanto las primarias demócratas como republicanas para la elección de candidatos a la presidencia, que se disputará en noviembre próximo, han tenido como tema central ¨el cambio¨. Ni siquiera el Sr. McCain, aspirante a sustituir al Presidente Bush por su mismo partido, copiaría la política errática desarrollada en los últimos 8 años. Aunque se aferra a algunos asuntos básicos como la Guerra de Iraq y las arcaicas relaciones confrontacionales con el gobierno de Cuba, tendrá que dar pasos para sacar a su poderosísimo país de las serias dificultades en que se encuentra.

Deberá recomponer su prestigio internacional y contribuir al progreso merecido por los países del Tercer Mundo, muy en particular América Latina abandonada por Bush, porque el hambre lleva a la desesperación a los pueblos para fomentar convulsiones sociales y dar adeptos al terrorismo, motivo principal de las actuaciones de la actual Administración. En el plano interno, los retos económicos y sociales son inmensos.

Precisamente la crisis económica, política y social con la que concluirá esta etapa presidencial, abocada a una recesión; con el imperativo de hacer más amplia la seguridad social, en particular la atención médica, entre otros, son las bases fundamentales de apoyo a los cambios. A esos efectos la plataforma de Barack Obama ha movilizado al futuro del país: los jóvenes. Esto augura que en el supuesto caso de que no venciera en las elecciones, debido a la movilización de las fuerzas retrógradas de la sociedad o el temor de los indecisos a cambios fundamentales, el también joven Senador continuará teniendo muchos años para llegar. Por su parte, Hillary Clinton muy probablemente mantendrá sus aspiraciones de presentarse nuevamente.

Pero la actualidad augura grandes emociones. No hay que ser adicto a Estados Unidos para seguir con atención el resultado de noviembre próximo. Posiblemente ninguna precampaña presidencial haya ocupado tanto espacio en el estudio, los medios de prensa y los pueblos del mundo. Indudablemente, hay conciencia de que el país más poderoso y que influye en todo el mundo, se está conmoviendo y que el resultado podría ser positivo o lesionar a todos.

En el caso de Cuba, Barack Obama ha propuesto iniciativas muy halagüeñas para la posibilidad de libre contacto y el apoyo económico entre las familias a ambos lados del Estrecho de la Florida, así como la disminución de las tensiones existentes entre ambos gobiernos desde hace casi 50 años y que sólo han propiciado pretextos a las autoridades cubanas para justificar, con las supuestas amenazas de invasión militar y atentado a los dirigentes, la represión a toda la población y muy en particular a la disidencia, porque el totalitarismo se ha impuesto a fuerza de miedo y privaciones.

Recuerdo el viaje que hice desde Connecticut a La Habana en junio de 1959, cuando estaba cercana a la adolescencia. Por carretera hasta Miami durante tres días sufrí el impacto de baños sólo para negros y algodoneros en el Sur de Estados Unidos, similares a los que había visto en las películas, porque allí en el Norte donde yo viví por tres años no se sentía esa profunda segregación racial. De Cayo Hueso llegué en un plácido viaje sobre un bello mar, rodeado el ferry por grandes tiburones, peces voladores y delfines, muy distinto de los que después han causado la muerte a decenas de miles de cubanos tratando de escapar de mi país, donde nos dicen que ¨si esto no te gusta, te vas¨. Luego años de propaganda en los medios de divulgación cubanos sobre los reales horrores del Ku Klux Klan, y casi nada de los progresos de los derechos civiles.

Las muertes de Martin Luther King, John F. Kennedy y Robert Kennedy, y los sacrificios de muchos norteamericanos, han fructificado en la presencia de mujeres en las más altas esferas del gobierno, como la Sra. Madeleine Albright, la Dra. Condolezza Rice, la Speaker Nancy Pelosi y la Senadora Hillary Clinton, quien ha estado a las puertas de la presidencia, si no hubiera aparecido el formidable Senador Barack Obama con su piel tostada por los ancestros africanos mezclada con los caucásicos inmigrantes que crearon la nación.

No se trata del empuje de la raza o el sexo. Aún con peligros de que venzan las fuerzas que en todas partes y en todas las épocas se resisten a los cambios y la pérdida del poder, es la maduración de la sociedad en Estados Unidos, para ¨hacer una diferencia¨ por medios democráticos, que provoca grandes esperanzas.

Miriam Leiva es miembro de las Damas de Blanco.




34 por joseluis sito (Usuario no autenticado) 09/06/2008 4:20

No hay un día que pase sin que un comentarista-periodista en cualquier parte del mundo apunte el color de la piel de Obama. Parece que los medios del espectáculo encontraron algo de que hablar. Antes de que apareciera ya habían empezado a charlar sobre el genero femenino de Hillary Clinton. Como si ser mujer o negro fuera una cualidad.
Me acuerdo de alguien que le decía a una chica: “ Que guapa eres, pero no te pongas vanidosa que no tienes ningún merito.” Pues si, ser negro o mujer o guapa no es ningún merito. Tampoco lo es ser blanco, hombre o feo.

El Presidente de los Estados Unidos no es cualquiera en el mundo. Las cosas son así. Cuando los israelíes empiecen a tirar bombas sobre Irán, o viceversa, y que el presidente americano tenga que tomar la decisión de declarar una guerra, de nada le servirá su color de piel. Como tampoco le servirá cuando tenga que tomar decisiones económicas con un barril de petróleo hasta las nubes. Estas razones, la razón, debieran bastar para considerar lo absurdo o cretino de ser racista. También debiera ser suficiente para no escoger en una elección democrática a un candidato por motivos fútiles o irracionales. Pero sin embargo muchos hacen así. Y en estos tiempos espectaculares, mediatizados y vulgarmente cada vez más incultos es por desgracia lo que pasa. La regresión es espantosa, motivo suficiente para ser optimista y declarar que no siempre fue así y que tampoco durará una eternidad. Pero por el momento lo es.

La persona perfecta, sin ser perfecta, me parece hubiera sido Clinton. Pero en estos tiempos da apariencias y retóricas falsificadoras, de oradores vacíos y pensamientos errados no tenia ninguna chance. La prueba que bastó con que se presentara un joven, negro y buen orador para que los medios y los donadores acudieran por millones y con millones.

Las elecciones americanas se me parecen- proporciones guardadas- a las elecciones en Francia, cuando un Nicolas Sarkozy se presentó contra Segolene Royal. Ganó Sarkozy, con un avance muy importante gracias a su porte joven, su slogan de campaña titulado “ruptura”, y sus amigos millonarios. Seis meses después se reveló ser un desastre, lo que algunos ya sabían de antemano y su cuota de popularidad es las mas baja jamás vista en la Republica francesa. Así las cosas en este mundo comunicacional y de teletecnologias.
Lo que no quiere decir que Obama sea Sarkozy o que le ocurra la misma desventura. Cabe esperar.

Se perdió la ocasión Clinton, una mujer de enormes talentos y experiencia para nuestros tiempos en mutación y con las responsabilidades que incumben a un Presidente de Estados Unidos, un país hoy día única superpotencia e imagen y símbolo de todo el mundo democrático occidental.
Quizás sea en este sentido que la personalidad de Obama encuentre su perfil ventajoso. Les va a ser muy complicado a los izquierdistas antiamericanos primarios y segundarios atacar a Obama como lo hicieron con Bush. Por ejemplo a Chavez, sin hablar de Perez Roque. La elección de un negro considerado “progre” les quitará leña del fuego. Pero no les faltaran ocasiones, aunque sean de mala fe, para seguir con el runrún antiimperialista. Para eso, y es para lo único, tienen mucha imaginación. Como pueden ver apoyo su victoria contra Mac Cain por razones totalmente opuestas a los castristas, estos inclinando por Obama por la sencilla razón que les parece estar mas dispuesto a colaborar con la dictadura.

Sigo pensando que se perdió una ocasión bellísima con Clinton, como también se perdió, aunque menos bellísima, con Al Gore. De nada sirve refunfuñar. De cualquier modo, Obama, siendo el único de entre los dos mediocres que menos mediocre es, que gane él y que pierda Mac Cain es algo indispensable si no queremos que el mundo democrático occidental pierda todo crédito, autoridad y respeto de los países del Tercer Mundo y de los países arabo musulmanes. Valdría más para todos.
En cuanto a Cuba los únicos que pueden hacer algo por ella son los cubanos de la isla, y temo que los Estados Unidos ya empiecen a cansarse de un trozo de tierra hundida, que al fin y al cabo solo les ha dado dolores de cabeza. Esto si seria un cambio de estrategia americano, y mas aun el signo, el síntoma, que Cuba ya no es más que un país cualquiera en Latinoamérica, lejos de su pasado glorioso de hazañas guerrilleras cuando bastaba de levantar un dedo para que Chile o Argentina temblaran. Ahora Chile y Argentina le dan limosna saldando su deuda externa, Brasil le presta algún empresario para sacar algunos CUC y Venezuela petróleo para sus futuras tostaderas. Desgraciada isla…

¿Por esto nos vamos a tomar la cabeza entre las manos y a suspirar melancólicos? ¡ Jamas de la vida! Las cosas siempre empiezan allí donde todo termina.

VIVA CUBA PRONTO LIBRE ¡!

PS: su respuesta 32 J. A. Blanco es una pura maravilla. Una joya. Siempre estoy admirativo.
Y a partir de ahora ya no escribo tanto rollazo. Seré breve y conciso...


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