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La sociedad cubana ante el cambio

Autor: Juan Antonio Blanco

Juan Antonio Blanco

Juan Antonio Blanco Gil. (Cuba) Doctor en Historia de las Relaciones Internacionales, profesor universitario de Filosofía, diplomático y ensayista. Reside en Canadá.
Contacto: jablanco@rogers.com

 

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Unamos la nación

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En la isla, el régimen totalitario necesita de un enemigo externo que infunda el temor al cambio y por ello anda siempre a la caza de actitudes y hechos que nutran la cada vez más deteriorada leyenda de la mafia miamense. Conozco personas contrarias al régimen cubano que todavía dicen por lo bajo, “pero me preocupa que se meta esa gente de Miami”. Llevan cinco décadas consumiendo una caricatura de Miami que es un híbrido entre Esteban Ventura Novo y Tony Montana. Lamentablemente hay representantes de la prensa internacional que por facilismo también alimentan viejos estereotipos sobre los exiliados de la isla.

La diáspora cubana, sin embargo, incluye pero no se limita al grupo de personas que frecuenta ciertos cafés en la Calle 8 como quieren hacer creer algunos periodistas. Hoy son más de dos millones de personas de varias generaciones, portadoras de múltiples ideas y localizadas desde Alaska hasta Australia. Miami sigue siendo, en efecto, el lugar donde un mayor número de cubanos desterrados intentan rehacer sus vidas y ayudar a los que dejaron atrás. Eso es digno y respetable. Ellos, y toda la diáspora de desterrados cubanos –porque eso es lo que somos- diseminados por el planeta, son parte de la nación. La otra está en Cuba. Unirlas debiera ser la prioridad primera.

Lo que hoy vivimos es una vergüenza que ni la afiliación ideológica del estado cubano puede ya explicar. China, gobernada por el partido comunista, se siente orgullosa de que Yao Ming, estrella del NBA en Estados Unidos, abra el desfile olímpico junto a un niño sobreviviente del terremoto que asoló aquel país y a cuya recuperación contribuyó este atleta. Por su parte, el actual gobierno cubano le hace el juego a su rencoroso Asesor en Jefe que acusa de traidores a aquellos deportistas que han deseado medirse contra profesionales de su especialidad y exige que nunca se les permita volver a su patria. Quiere seguirlos excluyendo de la nación a la que pertenecen.

La “nación” –entiéndase- no es una isla llena de palmas; somos nosotros, nuestras familias, amistades y sueños. Los que están dentro y fuera de Cuba. Nuestras ideas y preferencias no deciden nuestra condición de cubanos como pretenden algunos. La soberanía nacional tampoco es una prerrogativa estatal. Es el derecho que todos tenemos a expresar y hacer cumplir nuestra voluntad. Es prerrogativa del pueblo; no del Estado ni de un gobierno que la ha conculcado y pretende ejercer su representación.

El tema de quién es el soberano viene muy al caso cuando el gobierno por un lado enmudece mientras en Moscu se discute abiertamente la conveniencia de establecer bases en la isla y luego corre a vociferar su apoyo a los rusos cuando aquellos entran en algún conflicto con países en su periferia. ¿A cuánta gente en Cuba le interesa que se haga un rápido pronunciamiento gubernamental sobre la invasión de Ossetia del Sur mientras el pueblo ha venido esperando reformas imprescindibles de las que cada vez se habla menos?

Todos somos la nación cubana, la soberanía es nuestro derecho y la patria a todos pertenece. El totalitarismo fragmentó la nación y desea mantenernos en esa condición. Solo reunificando lo que hoy pretenden aislar es que podemos hacer valer nuestra voluntad soberana sobre ese estado y gobierno.

Un muro no se quiebra construyendo otros. Cuando tumbemos los que existen –como ocurrió al caer el de Berlín- el totalitarismo cubano tendrá sus días contados porque fragmentar la nación, separando y contraponiendo a sus hijos, es un pilar central de su estrategia de poder. No permitamos que la pasión y la lógica del rencor –por comprensibles que sean- nos conduzcan a colaborar con la política totalitaria.

Aíslese el totalitarismo; unamos la nación. Entonces, ¿qué hacemos para lograrlo? ¿Hasta cuándo vamos a tolerar los muros que nos dividen?


27 Comentarios


27 por Niafunké (Usuario no autenticado) 14/08/2008 12:00

Juan Antonio, muy baja y esclarecedora su respuesta. Lo del "tono" es subjetivo y un chantaje tardío.

26 por Juan Antonio Blanco 14/08/2008 5:27

Niafunké, usted entonces debe estar entre mis favoritos, de lo contrario lo habría sacado de circulación para que no ofendiese de nuevo a otros lectores y lectoras con el tono -no el contenido o extensión- de algunos de sus mensajes. Reciba y extienda tolerancia. Es bueno para su salud.

Para Otra Opinión

Gracias por sus excesivamente generosos comentarios. No obstante déjeme dcirle que creo es demasiado escéptico en el tema de la capacidad de actuar de manera consensuada que pueden llegar a tener los cubanos en ciertos asuntos. Conozco expeiencias exitosas de docenas de organizaciones cubanas que no se hablaban y ahora concertan acciones y declaraciones.

Las personas a las que usted se refiere no tienen interés en involucrarse en grandes campañas políticas bajo la dirección de otros, pero en su mayoría quisieran "resolver" el problema de los abusos que hay con la existencia de permisos de entrada y salida, el costo abusivo de esos trámites así como del envío de remesas y llamadas telefónicas y vencer los obstáculos que les inventan los supuestos "duros" de La Habana, Miami y Washington. Pero necesitan saber si existe una manera inteligente de hacerlo sin necesidad de ser mártires de la causa. Y la hay.

Respecto a lo de los amigos tengo muchos y muy buenos en Cuba y fuera pero pocos en Ottawa. Algunos coinciden con mis puntos de vista otros no. El único requisito para que alguien sea mi amigo es que sea repetuoso y simpático porque no resisto los pesados. Usted podría serlo, pero no sé si vive en Ottawa.

25 por joseluis sito (Usuario no autenticado) 14/08/2008 4:40

Esperando los cambios de la dictadura o esperando Godot es lo mismo, no cabe duda. Pero eso ya lo sabíamos y lo llevamos experimentando desde hace 50 años. Las estrategias de supervivencia del castrismo ya las han superado los cubanos, menos algunos ingenuos o cómplices que intentan aun vender su mercancía adulterada.

El pueblo cubano lleva esperando, sentado delante de la puerta de su casa, que todo cambie, que la Libertad vuelva a Cuba y su prosperidad. Medio siglo después, vive en la servidumbre la mas abyecta que haya jamás conocido y en la miseria la mas grande de su historia. Resulta que se nos aconseja esperar aun mas.

Justamente ya no se trata de esperar, ni del lado de la dictadura esperar cambios mentirosos, ni del lado de la disidencia esperar que la Libertad caiga del cielo. Ahora se trata de conquistar la Libertad. Esto se consigue aumentando y desarrollando la Resistencia, creando las condiciones fuera y dentro de la isla para que los cambios sean esos impuestos por el pueblo cubano.
La pregunta ¿ que hacer? no es retórica, es actuar concretamente dentro y fuera de la isla, y no esperar “cambios” de la dictadura. Es trabajar para que ciertos mecanismos erróneos o inútiles se corrijan en Estados Unidos, España, Europa o Latinoamérica. Es proponer acciones dentro y fuera de la isla destinadas a mover la opinión publica internacional, a mover la inercia y el abandono, el fatalismo del pueblo cubano. Es despejar la ignorancia que tantos tienen de la dictadura castrista, por medio de acontecimientos culturales, intelectuales. Es ponerse en movimiento, precisamente de no esperar Godot porque no vendrá. Es absurdo esperar que la dictadura conceda la Libertad al pueblo cubano, como es absurdo esperar que la Libertad caiga en el pico sin mover un dedo.

Las “estructuras gubernamentales cubanas”, es decir la dictadura castrista, ya ha hecho “cambios” mínimos. En particular desde los años del periodo de hambruna, los 90, cuando se permitieron negocios con los capitalistas, se instaló el dólar, aparecieron los cuenta-propistas, se hablo con bombas y platillos del perfeccionamiento empresarial, y un largo etc. Los cambios mínimos los hace la dictadura, esos que le permiten sobrevivir, y los hace constantemente. Solo los ignorantes o malintencionados no lo saben. El resultado de aquellos cambios y de estos nuevos están a la vista para quien quiere verlos; represión y opresión igualita, cuando no aumenta con los periodos de fiebre castrista, libertades cero, futuro en las tinieblas. Estamos hartos de esperar Godot.

Tambien estamos hartos de esperar, vendiendo platanitos delante de la ventana para poder sobrevivir. La Libertad se conquista. Resistir es el exacto opuesto de aguantar. Resistir significa ponerse en movimiento, actuar, proyectarse hacia adelante. Significa, como lo espresa J. A. Blanco preguntarse ¿qué hacer?. Con esto ya estamos quitando las piedras del camino.

Hay una frase de Beckett que dice “chupar piedras”. Estamos chupando piedras desde hace 50 años, vamos a cambiar esto ¿ok?

RESISTENCIA ¡! UNION ¡!
VIVA CUBA PRONTO LIBRE ¡!

24 por joseluis sito (Usuario no autenticado) 14/08/2008 4:40

Apareció Niafunke, el pez de agua salada.
¿Que tal por allende los mares? ¿No has chocado todavía con algún tiburón o pez-espada?
¿Te aburrías con la inmensidad del Océano?

Tu comentario otra vez más nos ayuda considerablemente a avanzar hacia la Libertad de Cuba. Es verdad que para ti la Libertad del pueblo cubano te trae despreocupado, gozando la tuya por los mares es suficiente.
No te pedimos hacer un comentario algo perspicaz, no tienes tiempo ni ganas claro, pero te podemos pedir de sacarte el anzuelo que tienes clavado y te impide “reflexionar”. Debe ser bien gordo

23 por Opinion diferente (Usuario no autenticado) 14/08/2008 4:40

Estimado juan Antonio , en mi modesta opinion , ud, y Jorge Ferrer son las personas que con mas tino hablan de los problemas que todos los cubanos conocemos, pero , en este tema, creo que no es usted lo suficientemente objetivo, no creo ni creere en la union de los cubanos,sin animo de ofender ni mucho menos discrepar de sus conceptos, le pregunto, cuantos amigos cubanos tiene usted en Otawa, cubanos de a pie, no diplomaticos que desertaron , no de la altas esferas, amigo, los cubanos nos despreciamos entre nosotros mismos, establecemos categorias, y nos pronunciamos por el no cubaneo, CUBANEO, asi es como se manejan las cosas entre los residentes en el exterior, NO QUIERO CUBANEOS, vine aqui para integrarme, asimilar esta nueva cultura, incorporarme a esta sociedad y salir adelante, el que vino legal, con permiso de salida , claro, despues de entregar su casa, pero que puede volver ,de visita , se supone NO QUIERE PROBLEMAS, quiere ir a ver a su familia, celebrar los 15 de su hija en el mejor hotel, hacer despliegue de fastuosidad, que la gente del pueblo este una semana hablando d elo bien que me va afuera,etc, etc, etc, usted que tiene muchos estudios realizados, que tiene una inteligencia superior , digame , por que, determinada persona que salio de cuba legal se va a aarriesgar a ir a la embajada a protestar , a senalarse y a arriesgarse a que lo llamen y le digan ud, no puede entrar mas a Cuba.En SINTESIS me encantaria hacer un estudio bien hecho de todos los estratos del exilio cubano, y sacar una cifra de a cuantos le interesa hoy por hoy un enfrentamiento y a cuantos no, ya de hecho, por experiencia personal le digo a la mayoria d elos jovenes no les interesa, quieren irse, saler adelante y regresar, alquilar un auto, pasear, pagarle la disco a los amigos, las cervezas, y demostrarles que aunque no se graduaron como ellos tienen mas poder adquisitivo.EN FIN AMIGO, BAJENSE DE LA NUBE Y PONGAN LOS PIES EN LA TIERRA.AH, ya estoy preparado para la avalancha de chancleteos que me vienen arriba.LES TENGO NOTICIAS ,,,,NO ME IMPORTA.


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