CUBAENCUENTRO | Cuba

ELTONODELAVOZ: “Cómo llegó la noche”, por Jorge Ferrer

Las memorias de Huber Matos. Llevan título espléndido: Cómo llegó la noche. No les había dedicado el tiempo que merecen —todas las memorias de los presos políticos del castrismo merecen nuestro tiempo y no es que sean muchas— y ahora, tardísimo si se atiende a que llevan década publicadas, me enmendé.
Pasen por ahí, si no lo han hecho. Tuvieron editor puntilloso y se agradece. Huber Matos —comandante de la Sierra Maestra, temprano descubridor de lo que venía y pronta víctima de lo que vino— es un personaje con pasado al que atender.
¿Las máculas? Las propias del género: todo libro de memorias barre las letras para casa. (Yo sigo prefiriendo cuando de recordar el presidio político cubano el excepcional libro de Mignon Medrado Todo lo dieron por Cuba, pero no es ahora que les explique el por qué.)
¿Algún apunte? Uno, sí. Y me perdonará Huber que sea otro el protagonista, porque es vindicación del estilo de este Cómo llegó la noche. Es conocida la historia de Ricardo Olmedo, opositor a Machado, Batista (fue uno de los jefes del fallido asalto a Palacio en 1957) y Fidel (a quien preparó un atentado también lamentablemente fallido). Olmedo fue fusilado por el último tan pronto como en 1962. Su historia la he visto contar unas cuantas veces, alguna en términos de complaciente ficción.
En Cómo llegó la noche aparece en los siguientes términos:
Mis compañeros me cuentan también del fusilamiento de Ricardo Olmedo, quien, tras ser arrestado por sus actividades contra el régimen, fue amenazado de ser llevado al paredón a menos que compareciera ante las cámaras de televisión incitando a los cubanos a abandonar la resistencia contra el régimen. Él contestó: “Yo no soy artista” (p. 431)

«Yo no soy artista», dijo sabiendo que esa frase le valía ir a recostarse al paredón. ¡Qué grande!

www.cubaencuentro.com