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PENÚLTIMOSDÍAS: “El cable: un año después”, por Ernesto Hernández Busto

Por estos días hará un año de la llegada a costas cubanas del cable submarino de fibra óptica que finalmente dotaría a los cubanos de un acceso a Internet de banda ancha.
La idea del Ministerio de Informática y Telecomunicaciones nunca fue que el cable trajera servicio de Internet a todos los particulares cubanos que así lo desearan: los discursos oficiales insistieron siempre en “priorizar (léase mediatizar) el acceso social a las TIC a través de espacios tales como escuelas, jovenclubs, universidades, centros hospitalarios, bibliotecas, y centros de investigación”. Aún así, la espectativa era grande, pues no era difícil deducir que una vez que estuviera en funcionamiento el cable, los cubanos encontrarían maneras creativas de acceso a una Red tres mil veces más rápida —de la misma manera que hoy encuentran atajos para seguir conectados e informar sobre lo que sucede en la isla.
Sin embargo, la reciente ola de propaganda gubernamental sobre el tema de la “ciberguerra” coincide con una falta absoluta de información sobre el destino del esperado cable. Tómense el trabajo de echarle un vistazo a las últimas noticias sobre el tema. Clones censurados de sitios emblemáticos del social media, griterío oficialista que pretende ahora “ocupar la Red” con su mensaje propagandístico, dobles discursos instrumentales, satanización de la blogosfera independiente y los sitios web que informan desde el exilio… Todo parece indicar que las autoridades cubanas han dedicado este año a prepararse para sustituir la estrategia de uso basada en la limitación del acceso por un nuevo modelo de dosificación, monitoreo y censura de los contenidos, así como un notable incremento de la actividad y los discursos progubernamentales en la Red.
Parte de esta estrategia “proactiva”, digamos, es el desbloqueo de sitios que hasta hace poco estuvieron censurados en la isla. Los blogs de la plataforma Voces cubanas (incluido el anatemizado Generación Y), así como CubaEncuentro y Café Fuerte, ya son accesibles para los poquísimos cubanos que puedan pagar la lentísima conexión de los hotales. Y por supuesto, ahora los troles gubernamentales lo tienen mucho más fácil para “combatir” las opiniones del “enemigo”.

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