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Jóvenes a La Demajagua

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La Demajagua

Ruinas del antiguo ingenio La Demajagua, en el oriente cubano.

Entre viajes a La Habana junto con Rolando y Néstor Rodríguez Lovaina para encomiendas propias del futuro de un proyecto juvenil se me fueron los primeros días de octubre. Después, separados por horarios y salidas de ómnibus nos reunimos ellos dos y yo con un numeroso grupo de jóvenes en algún lugar del Oriente cubano para dar por cumplido --si no el mismo día al menos dos días antes del 10 de octubre-- un propósito noble y patriótico.

Tenía que ser en La Demajagua y fue allí.

Fue planeado a hurtadillas. Después de burlar mil veces a la policía, a los "chicos traviesos" de la Seguridad del Estado y a mirones que pudieran con un comentario atraer a más chicos traviesos, pisamos el lugar escogido por Carlos Manuel de Céspedes para anunciar la libertad de sus esclavos y el inicio de la Guerra.

Allí donde explota ante los ojos ese pedazo de mar que había enamorado a las huestes españolas se lanzó la convocatoria del Foro Juvenil Cubano de Concertación Nacional sobre Economía y Democracia.

Llegamos para oír a tantos jóvenes opositores gritar la palabra libertad con una fuerza inaudita. Esta vez Néstor dijo unas palabras que no sonaron a discurso, tampoco las de su hermano Rolando.

El foro convocado por el Movimiento Cubano Jóvenes por la Democracia quiere que los jóvenes cubanos de todas las filiaciones políticas, o sin ellas, participen a través de ponencias en la resolución final del problema cubano.

¿Utópicos? Puede ser. ¿Sonadores? ¿Y qué joven no lo es?

Lo que pasa es que los ritos del hombre no han cambiado mucho desde aquella ocasión en que tres individuos sentaron junto a la hoguera recién descubierta por ellos y pensaron en la lumbre de mañana y en que la esperanza no se pierde fácilmente.

Yo que soy reacio a las reuniones y monsergas políticas me dejé arrastrar por el aire del sur que baña el Golfo de Guacanayabo cuando vi que desde las cinco provincias orientales llegó gente nueva con ganas de poner la patria por encima de todos.

No sentí como lemas y consignas los gritos de libertad. Fue como si el Padre de la Patria hubiera soltado las cadenas otra vez.



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Sobre este blog

Un grito contra el horror en la isla. Una manera de vadear el muro de la desilusión y la muerte lenta del cubano que espera…sin esperar

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Autor: Luis Felipe Rojas

Luis Felipe Rojas

San Germán, Holguín, 1971. Escritor, periodista y poeta libre e independiente. Experimentador audiovisual.

 

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