¿Te llegó la “blanca”?
Luis Felipe Rojas | 14/06/2009 23:19
En verdad me asusta la policromía del imaginario popular cubano. El hecho de llevar un sobre amarillo bajo el brazo, hizo que 52 almas criollas me preguntaran en menos de media hora si me habían otorgado la “carta blanca”. Lo hice para probar. Los anoté por pura contabilidad.
En Cuba hay dos razones primordiales por las que una persona lleva un sobre a la vista pública: la primera puede ser que te haya llegado la dichosa “carta”, que en realidad no es una carta ni es blanca. Se trata de la disposición militar por la que un grupo de engreídos sostiene por… donde más duele, a cuanto cubano desee emigrar.
La segunda puede estar ligada al hecho de que un alma caritativa te haya enviado un libro desde el exterior para salir de la rutina de las paleolíticas librerías cubanas.
En ambos casos llevar un sobre amarillo a la vista de todos es un desafío nacional, una provocación que pone a muchos a frotarse las manos o pasar al recoveco de las pesadillas burocráticas.
Al único policía que me detuvo esa mañana, para “verificar la identidad”, no se le arquearon las cejas, ni frunció más el ceño cuando leyó “Escrito sin permiso”, el título del libro que iba en el sobre. Una paradoja donde las hay. En el libro-carta-diario desde la prisión, Manuel Vázquez Portal describe las mil maneras de interrumpir un sueño.
Cuando se avanzan apenas tres líneas cualquiera comprende por qué un país se puede quedar sin esperanzas.
Tal vez mañana no todas las cartas que se esperan en Cuba sean con la blancura de los servicios aduanales, tomados por militares, ni los sobres lleven el amarillo de la resignación.
Enlace permanente | Publicado en: Animal de alcantarilla | Actualizado 14/06/2009 23:29
Carta al Dr. Jorge Sanguinetty
Luis Felipe Rojas | 10/06/2009 5:56
Tags: ¿Cambios en Cuba?
Respetable Dr. Jorge Sanguinetty:
Con fruición y respeto recibimos en Cuba (cuando podemos) sus ensayos y artículos. De antemano le agradezco infinitamente por cuanto intenta aclarar en medio de la madeja totalitaria que nos cubre.
Doctor, en su artículo “Las consecuencias de los cambios de política hacia Cuba”, tan bien desbrozado como profundo, usted apunta a dos elementos que si bien son razonables, igualmente son discutibles.
En primer término no creo que el cambio de una política hacia Cuba, como puede estar ocurriendo sin usted y yo saberlo, modifique las relaciones del gobierno cubano con los habitantes de la Isla. Un aumento de las adquisiciones por parte del gobierno de Raúl-Fidel no supone un desplazamiento de su interés por controlar y reprimir aquellas beligerancias que vayan apareciendo.
Recordemos que con el aumento de la infraestructura hotelera y el arribo en masa de turistas a la isla, llegaron la despenalización del dólar y la permisibilidad del cuentapropismo, pero también la crisis de los balseros y las cárceles volvieron a llenarse de cubanas acusadas de “jineterismo”, supuestos peligros sociales y lo que un día Raúl Castro soñó gastar en presupuesto militar lo hizo entonces vistiendo de policías a millares de jóvenes dispuestos a salir de la penuria por un momento. De manera que no se alteran las agujas del reloj en La Habana por una simple inyección de aceite en la vieja maquinaria.
Estados Unidos ha sido siempre partidario de fomentar la democracia en cuanto confín haya sonado un alarido, pero difícilmente puedan hacerlo en solitario en el caso cubano. Mientras un puñado de organizaciones bienhechoras, enfrascadas en la verdadera solidaridad desde Europa, quedan exhaustas de tanto ir y venir; las instituciones democráticas, provistas del arsenal constitucional y el apoyo de la sociedad en general, en la persona de sus gobiernos, celebran a espaldas de los veladores de la verdad y la justicia. Los recientes pasos dados por gobiernos de la Unión Europea desdicen del parecer de su conjunto. En fin, no vale la pena gastarse como Penélope, sentados a la espera de la incertidumbre. Esta vez el apoyo de Occidente puede ser un canto de sirena que se aleje y nos aleje cada vez más.
Aun sin la esperada inyección que el turismo cubanoamericano dará a Cuba, es más fácil mirar atrás y saber que si la Revolución intentó salvar su honrilla hace un lustro con mega planes o proyectos populistas, sus resultados están hoy a la vista de todos. Veamos.
Ni las policlínicas comunitarias ni los centros educacionales recién construidos o remozados son lo que el pueblo esperaba. Hospitales sin médicos y además sin condiciones; escuelas gratuitas, pero con maestros sin ninguna experiencia docente educativa, y un plan de construcción de viviendas a medio camino entre el estancamiento y los obstáculos burocráticos. Visto así, con el ojo puesto en el microcosmos de sólo cinco años, también se puede demostrar que ese proyecto de revolución es indefendible por cuanto carece de los mismos logros de los que ostenta.
El futuro de Cuba no se decide en Washington, ni en Ginebra ni en las estadías temporales de la UE, porque ante cada movida diplomática, cada intento de acercamiento o sombra de presión foránea, el caimán gangrenoso de socialismo responde con un coletazo que siempre, siempre, alcanza a quienes ponen la bandeja de oro, la otra mejilla, y se sientan, como Penélope.
A estas alturas no han faltado los que achacan que el estado de represión vigente se debe a la debilidad de las fuerzas oposicionistas, disidentes y pueblo en general, aludiendo a la mansedumbre a que nos han sometido por cincuenta años. Son acusaciones, más que valoraciones, maniqueas y facilistas.
Usted apunta bien cuando habla de la falta de organicidad en la sociedad cubana, y sobra decir de los intentos de una buena parte del exilio cubano. Pero recordemos con Erich Fromm que cuando un pueblo se somete y se deja humillar no lo hace solamente por la búsqueda de un asidero. El ideal prometido y puesto casi en el cuenco de las manos para los cubanos, sigue siendo un sueño. Que otros no hayan dado con el objetivo de “enseñar la libertad”, de atajar al hombre de los empobrecimientos de los mismos seres humanos, es tarea, meta, y no culpa ni fatalidad.
Con las mayores esperanzas del mundo, sin ser demasiado utópicos, pero soñadores al fin, recordemos que en el triste periodo de tres años el gobierno cubano ha liberado casi a tantos presos políticos como los que ha vuelto a encarcelar, pero también está encarcelando a mansalva a parte de lo mejor y más emprendedor de su juventud bajo aberraciones legales como la Peligrosidad social y el Desacato a la autoridad, precisamente en tiempos de vuelta a una supuesta bonanza bajo la protección chino-ruso-venezolana de última hora; por lo que los beneficios no se ven siempre a las claras.
El camino para la interconexión entre las fuerzas prodemocráticas internas y externas es una manigua aún difusa, y sin caer en pesimismos, distante de una verdadera interactividad.
Enlace permanente | Publicado en: Animal de alcantarilla | Actualizado 10/06/2009 6:15
Jóvenes cubanos: presos a mansalva
Luis Felipe Rojas | 08/06/2009 4:26
Tags: Represión
Cuando tus amigos caen uno a uno al pozo de la cárcel, algo se va con ellos. Algo tuyo se va a los calabozos. La diferencia es que mis amigos no han violado la Ley Mordaza ni son acusados de espionaje o contubernio con los “yumas” o los europeos, un ardid bastante socorrido por la prosapia militar cubana.
Isael, Monés Borrero, Jiménez Blanco, Desdín, Yordis, Galván Casal y Enyor Díaz Allen como última presa, casi todos guantanameros. Muy pocos pasan la treintena de edad y tienen algo en común: han sido víctimas de la Ley de Peligrosidad Pre-delictiva.
Antes era un hampón el que decidía “la paz del barrio”, después un miliciano en los ‘60, más tarde un Jefe de Sector y ahora la sola recomendación del Presidente del Consejo Popular basta para que encierren a miles de jóvenes cubanos por no trabajar con el gobierno, hacer vida individual en una esquina o emprender una mínima empresa de autogestión fuera de las garras burocráticas.
Según estadísticas informales Ciudad de La Habana, Villa Clara, Holguín y Guantánamo son las provincias con presos más jóvenes y es la dichosa ley la de más sufrientes.
Aún así mis amigos se distinguen de los socitos del barrio porque aunque quieran no pueden trabajar, les requisan los bolsillos, les ocupan los teléfonos y sus casas son vigiladas como si fueran terroristas.
Llevar una campaña para que se conozca quiénes son los seis médicos presos políticos cubanos, gritar ¡Abajo la tiranía! hasta quedarse ronco, negarse al arresto arbitrario de todos los días o presentarse en una unidad policial a preguntar por un hermano preso bastó para encerrar a estos muchachos.
Así de jóvenes y no aceptaron la mordaza. Pasaron del empujón, la paliza y el vejamen público a la dignidad y la esperanza del que aguarda en Dios. El cañón en la frente no les dio miedo.
Los pretextos del que no tiene la razón dejan sin aliento al más pintado.
Enlace permanente | Publicado en: Animal de alcantarilla | Actualizado 08/06/2009 5:06





