Jóvenes a La Demajagua
Luis Felipe Rojas | 13/10/2009 19:24
Entre viajes a La Habana junto con Rolando y Néstor Rodríguez Lovaina para encomiendas propias del futuro de un proyecto juvenil se me fueron los primeros días de octubre. Después, separados por horarios y salidas de ómnibus nos reunimos ellos dos y yo con un numeroso grupo de jóvenes en algún lugar del Oriente cubano para dar por cumplido --si no el mismo día al menos dos días antes del 10 de octubre-- un propósito noble y patriótico.
Tenía que ser en La Demajagua y fue allí.
Fue planeado a hurtadillas. Después de burlar mil veces a la policía, a los "chicos traviesos" de la Seguridad del Estado y a mirones que pudieran con un comentario atraer a más chicos traviesos, pisamos el lugar escogido por Carlos Manuel de Céspedes para anunciar la libertad de sus esclavos y el inicio de la Guerra.
Allí donde explota ante los ojos ese pedazo de mar que había enamorado a las huestes españolas se lanzó la convocatoria del Foro Juvenil Cubano de Concertación Nacional sobre Economía y Democracia.
Llegamos para oír a tantos jóvenes opositores gritar la palabra libertad con una fuerza inaudita. Esta vez Néstor dijo unas palabras que no sonaron a discurso, tampoco las de su hermano Rolando.
El foro convocado por el Movimiento Cubano Jóvenes por la Democracia quiere que los jóvenes cubanos de todas las filiaciones políticas, o sin ellas, participen a través de ponencias en la resolución final del problema cubano.
¿Utópicos? Puede ser. ¿Sonadores? ¿Y qué joven no lo es?
Lo que pasa es que los ritos del hombre no han cambiado mucho desde aquella ocasión en que tres individuos sentaron junto a la hoguera recién descubierta por ellos y pensaron en la lumbre de mañana y en que la esperanza no se pierde fácilmente.
Yo que soy reacio a las reuniones y monsergas políticas me dejé arrastrar por el aire del sur que baña el Golfo de Guacanayabo cuando vi que desde las cinco provincias orientales llegó gente nueva con ganas de poner la patria por encima de todos.
No sentí como lemas y consignas los gritos de libertad. Fue como si el Padre de la Patria hubiera soltado las cadenas otra vez.
Enlace permanente | Publicado en: Animal de alcantarilla | Actualizado 13/10/2009 19:31
Ofensa pública
Luis Felipe Rojas | 08/10/2009 21:56
Mi última visita a Dos Ríos, donde cayera el más preciado de todos los cubanos, se convirtió en un momento de angustia y malestar. Primero el Cauto, río de mis amores infantiles, convertido en una zanja carcomida y
sucia. Las laderas rajadas y los caminos inaccesibles para llegar forman el pasaje lúgubre que nos han vendido de recambio. Luego el monumento.
Vivo a 20 kilómetros de Dos Ríos, el lugar donde José Martí se abalanzó por última vez en 1895 contra el fantasma de la guerra, pero a ese sitio no se puede llegar si no es a través de una expedición individual, rentando un auto particular o esperando la fecha patria en que la juventud comunista o sus similares deciden quiénes van y quiénes no.
Los honores patrios también están racionados, no existe una ruta de ómnibus o camiones hasta el monumento. Para colmo el jardincillo de rosas que rodea el obelisco se extingue por falta de una bomba de agua. Apenas a treinta metros del río no se pueden regar las plantas por falta de un dispositivo sensorial que haga a las autoridades detenerse un instante y pensar en el que debiera ser el lugar mas sagrado de la patria.
Una aberración jurídica y quién sabe si económica impide que en Dos Ríos se pueda comprar una turbina para regar las rosas del monumento al Apóstol. Hace solo unas semanas estuve allí y sentí pena y vergüenza, propia y ajena. Tal vez este post solo sirva para engrosar las quejas sobre la isla.
Al camino que da acceso ahora a Dos Ríos lo custodia una valla con la imagen de Martí que reza: "Nos enseñó a rechazar las tiranías y las ingerencias."
Ojo por ojo.
Enlace permanente | Publicado en: Animal de alcantarilla | Actualizado 08/10/2009 21:58
Ver para creer
Luis Felipe Rojas | 03/10/2009 6:59
“Mejoría en el correo Cuba-USA” dicen los cables, pero mi ingenuidad no me alcanza para pensar que me llegarán intactos los libros de Vargas Llosa y Zygmunt Bauman prometidos desde Suecia.
¿Entonces abrirán cursos de cívica y moral para los “aguerridos trabajadores” de la empresa Correos de Cuba? ¿Les dejarán saber en letras times new roman de 24 puntos que lo ajeno se deja quieto?
Si el ciclón político de Obama hace bajar la cerviz a los inquietos chicos de Correos de Cuba, ¿me devolverán el reloj sustraído al esfigmógrafo que me enviaron desde New Jersey el año pasado?
Para que no le pasara lo mismo que a mí, una señora de mi pueblo y su hermana de Miami se complotaron para burlar a los timadores de la mensajería nacional y poderle celebrar las fiestas de quinceañera a la hija con todos los atributos que se requieren para el ritual de fotos con diferentes ropas y zapatos. En el primer envío arribaron a San Germán los cuatro zapatos del pie derecho para la jovencita. Los del pie izquierdo en la segunda oportunidad.
Las secciones de quejas de los diarios cubanos dan fe del libertinaje de funcionarios y trabajadores que sólo en contados casos han sido amonestados. Virutas de madera, envases plásticos llenos de arena, trozos de metal y trapos viejos son parte del botín que recibe el usuario luego que los ingeniosos seleccionadores de las oficinas postales revisan la mercancía que llega a la isla.
Enlace permanente | Publicado en: Animal de alcantarilla | Actualizado 03/10/2009 7:05
Un año a la espera de dios
Luis Felipe Rojas | 29/09/2009 19:02
Sentada a la puerta de su nueva “vivienda temporal”, Esther se ha cansado de esperar por las promesas del gobierno y ha decidido dejarlo todo a la suerte. En ese pedazo de casa allá en el pueblo de Banes pululan las almas desesperadas, los incautos hasta ayer, los que cerraron los ojos, cruzaron los dedos y rezaron para que no viniera otro ciclón como el Ike, que por la bahía de Nipe entró a Antilla para estremecer su suelo.
Mildrei, Noemí, Consuelo, Ramona y Olga son de las mujeres que conocí después de ese septiembre del 2008. Todas me repitieron el mismo rosario de calamidades, la venta de una libra de clavos para fijar la tablas recogidas al azar en los postes de la estructura temporal y crear algo parecido a una pared, la imposibilidad de comprar un colchón de espuma o que les vendieran aunque fueran veinte tejas de zinc en lugar de cuarenta y al menos tener un techo para cobijarse todos en los aguaceros siguientes.
La franja nororiental de la Isla ha visto desfilar ante sí a toda una camada de mascarotes políticos e ideológicos con promesas que al parecer nunca se van a cumplir.
Mientras, una mujer espera en el quicio de la puerta un aviso, una señal de luz para alumbrar la vida.
Enlace permanente | Publicado en: Animal de alcantarilla | Actualizado 29/09/2009 19:17
Salir al mundo
Luis Felipe Rojas | 24/09/2009 6:29
Salir de San Germán, mi pueblo, que fue rebautizado después de 1959 con el nombre de Urbano Noris, a conectarse con el mundo puede estar lleno de exabruptos por la carencia de transporte y por las persecuciones y controles policiales encubiertos y descubiertos que siempre realiza la Seguridad del Estado cubana contra todo aquel o aquello considerado “contrarrevolucionario”.
No obstante, lo intento cada semana para saber de realidades que están más allá de mi pueblecito y que la radio y la televisión de provincia y del país no cuentan. Pero lo tengo que hacer porque es la única vía para conocer detalles de los sucesos y después sacarlos al espacio virtual.
Ni a Holguín y menos a San Germán llegan los periodistas de cadenas extranjeras con cámaras digitales. Allí muy pocos saben qué es la CNN, Reuters. Ni Telemundo, América Teve, Canal Cinco de España. Pero no importa, allí regreso siempre para escribir y después por los caminos invisibles hacer que aparezcan en esta bitácora.
Escribir cómo es que Orlando Zapata Tamayo sigue en la cárcel provincial de Holguín y su madre Reina Luisa salió para ese lugar de horror porque le preocupa la salud del hijo recién operado que convaleciente fue llevado hasta una celda de castigo a purgar por el delito de querer la libertad y la democracia para Cuba.
Contar que en el policlínico de mi pueblo no hay modelos oficiales en los que un médico escribe una sarta de términos clínicos que afirman que mi vecina Caridad es diabética y por tanto tiene “derecho” a comprar en la tienda del pueblo la carne y leche de dieta. Agregarle a mi crónica que me contó Yuneysi que ya esta es la segunda vez que por falta de papel impreso con el “modelo oficial” Caridad ha perdido la dieta pues cuando termina el mes si no la ha comprado, por la razón que sea, la pierde.
Precisar que el sábado 19 de septiembre mientras un cantante llamado Juanes andaba por algunos lugares de La Habana ajustando detalles de su Concierto Por la Paz y una señora llamada Olga Tañón repartía allí mismo lápices de colores a unos estudiantes, mi amigo Rolando Rodríguez Lovaina, líder del ilegal movimiento civilista Jóvenes por la Democracia, cumplía cinco días de detención en una unidad policial de su natal Baracoa con la prohibición de viajar a la capital hasta después del día 20 porque “él no podía ir al concierto”.
Anotar que Cristian Toranzo Fundichely ese sábado 19 en Antilla se quitó la camisa, mostró un pullover blanco con la palabra CAMBIO y gritó ¡Vivan los derechos humanos! y tres integrantes del Ministerio del Interior lo golpearon muy fuerte para luego, esposado, meterlo en un calabozo.
Agregarle a mi escrito que el domingo 20, cuando Cristian recibía en el hospital un dictamen de que le habían fracturado una costilla por los golpes que dos agentes le propinaron, allá en la plaza habanera Olga Tañón decía en inglés (no sé por qué no lo dijo en español): “Is Time to Change”, y Juanes agregaba lo de ¡Cuba Libre, Cuba Libre! cerca de donde está el edificio del Ministerio del Interior…
Yo sigo viviendo donde muy pocos saben cómo entrar a la internet o instalar una parabólica en la azotea de la casa para conocer qué pasa en el más allá, pero donde todos saben que Yosvani Anzardo, director del espacio digital Candonga.org esta aún preso, incomunicado, sin saber siquiera cuándo le celebrarán la farsa judicial.
Él, joven cubano que también quiso un concierto por la libertad de expresión, el libre acceso a la internet y la paz en Cuba.
Enlace permanente | Publicado en: Animal de alcantarilla | Actualizado 24/09/2009 7:01
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