En el nombre de los nombres
Luis Felipe Rojas | 03/11/2009 18:24
Tags: Vivir en Cuba
A Santa Lucía, Cayo Mambí y dos bateyes cerca de San Pedro de Cacocum, villorrios del oriente cubano, les suplieron el nombre desde que llegó "la revolución al poder" por la denominación oficial de Rafael Freire, Frank País, Cristino Naranjo y Antonio Maceo. Supongo que eso sería como una disculpa por tanta sangre y tanta afrenta en la contienda de hace 50 años donde murieran Rafael y Frank y otros tantos cuyos nombres aparecen en las vallas anunciadoras de cada pueblo.
Aunque conozco mejor el oriente del país, sé que así pasó en todas partes de la isla. Los del poder fusilaron no solo a los opositores, también a los nombres de los pueblos, centrales e instituciones sociales y culturales del país.
El Salvador, Julio Antonio Mella y Calixto García son las huellas de tres pueblos que ya perdieron sus nombres fundacionales para siempre. Borrados de la historia cubana que inició un ciclo de denominaciones que irá engordando con el paso de los años y la muerte de los ancianos que aún ostentan el poder.
Enredo padre se formará cuando los humildes parroquianos se trasladen desde Placetas a otra región y la anunciadora de la terminal de trenes informe por el altoparlante que el tren para Ricardo Alarcón ya va a partir, o cuando intentemos cruzar para la villa de Regla y la lancha lleve el membrete de Armando Hart. Habría que saber cuáles de los pueblos no fusilados en 1959 perderán el nombre para adoptar por mandato oficial el del fallecido, un dirigente del partido comunista cubano.
La usurpación de la vida y la historia ciudadana deben penarse ahora mismo para que no vuelva a estar en el paredón la muerte de otro pueblo.
Enlace permanente | Publicado en: Animal de alcantarilla | Actualizado 03/11/2009 19:01




