Carta al Dr. Jorge Sanguinetty
Luis Felipe Rojas | 10/06/2009 5:56
Tags: ¿Cambios en Cuba?
Respetable Dr. Jorge Sanguinetty:
Con fruición y respeto recibimos en Cuba (cuando podemos) sus ensayos y artículos. De antemano le agradezco infinitamente por cuanto intenta aclarar en medio de la madeja totalitaria que nos cubre.
Doctor, en su artículo “Las consecuencias de los cambios de política hacia Cuba”, tan bien desbrozado como profundo, usted apunta a dos elementos que si bien son razonables, igualmente son discutibles.
En primer término no creo que el cambio de una política hacia Cuba, como puede estar ocurriendo sin usted y yo saberlo, modifique las relaciones del gobierno cubano con los habitantes de la Isla. Un aumento de las adquisiciones por parte del gobierno de Raúl-Fidel no supone un desplazamiento de su interés por controlar y reprimir aquellas beligerancias que vayan apareciendo.
Recordemos que con el aumento de la infraestructura hotelera y el arribo en masa de turistas a la isla, llegaron la despenalización del dólar y la permisibilidad del cuentapropismo, pero también la crisis de los balseros y las cárceles volvieron a llenarse de cubanas acusadas de “jineterismo”, supuestos peligros sociales y lo que un día Raúl Castro soñó gastar en presupuesto militar lo hizo entonces vistiendo de policías a millares de jóvenes dispuestos a salir de la penuria por un momento. De manera que no se alteran las agujas del reloj en La Habana por una simple inyección de aceite en la vieja maquinaria.
Estados Unidos ha sido siempre partidario de fomentar la democracia en cuanto confín haya sonado un alarido, pero difícilmente puedan hacerlo en solitario en el caso cubano. Mientras un puñado de organizaciones bienhechoras, enfrascadas en la verdadera solidaridad desde Europa, quedan exhaustas de tanto ir y venir; las instituciones democráticas, provistas del arsenal constitucional y el apoyo de la sociedad en general, en la persona de sus gobiernos, celebran a espaldas de los veladores de la verdad y la justicia. Los recientes pasos dados por gobiernos de la Unión Europea desdicen del parecer de su conjunto. En fin, no vale la pena gastarse como Penélope, sentados a la espera de la incertidumbre. Esta vez el apoyo de Occidente puede ser un canto de sirena que se aleje y nos aleje cada vez más.
Aun sin la esperada inyección que el turismo cubanoamericano dará a Cuba, es más fácil mirar atrás y saber que si la Revolución intentó salvar su honrilla hace un lustro con mega planes o proyectos populistas, sus resultados están hoy a la vista de todos. Veamos.
Ni las policlínicas comunitarias ni los centros educacionales recién construidos o remozados son lo que el pueblo esperaba. Hospitales sin médicos y además sin condiciones; escuelas gratuitas, pero con maestros sin ninguna experiencia docente educativa, y un plan de construcción de viviendas a medio camino entre el estancamiento y los obstáculos burocráticos. Visto así, con el ojo puesto en el microcosmos de sólo cinco años, también se puede demostrar que ese proyecto de revolución es indefendible por cuanto carece de los mismos logros de los que ostenta.
El futuro de Cuba no se decide en Washington, ni en Ginebra ni en las estadías temporales de la UE, porque ante cada movida diplomática, cada intento de acercamiento o sombra de presión foránea, el caimán gangrenoso de socialismo responde con un coletazo que siempre, siempre, alcanza a quienes ponen la bandeja de oro, la otra mejilla, y se sientan, como Penélope.
A estas alturas no han faltado los que achacan que el estado de represión vigente se debe a la debilidad de las fuerzas oposicionistas, disidentes y pueblo en general, aludiendo a la mansedumbre a que nos han sometido por cincuenta años. Son acusaciones, más que valoraciones, maniqueas y facilistas.
Usted apunta bien cuando habla de la falta de organicidad en la sociedad cubana, y sobra decir de los intentos de una buena parte del exilio cubano. Pero recordemos con Erich Fromm que cuando un pueblo se somete y se deja humillar no lo hace solamente por la búsqueda de un asidero. El ideal prometido y puesto casi en el cuenco de las manos para los cubanos, sigue siendo un sueño. Que otros no hayan dado con el objetivo de “enseñar la libertad”, de atajar al hombre de los empobrecimientos de los mismos seres humanos, es tarea, meta, y no culpa ni fatalidad.
Con las mayores esperanzas del mundo, sin ser demasiado utópicos, pero soñadores al fin, recordemos que en el triste periodo de tres años el gobierno cubano ha liberado casi a tantos presos políticos como los que ha vuelto a encarcelar, pero también está encarcelando a mansalva a parte de lo mejor y más emprendedor de su juventud bajo aberraciones legales como la Peligrosidad social y el Desacato a la autoridad, precisamente en tiempos de vuelta a una supuesta bonanza bajo la protección chino-ruso-venezolana de última hora; por lo que los beneficios no se ven siempre a las claras.
El camino para la interconexión entre las fuerzas prodemocráticas internas y externas es una manigua aún difusa, y sin caer en pesimismos, distante de una verdadera interactividad.
Enlace permanente | Publicado en: Animal de alcantarilla | Actualizado 10/06/2009 6:15



