La elección de Evo
Michel Suárez | 19/08/2007 0:27
El visado es un instrumento concebido para la regulación de los flujos migratorios. Su utilización como bandera política o símbolo retórico de un país contra otro no sólo es estúpido sino contraproducente.
Evo Morales recién ha aprobado un decreto que deroga la posibilidad de que los norteamericanos ingresen sin visa a Bolivia. Estados Unidos pasa del grupo I (sin visado) al grupo III (el más restrictivo), compartiendo nuevos honores con Afganistán, Corea del Norte, Irán, Camboya, Irak y Sudán, entre otros.
Los estadounidenses que habitualmente viajan a Bolivia lo hacen como turistas. Según la agencia AP, el 20% de los visitantes que recibe el país altiplánico proviene de Norteamérica, por lo que el aumento de las restricciones podría perjudicar un sector que genera a la economía local unos 350 millones de dólares al año.
¿Por qué un país como Bolivia, del cual los ciudadanos huyen masivamente y no es un destino atractivo como receptor de inmigrantes, impone nuevas trabas para el acceso de turistas del primer mundo?
Esta pregunta puede contestarse con perfil amplio. En primer lugar, con lo simbólico: el David de collar de coca ningunea al Goliat dueño del mundo e instala la denominada "reciprocidad" como estilo de trabajo. Con una Asamblea Constituyente a tres esquinas del fracaso y fuera de fecha, un país extremadamente pobre y unas necesidades apremiantes, el presidente indígena hace de la confrontación con Washington una política de Estado. Es la mediocridad de abrir un frente de combate con la principal potencia del mundo a través medidas huecas que no resuelven nada, pero sí crean conflictos.
En segundo término, Morales da un paso más para controlar el movimiento de ciudadanos made in USA hacia territorio boliviano, por aquello de que "el imperio siempre ataca". Tengamos presente el penúltimo rifirrafe entre ambos gobiernos, tan sólo porque una norteamericana entró a Bolivia, sin declarar, un paquete con 500 municiones de entrenamiento que iba dirigido a la embajada de Washington. Una vez dadas las explicaciones pertinentes, La Paz insistía en la teoría de la conspiración.
Por último, el inexcusable diezmo que debe pagar Morales a Hugo Chávez, como parte de la secta a la que pertenecen, esa santísima trinidad que forma junto a Rafael Correa y Daniel Ortega, con el nuevo mesías latinoamericano como jefe de la tribu.
Así van las cosas por este lado del mundo. Las mismas puertas que se cierran al turismo norteamericano, se abren a los servicios de inteligencia cubanos y venezolanos. Pero aquí radica justamente la intríngulis del tema: los primeros traen dólares para la economía local; los segundos, el modus operandi para extender el poder de Morales y cubanizar Bolivia.
El presidente, al que votaron masivamente los bolivianos para que les sacara urgentemente de la pobreza extrema, ya ha escogido lo que él cree que es bueno, bonito y barato para su pueblo.
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Un sándwich constitucional
Michel Suárez | 17/08/2007 16:19
No se le puede negar astucia a Hugo Chávez, que no inteligencia.
El presidente venezolano se va de pesca con una larga vara a la que ha colgado un anzuelo de cuatro filos y un apetecible señuelo. Así se resume la propuesta de reforma constitucional presentada al parlamento con vistas a un referendo a finales de 2007.
Empecemos por el garfio de cuatro puntas, que compromete cuatro aspectos fundamentales para el futuro democrático de Venezuela:
a) Reelección indefinida y período de siete años
b) Militarización del país y politización de las fuerzas armadas
c) Preponderancia de lo colectivo sobre lo individual en la propiedad
d) Anulación de la autonomía del banco central
El paquete de reformas va acompañado por un cebo: la decisión de reducir la jornada laboral de 8 a 6 horas diarias. Tras desarrollar la idea del asistencialismo como baza estratégica de su caladero de votos, Chávez profundiza su habilidad de seducción de las clases más pobres.
Venezuela ha promovido en los últimos años la vagancia como política de Estado, subvencionando automáticamente, mediante planes estatales de alimentación, a decenas de miles de personas que no tienen trabajo ni perspectivas de querer trabajar. Algún pescado en la mesa, de momento, pero ningún modelo serio para enseñar a capturarlo.
En las sociedades desarrolladas, la asistencia social es espléndida, pero se reserva para quienes realmente la necesitan. Por ejemplo, en España, por poner un caso que conozco, los planes de albergue y comida para desamparados de Cruz Roja tienen un plazo límite de tiempo, aparte de que se les hace salir de cama a las siete de la mañana, para que busquen trabajo, y no se les permite volver a la habitación hasta la tarde-noche. Esto no quiere decir que no existan también acomodamientos o fraudes.
Pero lo que sucede en Venezuela es diferente. El espíritu de las misiones y planes chavistas son parches en el entramado económico y social, que no plantean soluciones duraderas a mediano y largo plazo. Sin embargo, en el corto, dan votos desde aquellos sectores a los que supuestamente beneficia.
De aquí se traduce que las intenciones de reducir la jornada laboral no tienen el objetivo que oficialmente ha planteado Chávez ("dedicar tiempo libre a la educación"), sino contentar a las masas que le apoyan, y a cualquier otra persona a la que le fascine la idea de que trabajando menos es como se saca adelante un país subdesarrollado.
La reducción de la jornada viene en el centro del sándwich chavista, rodeada de reelección eterna, militarización de la sociedad y de prerrogativas peligrosas políticas y económicas en manos de un solo individuo.
Incluso, el hecho en sí de trabajar menos tiempo no es un asunto que haya demostrado efectividad en otros confines, pese al desarrollado alcanzado, que no es el caso de Venezuela.
Cuando el debate sobre la reforma en Francia, los empresarios españoles advirtieron que "una reducción de la jornada no sólo no crearía empleo, sino que llevaría aparejada una pérdida de competitividad y, con ella, de puestos de trabajo".
El concepto de que la reducción del número de total de horas trabajadas se compensaría con la creación de nuevos empleos en una proporción parecida, incluso pareció "una idea tonta" a los editorialistas del influyente diario británico Financial Times.
Por este camino ha transitado del debate en Europa, donde una serie de contrariedades sociales y económicas están resueltas para la mayoría de los ciudadanos. Pero, ¿puede Venezuela darse este lujo?
Hace poco, la BBC se hizo eco de los cálculos del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Andrés Bello, que indicaban que la pobreza extrema ha disminuido en los últimos dos años, "pero hoy en Venezuela en términos relativos y absolutos hay más pobres que en 1998 (año en que arribó Chávez al poder)".
Lo más terrible de esta historia sería que los artículos de la reforma constitucional se votaran en bloque, y que entraran, por igual, la jornada de seis horas —que supuestamente beneficia a los trabajadores— y las normas que ayudarán a Chávez a esclavizarles.
Quizás se avecine la última gran oportunidad para los electores venezolanos.
Enlace permanente | Publicado en: Con lupa | Actualizado 17/08/2007 16:21
Comparaciones odiosas
Michel Suárez | 16/08/2007 12:36
A Daniel Ortega le pica la lengua. Quizás ya probó el chile que le recomendó Chávez la última vez que se vieron. Se trata del picante antiamericano que el venezolano lleva consigo, allí donde va, para convoyarlo a los dólares que reparte. Sin picante no hay money, y eso el viejo sandinista lo sabe.
A falta de verdaderos argumentos que refutar, ante el inaudito repliegue de Estados Unidos en los temas latinoamericanos, Ortega restó importancia a los atentados terroristas de 2001 contra las torres gemelas de Nueva York.
Según informó el diario local La Prensa, el presidente de Nicaragua calificó de "insignificante" el atentado terrorista contra las torres gemelas, frente al lanzamiento de las bombas atómicas contra Hiroshima y Nagasaki en 1945.
Es lo que pasa cuando el intelecto escasea y la perversión domina la política. Se cae en provocaciones inútiles que en nada mejoran la vida de quienes le entregaron un mandato para que lo cumpliera.
Ningún acto terrorista merece justificación, ninguna guerra unilateral o injusta, ninguna demostración espectacular de fuerza. Emular en cantidad de muertos es un sinsentido propio de ignorantes o aprovechados. No vale comparar Hiroshima y Nagasaki con las torres gemelas, ni viceversa, porque en el peligroso lance podemos caer en la irresponsabilidad de irrespetar a las víctimas de un lado u otro. En ambos casos hay culpables y víctimas. Señálese el culpable, pero cero juego con las víctimas.
En Japón (volver sobre el país asiático es sólo casualidad) murieron civiles inocentes; en Nueva York, también. En esta última ciudad no eran sólo norteamericanos, sino nacionales de unos veinte países.
No son pocos los tontos útiles que se prestan para sacar tajada. La muy humanitaria Hebe de Bonafini ya nos había regalado su particular visión del asunto: "Por primera vez le pasaron la boleta a Estados Unidos por lo que hizo durante toda su historia".
Así se comporta esta claque.
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Japón, socialista
Michel Suárez | 15/08/2007 2:20
Germinan hoy conatos de fascismo, incluso tras las máscaras de un presunto izquierdismo. ¿Vamos a conformarnos con que una agenda sea "de izquierda" sólo porque es abiertamente antiimperialista? ¿Quiere esto decir que si cumple este primer requisito, ya todo lo demás vale?
Recientemente se abrió en Caracas una nueva batalla diplomática, esta vez con Japón, cuando el embajador nipón dijo que en una entrevista: "Los japoneses somos más socialistas que Chávez (...) La clave no radica en que un gobierno sea capitalista o socialista, sino en cómo organiza a la gente para que sea más productiva y supere la pobreza. Por eso queremos ver cómo el presidente (Chávez) enfrentará una economía mixta".
Por supuesto, el presidente se quejó ante Tokio. No faltaba más. Pero, probablemente, los venezolanos en unos pocos años podrán valorar con mayor conocimiento de causa las aseveraciones del diplomático japonés, al evaluar el impacto real del boom petrolero en sus bolsillos. En medio de tanto derroche de dinero público, conoceremos finalmente quién es quién en el socialismo mundial. Porque de lo que se ha tratado, por los siglos de los siglos, es de erradicar la pobreza y construir el Estado social de Derecho y de las libertades. ¿O no?
De momento, continuamos a la espera de leyes socialmente audaces, como la de las parejas homosexuales, y de que se deroguen las reglas que limitan la libertad de expresión de los extranjeros. Por estos últimos rumbos va actualmente la izquierda que construye. Valdría la pena izar velas en este sentido: extender derechos, crear riqueza y redistribuirla, siempre lejos del bobo asistencialismo y de la tentaciones autoritarias.
Por otra parte, la biblia progresista afirma que un gobierno de izquierdas no olvidará jamás la agenda ecologista. Pero se refiere a la propia, no a la paja medioambiental del ojo ajeno. Sin embargo, en Ecuador, el muy izquierdista presidente Rafael Correa recientemente ordenó deportar a un ecologista norteamericano que participó, junto a la policía, en el decomiso de dos toneladas de aletas de tiburones secas en la ciudad de Manta.
No voy a entrar a fondo sobre la situación de la pesca del tiburón en Ecuador, por carecer de información sobre la magnitud del problema y por su implicación en las economías familiares de uno de los países más pobres de América Latina. Pero lo que resulta inadmisible es que un gobernante de izquierdas arremeta personalmente contra un ecologista… por hacer su trabajo y por ser extranjero.
"Ya lo estoy haciendo expulsar del país, porque no voy a permitir que ningún extranjero venga acá a decirnos que hacer", dijo Correa, según un cable de la agencia AP.
Correa tendrá sus razones —económicas y electorales— para autorizar el aumento de la pesca del tiburón. Sin embargo, al mismo tiempo que defiende su propuesta, le falta temple para sobrellevar la crítica proveniente del ecologismo y de la sociedad civil. No es muy de izquierdas abrir fuego inmisericorde contra los promotores medioambientales sólo por la nacionalidad de sus pasaportes. Ni lo uno ni lo otro.
Ser de izquierdas conlleva más responsabilidad democrática de lo que algunos imaginan. No es cuestión de un cartelito en la frente, mucha retórica antiyanqui y relajo en las cuentas públicas. Con sus matices, en el camino de los que construyen están Lula, Zapatero, Bachelet, Vázquez, Torrijos Jr... De estos casos, el más polémico es el del presidente español —a veces frívolo, a veces mediocre—; pero, ¿quién pone en duda su defensa de la empresa privada, el mercado, el uso racional del dinero púbico, la prensa libre...?
El mensaje principal del embajador nipón va sobre todo para Chávez y Correas, quienes pretenden resucitar cadáveres y tomar atajos en el siglo de las grandes autovías. Al final, la verdad es que un imperio parlamentario como Japón reproduce y reparte mejor la riqueza que la república de Venezuela, quinta potencia petrolera del mundo.
¿Qué dice Chávez?
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Dos severos mensajes
Michel Suárez | 14/08/2007 12:09
Dos conocidos disidentes del régimen de Fidel Castro, Óscar Espinosa Chepe y Francisco Chaviano, se han lanzado este lunes contra la yugular de Rodríguez Zapatero, como consecuencia de la política española hacia La Habana. Al menos uno de ellos, el economista Chepe, milita en la misma corriente ideológica del presidente del gobierno español, la socialdemocracia.
El también periodista y miembro del grupo de los 75 encarcelados por el régimen cubano en marzo de 2003, y ahora bajo licencia extrapenal, afirmó en una entrevista con Periodista Digital: "Moratinos ha dicho muchas mentiras, como que él ha ayudado a salir a la calle a presos cubanos cuando en realidad la gente que ha salido ha sido porque ha terminado su condena".
Chaviano, excarcelado el viernes pasado tras cumplir una larga condena de 13 años, ha enviado también el siguiente aviso a través del Diario de León: "Agradezco a España su ayuda, pero le digo que con su actitud sólo conseguirá migajas, como mi liberación, cuando se cansaron de abusar de mí".
Ambos opositores padecen serias dolencias y sus edades conspiran contra una radical mejoría; cargan sobre sus hombros el lastre de la cárcel y viven a diario una suerte de apartheid que les castiga por declararse públicamente "diferentes". Tanto Chepe como Chaviano detentan autoridad para sintetizar en unas pocas líneas las frustraciones del movimiento disidente cubano en relación con las políticas de Madrid.
Ni Zapatero ni Moratinos conspiran para mantener en el poder a Fidel Castro. Esto es evidente. Pero el segundo, una catástrofe para la política exterior española de los últimos cuatro años, no deja de atribuirse méritos en la liberación de disidentes, que en realidad han cumplido sus penas. Hay veces que el silencio es la mejor de las respuestas. Sobre todo por respeto a dolidos y dolientes. Y, desde luego, la modestia y la prudencia no son rasgos muy cercanos al canciller español.
Qué triste y paradójico es que a un ministro de Relaciones Exteriores, supuesto artífice de la palabra y la negociación, le vaya mejor cuando esté callado.
P.D. Las reflexiones en serie de Castro, anunciadas hoy por Granma, me huelen a "testamento político". ¿Tendrán ya preparado un notario?
Enlace permanente | Publicado en: Con lupa | Actualizado 14/08/2007 15:34
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