El dueño de la paz: 'Papá quiero una plaza'
Michel Suárez | 14/09/2007 19:18
Bolivia ocupa el lugar 115 en el Índice de Desarrollo Humano de 2006, en una lista de 178 países. Según el último Índice de pobreza humana para países en desarrollo (2005), empeora tres puestos su situación (lugar 30) en comparación con 2003 (lugar 27).
Introduzco estos fríos datos para poner en contexto las pretensiones del presidente Evo Morales de construir en Bolivia una "plaza de la revolución" como la de La Habana, para lo cual, según la agencia EFE, ha pedido asesoría al régimen cubano.
En la misma medida en que allí crecen los enfrentamientos territoriales, en que no se vislumbran salidas para la Asamblea Constituyente y en que, por supuesto, nada indica que haya un plan gubernamental solvente para sacar de la extrema pobreza al país, el querido Evo actualiza sus prioridades simbólicas, que están muy lejos de convertirse en mayores espacios de libertad y derechos, o simplemente en comida para la mesa de los bolivianos.
Me apunta el colega Luis Manuel García que, en cualquier caso, Morales deberá demandar asesoría al otro dictador, Fulgencio Batista, que fue el autor ejecutivo de la plaza cívica de La Habana. Tiene razón el escritor y periodista. Va y el general le explica, desde donde quiera que esté, cómo torcer más La Paz. Porque, en materia de obras, de lo único que sabe Fidel Castro es sobre demoliciones.
La segunda perla del líder aymará trata sobre quiénes están "autorizados" en Bolivia para administrar el tema de la paz. Así, en minúsculas. No se trata de la ciudad capital, sino del concepto.
Hoy, el presidente ha cuestionado al arzobispo de Cochabamba por exhortar recientemente a los campesinos a mantener la paz, reportaron medios locales.
"¿Quién es la Iglesia para pedir paz a los campesinos? Nos acusan de buscar confrontación y violencia. El campesino es humilde y vive en paz pero con justicia social", señaló Morales en un discurso.
En fin, este sainete cansa y quizás hasta embrutece. Hasta el lunes.
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Sexo en Caracas
Michel Suárez | 13/09/2007 22:43
A nadie le importa si el presidente venezolano, luego de lanzar una andanada contra Estados Unidos o arengar a sus compatriotas a construir el socialismo, prefiere irse a la cama acompañado de mancebos en la soledad nocturna del caraqueño Palacio de Miraflores. A nadie.
Luis María Ansón, un periodista español por el que siento un gran aprecio —a pesar del océano ideológico que nos separa—, se empleó a fondo en una columna del diario El Mundo para justificar su particular manera de sacar del armario a Hugo Chávez. Es evidente que hizo un gran esfuerzo por parecer natural y pedirle transparencia al gobernante sobre un tema que, nos recuerda Ansón, debe asumirse sin tapujos; sobre todo, agrega, si se es presidente de la República y se vive en un mundo en el que ya es "normal" la homosexualidad.
Las presuntas orientaciones sexuales de Chávez no son nuevas en el intramundo periodístico. Alguna vez se le relacionó, no sé hasta dónde, con un joven ministro que hoy cumple otra función —creativa— cerca del gobierno. Pero, en fin, si de algo es libre Hugo Chávez, es de hacer, en los aposentos presidenciales, lo que le venga en gana. Para esto no necesita reformar la Constitución ni arrodillar a los poderes del Estado. Queriéndolo la otra parte, qué importa el resto.
Este jueves, el canciller venezolano, Nicolás Maduro, ha calificado de "aberración" la teoría de Ansón. Dijo que es de las "peores barbaridades de la derecha franquista". No sabe Maduro, sin embargo, que el columnista estuvo exiliado durante la dictadura de Franco. Pero no importa. Según ellos, la mejor defensa es el ataque, aunque se yerre.
Reiterada mi posición de que no hay razones para hacer de la vida sexual de nadie un motivo de interés periodístico, pregunto: ¿qué clase de izquierda es esta que califica de "aberración" una opinión sobre la presunta homosexualidad de alguien?
Aberración es que a uno le endilguen, calumniosamente, acusaciones de pederastia, asesinato, robo o cualquier otro delito penalmente regulado; pero no ser gay. No es lo mismo criticar la intromisión en la vida privada de una personalidad, que es aquí lo que cuenta, que asegurar que ser homosexual es lo peor que puede decirse de un presidente. Esto, al menos en Europa, sería escandaloso en boca de cualquier líder político, no digo ya de la izquierda.
Y para no variar, Maduro dice que este ataque (pedirle a Chávez que salga del armario) no es sólo contra el presidente, sino "contra el pueblo de Venezuela". Otra vez el ardid mesiánico recurrente: quien ofende al cacique, ofende a la tribu. En fin, que un país maricón no mola a la clase política venezolana en el poder, aunque ésta diga ser muy revolucionaria.
Reproduzco el artículo de Luis María Ansón para que se evalúe en su justa medida. Sobre este tema no pienso escribir más. Le deseo suerte a Chávez, con las damas o con los caballeros. Y mucho sexo. A ver si mejora el carácter.
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Chávez y la homosexualidad
Por LUIS MARÍA ANSÓN
En Venezuela, la inmensa mayoría de hombres y mujeres tienen los ojos de color marrón o negro; una minoría, azules. Es cosa de la naturaleza. Sería absurdo que se discriminase en derechos políticos, sociales o fiscales a los hombres o mujeres de ojos azules. En aquel gran país iberoamericano, la inmensa mayoría de hombres y mujeres son heterosexuales; una minoría, homosexuales. Es cosa de la naturaleza. Sería absurdo discriminar política, social o fiscalmente a gays y lesbianas. Desde la tiranía comunista de Castro en Cuba a la Arabia Saudí de su dictadura sátrapa, todavía son muchos los países en que se niegan derechos elementales a los homosexuales.
Habrá que convenir que, en las democracias occidentales, se ha terminado, en mayor o menor proporción, con las incomprensiones, injusticias o persecuciones contra los sectores homosexuales. Hoy, en las naciones gobernadas por una democracia pluralista, el ciudadano medio acepta la realidad homosexual sin discriminaciones ni mofas ni vejaciones. Llamar a un hombre, homosexual, o a una mujer, lesbiana, no es ya un insulto sino, por el contrario, en muchos casos robustece el orgullo gay.
Digo todo esto para que no quede duda de que no trato de ofender a nadie al hacerme eco de lo que muchos homosexuales serios afirman a través de internet del caudillo venezolano. Aseguran que es gay aunque no haya salido del armario. Como ocurre con los masones, que no tienen ya por qué ocultarse puesto que nadie les persigue, los homosexuales saben que pueden desalojar el armario sin ningún problema. Parece lógico que si un presidente es masón, testigo de Jehová o del Opus Dei, la nación que gobierna lo sepa. Y también que si un presidente es gay, su país tenga conocimiento de esta condición.
Varios grupos de homosexuales venezolanos se congratulan de la realidad sexual que atribuyen al caudillo que les gobierna con métodos calcados, por cierto, del castrismo más ortodoxo. Ni salgo ni entro en la cuestión porque la desconozco. Eso sí, a mí me parece que la opinión pública del gran país hispanoamericano tiene derecho a saber si es cierto o no lo que esos colectivos afirman. Incluso algún embajador de renombre asegura lo mismo sin la menor intención peyorativa, puesto que hoy ser gay en las democracias occidentales es sólo un dato más del que la inmensa mayoría de los afectados se enorgullece.
El caudillo Chávez imita al tirano Castro hasta en la longitud desmesurada de sus discursos. No estaría de más que dedicara unos minutos de su verborrea incontenible a aclarar lo que tantas gentes aseguran en su país. Eso contribuiría a consolidar en Venezuela, lo conquistado ya en España, Holanda, Dinamarca y otras naciones europeas: que los heterosexuales trabajemos en las empresas, sin burlas ni rechazos hacia los homosexuales. El problema de Chávez no es, en todo caso, su condición sexual sino el sistema político que trata de implantar y que supone extirpar de raíz cualquier vestigio de libertad política. El nuevo caudillo ha decidido ya, como Castro, que su magistratura sea vitalicia y, con la ayuda de los agentes castristas y la miopía del mundo occidental, avanza cada día en el programa socialista soviético que ha decidido imponer en Venezuela.
Luis María Ansón es miembro de la Real Academia Española
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Bachelet sin respiro
Michel Suárez | 13/09/2007 0:07
La ultraizquierda chilena se ha propuesto poner contra las cuerdas al gobierno socialista de Michelle Bachelet.
La semana pasada, el senador socialista Alejandro Navarro —del mismo partido que la mandataria— se sumó a una manifestación ilegal convocada por los sindicatos contra lo que han denominado como "política neoliberal" del gobierno chileno.
El senador, en medio de un descomunal caos creado en las calles santiaguinas, resultó herido por un policía que le asestó un fuerte golpe en la cabeza. Esto le llevó a cargar contra lo que consideró una violación del derecho a manifestación recogido en las leyes chilenas. Navarro es abiertamente procastrista, la oveja negra de su partido en el tema Cuba. Nunca se le ha oído invocar el derecho a expresarse o manifestarse de los cubanos. Todo lo contrario. Pero así es esta especie.
En medio de las tensiones callejeras, Bachelet se vio obligada esta misma semana a delimitar las áreas donde podrían manifestarse los ciudadanos durante la conmemoración del aniversario 34 del golpe de Estado contra Salvador Allende. Decidió proteger una zona del Palacio de La Moneda y habilitar otras áreas para las expresiones de las diferentes sensibilidades populares.
Aun así, las jornadas de martes y miércoles han dejado un policía muerto, varios carabineros heridos, asaltos y robos —incluso de un colegio— y pérdidas millonarias por los destrozos causados por grupos radicales.
Muy fácilmente se confunde en algunas sociedades democráticas el derecho de manifestación con la ley de la selva y la destrucción. ¿Cómo es posible que el país que Pinochet gobernó con mano de hierro durante 17 años recuerde el aniversario del golpe con tanto desparpajo, incluso en un momento en que los defensores del ex dictador apenas pueden hacerse sentir?
Bachelet no vive una de sus mejores etapas al frente de Chile. Los problemas generados por el sistema de transporte público en la capital, las divisiones al interior de la coalición gobernante y la inseguridad pública, comienzan a pasar factura en sus niveles de aprobación general.
Puertas adentro, la presidenta ha debido dar más de un puñetazo sobre la mesa para imponerse, aunque siempre regala al público su mejor sonrisa. Bachelet conoce lo que tiene entre sus manos, un país con grandes desigualdades y en deuda con la educación y el avance científico-técnico, pero sobrado en resultados globales si se le compara con las naciones vecinas.
Aunque le pese a algunos, Chile es el primer país latinoamericano en los índices mundiales de libertad económica, paz y tranquilidad (hasta ahora), percepción de la corrupción, competitividad, calidad de vida y globalización. Segundo en desarrollo humano y tercero en sustentabilidad medioambiental. Su gran asignatura pendiente y récord negativo es la igualdad del ingreso.
Hace 17 años que terminó una dictadura que también duró 17 años. Cabalísticamente, una fecha compleja para los gobernantes actuales. No hay dudas de que los mandatos de la Concertación —pacto entre socialistas y democristianos— han representado un período de estabilidad política y de crecimiento económico.
Afortunadamente, después de la dictadura, en Chile no han podido gobernar ni comunistas ni extremistas de derecha. Pero la moderación tiene su precio. Muerto el perro, se ha ido apagando, al menos públicamente, la rabia pinochetista. Ahora la batalla es por el flanco izquierdo.
Acusan a la presidenta de neoliberal porque Chile sigue apostando por un capitalismo social sin inventos peligrosos ni estridencias redentoras. Todavía falta bastante para que logre un desarrollo realmente equitativo, pero en las naciones sin paz social el ideal suele retrasarse. Tienen claro el camino los chilenos que sueñan con hacerse las trenzas frente al espejo chavista: el caos, la revolución.
Por eso en Chile, y allí donde fuere, qué haya plenos derechos de manifestación (con la ley de por medio y bajo las mejores condiciones de seguridad para las personas y las instituciones), y también mano dura contra el vandalismo ilegal.
Enlace permanente | Publicado en: Con lupa | Actualizado 13/09/2007 0:10
El Che, rey de los argentinos
Michel Suárez | 11/09/2007 14:24
Mano en pecho y, eso sí, montados en la polémica, los argentinos han seleccionado al Che Guevara como "el mayor político y personaje histórico" de su país en el siglo XX, según una encuesta de un programa de televisión del canal Telefe que, para más INRI, se llama El Gen Argentino.
La elección del guerrillero, icono de la izquierda radical y ahora también del mercantilismo capitalista —todo a la vez—, no es gratuita ni accidental.
Basta con ver el quebranto general del país que se autoproclamó "europeo" en medio de una América Latina cuasi africana; las convicciones democráticas de unos ciudadanos y políticos que todavía viven enchufados a la red eléctrica del mesianismo peronista (y a sus imágenes, como si fuera una religión); el sinsentido que representa haber sufrido una dictadura militar y al mismo tiempo ensalzar a los que han instaurado una similar en Cuba (entre ellos, su mítico pistolero); ser madre o abuela doliente de la Plaza de Mayo y justificar el atentado terrorista contra las Torres Gemelas de Nueva York; pasar de ser la nación latinoamericana de nariz más respingada a convertirse en la asistente doméstica de Venezuela, y así mucho más.
Es cierto que Néstor Kirchner contuvo la grave crisis económica de principios del siglo XXI. También que su gestión ayudó a mitigar, colateralmente, la sangrante emigración de argentinos (hecho, a propósito, que les puso los pies en las tierra acerca de sus propias debilidades); pero la administración kirchenista no ha podido ser más ridícula, políticamente, e intervencionista desde el punto de vista económico.
No puede decirse que su proyecto comulgue con la izquierda radical, pero sí con la más mediocre. Una encuesta realizada por la Fundación Atlas 1853, dada a conocer este martes, afirma que para el 50.37% de los participantes el presidente Kirchner será recordado, en un futuro, como un jefe de Estado que perdió una gran oportunidad para mejorar la situación de la Argentina.
Kirchner ahora intenta pasar el testigo presidencial a su esposa, la senadora Cristina Fernández, a quien le fascinan las comparaciones con Evita Perón. Por su parte, una derecha dividida, con pocas ideas y también sometida a la cruz de Perón (qué manera de dar trigo este triste personaje), es incapaz de constituirse en alternativa. Existe una derecha liberal, técnica y decente, la de López Murphy y Lavagna, y otra tan desastrosa como sus rivales, que presiden Menem y De la Rúa.
En un país así, es normal que una cantidad significativa de ciudadanos elija al terrorista, homófobo, totalitario y desastroso 'economista' Guevara como su personaje más influyente, que Evita sea la titular del segundo puesto y que los pobres patriotas libertadores José de San Martín y Manuel Belgrano, junto al escritor Jorge Luis Borges, tengan que conformarse con el resto.
Así las cosas, hay que prepararse para cuando un programa de televisión saudí de los próximos veinte años elija al 'compañero Osama' el hombre más importante de la historia de ese país. Estamos en un mundo en el que los métodos violentos de unos sirven para afirmar la argentinidad, y los de otros, para condenarlo. No es la incoherencia, sino la estupidez. ¡Ay, Argentina!
Enlace permanente | Publicado en: Con lupa | Actualizado 11/09/2007 22:41
Caridad del Cobre descafeinada
Michel Suárez | 10/09/2007 11:10
No es que vaya a misa el día de la Caridad del Cobre —Patrona de Cuba— buscando oír mensajes políticos o autoafirmación, pero en una fecha así (a pesar del hartazgo que me producen ciertos rituales) uno espera hallar al menos la complicidad de nuestra Iglesia con la tragedia que a cada cual le ha tocado.
La Iglesia cubana, dentro o fuera, está lejísimos de ser la de Noruega o Suecia, donde quizás el mensaje estrictamente textual halle tierra fértil. Estas últimas son sociedades cuyos problemas democráticos y materiales, mayoritariamente, están resueltos. La cubana ni siquiera se asemeja a la española, que diariamente da la guerra desde el púlpito contra problemas artificiales — como los supuestos peligros de la libertad religiosa o de la familia—, lo que ya es el summun de la manipulación por parte de un segmento del episcopado español.
Una celebración de la Caridad del Cobre no debería ser como la de Santa Brígida en Suecia o San Canuto en Dinamarca. Hacerlo es un fraude, por más que tambores y maracas criollicen el ritmo del "Hosanna, santo, santo es el señor". Una estafa hilvanada con discursos —y recursos— retóricos que huye de la esencia de la crisis. ¿Dónde está el mensaje cristiano liberador? ¿Qué Iglesia es esta que mira para otro lado, y nos duerme arrodillados con lecturas y homilías que no son capaces de arriesgar ni un palabra en nombre de los que más sufren?
El sábado estuve en una de las misas madrileñas por el día de la Patrona. Confieso que me sentí escandinavo, fuera de lugar y hastiado de tanta hipocresía. Al punto de preguntarme si no era mejor continuar mi fe en ámbitos privados. Allí, con la mayor de las naturalidades, se habló de una Cuba virtual, de la reconciliación y el amor en estado puros… y de mucho más. No tengo nada contra el desarrollo teórico de estos conceptos, pero, ¿cómo se traducen?
Hace un par de años, incluso se abordó el tema del hambre en África (sí, en la misa de la Patrona de Cuba); pero esta vez ni eso. Estamos en una fase de verbo ilusionista, gafas oscuras y cerilla en los oídos.
Y para que el juego no fuera de no hit no run, el sábado 8, casi al final, como en ronda de consuelo, el sacerdote (cubano) dijo: "También hemos tenido presente a los que sufren en Cuba". Vale. ¿Quiere usted que le de las gracias por acordarse en el último minuto del primer y más importante dilema de Cuba?, pensé.
¿De qué asuntos puede tratar una homilía cubana en septiembre de 2007? ¿Cuáles son las urgencias de un país repartido a pedazos por el mundo? ¿Cuál es el mensaje de alivio de la Santa Madre Iglesia para los que nada tienen, ni siquiera esperanza?
Y esta es la experiencia de una de las celebraciones fuera de la Isla, en ámbitos de libertad (salvo que se pretenda argüir ahora que el coco Zapatero nos está coartando los derechos) y con un auditorio mayoritariamente exiliado. ¿Qué decir de algunos mensajes radiofónicos en la Isla, publicados en la web de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC)?
No cuento con una valoración total, porque ni todos los mensajes radiales autorizados por el gobierno han sido publicados, ni tampoco he leído las homilías dictadas en los templos. Pero basta como botón de muestra el discurso radiofónico del presidente de la COCC y arzobispo de Camagüey, o los de los prelados de Guantánamo-Baracoa y Bayamo-Manzanillo, para observar cómo los mensajes evangélicos de los actuales obispos orientales (antes los de mayor activismo contra el régimen) emulan en asepticismo político-social con los de un país del primer mundo con déficits exclusivamente espirituales.
Quien por las homilías y discursos actuales quiera estudiar, en el futuro, la coyuntura histórico-social de la Isla, se llevará idéntico fiasco que el que pretenda hacer lo mismo con la prensa oficialista.
De todos los leídos u oídos, me quedo con el mensaje del joven sacerdote holguinero Olbier Hernández, durante la celebración de la Caridad del Cobre en la ciudad española de Valencia:
"…No hemos de temer los necesarios cambios que el momento presente nos va sugiriendo a través del Espíritu. La Iglesia hoy necesita con urgencia cambiar métodos, posturas, discursos que no ayudan o no revelan con claridad la presencia de la Caridad, esto es del amor en su seno. Hemos de abajarnos, porque ciertamente hay gente que no se puede levantar".
"…Madre de la Caridad del Cobre, no más llanto entre tus hijos, no más miedo en nuestras calles, no más violencia en nuestros hogares, no más presos en nuestras cárceles. Que Cuba sepa atravesar este momento de su historia con serenidad, que se rompan los cerrojos de las cárceles y volvamos a ver sonreír a los que están presos. Que vuelvan los que se han marchado, que se levanten los que han caído, que se arrepientan los que han faltado. Que haya pan en nuestras mesas, alegría en nuestros rostros, fiesta en nuestras vidas".
"…Concédenos la gracia de ver terminar de una vez para siempre esta noche oscura que ya cansa sobre nuestro pueblo (…) Recibe el esfuerzo de tantos cubanos que quieren conducir a Cuba, por los caminos de la reconciliación, la paz y el diálogo…".
Amén.
- P.D: - El obispo de Santa Clara, Arturo González, mencionó en las dedicatorias finales de su mensaje radiofónico a "exiliados y emigrantes". Ha sido el más osado hasta el momento. Su Eminencia el cardenal Jaime Ortega dedicó toda su homilía a recapitular la historia de la Caridad.
- EL DATO: Cerca de 20 mil personas en la procesión de Guantánamo, una cifra impresionante.
Enlace permanente | Publicado en: Con lupa | Actualizado 12/09/2007 9:31
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