Bolivia: ¿Lula da un golpe en la mesa?
Michel Suárez | 16/09/2008 17:36
Tags: Bolivia, América Latina
Publica este martes el diario El País que el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, puso condiciones para viajar a Santiago de Chile y las consiguió. Pidió una tregua previa entre Morales y la oposición y se ha producido. Reclamó la aceptación expresa de La Paz para que él intercediese en la crisis, y la obtuvo.
"Es más, los rivales de Morales han celebrado la mediación brasileña a pesar de que Lula les echó un rapapolvo por utilizar la violencia para desafiar al Gobierno. Brasilia también pretende que la cumbre acabe con un mensaje claro en contra de toda injerencia externa en Bolivia y que no haya comentarios fuera de tono contra Estados Unidos. Al parecer, esto también fue acatado por la mayoría", dice el diario español.
¿Será este el golpe sobre la mesa que muchos esperan de Lula? Quizás, aunque no hay que perder de vista el factor económico: Más allá de sus preocupaciones por la estabilidad política del país vecino, Brasil sufre desabastecimiento de gas por la guerra civil que se libra en Bolivia.
De momento, es de celebrar la decisión de Brasilia de arbitrar en el conflicto, para mantener a raya a los extremos que persiguen una espiral de violencia indetenible. Son los casos de Evo y Chávez, ansiosos porque la situación sea tan grave que le permita justificar un autogolpe, y de la oposición radical, que busca un desorden tal que obligue a Morales a dimitir.
El apoyo de Unasur a Morales
Los puntos acordados por los miembros de Unasur sobre la crisis boliviana se enmarcan dentro de las atribuciones normales de una entidad de este tipo.
Unasur ha actuado correctamente, a pesar de las presiones. Los temas de mayor importancia los resume hoy el diario chileno El Mercurio:
-Los países de Unasur "expresan su más pleno y decidido respaldo al gobierno constitucional del Presidente Evo Morales, cuyo mandato fue ratificado por una amplia mayoría en el pasado referendo".
-Los países de Unasur "advierten que sus respectivos gobiernos rechazan enérgicamente y no reconocerán cualquier situación que implique un intento de golpe civil, la ruptura de orden institucional o que comprometa la integridad territorial de la República de Bolivia".
-Unasur "condena el ataque a instalaciones gubernamentales y a la fuerza pública por parte de grupos que buscan la desestabilización de la democracia boliviana, exigiendo la pronta devolución de esas instalaciones como condición para el inicio de un proceso de diálogo".
¿Quién, medianamente coherente, puede objetarle algo a la decisión de los gobernantes reunidos en Santiago de Chile?
La apuesta por el reconocimiento de gobiernos electos democráticamente y la negativa a reconocer intentonas o derrocamientos, al estilo de los padecidos en Bolivia y Ecuador en los últimos diez años, no es poca cosa.
En aquellos tiempos en que Evo bloqueaba carreteras y apadrinaba la lluvia de piedras, no existía aún la entidad suramericana. Démosle un voto de confianza a ver cómo reacciona Unasur cuando el procedimiento de acoso y derribo mediante métodos violentos afecte a un presidente fuera de la órbita populista.
Otro mandatario, de los sentados a la mesa de Bachelet, tampoco puede alardear de moderación ni de reconocimiento a las democracias electas. Rafael Correa, aunque no tiene antecedentes directos en este sentido, dijo en la entrevista que me concedió —antes de llegar a la presidencia— que estaba a favor de sacar presidentes por la fuerza, si estos no cumplían.
Transcribo un fragmento: "A Correa no le preocupan mucho las revueltas populares que revientan gobiernos, porque lo 'importante' es que los presidentes que no cumplan 'se vayan a la calle' (…) Explica sin vacilación que democracia 'no es aguantar cuatro años a un presidente traidor'. Dice que vería bien una revuelta en Bolivia, si su colega ideológico Evo Morales desatiende las promesas electorales…".
Sin comentarios.
Enlace permanente | Publicado en: Con lupa | Actualizado 16/09/2008 17:40
Bolivia: Gobierno y oposición desastrosos
Michel Suárez | 05/09/2008 20:52
Tags: Bolivia
La batalla porque prevalezca el imperio de la ley no se gana con ilegalidades, ni mucho menos a través de la promoción gratuita de la violencia. Hace unas semanas tenía la intención de comentar lo que sucede en Bolivia y, aunque los acontecimientos van de prisa, adelanto algunas ideas bajo la premisa de las primeras líneas.
Evo Morales sabe bien lo que significa retar al poder desde posiciones abiertamente ilegales y poco civilizadas. Espero que los calificativos no ofendan a nadie. En su papel de opositor, Morales redactó el libro de estilo que ahora cumplen, al pie de la letra, los de la bancada de enfrente.
No veo diferencias entre la promesa de quemar el Parlamento, que hizo el jefe aimará cuando se debatía la ley de hidrocarburos en la era de Carlos Mesa, y la toma por la fuerza de varias instituciones oficiales que hoy protagoniza la oposición a modo de protesta. Por ahí no es.
La única salida para la oposición boliviana, ante los rasgos totalitarios del presidente, es de tipo política. Su mayor reto es convencer a una población harta de los políticos, pero seducida por el encantador de serpientes de turno. No vale convocar referendos no previstos en el ordenamiento jurídico, ni otros atajos de semejante índole. Sus resultados han demostrado un pulso sin sentido, además de constituir un derroche criminal en uno de los países más pobres del mundo.
Frente a la "democracia de las estadísticas" de moda —esa que sólo aspira a contar votos a favor y en contra, que no conoce de consensos y se siente autorizada, mediante un sistema de consultas democráticas, a desmontar la democracia misma— , no funciona otra "democracia a la carta".
Evo, Hugo y Rafael han aprovechado la insatisfacción crónica de Bolivia, Venezuela y Ecuador para gobernar a golpe de referendos, como si en el instrumento, por sí solo, la esencia del sistema estuviese garantizada. Pero ninguna de estas naciones, por desgracia, se parece a Suiza.
La salida de Bolivia pasa por denunciar y explicar los peligros de aprobar la Constitución oficialista, y no por colapsar pueblos enteros, muchos de ellos ya desabastecidos de alimentos y combustibles.
Un hombre inteligente como el ex presidente y ex candidato Jorge Quiroga lo tiene claro. Por eso no está en la calle detrás de neumáticos o sacos de piedras, sino donde debe: en el escenario político. Los prefectos opositores deberían hacer lo mismo.
Enlace permanente | Publicado en: Con lupa | Actualizado 05/09/2008 21:03





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