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América Latina y Cuba desde España

Autor: Michel Suárez

Autor: Michel Suárez, periodista. Madrid, España.
Contacto: info@michelsuarez.com

 

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AUTOCRÍTICA

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Hace unos días CNN dio a conocer un estudio que decía que escribir un Blog era, a menudo, perjudicial para la salud del autor. Si la idea inicial era compartir ideas de manera relajada con un grupo de lectores la realidad podía derivar la experiencia en otras direcciones menos agradables. Los lectores demandan cada vez más atención y en los intercambios juzgan al autor –a veces de manera airada- según lo cercano o alejado que se muestre de sus percepciones.

Soy de la opinión de que se escribe por las mismas razones que se tienen relaciones sexuales: por amor, diversión o dinero. Este Blog lo hago por amor. Y el amor es una fuerte vocación, pero no puede disponer del tiempo que ha de dedicarse al trabajo para asegurar el sustento familiar. Esa realidad -y el inevitable hecho de que soy un ser tremendamente imperfecto- determina que no siempre pueda prestar al Blog y las discusiones que se suscitan en él toda la atención y tiempo que merecen y demandan.

Aquí cumplo dos funciones: aportar alimento para la reflexión (food for thought) y moderar (tomen nota del alcance pleno de esa palabra) el intercambio sobre el tema de la semana.

Como autor no vengo a dictar cátedra y trasmitir ideas propias como “verdades absolutas”. En la vida podemos tener ciertos valores permanentes, pero nuestras percepciones e ideas sobre cómo mejor ponernos a su servicio evolucionan con cada nueva información y experiencia. Vengo al Blog a dar y recibir. Cambio de Época es una avenida de dos vías. Mis comentarios semanales fluctúan entre unos mejor logrados y otros de peor calidad. La vida es así. Es probable que en alguna ocasión alguien se sienta irritado con mis opiniones pero nunca he deseado ofender deliberadamente a nadie con ellas. Si no he tenido siempre éxito en lo segundo lo lamento profundamente y espero que puedan perdonarme.

Como moderador no vengo a manipular un debate a favor de aquellas concepciones más próximas a mi punto de vista, sino a propiciar un clima de diálogo respetuoso antes que de polémica. El diálogo es una búsqueda común de elementos que complementen las creencias que ostentamos como “verdades” al entrar en ese intercambio. En las polémicas se enfrentan dos o más pretendidas “verdades” y se espera que para que unas puedan “ganar” las otras necesariamente tienen que “perder”.

En un diálogo no se viene a ganar o perder, sólo a ganar. Todos ganan al enriquecer su perspectiva y creencias con las de otros. Por eso dije desde un inicio, y ahora reitero, que son bienvenidos por igual comunistas y anticomunistas y que acá se invita a analizar el mensaje no al mensajero.

Todos –me incluyo- estamos parcialmente errados y todos llevamos razón en los temas que abordamos. En este espacio venimos a sacar provecho de la calidad del intercambio aun si no mutamos de parecer como resultado de él. Yo no puedo erigirme en árbitro de quien tiene el mejor argumento porque sólo estaría favoreciendo a aquellos que se aproximen a mi punto de vista aunque sea errado. Mi deber –no siempre bien cumplido- ha de limitarse a facilitar un diálogo de calidad. Si surgen amarguras entre ustedes es porque yo no he sabido servir con eficacia el propósito de este Blog que tiene menos que ver con la promoción de una visión política particular que de una cultura del diálogo de la que todos saquemos provecho.

Espero haber aportado como autor temas e ideas que les hayan resultado de utilidad, pero creo haberlos defraudado como moderador en algunas ocasiones. No siempre he dispuesto del tiempo ni mostrado la habilidad que demanda moderar un intercambio entre personas desconocidas sobre temas tradicionalmente cargados de emociones y suspicacias. A veces he pecado por exceso al editar un mensaje y en otras ocasiones he descuidado la necesidad de dar un seguimiento más cuidadoso y cercano a la discusión. Apremiado por el tiempo se me han escapado expresiones de algunos comentaristas que hubiese preferido no aparecieran en este espacio.

Una autocrítica sincera tiene cuatro componentes: reconocer la falta, explicar por qué se incurrió en ella, expresar el arrepentimiento a los afectados y asumir el compromiso de corregir el daño. A todos los visitantes y comentaristas de este Blog presento mis más sinceras excusas, ante ustedes reconozco mis faltas y me comprometo a hacer todo lo que esté a mi alcance por enmendarlas.

Les pido a todos que perdonen mis imperfecciones y me sigan ayudando a hacer de este espacio un lugar de diálogos fructíferos con todos y para el bien de todos pese a las profundas y emotivas diferencias de experiencias y criterios que podamos tener.


12 Comentarios


12 por Haroldo Dilla (Usuario no autenticado) 22/06/2008 3:40

Sr Martin: gracias por tan elocuente y sustancioso comentario, que me hizo recordar algunas historias incluyendo a los zapatos primor! Y por supueasto mis mejores saludos a Juan Antonio, uno de los mejores pensadores cubanos

11 por Santiago Martin (Usuario no autenticado) 20/06/2008 0:20

Juan Antonio, no tienes nada que criticarte; tu blog es uno de los mejores.
Te colaboro con este texto, como muestra de gratitud por tu lucidez intelectual y humnana:

La Estética, lo Estático, y lo Estatal.

Independientemente de las razones socio-políticas que explican ampliamente el enorme apoyo popular que tuvo la Revolución Cubana en sus inicios, a pesar de que el 16 de abril de 1961 Fidel Castro reconoció el carácter socialista del proceso revolucionario, negado vehementemente al inicio, al punto de que denunciarlo le costó a Hubert Matos veinte años de cárcel, sin que Fidel lo soltara después de ese 16 de abril en que se quitó al fin la careta, es importante regresar al pasado, a esos dos primeros años de la Revolución, para tratar de desmontar la cuidadosa puesta en escena que Fidel, en contubernio con la Unión Soviética,
la República Popular China y el Campo Socialista, prepararon para que el pueblo cubano, tan amante de la libre empresa, que en 1956 había rechazado indignado la invasión rusa a Hungría, se rindiera a los cantos de sirena que venían de detrás de la Cortina de Hierro, con Fidel llevando la voz cantante en ese coro potiómkino, como cuando este personaje quiso engañar a Catalina la Grande, creando las aldeas homónimas, que eran puro decorado; en fin, que como diría La Lupe, todo fue puro teatro.
En 1957, la embajada soviética en La Habana fue cerrada y su personal diplomático expulsado, embajador incluído, por supuesto, pero éste ha sido un tema prácticamente virgen en la historia oficial post-1959, porque al régimen nunca le ha convenido “levantar esa teja”.
Resulta que los rusos fueron sorprendidos con las manos en la masa, tratando de llevar agua para su molino, por lo que la teoría de que el embargo y la ruptura de relaciones por parte de los Estados Unidos fueron los que arrojaron a los Castro a los brazos de la Unión Soviética es inconsistente: eso estaba pactado de antemano.
Nikita marcha al encuentro de Fidel en la O.N.U en 1960 para abrazarlo, completamente consciente de que la bienvenida del comandante Melón, verde por fuera, pero bien rojo por dentro, estaba garantizada.
No en balde el canciller Gromiko había hecho una “sorpresiva” visita a la Isla en 1959, para atar bien los cabos que Raúl, en su visita a Varsovia, cuando el Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes celebrado en esa ciudad, y Alicia Alonso, en sus giras soviéticas de 1952, 1957 y 1958, se habían encargado de plantar por esos lares, con la anuencia y el imperativo de Fidel, como es obvio.
Ya apenas en 1960, tuvo lugar en La Habana, en el Museo Nacional de Bellas Artes, mandado a construír por Batista en 1954, una gran exposición soviética, para deslumbrar a los cubanos con los “logros” de Moscú en la edificación del Socialismo, a la que sucedió otra gran exposición, esta vez de la República Popular China, con el mismo objetivo, pero ahora con el auxilio de la seda y la porcelana que los rusos nunca atinaron a producir bien, sucedida a su vez por una de Bulgaria en el Pabellón Cuba en 1965, bien surtida de vinos, uvas y manzanas, como para que los cubanos no fueran a extrañar las españolas que ya estaban haciendo mutis.
Paralelamente a esta “campaña de relaciones públicas”, la prensa castrista, que luego ya sería la única, desde el inicio bombardeó a sus cautivos lectores con las noticias de las hazañas del primer Sputnik, la perra Laika,Yuri Gagarin, y un poco más tarde, de Valentina Tereshkova, la primera mujer cosmonauta del Mundo, para atenuar el impacto de lo de Hungría, y convencer a los cubanos de que el Socialismo era el único y verdadero camino para el progreso de la humanidad.
Pero cuando comenzaron a llegar los asesores y técnicos “bolos” (y “bolas”), mal vestidos, gordos y mal olientes; las latas de carne rusa y de leche en polvo, horriblemente diseñadas, amén de los camiones MAZ-200, con puertas de madera, los
Zil -157 y los Gaz-53, con diseños de la Segunda Guerra Mundial, mal copiados de los norteamericanos, el agudo sentido cubano de lo estético dijo: “huele a peligro”, y también en lo técnico, pues las guaguas checas Skoda, bautizadas por el pueblo como “pepinos”, no lograban llegar más allá de Santa Clara en el servicio regular interprovincial, por lo que tuvieron que ser repuestas las vetustas y denostadas “General Motors” yanquis para poder llegar a las provincias orientales, hasta que se compraron las Leyland en la supercapitalista Inglaterra entre 1965 y 1966, en franca contradicción entre técnica e ideología.
De las guaguas rusas mejor ni hablar, porque ésas no llegaban ni a Mantilla sin romperse o botar el agua del radiador, como hacían las Zil-158, que entre 1963 y 1972 “asolaron” Matanzas, cuando subían la loma de la calle Salamanca.
Incluso el mismo Ché Guevara, en palabras que están grabadas para la historia, alertó a Fidel de que ése no era el camino para Cuba, “porque el mejor producto checo no podía competir ni siquiera con uno belga, por no decir francés”, por lo que se volvió incómodo para el Comandado y sus Mandantes, y se tuvo que ir para el Congo, regresar a Cuba de incógnito, y después partir para Bolivia, donde luego Fidel “editaría” la leyenda a su conveniencia, ocultando su rechazo a lo soviético.
En defensa del patio, diremos que entre 1959 y 1967, a pesar del bombardeo de equipos obsoletos, principalmente rusos, el diseño gráfico y arquitectónico cubano gozó de una efímera salud, como todo lo castrista, como tan premonitoriamente dijera Santa Camila de La Habana Vieja en 1961, en la obra homónima de Brene: “Escobita nueva barre bien”.
Los “FRUTICUBA”, los “MAR-INIT”; las flamantes “Cremerías”, donde la mayoría descubrimos el yogurt; la megaheladería “Coppelia”, con sus 53 sabores de helados, y los afiches del ICAIC, relucientes en cines bastante bien remozados por todo el país, junto a la red de nuevas pizzerias, parecían ser los heraldos de un mundo nuevo, más justo, más humano, incluso mejor que el de la Madrastra Patria y demás hermanastras.
Hasta las calles capitalinas de Monte y Belascoaín fueron también muy bien remozadas, con anuncios lumínicos incluídos, pero en 1968 la carroza se convirtió en calabaza, y los zapatos marca “Primor” se comenzaron a despegar, aunque desde 1962 eran sólo un par para bodas y quinceañeras.
Carnavales y Navidades bastante decorosos se celebraron hasta 1966; la muerte del Ché en 1967 fue el pretexto para tumbar los carnavales habaneros de ese año, aunque en Matanzas se llegaron a celebrar en febrero, con quiosco copiado del Pabellón de Cuba de la Expo Mundial de ese año en Montreal incluído, con un alto nivel de diseño.
La llamada Ofensiva Revolucionaria de 1968 acabó con el pan de piquitos, y casi con el pan; luego vino la UMAP, el Caso Padilla, y el Congreso Nacional de Educación y Cultura, y entonces lo estatal se volvió sinónimo de estático, antiestético, y de mal que ya dura la mitad de cien años, por lo que urge el estetoscopio de un médico no chino para que nos salve y le ponga demócrata remedio.


Santiago Martín.

10 por La hermana de Juana (Usuario no autenticado) 19/06/2008 4:00

Perdone, Blanco, que me aparte del tema de la autocrítica de su blog, pero las noticias son escalofriantes. Aunque reconozco que son sólo una gota de agua entre los cientos de miles de cubanos muertos en salidas ilegales, y de los casi dos millones que de una u otra forma hemos salido del país en 50 años. En los últimos cinco días: 33 cubanos están desaparecidos después que fue asaltado el carro en que los trasladaban antes de ser deportados de México. Dos grupos de 24 cubanos lograron llegar a Key Biscaine, luego de cruzar el Golfo. Cuarenta cubanos se entregaron a autoridades de México después de cruzar la frontera con Guatemala. Dos muertos, entre ellos un niño, y otros heridos graves en una operación de salida ilegal desde Sagua la Grande. ¿Qué espera el gobierno para hacer reformas, empezando por las migratorias, en Cuba? ¿Es que culpando a Estados Unidos se previene que mueran más cubanos? ¿Es que así se evita el drenaje de talento y fuerza de trabajo que significa la constante emigración para el país? Los que se leen este blog como parte de su trabajo en La Habana, en Miami, o en Madrid, ¿pudieran dar “elevar” estas interrogantes, por favor?

9 por Al que le sirva el sayo (Usuario no autenticado) 18/06/2008 19:00

Existe una diferencia entre adjudicar adjetivos o epítetos que descalifican, y argumentar, repito, ofrecer argumentos, que sostengan o apoyen un comentario, una tesis opuesta a otra. Se trata de optar por lo segundo, porque para echar broncas con peste a guapo está la calle. El propósito del blog de Blanco ha demostrado ser otro. Pero nos cuesta trabajo admitirlo, o deliberadamente algunos lo quieren boicotear.

8 por J.Campos (Usuario no autenticado) 17/06/2008 23:40

Si difícil es moderar un blog, más difícil es frenar la tendencia a poseer la verdad. No importa cómo se piense, el 90% de las veces, involuntariamente o no, obramos por convencimiento. Es parte de la naturaleza humana, y tan entendible como la necesidad de catarsis. Esta última es la que trae también a muchos a poner comentarios. Los que han tenido la oportunidad de vivir "las dos verdades" -la del exilio y la del "insilio"- y los que sólo han tenido la oportunidad de vivir sólo una.

El "machismo" a que se hacía referencia en un comentario anterior, no es más que otra manifestación de la "subcultura" que llevamos dentro, y que, entre otras cosas, confunde cortesía y respeto con debilidad de carácter. Nos queda un largo trecho para no brincar como gallos ante la más mínima amenaza a nuestra (la de cada uno en particular) forma de ver las cosas. Pero este blog (y millones de ejemplos más) demuestra que otro tipo de diálogo es posible


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