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América Latina y Cuba desde España

Autor: Michel Suárez

Autor: Michel Suárez, periodista. Madrid, España.
Contacto: info@michelsuarez.com

 

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La chispa de Obama (II)

8 Comentarios Icono de del.icio.us Icono de Digg Icono de Technorati Yahoo Icono de Meneame Icono de Wikio Enviar Imprimir

Hace un par de años, un médico cubano de 44 años murió en México debido a la severidad migratoria del régimen de La Habana. Es la otra cara de la moneda en el tema de los viajes de cubanoamericanos a la Isla, un anhelo fuertemente acariciado por la nomenclatura cubana para satisfacer su eterno apetito financiero y retórico. Sin más.

Cuento ahora la historia porque, aunque pudiera parecer periodísticamente vieja, viene a cuento con el alboroto de quienes acompañan la comparsa castrista sobre la unidad (selectiva) de la familia; por ejemplo, Max Lesnick, para quien las trabas a los viajes de cubanoamericanos a la Isla son una "agresión lacerante contra la unidad y los derechos humanos de la familia cubana".

Una afirmación que yo también firmaría —claro, con menos adjetivación—, incluso a sabiendas de que el muy humano Lesnick sería incapaz de solidarizarse con la historia del médico cubano que comencé a contar antes.

Dicho especialista, que abandonó la isla para radicarse en México en 1992, enfermó de una grave dolencia nefrológica. Perdió uno de sus riñones y, al cabo del tiempo, le falló el otro. Las diálisis le mantenían con vida a la espera de una donación que nunca llegaría. Una hermana residente en Cuba se brindó para donarle uno de los suyos. México le concedió el visado, pero La Habana obstruyó su salida del país. Fue entonces que el médico, en una decisión in extremis, quiso viajar a la isla para recibir allí el riñón ofrecido porsu hermana. Iba a ser atendido en una clínica internacional cuyos gastos pagaría el enfermo, pero La Habana volvió a decir que no. Este hombre murió sin despertar la más mínima condescendencia de las autoridades. Por ser médico, por ser inmigrante, por ser cubano.

Para que Lesnick comience a ser coherente en sus acalorados pedidos a Washington, primero tendrían que materializarse los recientes augurios de Rafael del Pino y Rafael Alcides. Dichos columnistas se hacen eco de presuntos cambios en la política migratoria del régimen, que suenan a música celestial. Saben que Franco lo hizo en España en 1959 y esto no supuso el fin de la (I dictadura, pero no doy por hecho que Raúl Castro llegue a tanto. Seguiremos informando…

8 Comentarios


3 por jose alfonso (Usuario no autenticado) 30/08/2007 13:20

Basado en la experiencia de 1979 si se abriera la puerta de salida hacia Cuba tanto a cubanos como norteamericanos es evidente que no hariamos mas que pasar las restricciones a la conviniencia del gobierno cubano, pero si este por motivos economicos permite el contacio masivo, considero que especialmente en este momento, la realidad se les iria fuera de control. Si en mis manos estuviera y teniendo en cuenta la falta de opciones yo lo trataria

2 por Jesus Traviezo (Usuario no autenticado) 30/08/2007 13:10

Cuando los voceros de La Habana hablan de las restricciones de viajes impuestas por la administracion norteamericana y la señalan como algo inhumano hay en esa afirmacion una gran carga de hipocrecia pues no señalan la prohibicion impuestas a muchos cubanos para visitar la Isla por causas tan absurdas como, por ejemplo, haber venido de forma "ilegal" despues de los acuerdos migratorios -- por solo citar un ejemplo --, y ni hablar de las muchas personas a las que impiden, por diversas causas, abandonar el pais. Sin embargo, cuando desde aca hay cubanos que se oponen -- y no solo se opone, sino que utilizan sus influencias para promover legislaciones que lo eviten -- a que otros cubanos viajen poniendo como pretexto que eso ayudara a derrumbar el regimen, se le puede señalar que tienen una actitud muy similar a la del regimen de la Isla; uno es libre de decidir por si mismo, pero no puede, basado en sus puntos de vista -- aunque puedan parecerle los mas validos del mundo --, decidir por los demas.

1 por Pablo Arencibia (Usuario no autenticado) 29/08/2007 21:40

Soy cubano nacionalizado estadounidense y en mi opinion personal las restricciones para viajar a Cuba no las impone el gobierno de USA sino el de Cuba.

Me explico:

Si quisiera viajar a la isla el gobierno cubano me obligaria a hacerlo con un pasaporte cubano aunque en su constitucion no se reconoce la doble ciudadania. Ante las autoridades de la isla soy cubano para viajar a ella pero no lo soy para pagar mis cuentas en la moneda nacional, ni para recibir la cacareada asistencia medica que el gobierno provee a sus ciudadanos y ni siquiera para votar en la mas que arregladas eleciones del Poder Popular (cuando las hay).

Por otro lado como entro al pais como ciudadano cubano pues la policia puediera hacer de mi lo que desease y yo no puediera contar ni con la magra asistencia consular que la Oficina de Intereses pudiera darme. Este asunto, que a muchos puede parecerle paranoico, toma matices mas reales cuando nos percatamos que los vuelos desde Miami son vuelos charters donde la lista de los pasajeros se sabe desde semanas antes. La idea como yo la veo es: « vengan a Cuba, gasten sus dolares pero nada de abrir la boca. Si te dedicas a abrirla cuando estas fuera ya me encargare de ti cuando vengas a visitar a tu vieja »

El dia que se me permita entrar a la tierra que me vio nacer con mi pasaporte americano le escribire a mi representante y a mis senadores abogando por la suspension de las limitaciones a los viajes. Hasta tanto, me da lo mismo un viaje cada año que cada tres años que cada veinte.

Yo no pienso ir.


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