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América Latina y Cuba desde España

Autor: Michel Suárez

Autor: Michel Suárez, periodista. Madrid, España.
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La Cuba de Zapatero

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Vuelva usted mañana

JORGE FERRER

Cualquiera que acabe siendo el verdadero alcance del levantamiento de las sanciones impuestas a Cuba en 2003 por la Unión Europea, y en suspenso desde 2005, el gesto ha servido ya para mostrar la manera en que Europa, antiguo referente moral en materia de valores democráticos, se va dejando deslizar por el tobogán que conduce a la tolerancia de las democracias de baja intensidad e incluso --es el caso de Cuba-- de las dictaduras.

Las reticencias que algunos países plantearon a acuerdo al que acabaron adhiriéndose son, en este caso, las excepciones que confirmaron la regla. Porque votar con la nariz tapada es también votar. Y lo que se votó allí --todos lo sabían-- fue darle un espaldarazo al gobierno cubano, bajo el tramposo amparo del método del ''ensayo y error'': si no han funcionado las sanciones, pues probemos a ver qué pasa suspendiéndolas, nos hacen creer que se dijeron. Un método que ya se ha mostrado de sobras inútil cuando se trata con el régimen de La Habana, niño malcarado al que no contentas ni con la golosina más empalagosa.

A punto de cumplirse dos años desde que Fidel Castro mudara su uniforme por el traje deportivo y cercano también el medio siglo de revolución castrista --crecidito ya el niño de marras, como se ve--, el ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero se ha embarcado en una estrategia de acercamiento al gobierno cubano a la espera, dicen, de réditos políticos y, aunque se lo callen, de ventajas económicas en el espacio del poscastrismo. Una posición que tiene calamitosa expresión en la letanía repetida una y otra vez por Miguel Angel Moratinos sobre el propósito que animaría a la Moncloa de ''acompañar'' las transformaciones que se produzcan en la isla. España ''no puede estar ausente de la dinámica de cambio en Cuba'', dijo hace unos días para defenderse de las críticas del centroderecha.

Pero los circunloquios acerca de la ''presencia'' y el ''acompañamiento'' --jerga más bien propia de charlas funerarias-- resultan insuficientes para explicar el cerril ahínco mostrado por la cancillería que dirige Moratinos en la gestión del levantamiento de las sanciones a La Habana. Mucho menos para comprender su apoyo al gobierno de Raúl Castro, que no hace más que desairar en público a la Unión Europea y a la propia España. Tampoco explican las razones de la manifiesta frialdad de sus relaciones con la disidencia interna cubana o que desde la embajada de la calle Cárcel se elaborara un informe comparativo de la situación en Cuba en los dos últimos años, cuya endeblez argumentativa es palmaria y sólo apta para convencer a quienes no necesitaban demasiado convencimiento, porque Cuba, en realidad, importa a la Unión Europea más bien poco o más bien nada. He ahí el por qué se deja que sea España, desde una lógica poscolonial, la que se ocupe de moderar las políticas con La Habana. Una decisión de veras lamentable, porque José Luis Rodríguez Zapatero tiene un problema de esos que sólo en contadísimos casos consigue convertirse en virtud: su tenacidad para perseverar no en el ensayo, pero sí en el error. La ha practicado con creces en política interna y también con rotundo énfasis en política exterior. Parte, su contumacia en el error, de un vicio fatal: está convencido de que puede reinventar la política.

La decisión de levantar las sanciones impuestas a Cuba tras la ola de detenciones de 2003 fue motivada por la desidia propia de quien se cree capaz de transformar el agua en vino a fuerza de diálogo, cooperación y demás señas del ''buenismo''. Sus impulsores olvidaron a sabiendas que la función de esas sanciones, como la del embargo norteamericano, es esencialmente moral. Ambos, sanciones y embargo, no han contribuido a la evolución democrática del régimen de La Habana, pero dicen a los cubanos, quiéranlo oír o no, créanselo o no, que viven bajo un régimen anómalo y que las democracias occidentales no van a tratar a ese régimen como a un igual. No son, pues, cuestiones a medir a partir de su eficacia, porque eficaz aquí no es ni una cosa ni la otra.

Es por eso que ahora, cada vez que Moratinos o sus emisarios consulten a La Habana acerca de los avances democráticos, escucharán aquel ''vuelva usted mañana'' con que tituló su célebre artículo sobre la desidia española Mariano José de Larra. Y su lógica del ''ensayo y error'' revelará entonces su necedad, como ya muestra su amoralidad.

"Vuelva usted mañana" aparece publicado en la edición de hoy, 3 de julio, de El Nuevo Herald.


19 Comentarios


9 por Jorge Salcedo (Usuario no autenticado) 03/07/2008 18:32

¡Unión por la resistencia!
¡Viva Cuba libre ya!
Con responsabilidad
civil, a la polonesa…

8 por joseluis sito (Usuario no autenticado) 03/07/2008 18:08

La paz se encuentra a través de la fuerza no de la debilidad, de la flojedad de sus virtudes o del decaimiento de sus principios. Europa vuelve a caer en los errores y faltas políticas, éticas y morales de tiempos pasados. Aunque hay que tener bien claros los funcionamientos de un Estado para no caer en lagrimas inútiles y desesperanzas exageradas.

Tanto los Estados Unidos como los europeos incitaron los húngaros en 1956 y los checos en 1968 a tomar las riendas de su destino para luego abandonarlos cuando aparecían los tanques soviéticos. La seguridad y el apoyo de sus intereses antes de todo. No es sorprendente cuando se trata de Estados y de la sacrosanta razón de Estado.
Hoy como ayer Europa abandona a los cubanos porque todos los Estados privilegian primero sus pertenencias. Así de sencillo, y no se puede esperar más de un Estado, sea cual sea y sea o no democrático.

¿Que hace cambiar de rumbo un Estado y modificar sus posiciones? La sociedad civil.
Un ejemplo. Cuando aparece la crisis polonesa en el verano 1980, con las huelgas en Gdansk y la creación del sindicato Solidarnosc, es la sociedad civil polonesa que impulsa estas manifestaciones y movilizaciones. Es el pueblo polaco en su conjunto que induce estos movimientos. Pero esto ocurre no solamente en Polonia mismo, sino también en los países occidentales, sobre todo en Francia y Estados Unidos. Si la crisis de Hungría y de Praga fue, en el Oeste, un movimiento principalmente de círculos intelectuales y políticos, durante la crisis polonesa de los años 80 la resonancia de estos acontecimientos sumergió toda la sociedad civil en su conjunto, intelectuales, partidos políticos, sindicatos, medios de comunicación y opinión publica. Lo que aparece entonces, tanto en el Este como en el Oeste es una sociedad civil que va aumentando su peso y su voz obligando los Estados a actuar y tomar posición con claridad.

Algo que podemos observar con mucha decepción y contrariedad es el hecho flagrante que no existe una sociedad civil lo suficientemente organizada en Cuba para impulsar cualquier cambio hacia otro destino, como tampoco existe una con voz que resuene lo suficiente en el extranjero para obligar los Estados a actuar en el sentido deseado por los disidentes.
Si Europa no lleva su camino por el apropiado, según el deseado por los disidentes y resistentes, esto lo debemos a la falta de organización y de los errores o malas elaboraciones de los proyectos de ellos mismos. No se trata de culpar con mala saña o acusar de todos los males a grupos y personas que luchan con una valentía y honor infinito por la Libertad del pueblo cubano. Se trata más bien de criticar – si la palabra critica tiene aun algún sentido- para avanzar y lograr mejorar las estructuras de todos estos movimientos y agrupaciones de disidentes.

Cuando una sociedad civil emerja en Cuba y en Europa, cuando una voz arranque de la opinión publica internacional y cubana, entonces la situación podrá cambiar a favor de la resistencia y de la disidencia. Entonces los Estados deberán tomar medidas en concordancia con estas voces de la sociedad civil. Mientras tanto, Europa como Estados Unidos o México continuaran privilegiando sus intereses de Estado, que abarcan tanto la inmigración como los negocios turísticos, la estabilidad de la región como la diplomacia político-económica con Latinoamérica.

Quiero decir en sustancia que nos queda aun mucho camino que recorrer para formar una organización única de la Resistencia a la dictadura, como la creación de una Plataforma conjunta de todos los organismos de Resistencia. Y con esto crear las condiciones para que una sociedad civil emerja plenamente en Cuba como en los demás países europeos y apoyen las reivindicaciones de Libertad para el pueblo cubano.

Se le pide demasiado a los demás, cuando son los cubanos ellos mismos los que tienen que asumir su deber, con determinación, valentía y perseverancia, como usted mismo Jorge Ferrer lo precisaba hace poco.
Estoy en todo de acuerdo con lo que nos dice a propósito de la UE, solo añado algo más que no puede saltarse por alto: nuestra propia responsabilidad en este asunto.

RESISTENCIA ¡! UNION ¡!
VIVA CUBA PRONTO LIBRE ¡!

7 por J.Campos (Usuario no autenticado) 03/07/2008 17:57

Pero caballero, lean más despacio. Específicamente en el tercer párrafo donde dice

"...en una estrategia de acercamiento al gobierno cubano a la espera, dicen, de réditos políticos y, aunque se lo callen, de ventajas económicas en el espacio del poscastrismo."

De eso se trata pues. España está demostrando ser un decidido competidor de los americanos en el área hispana. Ya en Chile los españoles controlan grandes bancos y empresas de servicio, como la telefónica. Y obtienen ganancias nada despreciables. A lo que sea Cuba en el futuro, los españoles no van a renunciar sacar un buen pedazo. Ya están en eso.

Y nosotros, como buenos indios, aceptando las baratijas mientras nos entoyan.

6 por CE (Usuario no autenticado) 03/07/2008 16:31

coño jorge por favor, deja esto pal herald brother, es traducción (mala) de la realidad europea, pa los lectores de Miami. Eso aqui ni interesa ni aporta na de na, por superficial más que por otra cosa.

5 por Siboney (Usuario no autenticado) 03/07/2008 16:30

Un hotelito por aquí, otro por allá, “Obama been al lado” (no confundir con bin laden) y eliminando restricciones de viajes. Donde creen ustedes que se van a quedar los ex-gusanos y americanos, “puez” hombre en los hotelitos gallegos de varadero, La Habana y áreas etc.
Es que los cubanos no saben ni administrar un hotel, para eso están los españoles, para construir los hoteles explotar mano de obra esclava y llevar el oro al rey. A cambio respaldan al nuevo gobernador y lo defienden de los corsarios y piratas.
Para diversificar la explotación de los indígenas, también invierten en la prospección de petróleo en las aguas del golfo.


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