La Cuba de Zapatero
Jorge Ferrer | 03/07/2008 12:09
Tags: En El Nuevo Herald
Vuelva usted mañana
JORGE FERRER
Cualquiera que acabe siendo el verdadero alcance del levantamiento de las sanciones impuestas a Cuba en 2003 por la Unión Europea, y en suspenso desde 2005, el gesto ha servido ya para mostrar la manera en que Europa, antiguo referente moral en materia de valores democráticos, se va dejando deslizar por el tobogán que conduce a la tolerancia de las democracias de baja intensidad e incluso --es el caso de Cuba-- de las dictaduras.
Las reticencias que algunos países plantearon a acuerdo al que acabaron adhiriéndose son, en este caso, las excepciones que confirmaron la regla. Porque votar con la nariz tapada es también votar. Y lo que se votó allí --todos lo sabían-- fue darle un espaldarazo al gobierno cubano, bajo el tramposo amparo del método del ''ensayo y error'': si no han funcionado las sanciones, pues probemos a ver qué pasa suspendiéndolas, nos hacen creer que se dijeron. Un método que ya se ha mostrado de sobras inútil cuando se trata con el régimen de La Habana, niño malcarado al que no contentas ni con la golosina más empalagosa.
A punto de cumplirse dos años desde que Fidel Castro mudara su uniforme por el traje deportivo y cercano también el medio siglo de revolución castrista --crecidito ya el niño de marras, como se ve--, el ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero se ha embarcado en una estrategia de acercamiento al gobierno cubano a la espera, dicen, de réditos políticos y, aunque se lo callen, de ventajas económicas en el espacio del poscastrismo. Una posición que tiene calamitosa expresión en la letanía repetida una y otra vez por Miguel Angel Moratinos sobre el propósito que animaría a la Moncloa de ''acompañar'' las transformaciones que se produzcan en la isla. España ''no puede estar ausente de la dinámica de cambio en Cuba'', dijo hace unos días para defenderse de las críticas del centroderecha.
Pero los circunloquios acerca de la ''presencia'' y el ''acompañamiento'' --jerga más bien propia de charlas funerarias-- resultan insuficientes para explicar el cerril ahínco mostrado por la cancillería que dirige Moratinos en la gestión del levantamiento de las sanciones a La Habana. Mucho menos para comprender su apoyo al gobierno de Raúl Castro, que no hace más que desairar en público a la Unión Europea y a la propia España. Tampoco explican las razones de la manifiesta frialdad de sus relaciones con la disidencia interna cubana o que desde la embajada de la calle Cárcel se elaborara un informe comparativo de la situación en Cuba en los dos últimos años, cuya endeblez argumentativa es palmaria y sólo apta para convencer a quienes no necesitaban demasiado convencimiento, porque Cuba, en realidad, importa a la Unión Europea más bien poco o más bien nada. He ahí el por qué se deja que sea España, desde una lógica poscolonial, la que se ocupe de moderar las políticas con La Habana. Una decisión de veras lamentable, porque José Luis Rodríguez Zapatero tiene un problema de esos que sólo en contadísimos casos consigue convertirse en virtud: su tenacidad para perseverar no en el ensayo, pero sí en el error. La ha practicado con creces en política interna y también con rotundo énfasis en política exterior. Parte, su contumacia en el error, de un vicio fatal: está convencido de que puede reinventar la política.
La decisión de levantar las sanciones impuestas a Cuba tras la ola de detenciones de 2003 fue motivada por la desidia propia de quien se cree capaz de transformar el agua en vino a fuerza de diálogo, cooperación y demás señas del ''buenismo''. Sus impulsores olvidaron a sabiendas que la función de esas sanciones, como la del embargo norteamericano, es esencialmente moral. Ambos, sanciones y embargo, no han contribuido a la evolución democrática del régimen de La Habana, pero dicen a los cubanos, quiéranlo oír o no, créanselo o no, que viven bajo un régimen anómalo y que las democracias occidentales no van a tratar a ese régimen como a un igual. No son, pues, cuestiones a medir a partir de su eficacia, porque eficaz aquí no es ni una cosa ni la otra.
Es por eso que ahora, cada vez que Moratinos o sus emisarios consulten a La Habana acerca de los avances democráticos, escucharán aquel ''vuelva usted mañana'' con que tituló su célebre artículo sobre la desidia española Mariano José de Larra. Y su lógica del ''ensayo y error'' revelará entonces su necedad, como ya muestra su amoralidad.
"Vuelva usted mañana" aparece publicado en la edición de hoy, 3 de julio, de El Nuevo Herald.
Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 14/08/2008 2:28



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19 Comentarios
14 por Hemingway (Usuario no autenticado) 03/07/2008 19:35
Nido de Aguila qué gusto verlo por aquí. Estaba usted "perdido". Ahora leo su comentario y aunque discrepemos en algunos puntos lo leo siempre con mucho interés. Un saludo.
13 por Hemingway (Usuario no autenticado) 03/07/2008 19:24
No sé por qué Jorge y otros comentaristas insisten tanto en la tesis de que los españoles han propiciado el fin de las simbólicas sanciones europeas a Cuba buscando medrar con el régimen y así posicionarse mejor económicamente para partir con ventaja en el futuro postcastrista.
No comparto para nada esa tesis. En primer lugar porque España desde hace muchos años es la potencia mejor colocada en la economía cubana. Monopolizan prácticamente la industria turística -que aunque encuentren petróleo seguirá siendo la primera industria de Cuba- tiene a la Repsol-YPF, haciendo prospecciones con un muy buen contrato, Telefónica, a través de Italia Telecom, está metida en la telefonía cubana, y así podría seguir, pero quería mencionar las multinacionales más potentes de España. Sólo falta el desembarco de las fuertes empresas constructoras españolas que seguro no tardarán en llegar. Quiero decir con ésto que España ya está posicionada. Competir com empresas norteamericanas, canadienses y demás latinoamericanas y europeas ya lo hacen -y con gran éxito por cierto- en toda latinoamérica, Canadá y en los propios Estados Unidos. En fin que esa tesis se cae por su propio peso.
Pienso que España actúa de buena fé con respecto a Cuba. A mi juicio equivocadamente, pero de buena fé. Están haciendo el papel de padre consentidor, el de padre rico con un hijo díscolo y malcriado, pero que a la vez es el preferido. Antes del 59 ellos eran los pobres y nosotros los ricos, ellos venían a buscar fortuna a Cuba huyendo de la miseria y no tenían ninguna influencia en nuestra política ni en nuestra vida. Pero ahora son ricos, son la octava potencia económica mundial y nosotros....nosotros ya no somos nada. A mí me repugna la política blandengue de ZP con la tiranía cubana, pero creo que lo hace con la mejor intención.
12 por Nido de Aguila (Usuario no autenticado) 03/07/2008 19:24
Jorge Ferrer, tus comentarios son acertados, al describir las bajas acciones, cometidas por Zapatero y su subalterno, al ser promulgadores del levantamiento de las sanciones impuestas a la dictadura cubana a raíz del encarcelamiento de 75 opositores por el solo hecho de expresarse en contra de los abusos y falta de derechos humanos en Cuba.
Esos pensamientos de Moratinos y de los empresarios españoles, que en el presente explotan a sus gallinas de los huevos de “euros” en territorios cubanos en complicidad, asociados a la cruel dictadura, aprovechándose de la falta de libertad y de derechos del pueblo cubano.
Ellos tienen sus planes para el futuro, pensando que podrán tener ventajas económicas al haberse posesionado en un lugar privilegiado económicamente, con inversiones multimillonarias, en muchos lugares de la gran hacienda de los castros.
En Cuba hay un dicho que viene al caso, y es “una cosa piensa el borracho y otra el bodeguero”. Posiblemente una gran parte de esas inversiones han sido hechas sobre propiedades robadas a alguien por la dictadura. Sus legítimos propietarios, en una Cuba libre y de leyes, podrán reclamarlas y exigir compensación por sus ilegales usos, los impuestos dejados de pagar, podrán ser colectados, los obreros tendrán derechos a reclamar lo que le dejaron de pagar, en fin sus grandes inversiones, tendrán que ir a la bancarrota, recibiendo el desprecio de todo un pueblo que le exigirá el retiro del territorio cubano.
Les sugiero a los Zapateros, Moratinos y compañía, que se apuren en sus explotaciones y ahorren sus euros ganados, pues se acerca la liberación de Cuba y tendrán que responder a todas sus acciones ante un pueblo que reclamará sus derechos en plena libertad. Ya no estarán los Castros para que los protejan.
El Águila aconseja.
E
11 por Siboney (Usuario no autenticado) 03/07/2008 18:49
Simple, hace rato que estamos en extinción genética, cultural y religiosa. La estabilidad en Cuba se va a lograr dentro de un marco Y, el punto de no retorno quedó atrás.
Lo que nos queda es escapar y ser absorbidos por otras culturas o quedarnos y ser testigos de nuestra propia extinción, todo lo anterior independientemente de lo que opinen / hagan los españoles.
10 por El comegofio (Usuario no autenticado) 03/07/2008 18:49
oye salcedo eres un jodedor del caraj. te quedo bueno el sonetio
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