La libertad, en 4 de julio
Jorge Ferrer | 04/07/2008 13:40
Es 4 de julio. Día de la Independencia. Una fiesta que todos asociamos con la libertad, con el nacimiento de los Estados Unidos, con el momento originario de la primera democracia del mundo. Un día de regocijo, pues, también para aquellos que no vivimos en Norteamérica.
Hay algunos cubanos que seguramente celebrarán este 4 de julio con especial entusiasmo.
Cubanos de origen que viven en los Estados Unidos. Cubanos que tuvieron la suerte de escapar de una dictadura que restringe las libertades de sus compatriotas.
Tienen más suerte aún, porque se dedican a la política en la primera democracia del mundo donde representan a cubanos como ellos, que han adoptado la ciudadanía del país que los acogió.
Tienen todavía más suerte, si cabe: al representar a los cubanos exiliados, representan en cierto modo a muchos millones de cubanos que dependen de sus familiares en los Estados Unidos.
Francamente, su suerte es envidiable.
Pero, ay, le llega a uno noticia tras noticia de esa gente con tanta suerte. Y hay noticias de su compromiso con la libertad de Cuba, sí y copiosas, pero también muchas, muchísimas, una tras otra, son montón, cola, burujón, tumulto, de su obstinación en sujetar a los cubanos que viven en libertad con los grilletes de la Guerra fría. A diseñarles vida familiar a mucha gente que escapó de Cuba para que nadie les dijera cómo administrar sus afectos, sus emociones o su cartera.
Sostienen esos pocos cubanos que tienen tanta suerte, que las visitas a Cuba hay que reglamentarlas, calculan y establecen cuánto guaniquiqui le manda Juan a su hermano Pedro o a su tía Juana. Ponen, en aras de la libertad de los cubanos que viven en Cuba, cortapisas a la de quienes ya no viven allá. La madre de todas las paradojas, sin duda.
Creen, con ello, velar por la pureza de medio siglo, como si medio siglo fuera algo más –en realidad, es poco menos– que el tiempo que los cubanos llevan esperando vivir en libertad.
Quiero pensar –hoy me he levantado crédulo y generoso, ¡es 4 de julio!–, que los animan sentimientos nobles. Que cuando Lincoln Díaz-Balart se pregunta retóricamente “How could I ask my colleagues from other states to continue prohibiting travel to Cuba by their constituents if I were advocating unrestricted travel to Cuba for Cuban Americans?'' es porque no se le ocurre respuesta sencillita: que esos cubanos que representa tienen en Cuba madres y padres, hermanas y hermanos, hijas e hijos, algo que no tienen los norteamericanos que irían a tomar el sol en Varadero o visitar la casa de Hemingway para mirar embobados y con la mano en lo más hondo del bolsillo la piscina en la que alguna vez se bañó desnuda Ava Gardner.
Quiero pensar también que celebrando hoy la libertad, piensen esos cubanos con tanta suerte, siquiera por un instante que la libertad es algo más que un asunto de mera política, algo más que una mera palabra, mucho más que algo que se deja para mañana. Que libertad es también la condición de quien no necesita preguntarse si goza de ella.
Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 04/07/2008 13:44



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24 Comentarios
19 por Her minio (Usuario no autenticado) 05/07/2008 18:19
También sería conveniente que el autor del artículo tuviera la coherencia mínima de decir claro que es rebajarse ante la tiranía pedirle permiso a un régimen para visitar el país de uno y encima pagarle un congo.
Señor periodista, la libertad de viajar puede ser un derecho defendible, pero la vergüenza y el honor ciudadano siguen siendo atributos superiores del hombre libre. Y si me llaman anticuado por eso, francamente me enorgullece.
Ir a Cuba se entiende en casos realmene humanitarios (que son los menos, como decía un comentarista), pero cuando un cubano se arrodilla por un permiso castrista para ir a vacacionar a Cuba (que son la mayoría de los casos), entonces se pierde el filo político e incluso moral del exilio y se echa abajo la única razón válida de la Ley de Ajuste Cubano, mediante la cual precisamente esos viajeros compulsivos residen permanentemente en EEUU.
El señor Ferrer no debe ignorar que los viajes se los conceden a los que no son problemáticos y no se pronuncian públicamente contra Castro.
No me gusta ser extremista, pero creo que no hay manera de defender a ciertas agencias de viaje que, en complicidad con el régimen, esquilman al cubano. Los residentes en Estados Unidos deben cumplir con las leyes del país y no intentar burlarlas con inventos de babalaos y otras marañas. Un poco de vergüenza no viene mal frente a una tiranía que desprecia y explota a los exiliados o emigrantes.
18 por Poresosmundos (Usuario no autenticado) 05/07/2008 17:09
Magnífico el comentario de Nicolás Aguila.
Es duro estar oyendo al Sr Aruca, --agente cubano que hasta hace poco hablaba por una emisora miamense-- desbarrando sobre las "crueles medidas" (porque ese al parecer fue el nombrecito que le asignaron en la DGI cubana) implantadas por el gobierno de USA. Pero nadie hace referencias a las diez crueles medidas expuestas por el Sr Aguila, donde faltaron algunas, como la exagerada tasa telefónica, etc.
Es cierto que los cubanos nos beneficiamos por una serie de leyes migratorias basadas en que somos perseguidos políticos, y que muchos de nosotros al año estamos allá de nuevo, --gruesa cadena al cuello, cerveza en mano-- haciendo alardes de vida fácil(?). Pero hay otros que van por reales problemas familiares. Es muy fácil. Que quiten todas esas medidas que "nos favorecen " (y al régimen también le favorece) como: la ley de "pies secos o mojados" , la "ley de ajuste cubano" etc., y asi todos podrán viajar a Cuba sin remordimientos de conciencia (el que la tenga) y sin que nadie tenga derecho a criticarlo.
17 por Mario Faz (Usuario no autenticado) 05/07/2008 15:31
Si nos considerammos cubanos, nacionalizados o no y si nuestro sentimiento esta 90 millas al sur. A quien le debemos exigir derechos? Al pais donde no nacimos o al cual en que nos toco la suerte nacer y hacernos hombre. Quien nos gobierna? Definicion: o cubanos o norteamericanos entre dos aguas no se puede nadar.
16 por Nicolás Águila (Usuario no autenticado) 05/07/2008 14:15
Yo estaría de acuerdo con la idea del blogger de liberar los viajes a Cuba de los cubanos en USA , si al mismo tiempo esos compatriotas deseosos de viajar a Cuba le demandaran al régimen castrista con igual vehemencia:
(1) que no se les exija un permiso de entrada (una especie de visado) para viajar a su propio país;
(2) caso de que no se sientan humillados rogando un permiso para visitar su tierra de nacimiento, que al menos pidan que no les cobren tasas exageradas por ese permiso o visado;
(3) que denuncien en todos los foros y en voz alta el abuso policial del Permiso de Residencia en el Exterior (PRE), mediante el cual el cubano residente en otro país no necesita visado para visitar su patria, pero pagando un alto precio político. El PRE obliga al favorecido a mantener cierta lealtad al castrismo (al menos formalmente), permaneciendo calladito como buen cederista en el país donde resida el;
(4) que no le cobren el pasaporte cubano a precio de oro;
(5) que no haya que renovar dicho pasaporte cada dos años, pagando por ello una suma considerable;
(6) que no haya que pagar una fortuna por la legalización de títulos y expedientes académicos, así como otros documentos;
(7) que los consulados castristas cesen de explotar y hacerles la vida difícil a los emigrantes cubanos;
(8) que no demoren 'caprichosamente' los permisos de entrada en los casos realmente humanitarios (que son los menos). En caso de fallecimiento o agravamiento de un familiar enfermo, la autorización viene a llegar después del entierro;
(9) aun cuando el permiso de viajar a Cuba sea una humillación impuesta por el régimen y aceptada como algo normal por amplios sectores de la emigración cubana, que por lo menos no tenga un carácter selectivo y discriminatorio. La visa para viajar a Cuba se otorga a discreción. Puede ser denegada por razones políticas´y es concedida por iguales razones en sentido contrario. El mensaje es claro: "viajas a Cuba si te portas bien, pero si te da por ejercer un activismo anticastrista te castigamos."
(10)que igual que le exigen a Díaz Balart la liberación de los viajes a Cuba, que también le pidan al régimen castrista en voz alta y sin miedo sus derechos como cubanos. Que incluso dirijan un documento al régimen exigiendo que cumpla esos elementales derechos. Y que firmen con su nombre, a ver si pueden volver a Cuba en lo adelante.
Eso, por descontado, puede convertirlos en inelegibles a viajar a Cuba por la parte cubana. Y por eso no se atreven a denunciar esa injusticia la mayoría de los que van a Cuba a vacilar y ostentar sus 'riquezas', más que a ver a la mamita o la abuela (y no digo que vacilar no sea también un derecho muy humano).
Aclaro que ése no es el caso del respetado ensayista Jorge Ferrer, que no se muerde la lengua ni padece del síndrome de Estocolmo. Y a quien, muy probablemente, si pidiera permiso de viajar a Cuba se lo denegaran en el acto.
Y ahí está el detalle. Con la cuestión de los viajes, la policía política castrista extiende su brazo hasta lo profundo del exilio. Los que viajan a Cuba, por definición, no son anticastristas públicamente asumidos o lo son a medias (lo cual también es su derecho, como es claro). Pero de no existir los viajecitos (permitidos por el régimen como premio de buena conducta exiliar), quizás otro gallo cantaría y muchos no se comportarían con la misma doble moral de cuando vivían en Cuba.
No ignoro los argumentos de la otra parte, especialmente el aspecto humano. Tengo parientes que viajan a Cuba a ver a sus familiares (y entiendo que ése es su derecho). Pero aun cuando pudiera comprender el descontanto de cierto sector con las restricciones (no prohibición) de los viajes a Cuba por parte de Estados Unidos, me asombra que casi nunca se condene lo que es mucho más condenable: el abuso del régimen con los cubanos de fuera y la poca vergüenza de los que aceptan callados ese abuso por tal de pasarse un par de semanas en Cuba.
15 por REVER (Usuario no autenticado) 05/07/2008 11:15
Jorge,
genial observación. Muy bueno. Dijistes mucho más de lo que escribistes.
El comentario de Díaz-Balart demuestra hasta cuanto está comprometido un político norteamericano con los ideales de libertad. Cuando no puede salirse de las reglas del juego para hacer distinciones entre sus constituyentes de origen cubano - que sí quieren ir a Cuba y mandar dinero - y el bloqueo que tanto apoya, que penaliza inversiones de todos los norteamericanos. El cambio generacional en el exilio y la afluencia de los últimos cubanos a USA agudiza la resolución de este dilema. Más que demostrado, libertad rima mejor con comercio que con balas.
La libertad es relativa y como la sed, la impesantez y el hambre se define por carencia y no por abundancia.
En este 4 de Julio tenemos mucho que festejar. El mundo entero, cubanos o no. Espero que llegue la Cuba libre donde cubanos y extranjeros no sientan diariamente la represión de un Estado dictatorial.
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