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América Latina y Cuba desde España

Autor: Michel Suárez

Autor: Michel Suárez, periodista. Madrid, España.
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«Soy un escritor triste»

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27/05/2008 6:00

26/05/2008 18:18

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Literatura

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Conversación con Eliseo Alberto, a propósito de su más reciente novela, 'El retablo del Conde Eros'.

El escritor Eliseo Alberto Diego (Arroyo Naranjo, Cuba, 1951), radicado en México desde principio de los años noventa, anda de plácemes en estos días primaverales de lluvias y calores sorpresivos: Editorial Planeta de México y Editorial El Aleph de Barcelona acaban de poner en circulación en América Latina y España, respectivamente, su más reciente novela, El retablo del Conde Eros.

El autor de Informe contra mí mismo nos entrega una novela habanera ambientada en la postrimería de los años cincuenta, con cierta dosis de nostalgia y afilado oficio de narrador; desfile de personajes inefables que viven de mentiras, ilusiones y afanes que se justifican por la búsqueda de una "felicidad" donde la amistad es un ejercicio sagrado. El célebre actor cubano Julián Dalmau, que ha vivido fuera de Cuba durante 25 años, regresa a La Habana con el objetivo de representar Cuatro gatos encerrados en el Teatro París: guindarse al término de la primera función, bajo el clamor de los aplausos, es un propósito suicida que el actor cocina en sus adentros.

El azar lo lleva a encontrarse una comparsa de locos que le cambiarán la vida: El Conde Eros, escritor de novelas pornográficas, jugará un papel clave en su "salvación"; el tenor Pietro Zamorinni, dueño del taller mecánico La Traviata y protagonista de unos viajes ficticios a Buenos Aires, donde "triunfa" como cantante de ópera, conformará el eje simétrico, el espejo donde Dalmau se afinca para lograr sus propósitos.

Eliseo Alberto (Lichi) conversa sobre su nueva novela y sobre la situación actual de Cuba.

Después de seis novelas publicadas, ¿qué significa la aparición de El retablo del Conde Eros?

Todo libro acabado de parir es una alegría casi paternal. En el caso de El retablo del Conde Eros, la felicidad es doble, porque se publicó a la par en dos bellísimas ediciones: Editorial Planeta, desde Ciudad México y para toda América Latina, y El Aleph, en Barcelona y para España. Un escritor puede decidir poco en el destino de un libro suyo: puede escribirlo lo mejor posible, claro, y luego cuidar la edición y responder cuestionarios que te mandan periodistas y amigos (como tú). Luego, sólo queda cruzar los dedos y pedir a Dios que la novela encuentre a sus lectores y a sus críticos.

Yo escribí mi novela a partir de lo que me enseñó el propio Conde Eros. Para él, y así lo digo en su retablo, "el secreto de la narrativa radicaba en la estructura ósea de las oraciones que armaban el párrafo, una a una. De ahí el cuidado que ponía en la alineación del sujeto, el verbo, el complemento directo, el indirecto y los circunstanciales, elementos básicos que debían colocarse en orden progresivo, del que menor al que mayor número de palabras tuviese: así los ojos del lector correrán sin tropiezo sobre la línea, saltando de sorpresa en sorpresa hasta enramar la urdimbre de la trama. Los motores de los verbos aceleraban acciones trepidantes. La novela se teje como red de araña". Eso intenté.

Advierto cierto parecido entre Lino Catalá y el Conde Eros y, asimismo, cierta "apariencia dramática" entre Arístides Antúnez y Pietro Zamorinni, esos personajes habaneros de su novela Esther en alguna parte. ¿Podríamos pensar en dos parejas de personajes que se entrecruzan en el mismo escenario de La Habana de los cincuenta?

Pudiera ser, aunque no lo pensé así. Algo sí une a las dos novelas: La Habana como teatro ("retablo"), o en todo caso, como escenario. El tiempo novelístico de Esther en alguna parte es el año 2003, aunque haya referencias a la década del cincuenta. El retablo del Conde Eros ocurre íntegramente en la cuaresma de 1957. Arístides Antúnez es un "extra" de la televisión cubana; Zamorinni, un tenor sin suerte. Todas mis novelas se ocupan de personajes marginados y cuentan historias de hombres sin historia.

¿Podríamos decir que los temas centrales del El retablo… son la amistad, la solidaridad y la redención?

Yo estaría de acuerdo con esa valoración. Sabes que para mí la amistad es una religión. Sucede que las palabras se han desgastado después del abuso al que las han sometido los políticos sin imaginación y los predicadores que venden fe como aspirinas. La bella palabra "solidaridad" apenas se puede pronunciar sin cierta vergüenza. Lo mismo pasa con el vocablo "redención", que ha reducido su significado hasta el mínimo de lo divino, con lo cual hemos olvidado su carga libertaria, emancipadora.

¿Por qué sus novelas están habitadas siempre por personajes marginados: seres solitarios, tristes, feos, gordos, frustrados en el amor y en la vida, exiliados, putas, cobardes, homosexuales…?

Algo te comenté en una pregunta anterior. Ellos son mis héroes. No me caen bien los valientes. Una vez dije que por los únicos valientes que yo pondría las manos en el fuego son los bomberos: ellos apagan la candela.

¿Conoció al Conde Eros? ¿Es un personaje basado en algún escritor cubano de los cincuenta?

Conocí a "mi" Conde Eros, el modelo original y lejano de mi personaje, a principios de los setenta, en esa prodigiosa cueva de escritores que fue, para muchos, la revista Cuba Internacional. Por esos años, él firmaba con otro de sus múltiples seudónimos: Baltasar Enero. Y era el más cabal corrector de estilo que pueda pedírsele a la vida: en su entonces ya lejana juventud, había escrito un puñadito de novelas pornográficas y, bajo su nombre real, un libro de cuentos "serios".

Baltasar, mi Conde, me enseñó a poner las comas, a temerle a los gerundios. Aún está por escribir la importancia de Cuba Internacional en la renovación de la literatura cubana. Aquella escuela tenía, quizás, el mejor método para enseñar narrativa: el periodismo y su género estrella, el "gran reportaje". Por su nómina fija pasamos, casi en manada, Norberto Fuentes, Manuel Pereira, Raúl Rivero, Jorge Onetti, Ernesto González Bermejo, Reinaldo Escobar, Luis Rogelio Nogueras, Froylán Escobar, Félix Contreras, Félix Guerra, Ciro Bianchi, Minerva Salado, Antonio Conte, Agenor Martí, y un ejército de colaboradores brillantes, todos en compañía de una envidiable legión de fotógrafos: Luc Chessex, Iván Cañas, José A. Figueroa, Ernesto Fernández, Cristóbal Pascual, el buen Pirole. El Conde Eros nos pastoreaba.

Novela de intertextualidades: dentro de la estructura narrativa se insertan escenas de la obra teatral que Dalmau trae bajo el brazo y, asimismo, un delicioso y juguetón fragmento de una de las novelas porno del Conde, Otro viaje a la luna, donde aparece usted mismo como el botánico chino Li Chi y algunos de sus amigos más cercanos. ¿Se divirtió mientras escribía la novela o fue un proceso de tensión dolorosa?

Para mis pocos lectores, no es secreto que soy un escritor triste. Mis personajes suelen estar entre la espada y la pared. Y entre la espada y la pared sólo hay una opción digna: enfrentarse a la espada y que salga el sol por donde salga —y la sangre por la herida—. En esta oportunidad, le di el gusto de divertirme más de lo habitual. Con locos y buscavidas como los de El retablo del Conde Eros, créeme, es difícil pasarla mal —y menos, inventándolos—. Mis amigos reales me sirvieron de modelos o de compañía: tú mismo apareces como un príncipe africano, Bom Bom Baró, y te vas conmigo cielo arriba en un cohete de hojalata —según versión libre, muy libre, de una de las novelitas del Conde Eros: Otro viaje a la luna—.

Son pocas las alusiones políticas en esta novela. Dalmau llega a La Habana unos días después del asalto al Palacio Presidencial (primavera de 1957), sin embargo, el narrador no se detiene en esa Habana convulsa y prefiere adentrarse en esa comparsa de locos maravillosos que marcan el destino de Dalmau. ¿Por qué?

Porque la situación política, en esta historia de atorrantes, era apenas un telón de fondo, un peligro latente: aquí no se trata de cambiar la vida, sino de sobrevivir. Ninguno de mis personajes busca la verdad, ni siquiera "su verdad": apelan a la eficacia de una mentira bien dicha. Los temas políticos (que yo prefiero abordar en mis artículos periodísticos) suelen obligarte al "discurso", la hipótesis y la tesis: respeto mucho a los novelistas que lo consiguen en notable equilibrio, sin forzar la mano hacia el lado de la historia ni hacia su contrario, el reino de la ficción.

Lecuona y Hemingway. El Floridita, donde el escritor norteamericano en unas escenas delirantes se queda dormido en la mesa; y las manos del pianista dibujadas por el narrador con una ternura sorprendente. ¿Por qué derrama tanto amor y compasión sobre sus personajes?

Porque los quiero. Mi padre me dijo una vez: "Nunca le tengas miedo a la ternura. Nunca. Date el lujo: esa debilidad te hará fuerte".

¿Una novela de mentirosos o una novela donde las mentiras de los personajes se convierten en una metáfora de la búsqueda de libertad, de alegría, de esperanza, de felicidad?

Las dos cosas. Si digo una palabra más, te estaría mintiendo.

Perdone la pregunta, quizás no tan lejana a la temática de su novela: ¿cree en una posible salvación política de Cuba después de la desaparición de los Castro? ¿Qué haremos los cubanos cuando termine "la pesadilla" de estos 49 años?

No me considero adivino, pero tampoco hay que ser vidente para pensar, entender, que la "desaparición de los Castro", como las llamas, no será la "desaparición de Cuba". Será un alivio, sin duda, para todos —incluso para ellos—. ¿Qué Cuba saldrá a flote? No sé bien: en todo caso, "otra" Cuba, heredera genética de aquella lejana Cuba Republicana y también, cómo negarlo, de la Cuba revolucionaria, socialista, totalitaria y prisionera que ocupa casi cincuenta años de nuestras vidas. Por cierto, única Cuba que conocen las tres cuartas partes de los cubanos que en el mundo somos.

¿Qué haremos? Lo que mejor sabemos los seres humanos desde que dominamos el fuego y, con él, nuestro destino: edificar, sembrar, trabajar y soñar, si queda tiempo, que un venado corra por las paredes de la caverna: el arte. Será el momento de los jóvenes, los muchachos de a pie. La vida siempre tiene veinte años, recuérdalo siempre. Ojalá que no olvidemos que, por algo, el corazón está a la izquierda —como dije hace muchas tristezas atrás, cuando pedí la palabra y, sin que me la concedieran, redacté Informe contra mí mismo—.

¿Proyectos en mente? ¿Puede darnos algún adelanto?

Despacio, como siempre, ya escribo mi próxima novela, con título pedido en préstamo al gran poeta mexicano Carlos Pellicer: Ninguna soledad como la mía. Seré breve. Será un libro habanero. Seremos, él y yo, esperanzados.

por La llorona del D.F (Usuario no autenticado) 28/05/2008 13:40

Excelente entrevista y novela nostálgica que me hizo llorar: llorar sí y qué?!!! LLorar porque los cubanos necesitamos llorar para humedecer tantas heridas en 50 años de dolor. Eliseo Alberto, me sumo a tu tropa, sigue escribiendo estas novelas con estos personajes que conocemos bien y hazno llorar: compraremos kleenex y nos limpiaremos los mocos...Felicito al entrevistador por sus preguntas inteligentes, aunque se nota que fue un cuestionario contestado por el escritor y no una conversación.


por LA GITANA TROPICAL (Usuario no autenticado) 28/05/2008 13:40

Al Senor Soy Cubano,soy natural:
No veo critica literaria en los comentarios a los cuales me referi.No se puedes criticar lo que no se ha leido.Lamento si mi sinceridad le molesta;pero,siempre me hace gracia la posicion de aquellos que amenazan con no leer un libro o no escuchar una cancion porque el escritor o el cantante piensa diferente a el;francamente,lo encuentro bastante ridiculo.Respecto a la violencia verbal,y a que sali de un cuadro de Orozco y no de Victor Manuel,mejor me lo tomo como un cumplido,porque no veo que a usted le moleste la violencia verbal con que se insulta a Eliseo Alberto en este foro y que se hace extensiva a otros participantes.O es que la violencia es buena o mala segun contra quien se ejerce?
Cada persona tiene derecho a escoger que quiere leer y cual es su escritor favorito,pero,y ahora soy yo quien lo dice,hay que cuidar las expresiones,por eso conteste al sr.Faz y al senor de Puebla.
Si es posible,tengan todos un feliz dia.


por HUEVO FRITO (Manuel Gomez). (Usuario no autenticado) 28/05/2008 15:20

Yo recuerdo al Lichy, al maestro Eliseo Alberto Diego, ademas de uno de nuestros grandes escritores tambien uno de los guionistas mas importantes del cine cubano, como un entusiasta aliado del talento joven - Benefactor incluso - en el momento que intentar hacer algo en Cuba con veinte años era imposible... Sigo creyendo que el maestro solo se difencia del resto en un solo detalle... A diferencia de la mayoria de intelectuales de su generacion que se fueron, que decidieron romper con el regimen de Cuba habiendo sido parte de el, que lo unico que hicieron fue cambiar de orilla, de bando, de pandilla, de pais, pero siguen haciendo informes en los otos lados - para otros "patrocinadores" -, pero continuan provocando el odio entre los cubanos, Eliseo ha sido, el unico, que dejo de hacer informes, ni de un lado ni del otro... No todos los que hicieron informes lo han dejado de hacer ni tampoco han reconocido que lo hicieron...

Lichy en hora buena, que el exito atropelle brutalmente tu nueva novela que de seguro sera muy merecido... Tu eres un bacan asere...


por LLegué yo y mandé a callar, TOY EN turquía!!! (Usuario no autenticado) 29/05/2008 1:20

Un momentico, mis vidas: novela es "La montaña mágica"; novela es "En busca del tiempo perdido"; novela es "El hombre sin atributos"; novela es " El siglo de las luces"; novela es "Tres tristes tigres"; novela es "Celestino antes del alba";novela es "Desgracia"; novela es "El último encuentro";novela es "PEDRO Páramo"; novela es "AURA"; novela es "Las iniciales de la tierra"; novela es "Paradiso";novela es "El corazón es un cazador solitario"; novela es "Hombres sin mujer"; novela es "Pedro blanco , el negrero"; novela es "El maestro y Margarita"; novela es "El obsceno pájaro de la noche"; novela es "La ciudad y los perros"; novela es "Cien años de soledad"; novela es "RAYUELA"...NOVELITA MENOR ES "El retablo del Conde Eros", he dicho!!! Y SE LE AGRADECE al querido LICHI esa novelita menor porque en la república de las letras también se necesitan tribunos menores para lectores menores. No todo el mundo puede escribir un "bildungsroman" convincente...Celebro la aparición de "El retablo..." y celebro esta magnifica entrevista.


por yocortazariana@yahoo.es (Usuario no autenticado) 29/05/2008 10:00

Llegué yo y mande a callar:

Se habla de Rayuela como una "antinovela", el propio autor jugó con esa idea de ruptura, sin embargo tú no lo notaste ¿Me pregunto qué más pasas por alto en esas, tus lecturas mayores?

en fin, el bar..


por Philip Roth (Usuario no autenticado) 29/05/2008 14:00

LICHI: estás vivo; 34 comentarios en 24 horas de haberse publicado la entrevista: eres un escritor presente en las preocupaciones literarias de muchos lectores... Traquilo hermano,aquí en España tu CONDE camina y casi trota por las avenidas. Bella edición que recuerda la célebre portada de "Tres tristes tigres" de SEIX BARRAL. Los comentarios tienen de todo, estoy de acuerdo con unos y en desacuerdo con otros, pero AHÍ ESTÁS TÚ y eso es lo importante. Zamorinni es delicioso, un mentiroso de los buenos en confabulación con esa pandilla de locos también maravillosos; lástima final tan melodramático, y terrible esa hermana protegiendo a las focas al final de la novela: sé que te gustan esas cosas y las acepto a partir de tus esquemas narrativo. Felicitaciones al periodista mexicano(?) que te entrevistó por sus precisas preguntas, sobre todo la de la intertextualidad que es un asunto muy presente hoy en los círculos académicos de estudios literarios.


por Julieta Zabala (Usuario no autenticado) 30/05/2008 1:20

BIEN POR LA ENTREVISTA QUE ME DESPIERTA EL INTERÉS POR BUSCAR LA NOVELA, CONOZCO DE ELISEO ALBERTO SU ESTREMECEDOR "INFORME CONTRA MÍ MISMO" VERÉ SI AQUÍ EN LAS LIBRERÍAS DE SAN JUAN,P.R YA ESTÁ EL LIBRO NUEVO. NO TE CONOZCO ELISEO ALBERTO , PERO TE ADMIRO POR TU INFORME DESGARRADOR.


por Juan Fertesa (Usuario no autenticado) 31/05/2008 20:40

Leo con placer esta entrevista y me entero del nuevo libro de Eliseo Alberto "El reDUtablo del Conde Eros". Buscaré el libro en librerías. Gracias , Eliseo, por regalarnos en estos años algunos textos hermosos que no hacen la vida más llevadera, dentro de esta tristeza del exilio que padecemos...


por Samuel Gonbernat Mejiase (Usuario no autenticado) 01/06/2008 7:40

Mi pretensión no es ofender al muy querido escritor Lichi( así le dicen sus amigos); no quiero ser el abogado del diablo, pero algunos comentarios lo han dicho muy bien: Eliseo Alberto es un buen periodista y no así un buen novelista. Sus trabajos narrativos son confusos y repletos de referencias estilísticas de su maestro García Márquez. Acabo de leer "El retablo..." y es una "novela" con pretensiones que no cuajan: uno no llega a saber, dentro de tantos personajes, quién es el protagonista: si Dalmau o Zamorinni; si el Conde o Zamorinni... En la literatura cubana pocos finales tan melodramáticos como el de esta novela, y asimismo un "pathos" traído por los pelos: una redención del tal Dalmau que nos hace reir involuntariamente. Qué decir de esa hermanita convertida en defensora de las focas(?). Novela dispareja que se pierde por el desfile de personajes que no alcanzan una definición dramática precisa.


por Celestino Después del Alba (Usuario no autenticado) 01/06/2008 17:40

Eliseo Alberto, que tú seas un hombre triste no significas que seas un escritor triste... Hay una novela, "El loro de Flaubert" del inglés Julian Barnes que te recomiendo: con la lectura de esa sarcástica novela te darás cuenta de la relación entre la "vida del escritor" y "el escritor". "Para un escritor no hay mejor clase de vida que la que le ayuda a escribir los mejores libros", comenta Julian Barnes. ¿Son tristes tus personajes o son caricaturas de la tristeza? "El retablo del Conde Eros" puede ser el ejemplo de aquello que un escritor no debería suscribir: Hemingway decidió suicidarse, pero no molestó a sus lectores con personajes suicidas. Ningún borracho ha escrito la ranchera de los bebedores, como dice en algún lado Bryce Echenique. Tu mejor libro mejor seguirá siendo "Informe contra mí mismo" porque no tuviste que desdoblarte: eres un excelente reportero; tus novelas te traicionan.Necesitas seguir buscando tu "rosebud" y no encontrala jamás, en esa busqueda reside el oficio de un novelista con agallas.


por Pancho Zapata (Usuario no autenticado) 02/06/2008 7:00

Lo de hoy en Bellas Artes del D.F fue sencillamente vergonzoso por la falta de modestia y los elogios desmedidos en la presentación de la novela de Eliseo Alberto "El retablo del Conde Eros". Uno va a la presentación de un libro para escuchar comentarios literarios y críticos sobre el libro de marras; esta vez los presentadores nos marearon con una sarta de encomios donde la exageración casi se parecía a la adulación: Alejandro González Acosta dijo tajantemente con absoluta seguridad que "Eliseo alberto es el mejor escritor cubano vivo..." y el mexicano Jorge F. que ya "preparo mis valijas para el viaje a Estocolmo porque estamos en presencia del próximo Premio Nobel de Literatura cubano..."; que pena dan estas cosas. De los presentadores el único mesurado fue Rafael Rojas que comentó la novela y dios pistas a los lectores que fuimos allí esperando comentarios como esos.


por Mara Nuñez Ponce (Usuario no autenticado) 02/06/2008 16:20

Yo tambien tuve la oportunidad de ir al lanzamiento de la novela de Eliseo, en Bellas Artes, y no vi nada vergonzoso. Tengo otra version. En verdad fue un encuentro emotivo, con juicios tal vez exagerados pero dichos desde el cariño y la amistad, sin animo de trascendencia… Hubo mucho humor, sobre todo en los elogios mas extremos. Los escuché como si platicaran en la sala de la casa, entre amigos. Rafael Rojas fue el mas centrado de los presentadores, pero Alejandro G. Acosta y Jorge F. Hernandez estuvieron muy simpaticos y de eso se trataba: de festejar. Para eso fuimos. Y llegamos muchos, a pesar de que las calles cercanas al teatro estaban cerradas (era domingo bicicletero) y no fue nada facil entrar a la sala. Lychi hablo poco, hizo un homenaje al Conde Eros real y bendijo a su hija, que ese dia cumplia años. Eso si: nos quedamos con las ganas de oir a Daisy Granados leer fragmentos de la novela.


por Efraín Romo (Usuario no autenticado) 03/06/2008 2:00

Mi lectura es que eres un hombre demasiado feliz como para reconocerlo, y por ello te asumes triste.


por Feliberto González Arroyo (Usuario no autenticado) 03/06/2008 8:40

La verdad es que la presentación de El retablo del Conde Eros, el domingo en Bellas Artes, fue edulcorada y melosa. Sin embargo, así no es como no debería de haber sido la presentación de esta nueva novela de Eliseo Alberto, una novela con la que, literariamente hablando, Eliseo Alberto da ya el brinco definitivo para convertirse en un escritor consagrado porque su nueva novela no sólo buena, sino una gran novela desde el punto de vista conceptual y estilístico, teniendo en cuenta que (como advirtiera Rafael Rojas en su participación)escribe el libro en tres estilos diferentes: escribe capítulos como novelista, escribe capítulos como autor de teatro y escribe capítulos como compositor de ópera. Eso, más o menos, hizo Cabrera Infante en TTT y, uuuuttttta, de Dios mulato de la literatura cubana no lo bajaron. El Retablo del Conde Eros significa la consagración de Eliseo como escritor y eso se debió haber traducido el domingo en Bellas Artes en una presentación sólida, seria, culta. En cambio, fue una presentación mediocre, adulona, facilona, edulcorada, en la que lo único rescatable fueron las palabras del cubano Rafael Rojas, aun cuando tampoco se esmeró mucho eh, sino que lo hizo a pura experiencia, floreando y basándose en su amplia cultura, en sus notables conocimientos históricos de la isla, pero evidentemente no demasiados acerca de la novela. En cambio, las participaciones de Alejandro González Acosta y de Jorge Hernández fueron lamentables. El primero no sabía qué chingaos iba a decir, trató de flotar, de jugar con las palabras, pero terminó naufragando en anécdotas personales que a nadie le interesan, al estilo de lo guapos que eran él y Lichi hace 30 años. Y, para lo del tal Hernández, no hay palabras: refritó toda la miel pesada y forzada que ha escrito antes sobre Eliseo y, para colmo, repitió casi palabra por palabra lo que dijo en un homenaje a Eliseo en esa propia sala hace un año. Está claro que lo llevaron para que hiciera reír a la gente, con sus dotes histriónicas al más puro estilo Cantinflas, pero no para instruir a la gente acerca de la novela, pues del libro no dijo ni pío. El Retablo del Conde Eros habría merecido que lo presentaran grandes escritores de la lengua española en la actualidad, que Eliseo, así como su rimbombante representante Carmen Barcells y la Editorial Planeta hubieran hecho gestiones para llevar a Javier Marías, Vargas Llosa, Saramago o, en el mismo México, Enrique Krauze, Héctor Aguilar Camín, Carlos Monsiváis o Alvaro Mutis (pero, por favor, no a este bulto desconocido y exagerado que es Jorge Hernández) Así, estos grandes literatos, como en el toreo, le habrían pasado, simbólicamente, los trastos al nuevo gran matador. La presentación fue, en síntesis, un espectáculo de cubaneo mediocre, dulzón, y autocomplaciente.


por Alberto Delgado Delgado (Usuario no autenticado) 03/06/2008 8:40

A mi me pareció una presentación buena. Estuvo linda. Me gustó Rafael Rojas porque se sabía que sabía. Los otros dos, Alejandro González y Jorge Hernpandez no tenían por qué haber ido. Se ve que Eliseo los quiere mucho. Bueno, él a ellos, porque ellos a él, para nada. Si lo quisieran no habrían ido a hacer el rídiculo que hicieron sin poder hablar nada serio de su amigo, nada de su obvra que, se notó, no habían leído bien. pero lo que no me gustó nada fue el desaire que le hizo Daysi Granados a Eliseo: él mismo la invitó desde su silla a hablar y ella se negó desde su butaca, a voz en cuello, diciendo algo infantil sobre unas bicicletas. Hombre, como si las biciletas tuvieran que ver algo con decir unas palabras sobre un libro. Fue vergonzozo. Pero ¿sbes por qué Daysi Granados no quiso hablar, Eliseo? Porque es comunista y porque vive del comunismo. Entonces, no es lo mismo ir a tu presentación (eso no está mal) que hablar en tu presentación. Imagínate, amigo, aparecer ella en la prensa al otro día hablando, avalando, alabando una novela en la presentación de un escritor disidente, gusano o emigrado o como quieran llamarte en la UNEAC. Ahí tienes, Eliseo... para que vuelvas a invitarla.