Con lupa | Michel Suárez

Bolivia, el Che y la injerencia externa

Este miércoles cumple Bolivia 25 años de democracia. Según el Defensor del Pueblo, Waldo Albarracín, en una entrevista con la agencia EFE, la democracia boliviana no está consolidada porque falta eliminar la corrupción, la impunidad y las asimetrías sociales. Sin embargo, reconoce que el 10 de octubre de 1982 el presidente Hernán Siles Zuazo inauguró el período más largo de vigencia de la voluntad de las urnas.

No hay que ser boliviano para coincidir con Albarracín. Basta con ver el grado de desesperación de la población local —ya no hostigada por militares ni guerrilleros, pero abocada a darle el voto a quien le pinte tres gracias—, con tal de probar mejor suerte que la actual. Así, son Evo Morales y su corriente radicalizadora consecuencias y no causas del descalabro. Consecuencias oportunistas.

Pero a pesar de la sensación de fin del mundo que aún prevalece en la Bolivia democrática, nada justifica la exaltación de lo contrario ni el inicio de un camino tan peligroso como el anterior a 1982. No se trata de eso.

La víspera, el presidente Morales alentó a los "movimientos sociales" a organizar los actos por el aniversario 25 del advenimiento de la democracia, pero evitó inmiscuirse en los preparativos. Hasta aquí todo muy "democrático", si no fuera porque lo que sí estaba organizando el gobierno eran las honras por el aniversario 40 de la muerte del Che Guevara, un muy democrático individuo que consultaba diariamente al parlamento (los muros habaneros de La Cabaña) para dialogar con los opositores mediante el convincente método del disparo en la nuca.

En el mismo acto, Morales aprovechó para denunciar las políticas imperiales, es decir, las norteamericanas. Detrás de la tribuna ondeaba la bandera cubana. ¿Por qué? El sustento mismo del acto era, evidentemente, un "muchas gracias" al argentino-cubano que intervino descaradamente en los asuntos internos del país altiplánico y contribuyó a la muerte de muchos bolivianos. Bien por Morales. Así se defiende la patria de la injerencia extranjera.

Este martes, un editorial del diario paceño La Razón critica así las celebraciones guevaristas: "Aniquilada la incipiente guerrilla y muerto su líder, su figura se hizo mítica. Pero, ciertamente, fueron los jefes, oficiales y soldados bolivianos los que lucharon con coraje. Quienes cayeron en la selva, dejaron viudas y huérfanos, y en estos días merecen un recuerdo de gratitud y el reconocimiento de la nación".

En tanto, Gonzalo Valenzuela apunta en El Deber, diario de Santa Cruz: "…Desde la llegada del MAS al Gobierno, se le tributan homenajes en detrimento de los bolivianos que murieron por su culpa. Este año el Gobierno no ha permitido que los ex combatientes nacionales rememoren su victoria frente a un grupo armado que llegó a matar a soldados bolivianos. ¡Qué paradoja más aberrante!".